El Gato encerrado
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Charlas de vestidor

Un año más el vestidor, ese cuarto que yo nombro como el cuarto de maletas, se ha convertido en una estancia más en la casa. Allí durmieron durante semanas los componentes del ‘comando fregona’, y también es uno de los sitios preferidos para mantener infinidad de conversaciones. Ya comenté en otra ocasión que el dormitorio de esta edición había sido todo un hallazgo, ya que la disposición radial de las camas es propicia para mantener charlas de medianoche entre los habitantes. Esto y lo inexplicablemente atractivo que les debe resultar el vestidor hacen que apenas hagan vida en el salón, al menos vida nocturna y excluyendo naturalmente lo referente a las comidas.

Ayer fueron varias las charlas de vestidor que mantuvieron a horas distintas y con diferentes protagonistas. Con algunas de las cosas dichas en ellas compondré parte de mi comentario de hoy, día decisivo en el que presumiblemente asistiremos a la expulsión de Liz o Palomares durante la gala dieciséis, quince si no contamos la de presentación. Por delante nos quedan otras tres galas, hasta llegar a la final del día veinte. Según estos cálculos, el día de reyes tras la expulsión quedarán cinco concursantes y el día trece terminará la noche con cuatro. Esto quiere decir que una semana más tarde esos cuatro serán entre los que se dilucidará la final. De momento, las nominaciones de hoy serán especiales, es decir, tendremos sala de las tres puertas de nuevo. Por este motivo no haré previsión alguna de cómo quede esto, aunque he de decir que me parece decisivo en todo caso quien sea el que resulte expulsado hoy.

Si las nominaciones fuesen normales tendríamos un resultado parecido en caso de ser expulsada Liz que si lo fuera Palomares. Según mis previsiones, tanto Ana como Almudena estarían nominadas en ambos casos, a las que se sumarían Palomares (en caso de ser Liz la expulsada) o Julito (si el expulsado fuera Palomares). Aún con resultados parecidos debemos tener en cuenta que en el escenario que se presentaría tendríamos un lacerante enfrentamiento entre dos grupos compuestos por tres personas, o bien la más que probable paz solamente alterada por el carácter de Ana, semejante en algunos aspectos al de un ciclotímico sin serlo.

A consecuencia de lo comentado sobre Ana ayer he tenido algunas peticiones de que explicite qué es exactamente lo que cuenta Ana del exterior que tan grave me parece. Bien, no haría falta señalar cosas importantes para la reclamación que hacía ayer, ya que me voy a permitir repetir cuál fue la frase de Mercedes Milá al respecto:

“Vuelves como todos los demás, con todos los derechos, pero con una obligación, que va a ser dura, pero no puedes contar absolutamente nada del exterior. Si lo haces serás expulsada automáticamente”

Verde y con asas, ¿no? O blanco y en Tetrabrick, vamos. No hay excepciones, ni se acota en ningún aspecto la advertencia. Sencillamente contar cosas del exterior, cualquier cosa de la cual los habitantes no puedan tener conocimiento debido a su encierro, debería ser motivo de expulsión “automáticamente”. Pues bien, esto no se ha producido, incluso cuando la concursante ha contado cosas que pueden darles ciertas claves para interpretar el concurso, lo cual parece de especial trascendencia. Esta experiencia se basa en la condición de aislamiento a la que se les somete, solamente rota por los contactos con los familiares en la gala de las sorpresas, donde ya se les filtra a todos cierta información del exterior, aunque en este caso a todos por igual, o al menos en igualdad de condiciones. También se rompe el aislamiento cuando les va a visitar fugazmente un cantante, con el que apenas pueden hablar y cuya presencia se limita al espectáculo de ofrecerles una canción en directo y en prime time.

El hecho de que no puedan tener conocimiento de lo que sucede en el exterior puede calificarse de caprichoso pero no es casual, sino que forma parte de la esencia de Gran Hermano. Esto comporta que no puedan leer la prensa, ni tener conocimiento de la actualidad. Su paso por la casa de Guadalix supone un parón en su conocimiento de lo que suceda en el ‘mundo exterior’. Si esto se quiebra, y aún más si se hace de forma repetida, estamos ante otra experiencia que puede resultar igualmente interesante pero que no es Gran Hermano. No quisiera parecer un purista del formato, ni tampoco resultar repetitivo en mis argumentos, pero como he sido invitado a explicitar mi denuncia, me siento de algún modo obligado a hacerlo. Estas son algunas de las cosas que ha revelado Ana Toro a ciertos compañeros:

- Obama presidente electo de los EE. UU.
- Hamilton campeón de la F1.
- La crisis económica se agrava.
- Carlos H. y Loli son pareja (ellos dicen que se están conociendo, pero es que son así).
- Algún expulsado lo ha sido porque se han juntado dos “familias” para echar al tercero en discordia (según la teoría que le contó Gema durante la semana de encierro en la casa vieja).
- Múltiples referencias a imágenes que ella ha visto desde el exterior, desde la discusión de Loli e Iván durante la prueba del baile hasta lo que dice Iván en el confesionario (esto es el más importante top-secret a disposición del programa).
- Ha contado directamente que las gracias de Iván y Almudena vistas en los resúmenes son lo que les libra de la expulsión.
- Dice que sabe perfectamente quién se va a ir y le fastidia no poderlo contar (por exclusión parece que esta semana supone será Orlando, ya que a los otros dos les ha dicho directamente que no serán ellos).
- Iván puede ligar cuando salga con Belén no-sé-qué, del debate de GH (a la pobre de Belén Rodríguez o le llaman “niña” o ignoran su apellido).

No pretendo ser exhaustivo en la relación, sino que simplemente pretendía poner un puñado de ejemplos más que suficientes para ver como llaman a Ana al ‘confe’ y le avisan de que ha de preparar sus maletas. Si esto no sucede estaremos ante una lamentable adulteración del concurso. Nunca he estado en contra de las ‘repescas’, es más el año pasado hice una extensa relación de ediciones de ‘Big Brother’ en los que se han hecho y llegamos a contar casi cincuenta concursantes que había entrado tras su expulsión. Naturalmente lo hicimos para compensar tantas opiniones en contra con las que se había recibido la readmisión de Amor.

El problema es que tanto en aquel caso como en el que nos ocupa ahora, se ha producido una violación casi constante de las condiciones de la vuelta al juego del concursante. Está claro que es completamente imposible no filtrar nada de información del exterior cuando se entra en la casa tras permanecer unos días fuera, igual que se produce cuando un concursante entra más tarde, en esta edición fue el caso de Liz y Estefanía. Pero una cosa es contar con esa pequeña o gran ventaja de disponer de una información que está vedada a los demás, y otra muy distinta distribuirla a placer. Es una nueva y diferente versión de la ‘información distribuida‘ de la que hablábamos hace poco más de un mes, solo que en este caso se trata de cosas que nadie ha de conocer dentro de la casa. Sin ir más lejos, el domingo de madrugada Julito se metió en la cama de Ana, tapados completamente bajo el edredón y sin micrófonos. ¿Estaban haciendo lo mismo que hacía Orlando con Estefanía y ahora desearía hacer con Liz? Apuesto a que no. ¡Menuda tomadura de pelo!

Me temo que poco espacio me va a quedar para charlas de vestidor entre esto de Ana que tenía pendiente desde ayer, y lo que aún me queda decir de esa otra concursante que podría emparentar con esta si prosperase el interés mutuo mostrado por aquella y el hijo de esta (me temo que me acabo de liar). Pero no me quedo con las ganas de destacar, solo sea a modo de titulares casi, algunas de las cosas que escuché ayer en ese cuarto. Ana afirmó que lleva un año sin practicar sexo de ningún tipo, ni sola ni en compañía de otros (como decía la sentencia del asesinato de los Urquijo). En lo que aún le queda en el recuerdo, puede afirmar que “desde el primer beso hasta la eyaculación me duran veinte segundos escasos”. Lo cual más que un recuerdo parece una ensoñación. O más bien una pesadilla.

Tras estas importantes revelaciones, sin las que nuestras vidas carecerían de sentido (o así), Ana aprovechó para seguir filtrando informaciones del exterior, unas más trascendentes que otras. Alguna sencillamente ridícula y prescindible. Dice que desde su salida de la casa le entran solamente niños (omite de momento lo del hijo de Mirentxu). Además, a Iván le recomienda que se ligue cuando salga a Belén, como ya dije antes. A este le interesa la edad y el juicio de Ana sobre el físico de la colaboradora del debate, y esta le dice que tiene cuarenta años más o menos y es guapa. Luego habla de escotes de vértigo, pero no sé si se sigue refiriendo a la misma Belén o ya ha pasado página.

