El psicólogo Enrique García Huete habló ayer en el Ateneo Navarro sobre su experiencia con los concursantes del programa ” Gran Hermano” .
Desde que nació el programa Gran Hermano, -y ya van nueve ediciones-, Enrique García Huete coordina al equipo de psicólogos que se encargan de seleccionar a los concursantes adecuados. No sólo buscan a personas que den juego dentro de la casa -extrovertidos, impulsivos y emocionables-, sino también a aquellos que no muestren tendencias depresivas y sepan adaptarse a las consecuencias de la fama. «Es como buscar una aguja en un pajar.
TEXTO: NEREA ALEJOS. FOTO: JAVIER SESMA
Técnicamente es el trabajo más fascinante que he hecho en cuanto a complejidad y capacidad de predicción», comenta. García Huete habló ayer de sus curiosas experiencias en el curso de verano que ha organizado el Ateneo Navarro sobre La fama. En su currículum ha explorado múltiples facetas, como profesor asociado de la Universidad Complutense de Madrid, director de la clínica Quality Psicólogos o responsable del Plan del Sida del Ayuntamiento de Madrid.
-¿Por qué en esta edición de Gran Hermano se han mezclado perfiles tan novedosos? Un transexual, un africano, dos gemelas, una invidente…
-Curiosamente, algunas asociaciones de discapacitados habían llamado para proponer por qué no metíamos a alguien de sus características, como un reflejo más de la sociedad. Pero nuestro criterio no es ése.
-Sin embargo, la productora tendrá sus intereses a la hora de organizar el casting.
-Evidentemente, buscan que cada uno de los concursantes refleje un sector concreto de la población. Hemos comprobado que la gente se termina enganchando al programa por los personajes.
-¿Y por qué en la segunda edición ganó una concursante como Sabrina, que resultaba anodina? ¿Su mérito era pasar desapercibida?
-Buscamos a gente impulsiva y emocionable pero que después sea capaz de remontar rápido. Es decir, que tiendan a la estabilidad emocional. Es algo muy difícil de encontrar, como una aguja en un pajar. En el caso de Sabrina, nosotros ya dijimos que no iba a dar mucho juego en la casa porque nos parecía una ” seta” , pero la productora quería que entrara una chica atractiva. Luego ocurren fenómenos que no se pueden prever. Resulta que Sabrina se enamoró, no fue correspondida y acabaron votándole masivamente todas las chicas despechadas de España porque se identificaban con ella.
-Y después hay que encontrar personajes concretos: el pibón, el playboy…
-Lo que cuenta es el estilo de personalidad, y también tratamos de elegir los cocientes intelectuales más altos.
-No es algo que se note en el nivel de conversación…
-La media del grupo de los que han entrado es superior en cinco o seis puntos a la media nacional. Lo que pasa es que no se presenta gente con inquietudes culturales. Básicamente, los concursantes de Gran Hermano son buscadores de sensaciones y experiencias y se mueven en el mundo de la noche. Tienen inteligencia para buscarse la vida.
El caso de Mayte y Rebeca
-¿Qué opina del caso de las dos hermanas que no se conocían y han coincidido en el programa?
-Aunque pasaron las pruebas psicólogicas, no eran dos perfiles que hubiésemos elegido. La primera que abandonó la casa, Rebeca, nos parecía muy plana en cuanto a emociones e impulsos. Por otro lado, los psicólogos no pudimos valorar el impacto que iba a producirles el reencuentro porque la productora lo quiso mantener en secreto hasta el último día.
-¿No es ir demasiado lejos a la hora de jugar con las emociones de las personas?
-Nosotros no nos proponemos experimentar con los concursantes. Lo único que hacemos es evaluar a los candidatos, como cualquier proceso de selección de personal.
-¿Qué es lo que más llama la atención del comportamiento que adoptan los concursantes en la casa?
-Aunque suene prepotente, nos sorprende poco, porque ya tenemos estudiadas de antemano las reacciones individuales y en grupo, así como el rol que van a seguir. Basándonos en las teorías genéticas de la personalidad, podemos anticipar cinco grandes rasgos que son muy estables a lo largo del tiempo, independientemente del entorno. El ser extrovertido o introvertido tiene muy poco que ver con el medio.
[ 21.09.2007 / Recogido de: DiariodeNavarra.es ]


