Aunque la conversación que más me atrapó ayer en el cuarto de maletas fue una en la que Orlando decía que ha hecho un pacto con el diablo por el que no envejecerá nunca. A cuento de esto, aunque sin venir mucho a cuento, Ana recuerda que algunos ex concursantes han tenido accidentes, como es el caso de Ismael Beiro (GH I), que según ella “se chocó mogollón”. Como no lo aclaró se puede pensar que se ha dado varios piñazos, pero realmente fue solo uno bastante fuerte. No sé si Ana está intentando recuperar el tiempo perdido estos días para hacerse la graciosa, pero para mí tengo que le está faltando práctica, vistos los resultados obtenidos ayer.

Me gustaría poderme olvidar de la concursante Mirentxu Álvarez, pero de momento tengo que volver a la desagradable tarea de recordarla por ese papel tan detestable que está desempeñando tras su salida de la casa. Ahora dice que defienden a Iván personas pagadas, que está todo muy bien montado. También fabula sobre una supuesta tentativa de ataque que habría tenido en la casa por parte de este concursante, tan grave que podría haber puesto en peligro su propia vida. Pero bueno, ¿esto qué es? Yo creo sinceramente que esta señora no está en su sano juicio.

Sobre lo primero casi mejor no decir nada. Las miles de personas que se han gastado su dinero para verla a ella misma en la calle hace una semana, ya le podrían decir si están pagados o no. La injuria es de tal calibre y tan ofensiva para miles de espectadores y seguidores del programa, aquellos que en definitiva mantienen este invento con su seguimiento y fidelidad, que merecería pedirle alguna explicación, cuando no algún modo de resarcirlos. Por mi parte le digo lo que he escuchado tantas veces decir a la gran Milá, aquello de que si tiene alguna denuncia que hacer se vaya al juzgado de guardia. No sé cuál será el extraño poder de esta señora para que tras el escándalo provocado en el debate del domingo, durante su emisión y antes de la misma, repitiera ayer en AR e incluso en el programa diario. Ningún otro expulsado ha aparecido en el diario del lunes siguiente, y solamente lo ha hecho antes, en las diez ediciones vividas, una Estefanía despechada, que aparte de hablar mediante comunicados parece tener muchas ganas de defender su honra. En ciertos mentideros se dice que, tras su encuentro digital en esta misma casa, Mirentxu pidió poder responder a las voces críticas que la están atacando y por eso hizo esa aparición extra en la sobremesa.

No sé si es más grave su acusación contra parte de los seguidores del programa o la historia que se ha inventado sobre el intento de quemarla a lo bonzo. Según Mirentxu, una noche se despertó y vio a Iván portando una lata de disolvente y un mechero, supuestamente con la intención de prenderle fuego. Es algo que ya contó en la casa, o más exactamente en un vídeoblog, según me cuentan. Es decir, en lugar de contarlo para los de dentro parecía interesada en que nos enterásemos fuera. Naturalmente, la dirección del programa ha negado que Iván portara en esa escena disolvente y mucho menos que llevara mechero alguno en la mano, como contaba ayer en su blog Kiko Hernández. Merecería la pena que alguien explicara esto también, o pensaré que esta señora tiene bula para decir cualquier tipo de barbaridad.

Esta noche hay una fiesta. Es en Telecinco, nos la trae Mercedes Milá vestida de gallega tuneada, y yo personalmente no me lo pierdo por nada del mundo.

[Dejo nuevo vídeo en 3D, como siempre obra de AFFLECKDAVID, que también puedes encontrar en MiTele, desde donde te lo puedes llevar a tu web o blog e incluso mandarlo por correo electrónico. También os recuerdo que podéis votar a este blog o a cualquier de los existentes en esta casa en la elección del mejor blog, cuyo ranking se puede consultar aquí.]

Enlace permanente  30.12.2008 | Comentarios en Charlas de vestidor  Comments Off | Imágenes en el archivo del día  Imágenes | Ir al principio de la página Ir arriba
¿Cuánto más hay que consentirle a Ana?

Desde el martes pasado, Ana Toro no ha parado de dar información sobre el exterior. Lo ha hecho de forma intencionada, como ya había anunciado. Según le escuchamos en la casa vieja no hace falta decir las cosas a las claras, con sugerirlas muchas veces es más que suficiente, incluso contando con un interlocutor de entendederas algo limitadas como Julito. Pasa que incluso se ha permitido repetidamente el lujo de dar todo tipo de información, sin que hayamos visto todavía que se cumpla lo que Mercedes Milá prometió el martes pasado.

La frase fue la siguiente: “Vuelves como todos los demás, con todos los derechos, pero con una obligación, que va a ser dura, pero no puedes contar absolutamente nada del exterior. Si lo haces serás expulsada automáticamente”. Todos lo escuchamos y muchos estamos a estas horas deseando estar en un error si pensamos que es una tomadura de pelo ver a Ana todavía en la casa. Debe ser un error porque o no nos hemos enterado de lo serias que han sido las advertencias que le han hecho, o incluso aún no sabemos que mañana esta concursante no va a nominar porque la gala comenzará comunicándole que debe abandonar la casa por incumplir las condiciones impuestas.

Es posible que le hayan advertido seriamente de que no puede hacer lo que está haciendo, pero no tenemos constancia de ello. Desde el martes se han emitido dos diarios (el jueves fue festivo y no hubo programa en la sobremesa) y el debate de anoche. En ninguna de estas emisiones nos han puesto ni los excesos de Ana ni las más que posibles advertencias de la ’súper’. Aún las estamos esperando, y tengo el convencimiento de que las veremos en breve. En cualquier caso, la situación creada con esta repesca es insostenible y le da una ventaja inaceptable a una concursante que no solamente sabe mucho más que quienes mantienen su encierro desde hace más de tres meses, sino que además tiene esa herramienta tan dañina que es la posibilidad de filtrar de forma selectiva la información, y no solamente la tiene sino que hace uso de ella.

Pocos como este gato defendieron a Ana en la semana de la nominación que le costó su expulsión. Tras su vuelta, como ya había sucedido en las semanas previas, me produjo un hartazgo indescriptible. Siempre me pareció que tenía un evidente desequilibrio pero me parecía una de esas figuras esenciales para escribir la historia de una edición de Gran Hermano. Además, me hacía gracia y siempre me pareció muy creativa y original, habiendo mantenido conversaciones absolutamente únicas en esa casa. Me decepcionó saber que parte de ellas (así como alguno de sus monólogos) estaban guionizados previamente por ella misma, aunque aún así lamenté su salida.

Ahora le han brindado una segunda oportunidad, y su actitud en la semana que estuvo junto a Gema y Eva en la otra casa se me hizo tan pesada e inaguantable que hasta deseé la entrada de una Gema a la que vi durante esos días con un atractivo mucho mayor que durante su primer paso por la casa. Tras su entrada me ha parecido ver una Ana triste y desubicada, que solamente estaba cumpliendo su plan a medias, contando todo lo que quería de cómo se está viendo aquí fuera la actuación de cada uno. Pero este fin de semana, y especialmente ayer, ha demostrado que también está ya inmersa de lleno en su otro plan, que es intentar desestabilizar a Iván y Almudena.

Ana ha mantenido un victimismo exagerado durante estos días. Primero fue la queja de que Iván y Almudena no la habían recibido bien, cuando todos vimos que simplemente dejaron que los ‘Julja’ les tomaran la delantera a la hora de recibirla, cosa que hicieron con grandes agasajos. Luego vino su penar por haber recibido un regalo de Nochebuena más deslucido que los demás. El sábado le decía a Palomares que estaba cohibida por culpa de Liz y Almudena, planteando una guerra de sexos según la cual la competencia entre mujeres la estaba anulando. “Se me podían ocurrir muchas bromas graciosas, pero no me siento bien de ánimos”, decía la granadina, lo cual muchos agradecemos sinceramente.

En la mañana de ayer, día de los Santos Inocentes (por cierto, gran broma a Mercedes Milá en el programa ‘Inocente, inocente’, que emitía anoche otro canal que, según dice el pasillero, no existe), Orlando e Iván se proponen gastar como inocentada a Almudena el atarla en el pesebre de la prueba, lo cual finalmente hacen con Liz, que se deja mucho más que la cartagenera. Ana hace algún desagradable comentario sobre la violencia de género y recuerda a Carlos Navarro (el ‘yoyas’ de GH II), sugiriendo un comportamiento violento en los dos amigos bromistas.

Ya por la tarde, durante el ensayo del villancico creado por ellos para la prueba, Iván está encargado temporalmente de la dirección, sustituyendo a Palomares, y hace la observación de que algunos no están cantando apenas. Chiqui aduce que no puede cantar más alto porque le duele la garganta y Ana parece ver la ocasión esperada por ella para enfrentarse al modelo. “Tú no tienes derecho a decirme a mí que no canto porque llevo toda la mañana cantando. No veas como apuñalas. Y no ataques porque eres el que más te equivocas”, dice Ana. Liz sale en defensa del cántabro poniéndose en su lugar con estas palabras: “No te ha apuñalado. Si yo fuera la directora y veo que alguien no canta lo hubiera dicho. Él te ha dicho que si no puedes cantar que vayas al confesionario” (Palomares lo hizo otro día y le eximieron de cantar).

Ana se va a llorar al ‘confe’, revelándole a Liz que se quiere marchar porque está agobiada. La dominicana no entiende cómo puede estarlo si lleva cuatro días en la casa, como quien dice, y defiende de nuevo a Iván: “Tú no le has faltado el respeto pero ella a ti sí (…) Tranquilo porque la gente de fuera estará viendo cómo son las cosas”, le dice. Aquí comienza una discusión entre Ana e Iván que, como es habitual, no conduce a ningún lado. Comienzan hablando en el dormitorio, siguen en el cuarto de maletas y terminan en el jardín. Ana acusa a Iván: “Acribillaste a Loli porque no sabía bailar y ahora lo haces conmigo porque no puedo cantar”, girando falsamente la historia de la bronca entre Iván y Loli, algo que no parece venir a cuento. Iván, por su parte, repite una y otra vez los mismos argumentos, con ese estilo tan propio que exaspera a Ana, hasta que llega a pedirle que no le repita más veces lo mismo, lo cual entiendo porque es único dando la brasa.

Lo de menos es el fondo de la discusión o los argumentos utilizados por cada uno. Lo importante, según lo ve este gato escamado, es que Ana la ha provocado, dado que su origen no era más que un pequeño lance, un detalle sin importancia dentro del ensayo de una parte importante de la prueba del belén viviente. Se trataba del segundo intento del día, tras esa maliciosa alusión a los malos tratos relacionándolos con una simple broma en la que la dominicana había participado gustosa. Su segunda parte del plan había comenzado y no sabemos aún hasta dónde será capaz de llevarlo. De momento, consiguió hacer saltar a un Iván que mejor haría pasando realmente de sus provocaciones.

Si alguien tenía dudas de la personalidad tirana e intolerante de Mirentxu las habrá abandonado tras verla anoche en el debate. La señora que cocinaba croquetas con guantes de látex demostró ser, además, una mentirosa compulsiva, porque me consta que ha sido consciente de haberle puesto más comida a Palomares y Julito que a los demás. En más de una ocasión he visto a Palomares, quizá el que tiene más cabeza de los tres, advertirle de que eso no estaba bien o de que se podían dar cuenta los otros, y ella le mandó callar. Tiene que ser totalmente consciente de que les puso cinco sardinas a ellos frente a las tres que ponía a Iván o a Orlando, por ejemplo. Pero se obstina en negarlo y lo hace en esta ocasión amenazando con marcharse del plató si Belén Rodríguez no retira tal afirmación.

Me dio vergüenza ajena ver a esta señora tan mayor haciendo ese papelón, parecido al que ha venido haciendo, como cuando amenazó con irse si no la dejaban usar la vitrocerámica (episodio “no sin mi vitro”) o si no le proporcionaban un carísimo cosmético (”no sin mi crema”), o incluso cuando pedía tinte para su pelo (”no sin mi Farmatint”), y así sucesivamente. Ella tenía al equipo del programa a sus pies, como parece que acostumbra con quienes la rodean. Anoche quiso ver ‘hincarse de hinojos’ a los responsables del debate, y así tuvo por un momento a esa Belén a la que llamó “niña” con el mohín de desprecio que acostumbra a usar. Luego justificó su amenaza de abandonar el plató reclamando que la dejasen explicarse, para que se entendiera que no hubiese hecho lo mismo ante Milá el martes. Y es que Milá es mucha Milá.

Su afirmación fue exactamente que abandonaría el plató si Rodríguez no retiraba su afirmación de que ponía más comida a sus protegidos que a los demás, una realidad incuestionable que hemos visto miles de personas. Creo que con actitudes como la mostrada anoche, Mirentxu está perjudicando de forma tan seria como indirecta a Palomares. He de confesar que a principios de esta semana (las semanas van ahora para mí de martes a martes) no era Palomares (o Javier, que ambas formas valen para votar) mi candidato para salir de la casa (prefería a Julito) y hasta pensaba en él para llegar a una final entre cuatro concursantes. Pero ahora, nada desearía más que verle en la calle para darle un puntapié igualmente indirecto a esta intolerante señora.

Si para ella sería un disgusto que Palomares fuese el expulsado de mañana (lo cual no tengo muy claro, porque nada parece importarle más allá de sí misma) pues contribuyamos a dárselo. Los porcentajes ciegos nos dijeron que la cosa está de nuevo entre dos de los, en este caso, cuatro nominados. Uno tendría el 38,4% de los votos y el otro un 36,7%. Los dos que harían de comparsas solamente llevaban ayer los porcentajes del 18% y el 6,9%. Presumiblemente estamos ante un duelo entre Liz y Palomares, en el que evidentemente ignoro quién lleva esa exigua ventaja, aunque ya he expresado cuáles son hoy mis deseos, que no dejo de reconocer como un poco mezquinos en esta ocasión. Pero entiéndase sabiendo que la ‘yaya’ sargento, calificada como “metemierda” muy acertadamente por Jorge Javier Vázquez, me saca completamente de quicio.

[Esta es la anotación número ochenta de este blog la presente temporada y, por cierto, aún podéis votarnos en la elección del mejor blog de esta casa, cuyo ranking se puede consultar aquí. Hoy a las 12.30, Mirentxu te responde en un nuevo Encuentro digital, para el que puedes dejar ya tus preguntas. Dejo cartelera, con Palomares más Farinelli que nunca.]

Enlace permanente  29.12.2008 | Comentarios en ¿Cuánto más hay que consentirle a Ana?  Comments Off | Imágenes en el archivo del día  Imágenes | Ir al principio de la página Ir arriba
Concursantes y espectadores diferentes

Desde hace días deseo hacer una reflexión sobre la diferente percepción que pueden tener distintos espectadores de Gran Hermano en función de cuál sea su actitud como espectador. Iré a ello un poco más adelante, aunque antes quiero contar algunas cosas sueltas sucedidas en las últimas horas, empezando por los regalos de la Nochebuena y terminando con la movida noche que vivieron en la casa ayer, día de Navidad.

Tras la cena de Nochebuena fue el momento de abrir los regalos que esperaban desde horas antes al pie del árbol navideño. Empezó Ana, que tenía una postal con las fotos de algunos familiares, y unas inscripciones, lo cual le resultó frío y escaso, especialmente en comparación con los de sus compañeros. Orlando tuvo una camisa de dudoso gusto y una postal que le hizo llorar de emoción. Es la primera vez que veo a este concursante expresar sus sentimientos de forma tan abierta, tras el evidente disgusto que le costó la expulsión de Carlitos. A Iván también le hizo llorar la postal firmada por familiares y amigos, aunque en este caso fue una reacción inmediata, no como el feriante que dejó pasar bastantes minutos para releer la suya y dejar ver como afloraban entonces las lágrimas. Al modelo le regalaron unas pulseras de esas bastante ordinarias que le gustan a él, quizá para suplir la que le regaló Loli y luego se la terminó devolviendo en medio de una discusión.

Liz reaccionó de forma extraña al abrir su regalo y ver la foto de su pequeña, tras lo que se fue a un rincón a llorar. Me recordó una de las escenas montadas por Palomares la noche de la salida de Mirentxu, que también terminó llorando en un rincón al lado de la entrada al retrete. Almudena también se emocionó al leer los mensajes y recibió varios vestidos con los que podrá mantener su récord de no repetir modelo en las galas. A Julito le tuvo que leer los mensajes Palomares y recibió unos zapatos idénticos a unos que este le había estropeado en la casa, gofio y unos pantalones vaqueros. El último en abrir sus regalos fue Palomares, que extrañamente fue el único que no lloró. No me refiero a que no derramase una lágrima, algo a lo que estamos acostumbrados por las muchas veces que simuló llorar en la casa. En este caso es que ni siquiera hizo el intento. Es exactamente lo mismo que sucedió en la última gala con los mensajes en vídeo. En esa ocasión también fue Palomares el único que observó las imágenes de forma serena y fría, sin llorar aunque mostrando una alegre emoción siempre. Su novia le envió esta vez unas deportivas blancas muy estilosas.

Fue la noche de Ana y Palomares, ya que ambos aprovecharon para hacer campaña de forma casi maratoniana. Ana optó por empezar a explotar el victimismo de una oveja negra en su familia, que ha pasado (como recordó Eva el martes) muchas navidades en soledad, y a la que le habían mandado un presente mucho más deslucido que al resto. Luego pasaría de esto a filtrar abundantemente información del exterior, como hablar de situaciones vividas por ex concursantes tras su salida de la casa. Es curioso que aún así les comentase a sus compañeros que en las llamadas que patrocina un operador de telefonía les podían los comunicantes filtrar mucha información, sin darse cuenta que ella misma ha sido un importante coladero en ese sentido. Bien es cierto que le han llamado la atención desde el ‘confe’ en más de una ocasión, lo cual no impide que el mal haya sido previamente causado, igual que ya pasó el año pasado con Amor. Supongo que esto le valdrá a nuestra querida Mercedes para entender las reticencias de muchos ante las ‘repescas’.

La otra campaña de la noche fue la mantenida de forma estajanovista por un Palomares en el que convergen estos días varias circunstancias especiales. Por un lado, se ha visto liberado del yugo de Mirentxu, al igual que Julito, habiendo coincidido esto con su primera nominación. La consecuencia de esta última situación es su insistencia en que ha sufrido mucho en la vida por las acusaciones de ser gay, que en GH ha descubierto ser mucho más fuerte de lo pensado por él mismo y además que ha nominado siempre de forma rotativa, con la intención de que salieran todos nominados, habiendo excluido siempre a Mirentxu y temporalmente a Nany y Liz, las cuales pensaba que por haber entrado más tarde se merecían conocer suficientemente a fondo la experiencia.

Todo esto lo entremezclaba Palomares con maestría, ya que no parecen argumentos que empasten bien, precisamente. Lo cierto es que, como señalaba antes, la salida de Mirentxu ha conseguido obrar varios cambios en sus dos nietos adoptivos. Las dos últimas noches se han dejado cacharros sin lavar, lo cual era impensable antes. También ahora sus chicos trasnochan, demostrando que no era Iván la única ave nocturna (por cierto, que de esta forma ella también le estaba llamando pájaro, repitiéndolo además casi en cada nominación). Por último, ahora algunos han conocido el almacén de comida que habían venido escondiendo Mirentxu y sus auxiliares en la cocina. Ya sé que ella lo negaría aunque estuviéramos viendo en ese momento desmantelar el escondrijo en el que se podría sacar desde aceite (a pesar de insistir tanto en que se quedaban sin aceite al perder la última prueba) hasta cantidad de frascos de salsa de tomate, por poner solo un par de ejemplos. Esto me recuerda a un momento vivido en GH VII, la noche que salió el de Tomelloso (ni su nombre quiero recordar), y empezaron a descubrir kilos de comida saliendo de su canapé, el de Sarita de Lucas y algún otro. Un saludo, por cierto, a algunos habitantes de ese pueblo que con la connivencia de su propio ayuntamiento se dedicaron a amenazar a este gato, llegando a denunciarme ante cierta sociedad gestora de derechos a autor. ¡Qué tiempos aquellos!

Del resto de cosas sucedidas en la noche del miércoles y también de anoche mismo hay abundante información en el último hilo de comentarios así como en las impecables narraciones del minuto a minuto en esta misma web. A destacar que tras la cena y los regalos de la Nochebuena, a Julito le dieron calabazas de forma sucesiva Liz y Almudena. La primera le dijo que le quería como amigo, sin llegar a decirle que como a un hermano, por fortuna para él. Chiqui, por su parte, le dijo que los cuatro besos que se habían dado (y nos perdimos) le habían hecho ver que no le gustaba realmente. El pobre canario no levanta cabeza, aunque al menos ahora se divierte en las fiestas hasta tarde. Claro, que para estos resultados mejor hubiera estado el pobre en la cama. De otro lado, anoche Ana hizo de Mirentxu, al quejarse porque no la dejasen dormir. Almudena le llegó a decir, con su delicadeza habitual, que era “un grano en el culo”, en una noche de borrachera casi generalizada, especialmente visible en Liz y Orlando.

Y voy a lo prometido, sobre las varias lecturas que tiene este programa, dependiendo de si decidimos una mayor o menor implicación en el mismo. Hay un tipo de espectador que solamente ve las galas, otros que le suman el seguimiento más o menos fijo del diario, y después estamos los del enganche casi enfermizo, aquellos cuya implicación es absoluta, intentando no solamente ver todas las horas posibles el directo sino incluso dedicando parte del tiempo a compartir con otros aficionados el seguimiento a través de Internet. Así mismo, hay muchos que estarían a caballo entre un tipo y otro de los expuestos, es decir, quien ve siempre el diario y participa en foros de Internet pero no ve las galas, o cualquier otra combinación posible. Como decía, esta variedad en el seguimiento del programa ofrece la posibilidad de establecer niveles de lectura distintos y, a diferencia de lo que se podría pensar, complementarios en muchos aspectos. Aunque también es cierto que la elección del nivel de seguimiento puede ser determinante en muchos casos para la opinión generada por ciertas situaciones, pero sobre todo para el juicio sobre algunos concursantes.

En líneas generales, podemos dividir a los concursantes de Gran Hermano en dos grandes tipologías: de un lado los que participan, se implican y determinan la acción de lo que ha de suceder en la casa; y de otra parte aquellos que simplemente están, los que eluden afrontar los problemas y, por tanto, ni los plantean ni tampoco contribuyen a ofrecer soluciones a los mismos. Siguiendo con la simplificación, injusta en buena medida pero necesaria y útil a mi exposición, el primero de los tipos sería, por lo general, el concursante que con facilidad obtendrá las simpatías y el apoyo de aquellos espectadores que hacen un seguimiento en mayor nivel, es decir, los que ven la emisión en directo y hasta participan en foros de reunión como el que abre cada día el hilo de comentarios que acompaña a este escrito. Consecuentemente, el concursante más pasivo, quien decide desaparecer de la escena el mayor tiempo posible, ese sería el preferido de quienes se quedan en nivel de seguimiento más limitado, aquellos que apenas ven la gala y, si acaso, algunos resúmenes.

Lo que pretendo explicar a continuación es por qué pienso que se produce esa relación bastante inequívoca entre un seguimiento que podríamos llamar en ‘nivel 1’ y el concursante pasivo, de igual forma que relaciono el concursante quizá más polémico, quien participa de la acción en mayor grado, y el espectador digamos que en ‘nivel sumo’. En parte me parece una relación elemental, ya que en la medida que el seguimiento es mayor cobra más importancia, por lo general negativa, que un concursante permanezca oculto, ya sea voluntaria como involuntariamente.

El espectador en ‘nivel 1’, por ejemplo, asiste a la exposición de unos vídeos con Palomares como protagonista, en los que siempre le vemos de buen rollo, con momentos graciosos, más o menos cargantes, pero siempre alejado del foco de los conflictos. Suficiente para que su juicio sobre el concursante sea positivo mayoritariamente, a la vez que el de ‘nivel sumo’ echará en falta en muchas ocasiones a un concursante poco participativo, a la vez que escasamente decisivo en la acción, y por tanto su juicio fácilmente será negativo sobre el mismo. En la tipología contraria se daría un fenómeno semejante, dado que el perfil polémico de Almudena, por poner otro ejemplo, cobra mucha mayor importancia para el espectador en ‘nivel 1’ que para quien tiene la posibilidad de asistir a muchas situaciones en las que la polémica concursante ofrece otra cara, bien humana o resolutiva o bien simplemente participativa, lo cual será valorado positivamente aún participando de la opinión mayoritaria en lo referente a su perfil polémico.

No quiero decir con esto que sea más válida una lectura que otra, dado que no comparto la idea de que el espectador en ‘nivel 1’ se pierda una parte imprescindible de la realidad. Simplemente tiene una visión distinta, que no por más reducida es siempre menos precisa ni, por supuesto, menos válida. De hecho, en esta especie de traslación de la realidad que es Gran Hermano, este hecho que analizo hoy se correspondería con lo que sucede en el ‘mundo real’ cuando un amigo nos habla mal de un tercero mientras nosotros tenemos un juicio positivo de aquel, posiblemente con motivo de semejante división de percepciones que la explicada, al ser más conocido por nosotros que por nuestro amigo, o al menos en situaciones o estadios diferentes. Entre todos, en todo caso, formamos una opinión que tiene orígenes distintos, lo cual hace más rico y plural el diálogo que establece el programa, con tintes de guerra fratricida a veces, cuando unos defendemos al concursante que otros detestan.

A pesar de ser salvada in extremis por la audiencia votante, a Almudena le ha perjudicado su perfil polémico, la tendencia que ha mostrado a meterse en discusiones, muchas veces bizantinas, como la noche del martes en esa bronca con Liz que iba subiendo en gravedad por momentos, a cuenta de la distribución de cajones (gavetas para la dominicana). Almudena no tenía razón en casi nada, y tengo el convencimiento de que ella misma se dio cuenta sobre la marcha, seguramente demasiado tarde como para rectificar. Cosas como esta, y el contexto en el que se produce, con esa diferente percepción de la realidad por parte de distintos tipos de espectadores, explicarían la resolución final de la última expulsión.

[Si lo deseáis, podéis seguir dándonos vuestro apoyo en la votación para la elección de los mejores blogs de esta web, con la que se elabora un ranking que en este momento encabeza modestamente este blog.]

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Estamos equivocados

Menuda gala, cuántos sentimientos, qué cantidad de emociones. Me harían falta decenas de escritos de estos más bien largos con los que aburro a tantos amigos para poder contar detalladamente tantas y tantas cosas como pasaron ayer en las cuatro horas de programa. Como no es posible, creo que podría limitarme a expresar la emoción e intensidad con la que algunos lo vivimos anoche, desde el principio hasta el fin. Desde que vi a Mercedes de tinerfeña, otra de las creaciones de la imprescindible Mayte Méndez de Vigo, hasta cuando apareció una Raquel Lo (GH VII) perfecta en su labor, con Ángela (GH VIII) y su ‘Ojscar’ detrás, y el vídeo que nos recordaba esa otra edición tan recordada y querida por mí. He de decir que desde ese GH VII no había vuelto a vivir con tanta emoción una edición, e incluso diría que lo de la presente supera todo lo habido y por haber. Cuánta magia tiene todo esto, madre mía.

Aunque las conclusiones anteriores no son más que exageraciones propias de un gato sensiblero y simplón, que no sabe donde se anda. La única conclusión cierta y sensata es que todos aquellos que hemos apoyado a Iván y Almudena, al tiempo que deseábamos ayer la salida de Mirentxu, estamos equivocados. Sí, sí, como lo oyes. Tú también estás equivocado o equivocada, no te vayas a creer. Y es que somos unos zotes, los espectadores más bodoques, que no nos enteramos de nada y no hemos parado de pifiarla. ¿No dijimos nosotros mismos que no debería haber salido Germán? Y mucho menos Eva o Raquel, hasta dudamos que fuera Ana quien debiera irse en su momento, aunque dado lo visto más tarde igual ahí no erramos tanto. De ahí en adelante no hemos parado de cagarla, con perdón. Basta con decir que hicimos salir a Li, Gema, Carlos H., Loli, Estefanía (¿esta quién era?), Gisela o Carlos F. Menuda ristra de errores. Y ahora lo de Mirentxu, ¿qué me dices? Otro inmenso error.

Ahora cierro modo irónico y sigo con lo mío. La escasa modestia de la septuagenaria Mirentxu, le hizo ayer decir esa frase que utilizo hoy cáusticamente en el título de esta anotación. Lo dijo, además, revolviéndose en su taburete, y no es solamente una descripción de su postura. Se revolvió en todos los sentidos y dirigiéndose a un público variopinto que como cada martes llenaba el plató, les espetó: “Estáis equivocados, pero que muy equivocados”. Es increíble que cayera en el error de comparar lo que ella ha visto de Iván dentro de la casa y lo que estamos viendo aquí fuera, llegándose a atrever a decir que cierta cosa no la hemos visto, como si supiera ella lo que se ve y deja de ver, cómo si en lugar de haber pasado los tres últimos meses y dos días (menuda condena) encerrada hubiera podido ver las emisiones de Gran Hermano. ¿Pero esto qué es? ¿Acaso la abuela es adivina y no nos habíamos enterado?

La expresión utilizada por Iván la semana pasada para definir el estado de Carlitos le va que ni pintada a Mirentxu. A ella sí que la he visto “reventada por dentro”. Fue recibida con un gracioso y divertido vídeo de alguno de sus mejores momentos, ese que alguno reclamaba cuando salió Loli, por ejemplo, como si acaso hubiera tenido ella algún momento mejor que otro. Como no nos pusieran un catálogo de posturas en la cama, no sé que habrían de mostrar sus vídeos. Tras ese amable recibimiento, una inconmensurable Mercedes Milá la puso ante la realidad de su propio paso por el programa. Ni más ni menos, sin adorno alguno, absolutamente innecesario en este caso. Bastó con irle enumerando aquellas cosas que tantas veces hemos ido señalando aquí para que la ‘yaya’ fuera terminando de reventar y sacara esa Mirentxu sargento, que llegó a decir “ponme otro” cuando en su despedida le seguían enfocando a Iván, con ese autoritarismo tan suyo, exento de las más elementales reglas de educación. ¿Qué tal un “ponme otro, por favor”, señora?

Y luego se atreve a decirle a la madre de Chiqui (un auténtico espejo de ella en el modo de hablar) que su hija no tiene educación. Pero bueno, menudo atrevimiento. Como hubiera dicho mi madre, Mirentxu “ni tiene educación ni la ha conocido”. Mientras Milá iba recordándole lo que le fue saliendo del bolo, como hace siempre, a ella se le iba gangrenando el recuerdo. Que si no ha comido nunca lo que otros cocinaron (desde las migas de Almudena y Palomares en la casa uno hasta la cena de Liz hace un par de días), que si le ponía más comida a unos que a otros (recuento de sardinas incluido, algo que hemos contado aquí después de haber contado también las unidades de sardina que iba sirviendo en cada plato), que si Iván fue mucho más atento con ella que a la viceversa (muy precisa observación). Y así un buen puñado de cosas, que no hacían sino reventarla hasta explotar.

Y ya lo creo que lo hizo. Para su vergüenza, en mi opinión. La verdad es que empezó muy bien la noche, despidiéndose de Almudena pidiendo excusas por cualquier actitud suya que le hubiera hecho daño, recibiendo de aquella igual muestra de generosidad y buena disposición, ya que antes de esto le había revelado que echaría de menos sus croquetas. Ambas se despidieron con una muestra de buenas maneras, lo cual auguraba que esta provecta señora (no me sale decirle dama) iba a enterrar hachas de guerra y se concentraría en intentar gustar a Almodóvar, al que imagino espantado ante tal personaje, en caso de que hubiera de hacerle un casting para un próximo éxito cinematográfico del manchego. Pero no fue así, ya que a veces lo que bien empieza no acaba ni medio decentemente. Yo creo que a Mirentxu le hirió gravemente ver la realidad pasando por delante de sus ojos, y reaccionó mal.

La reacción que su propia realidad desencadenó en ella tuvo los siguientes hitos: en primer lugar la negación y luego el contraataque. Para bien de ella interpreto sus mentiras en la entrevista de anoche como una primera fase en su complicada reacción a la exposición en crudo de la realidad de su paso por la casa de Guadalix. No se me ocurre otra explicación salvo que sea una mentirosa compulsiva o una auténtica ‘Jekyll y Mr. Hyde’. Lo negó todo, como los infieles pillados in fraganti. ¿Alguna cosa mala habrá hecho, no? También en esto perdió su oportunidad de oro para aceptar haberse podido equivocar en algo. E igualmente terminó malogrando su despedida de la casa, cuando tras unas palabras bastante neutras a Iván le terminó soltando la frase desabrida y no muy clara: “Que consigas lo que pretendes”. Aunque de quien se despidió de forma más neutra fue de Orlando, a quien probablemente dedicó el mohín que desprendía un mayor desdén.

Insisto en que Milá estuvo absolutamente acertada, y me hizo disfrutar como pocas veces. Era el remate a un día realmente singular, probablemente el más intenso de los vividos en las ocho ediciones que modestamente vengo comentando. El programa comenzó con una Mercedes que nos transmitía la infartante información de que los dos más votados (todos sabíamos que eran ellas) se llevaban apenas un punto, y a la vuelta tras la primera pausa de publicidad sujetaba en cada mano una versión distinta del guión de lo de ayer. Ese comienzo me hacía saber que mis temores eran ciertos, y esa sospecha que había tenido el domingo, y que he de decir me venía rondando desde un par de días antes, se confirmaba oficialmente. Mi intuición, tan maltrecha y censurada otras veces, estaba respaldada en este caso por una realidad, la gran igualdad en los votos a Almudena y Mirentxu.

A partir de ese momento solamente cabía encomendarse a la buena fortuna, dado que la diferencia final terminó siendo de poco más de punto y medio, lo que va entre el 48,3% de Almudena y el 49,9% de Mirentxu. Por cierto, antes de que se me olvide quiero dejar constancia de que el programa una vez más escuchó y atendió nuestra petición, rescatando el porcentaje de la expulsión de Carlos F., que fue del 67%, según nos enteramos ayer. La suerte estaba echada (alea iacta est, que dice el latinajo), y el momento en que Mercedes pronunció el nombre de la expulsada fue una auténtica explosión de emociones contenidas tras un día agotador. Para muchos era el culmen de su esfuerzo, la coronación de su objetivo, y también el momento de dejar de gastar dinerito para conseguir dejar en la casa a la Chiqui, que no es poca cosa (lo uno y lo otro). Los malos augurios que nos temimos mi amigo Senador y yo habían servido finalmente para arribar a buen puerto.

Pero la noche no quedaba ahí. Junto a una interesantísima entrevista, trufada de intervenciones de ex concursantes (culebrón Carlos-Loli-Gisela incluido, he de decir que para mi hartazgo), asistimos a la elección de Ana como concursante repescada, a lo de las postales multimedia de familiares y amigos de los concursantes y finalmente una nueva jornada nominatoria que acabó con un final sorprendente e inesperado en cierto modo. Finalmente se cumplió la predicción de que las tres ex concursantes entrarían cual reyes magos en la casa (¡qué grande eres! Pablo), aunque lo del camello del Fleky no fuera más que un rumor. La elección, realizada por los propios concursantes, recayó en el rey Melchor, aunque en un principio hubo una mayoría que apoyó la opción de Baltasar, el rey negro. Fue Palomares quien rompió el empate, posicionándose del otro lado, en lugar de coincidir en esta ocasión con Julito y Mirentxu. Sospecho que nadie deseaba que fuera Gema la elegida, ya que le tocó ser Gaspar. ¿Y quién es el freaky que iba a elegir a ese rey? ¿Verdad?

Sobre las nominaciones, Liz e Iván se intercambiaron los tres puntazos, lo cual da que pensar si no se adivinaron mutuamente la intención. Orlando y Almudena no se salieron del guión y los ‘Julja’ sorprendieron reservando tan solo el solitario punto para Iván, por lo cual evitó quedar nominado. Almudena fue esta vez la menos nominada, ya que solo Palomares se acordó de ella. Este resultó nominado por primera vez, pero con la mayor de las puntuaciones, nada menos que nueve votos. Le siguieron Liz con ocho y empatados a seis quedaron tanto Orlando como Julito. A la previsión de este gato feliz se le unió Liz, dado que nunca pude prever que se nominaran recíprocamente ella e Iván, según este por actitudes vistas esta semana que no le han gustado, aunque no con él, lo cual me hace pensar que ha sido con Almudena, la cual también le metió dos puntitos a la dominicana. En definitiva, nominados Palomares, Liz, Orlando y Julito. No me atrevo a aventurar quién está más en la cuerda floja, aunque de hacer caso a nuestra encuesta habremos de pensar que está entre Liz y Palomares. En caso de este último lo suyo puede ser llegar y besar el santo, valga la expresión.

Y termino con un par de sensaciones muy personales y una inevitable felicitación. Creo que Ana no ha entrado con buen pie en la, para ella inédita, ‘casa diez’. La recibieron con entusiasmo Julito y Palomares, pero sospecho que pronto se hartarán de ella, así como a la inversa. No sé si fueron las dos horas de aguantar el disfraz de rey mago pero la vi desinflada y como sin muchas ganas, a pesar de comenzar a intentar quedarse con sus compañeros contándoles historias falsas sobre la existencia de una tercera casa y tal. Por otro lado, vi el drama de los ‘nietísimos’ de Mirentxu de forma probablemente distinta que la mayoría. No me quito de la cabeza la reacción de Palomares en la siguiente conexión de Milá, y ese rictus que para mí era más de risa que de tristeza. Lo siento, pero esa fue mi percepción, de igual modo que me dejó sin palabras su fría reacción al ver la postal de felicitación que a otros hizo llorar al instante.

Esta noche también hay una fiesta, que no todos vivirán con la misma felicidad. Sea como fuere, este gato desea a todos lo mejor, en estas fechas y en todas las otras. Feliz Navidad, que Santa Claus sea generoso con vosotros (aquellos que no son de reyes) y siempre gracias por vuestra fidelidad y compañía. Mañana no escribiré, pero sí lo haré el próximo viernes. No obstante esta casa no cierra ningún día, ya sabéis. Aquí os esperamos siempre. Felices fiestas a todos.

[Atendiendo la sugerencia de mi directora, Ana Bueno, os informo de que esta casa ha abierto una elección de sus mejores blogs, mediante una votación que genera el ranking que en este momento encabeza modestamente este blog. Debe ser porque los de aquí estamos bastante acostumbrados a votar, y en este caso además es gratis. Gracias en todo caso por esta otra alegría que endulza este navideño día. Dejo vídeo de la expulsión de Mirentxu, que podéis encontrar también en MiTele, desde donde se puede llevar a cualquier blog o web, así como enviarlo a un teléfono móvil.]

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Mata ilusiones

Lo expresó perfectamente Liz, que se está revelando como una brillante creadora de definiciones, cuando llamó “Mata ilusiones” a Mirentxu. Fue a cuenta de la comida que preparó el otro día, unas ‘papas arrugás’ con no sé qué más, y un postre que tenía pan de molde, aceite y chocolate, con sabor a churro según Iván. Mirentxu no quiso probar nada, como de costumbre, ni siquiera un postre con chocolate, cuando precisamente es fanática de ese derivado del cacao. Su excusa fue que tenía mucho aceite, cuando lleva dos meses haciendo croquetas día sí y día también, y puedo asegurar que sin aceite no las fríen. Entonces Liz, dolida por el feo que le hacía Mirentxu, le dijo: “Eres una mata ilusiones”. Y eso que la dominicana la ha tenido siempre como intocable, pero sin poder evitar rendirse de vez en cuando a la realidad.

Hoy es un día de fiesta y víspera de las mayores vísperas, además. Esta noche tenemos nuestra semanal cita con Mercedes Milá, que si la semana pasada iba de menorquina esta nos sorprenderá con vestimentas de inspiración canaria. De isla a isla y tiro porque me toca. Los argumentos de esta noche son varios, aunque hay uno de tanto peso que prevalecerá sobre todos los demás. La expulsión de Mirentxu o Almudena (Julito en un concurso de secundarios quedaría el segundo, por secundario) será la clave, la piedra angular de la noche, y también determinará el devenir de la casa en este mes final. Las dos candidatas a salir esta noche tienen una gran entrevista, aunque posiblemente más interesante la de Almudena, que habla alto y claro, mientras que imagino a Mirentxu con su habitual arrobamiento cuando se sabe protagonista, intentando no despeinarse y manteniendo una amabilidad ajena a la realidad.

La colección de vídeos que atesoran las dos dan para mucho, a estas alturas en que hay todo un archivo histórico después de tantos días. Por otra parte, esta es la primera expulsión que no tenemos ni medianamente clara, lo cual es un aliciente para el aficionado al programa, tras bastantes semanas en que la mayor duda era si se superaría el porcentaje del anterior expulsado, o como estarían repartidos el segundo y tercer puesto, algo que siempre se quedó en la duda. La expectación, por tanto, no puede ser mayor, y cualquier otro aderezo de la gala de esta noche no pasará de eso, puro condimento.

La entrada en la casa nueva de una de las repescadas se producirá de la mano de una oveja y, según dijo Milá, de un animal muy relacionado con los niños y la Navidad, presumiblemente un camello. Ignoro si se tratará de aquel camello que estuvo unos días el año pasado en la casa, o a lo mejor es el del ‘Fleky’. Aunque igual visitan las tres esa casa (dos de ellas por primera vez) para terminar quedándose solamente una. Me han preguntado por una apuesta que hacía en mi escrito de ayer, sobre que si hoy salía Almudena podría entrar Eva y si, por el contrario, la expulsada era Mirentxu, pudiera quedarse Gema. No me baso en nada, simplemente lo decía porque el destino suele jugar con frecuencia a las compensaciones, y este sería un caso. La posibilidad de que fuera Ana la elegida está descartada de antemano, ya que si los redactores y técnicos de Guadalix aún no han convocado una huelga pidiendo una orden de alejamiento para ella poco les debe faltar.

Además tendrán que nominar, aunque es muy improbable que intervenga en estas nominaciones la repescada. Dado que no tengo nada claro quién saldrá esta noche, caso de hacer una previsión de esas baldías debería ponerme en los dos supuestos, lo cual tampoco cuesta tanto. De perdidos al río, que se dice. Vamos a ello, oye.

Si saliese Almudena:
Iván: Mirentxu / Julito / Palomares
Orlando: Mirentxu / Julito / Palomares
Liz: Palomares / Orlando / Julito
Palomares: Orlando / Liz / Iván
Mirentxu: Iván / Orlando / Liz
Julito: Iván / Orlando / Liz

Si saliese Mirentxu:
Iván: Julito / Palomares / Liz
Almudena: Palomares / Julito / Liz
Orlando: Julito / Palomares / Almudena
Liz: Palomares / Orlando / Julito
Palomares: Orlando / Almudena / Liz
Julito: Iván / Orlando / Almudena

En el improbable caso de que esta quiniela coincida en algo con la realidad, tendríamos a Mirentxu de nuevo en la picota la semana que viene, en caso de no ser la expulsada de hoy, o bien estaríamos ante la última semana de Julito. Y ahora me explico. En el primer supuesto quedarían nominados Orlando, Iván y Mirentxu. Este sería el segundo asalto de idéntico combate al de esta semana, y aquí no me cabe duda alguna de que la ‘yaya’ se iría a pasar el año nuevo con los suyos. En el segundo de los supuestos, la terna de nominados estaría formada por Julito, Orlando y Palomares. Aquí tengo más serias dudas, si bien creo que Orlando, sin arrastrar a una masa votante, sería salvado. Algo parecido a lo que pasaría con Palomares, quien no se ha visto expuesto hasta el momento y cuyos apoyos ignoramos.

Lo más llamativo de la previsión de este gato es que Liz volvería a ser de las menos nominadas, sino la menos. Es algo a confirmar, al igual que el resto, con la realidad de lo que suceda esta noche, pero ciertamente su juego está resultando efectivo, y de seguir así la cosa no dudo que termine llegando a la final, lo cual tampoco sirve para mucho, salvo para que le hagan una entrevista especialmente corta o que se evite asistir a cada gala, si bien los concursantes están sentados en un asiento con respaldo, a diferencia de los del público.

Ayer les comunicaron que no han superado la prueba de esta semana. Las coreografías del ‘Cinema Matrix’ no tuvieron la fluidez esperada, según Pepa, además de haber descansado más de las tres horas que podían. Como siempre, Mirentxu tiró balones fuera de inmediato, como si ella no hubiera sido responsable igual que los demás. Nada más comunicarles la noticia ella se preocupó porque dice que no tienen comida suficiente, no sé si contando con todos los alimentos que ha venido escondiendo con la complicidad de sus dos ‘nietísimos’ o sin contar esta comida escamoteada al resto de habitantes. Los demás se tomaron la resolución de la prueba con deportividad y buen humor, aceptando que si tenían que pasar hambre en estas navidades pues la pasarían. Entonces la respuesta de la mayor del grupo fue: “allá vosotros”. Como si pudieran hacer algo para evitar no tener comida, e insisto que es como si ella no hubiera sido parte de esta fallida prueba.

Algunos amigos me preguntan por qué prefiero a Mirentxu como expulsada de esta semana, si se trata de una persona de avanzada edad cuya presencia en Gran Hermano es admirable como ejemplo de superación personal. Es cierto que es un buen modo de derribar barreras y decirnos a nosotros mismos que la edad no es ningún obstáculo. Tampoco puedo decir que sea falso, y de hecho ha sido algo destacado por este gato en estos meses, que esta concursante ha demostrado tener una energía envidiable, además de que su risa me sigue pareciendo contagiosa. ¿Cuál es el problema entonces?

Pues bien, sucede que conozco personas mayores con una capacidad de mostrarse tolerantes mucho mayor que la de Mirentxu. Gente que aprovecha la particularidad de necesitar dormir menos, en razón de su edad, para cultivar su intelecto, comunicarse con los otros, abrirse a nuevos caminos y explorar terrenos desconocidos y hasta inhóspitos para ellos. Parece mentira que habiendo tenido los arrestos para decidir participar en una experiencia como esta, con su familia en contra incluso, una vez dentro de la misma se haya convertido en la concursante “mata ilusiones” que ha sido.

Lo de menos es que anoche a las once y media estuviera metida en la cama, tampoco que le pidiera al ’súper’ de forma lastimera (como solamente ella sabe) que apagase la luz del dormitorio, sin tener en cuenta que en esa casa habita más gente, y a ninguno le apetece dormir tan pronto. Mucho peor que esto es su permanente empeño en emponzoñar las relaciones, poniendo buena cara mientras que clava puñalitos a la mínima. Esta Mirentxu ha conseguido algo que hacía mucho no sentía este gato apasionado por este programa, y es que desconecte a veces la emisión del directo para no verla y no ser contagiado de su mala baba y peor intención.

Aunque a decir verdad, hay algo que llevo incluso peor. No soporto las injusticias, me revuelvo cuando veo que acusa a Iván de repetir arroz y al momento Palomares se sirve un plato tan abundante o más que el primero, desde luego mucho más que el del modelo, y a este no le dice nada. Me revienta ver cómo consigue del programa su mejor cosmético o el tinte para el pelo, que en otras ediciones ha tenido que ser pedido por alguna concursante dentro de la compra semanal. Pero ella es especial, porque ha venido utilizando un chantaje intolerable, amenazando con irse si no se cumplían sus exigencias. Creo que todo esto justifica sobradamente que desee con firmeza que Mirentxu no pase estas fiestas en la casa.

Y un apunte para terminar sobre algo pendiente desde hace bastantes fechas. La semana de la prueba de las ‘globalitas’ muchos amigos nos expresaron su preocupación sobre el rumor de que algunos de los packs preparados en la casa durante la maratón humanitaria pudieran no estar completos, faltando concretamente la postal firmada por alguno de los concursantes (se apuntaba a Iván, ¿cómo no?). Pues bien, este gato ha acudido a las fuentes y se ha puesto en contacto con un representante de Global Humanitaria, recibiendo la amable respuesta que copio a continuación:

“Los pack “Globalita + Postal de Navidad” preparados por los concursantes de Gran Hermano, han llegado a nuestras oficinas debidamente autografiados. Se podrán seguir adquiriendo a través de nuestra web www.globalhumanitaria.org hasta fin de existencias.”

No hay más que hablar, pues. La propia organización aclara que no han llegado packs sin postal firmada. Yo concretamente recibí mi ‘globalita’ con postal incluida el pasado viernes.

Esta noche tenemos una fiesta. Disfrutémosla pase lo que pase.

[Dejo vídeo de la casa en 3D, en este caso con una protagonista llamada Mercedes Milá. Como siempre es obra de AFFLECKDAVID para este blog, y lo podéis encontrar también en MiTele, desde donde se puede llevar a cualquier blog o web, así como enviarlo a un teléfono móvil.]

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Almudena vs. Mirentxu ¿Quién ganará la partida?

La partida es en realidad una batalla y se me antoja que es la más importante de las vividas hasta este momento en la presente edición. Almudena ‘versus’ Mirentxu, la ‘cría’ frente a la ‘yaya’. De lo que pase mañana depende en buena medida la forma como se termine resolviendo esta historia, y algunos indicios me dicen que o bien hemos venido presuponiendo un apoyo a Iván mayor del real, o es que esa fuerza ‘ivanista’ no se ha empleado esta semana tanto como cuando se ha tratado de salvar a Iván de una expulsión.

El sentido común indicaría que el apoyo a Iván se iba a trasladar esta semana a Almudena, siendo como ha sido su mayor apoyo en la casa, por no decir el único. Lo cierto es que la alianza entre Iván, Almudena y Orlando se ha mantenido fuerte y estable, sin la más mínima fisura a la hora de las nominaciones, e incluso seguimos viendo a un Orlando en el confesionario que no deja de manifestar su apoyo a Iván y su clara conciencia de formar parte de ese grupo. Ayer veíamos en el debate un ‘confe’ de Orlando en el que me mantenía en tensión hasta terminar su frase, que decía más o menos esto: “Está cada vez más claro que hay dos grupos en la casa. Uno estaría formado por Javi, Julito y Mirentxu; y el otro por Iván, Almudena y… yo”. No estaba seguro si se iba a incluir él o a Liz, curiosamente excluida de ambos grupos. Diría que curiosa y acertadamente, de hecho.

Es una grata sorpresa para mí que el feriante valenciano haya mantenido hasta este punto su apoyo a Iván, que sus nominaciones sigan siendo intachables y además sea el más revoltoso y divertido en las fiestas. Con todas las desconfianzas que me ha despertado siempre, he de decir que en este concursante me gusta menos la parálisis que muestra casi siempre cuando alguien le cuenta sus problemas y preocupaciones, que sus actos posteriores, cuando analiza de forma siempre sucinta y simple la situación en el ‘confe’ y a la hora de nominar. Sucede que su forma de dar, o no dar más bien, la réplica en las conversaciones hace que este gato vea la posible salida de Almudena como un drama para un Iván que se va a sentir absolutamente solo en la casa, porque hablar con Orlando es como hacerlo con una pared.

Probablemente me equivoque, pero viendo nuestra encuesta y algunas cosas del debate de anoche, cada día soy más pesimista sobre lo que pueda pasar mañana, y contemplo cada vez como un escenario más posible el de un Iván solo, dándose cabezazos contra la pared de Orlando, con una Liz que juega muy bien y de momento va llevando una mano ganadora, además de una Mirentxu cada vez más crecida y convencida de que su triunfo es pan comido. O sea, un panorama desolador que nos puede anunciar unas semanas finales, puede que casi un mes, realmente insoportables. Los porcentajes ciegos que nos revelaron anoche son estos: 59,9%, 37,6% y 2,5%; presentados por Jorge Javier como cada vez más alejados, lo cual parece indicar que esa distancia bastante importante entre los dos primeros podría haber aumentado en lo que llevamos de semana.

¿O es que alguien quiere ver a Mirentxu y sus polluelos todo el día cocinando y dando vueltas por el patio? Si mañana se va Almudena no solamente nos quedamos ante un escenario como el descrito sino que veremos al ‘comando fregona’ como mayoritario y en sus manos estará el poder nominatorio definitivo. Sin contar con el factor sorpresa que nos puede deparar la ‘repesca’ de una concursante procedente de la casa vieja, hay que tener en cuenta que Liz juega en otra división, siendo la única que condiciona los votos de sus nominaciones a su estrategia de juego. Por lo tanto, estaremos en un tres contra dos que puede ser finalmente mortal para Iván y Orlando.

No tengo en cuenta lo que pueda pasar con la posible ‘repesca’ porque aún no sabemos si entrará en la casa nueva una ex concursante o una oveja. Viendo a las primeras tengo la sensación de que hoy en día están ya como cabras, porque aguantar la compañía permanente de Ana Toro tiene que ser como para pegarse un tiro. Ayer veía un rato a las tres comentando sus impresiones ante la asistencia a las galas de los martes, y mientras que Eva y Gema me parecían dos chicas normales, Ana parecía una amargada. Esta me transmite negatividad y mal rollo, todo lo contrario que las dos primeras, a las que veo siempre alegres. He de decir que incluso veo a Gema mucho mejor que durante su paso por la ‘casa 10′, más relajada y sonriente que nunca. Claro que, unos días más y las habremos perdido, porque el efecto contagio puede hacerles mucho mal. Personalmente devolvería a Ana con las ovejas y me quedaría a las otras dos para decidir entre ellas. Es posible que de salir Almudena entre Eva y en caso de que fuese Mirentxu entre Gema. Como acabo de decir, mientras no sea Ana la repescada, ninguno de los otros supuestos me desagrada.

Hablando de Gema, su marido pasó ayer por el debate y apenas se notó que estaba. Por no hablar ni siquiera intervino cuando hablaron mal de Orlando, su gran amigo en la casa. Y eso que le habían invitado a que participase cuando quisiera. Es curioso que luego negase con la cabeza la afirmación de Belén Rodríguez sobre que se mantuvo semanas escondido en la casa, cuando hasta ayer mismo pareció quererse esconder debajo del sofá, hasta el punto de ni siquiera pedir la palabra para defender a un amigo, probablemente el único que le queda en esa casa y a quien debería desear que ganase este concurso.

Pero vuelvo al argumento central de hoy, que es la batalla entre Almudena y Mirentxu, tan importante desde el punto de vista emocional como estratégico de cara a lo que resta de concurso. El panorama en caso de marcharse Mirentxu es el de una casa liberada de su yugo opresor, especialmente para los ‘Julja’, a quienes veo cada vez más cansados de su papel de comparsas. La donostiarra es una carga pesada para ellos, que en este momento no pueden apartarse un ápice de sus dictados, pues son inmediatamente llamados al orden, cuando no directamente ridiculizados.

Es tan inmenso el ego de la abuela, que hasta cuando Palomares habla de su novia se piensa que lo hace de ella, y entonces aplica el modo ‘falsa modestia’, que le sale bastante bien gracias a las enseñanzas de sus profesores de interpretación. El otro día le decía el ciudadrealeño refiriéndose a su novia: “Es la que me da fuerzas para seguir aquí, mi fuente de vida, la que me permite seguir adelante, lo hago por ella”, a lo que respondió Mirentxu: “No, Javi, Javi. Tampoco te pases, que me pones no sé cómo a mí. Tampoco soy tanto para ti”. No sé cómo había escuchado ella ni de qué forma fue él capaz de callarse ante tan presuntuosa confusión.

También Almudena, Iván y hasta Liz, descansarían tras la marcha de Mirentxu, aunque la consecuencia más importante de esta expulsión se vería en las nominaciones. Al contrario de lo que sucedía en el escenario descrito anteriormente, estaríamos ante una posición bastante cómoda para que tanto Iván como Orlando pudieran llegar a la final y disputarla en buena lid, sin ningún atisbo de juego sucio. En las últimas semanas, especialmente tras descartar seguir pidiendo ser nominada, veo a Mirentxu con una mayor tendencia a intentar manipular la audiencia en detalles pueriles en su mayoría. Ella ha llegado a la misma conclusión que Iván, ignoro si por sus propios medios o porque le ha llegado a escuchar en alguna ocasión, aunque más me inclino a esta segunda opción. La conclusión es que esto no se trata de una convivencia sino de una competencia, y convencida de ello ha decidido emplear sus peores armas, consistiendo la principal en el desprestigio del contrario.

Como no podía ser menos, la cocina y la comida son donde encuentra la mayor parte de sus intentos de desprestigio, situándose en un discreto segundo lugar la prueba semanal. Estaba claro que sería así, dado que es donde ella se ha hecho fuerte, e igualmente es la parte que más me interesa aclarar. Vamos a ver si de una vez por todas dejamos de escuchar el absurdo argumento de que los demás concursantes deberían estar agradecidos a Mirentxu porque les ha dado de comer durante estos meses, como decía ayer un Sánchez Casado que parece hablar más bien de oídas. Sin Mirentxu han comido en la casa diez durante casi dos meses, o sea que no es ella quien garantiza una superviviencia que depende de si ganan o no la prueba y, por tanto, disponen de presupuesto para hacer la compra. Además, nadie le ha pedido que se haga cargo de esa labor, sino que ha sido ella quien lo ha decidido, sin permitir que nadie la revelase del puesto.

La prueba de esto la tenemos en que cuando alguien ha decidido meterse a cocinar sistemáticamente ella ha decidido prepararse comida propia, diferenciada del resto, precisamente tras haber mantenido repetidamente la tesis de que debían comer todos lo mismo para mantener un orden. Empezó con la excusa de que no le gustaba una comida tan vulgar como las migas, que preparó Almudena en la casa vieja, para finalmente no poner excusa alguna sino simplemente negándose siempre a comer lo que otros cocinasen, con muy contadísimas excepciones. Ella que tanto habla de educación, hace desprecios de este tipo, que parecen no apreciar quienes siguen intentando engañar a la audiencia poniendo como heroica la labor de cocinera de Mirentxu, y sus omnipresentes croquetas, cuando todos sabemos que ha sido algo elegido libremente por ella, aparte de no ser en absoluto imprescindible en la cocina.

El sábado asistíamos a la obsesiva labor de desprestigio del contrario, el juego sucio de esta señora mayor que decía no querer pasar más que quince días en el programa y ahora parece verse ya en la final, y así será si no lo evitamos quienes podemos hacerlo. Su principal obsesión es no dejar que nadie, excepto Julito y Palomares, la ayude en la cocina. Esto es utilizado posteriormente para acusarles de no colaborar, algo que a su vez replican algunos aquí fuera como si fuera una verdad incuestionable. Y en parte lo es, pero por una razón tan simple como que no pueden hacerlo.

Considero imprescindible relatar la secuencia completa para hacerme entender, algo que haré con la ayuda de la narración que hizo aquí mismo crucerista. Mirentxu dice: “Hay que hacer la cena digo yo. Estos luego vienen y preguntan qué hay de cenar, pero no hacen nada”. Julito interviene: “Estos no hacen nada de nada. Que me lo hagan todo”. En esto llega Iván, y pregunta: “¿A qué ayudo? ¿Pelo patatas?”. Mirentxu responde a Iván ignorándole, dirigiéndose realmente a Julito: “No, no, quita, quita. Yo hago unos pimientos al vapor, Julito, que te chuparías los dedos”. Poco después llega Orlando y se pone directamente a pelar patatas, pero Mirentxu se lo impide. “Quita, quita, no hagas nada que esto ya está”, dice la ‘yaya’. Al poco llega Palomares y se pone a pelar patatas, recibiendo la aprobación de la misma que se lo había impedido al feriante: “Tranquilo, tranquilo, Javi, que no hay prisa. Hay qué nervioso eres hijo”. Sí, sí, tranquilo pero siguió pelando. Esta es la forma utilizada por Mirentxu y su clan para dejar a los demás como unos desagradecidos que no colaboran en la cocina.

El mismo sábado la ’señora’ insistió hasta el hartazgo en una crítica insólita a estas alturas de la película, dado que no es algo nuevo sino más bien una costumbre en esa casa. Se refiere a que algunos se sienten a la mesa y empiecen a comer antes de que estén todos sentados, lo cual en mi casa puede ser síntoma de mala educación pero insisto que no en un sitio donde lo he visto hacer a todo el mundo, lo cual le incluye a ella. Quizá habría que explicarle que tampoco es de muy buena educación comer con tocado (esa gorra con la que parece ocultar un pelo no suficientemente aseado), o con gafas. Por no hablar de la costumbre de comer con la boca abierta, a la que no escapa ella tampoco.

Lo que sucede es que muchos confunden la buena educación con las buenas maneras. Mirentxu tiene más de lo segundo que de lo primero, aunque tampoco creo que sea para tanto. Esto en realidad es lo de menos. Lo más importante es su uso sistemático del juego sucio, razón de más para querer verla fuera de la casa lo antes posible.

[Hoy a las 12.30, Carlos F. te responde en un nuevo Encuentro digital, para el que puedes dejar ya tus preguntas. Dejo cartelera, con Liz en Ultraviolet.]

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