La decisión final

Hoy es el gran día. Es algo que repito en cada edición dos veces, justo el día que empieza esta aventura y de nuevo el día del capítulo final. La decisión está en vuestras/nuestras manos y ahí radica gran parte de la grandeza de este programa. De algún modo, ese poder de decisión ostentado por la audiencia hace cumplir el sueño de poder cambiar el guión de lo que suceda.

Lo hacemos semana a semana con las expulsiones, que van marcando la acción en la casa, y al final podemos ser los que decidamos a quién vemos en el último plano de la película, con el rótulo de “The End” sobreimpresionado sobre su rostro. ¿Te imaginas que hubiéramos podido decidir que Rick e Ilsa no se separasen al pie de aquel avión en ‘Casablanca’? ¿O que al final Bobby Duran decidiese no irse con su marido sino con Jack Weil en ‘Habana’? ¿Y si no muriese Satine en ‘Moulin Rouge!’? Posiblemente yo no tocaría ninguno de estos finales bajo ningún concepto. Ahora bien, en el cine puede que no me gusten los finales felices, pero en Gran Hermano sí.

Es relativo el final de esta historia, aunque para este gato no hay duda de ningún tipo. Lo que sucede después me interesa más bien poco, aunque con frecuencia me lleguen noticias de quienes fueron concursantes. Para mí todo acaba esta noche, tras ver salir de la casa al segundo y después observar esos minutos que con tanto acierto suelen dejar al ganador solo en la casa, despidiéndose de lo que en algún momento pasó de ser un estudio de televisión para convertirse en un hogar. Anoche durmieron por última vez en la casa, y si me imagino lo que pudieron sentir me estremezco un poco. Una verbena de sensaciones, la que genera esa bendita casa de los sueños. El día de ayer fue duro para los tres finalistas, ya que pasaron muchas horas encerrados dentro de su encierro, en una especie de ‘encierro Matriuska’, como dije en alguna ocasión pasada. Del ‘confe’, donde les pusieron una película, al cuarto de maletas, donde se veía ya todo recogido, los estantes vacíos y las maletas hechas.

Solamente les queda ya que pase este día y lleguen las nueve y media de la noche, que esperarán como de costumbre, sentados en los sofás del salón. Pepa les avisará de que queda poco para que empiece la gala, y al rato serán saludados por una Mercedes Milá vestida con tuneado traje regional de Castilla-La Mancha, un trabajo más de Mayte Méndez de Vigo, y posiblemente uno de los más bonitos de toda la temporada. Las finales de este programa tienen un aire especial, esa mezcla de nostalgia y alegría, gran celebración en la que todo se multiplica. De momento, habrá tres entrevistas, esperemos que con tiempo suficiente para los tres. Orlando dirá poco y sonreirá mucho, Almudena se mostrará mucho más cauta que en la casa e Iván… pues no sé, tengo mis dudas.

Iván pierde mucho cuando se sabe observado. Sus mejores momentos han sido cuando hablaba con sus compañeros y contaba historias, o bromeaba, o cualquier cosa, sin tener presente que delante suyo varias cámaras estaban llevando permanentemente a la gente la imagen de lo que hace. También es cierto que sus ‘confes’ han tenido casi siempre mucho interés, pero no tanto porque tenga gran capacidad de comunicación como por su cierta clarividencia a la hora de analizar lo que pasa a su alrededor. Pero cuando definitivamente ha decepcionado es en las ocasiones que alguien le pidió que dijera algo a la cámara, en su enfrentamiento con Loli o en la despedida de Gisela. Iván gana cuando habla y no cuando convierte su palabra en un discurso, sencillamente porque no está ni preparado ni dotado para ello.

Eso sí, tanto Almudena como Iván lo tendrán difícil con unos concursantes que no han sabido asumir su fracaso y mucho me temo que tampoco den muestras de aceptar de buen grado el triunfo de los demás. Si a estos dos finalistas les someten a la misma presión que a una sorprendentemente fuerte Liz ya nos podemos preparar para una final con visos de batalla campal. Además, les veo nerviosos, y más lo estarán cuando llegue ese momento. Yo también estoy nervioso, no puedo evitarlo y todavía me sorprende que esto sea así.

Que nadie nos amargue la fiesta de esta noche, que se respeten unos a otros porque nadie se merece otra cosa, ni los que salgan ni quienes ya están fuera. Parece mentira que muchos no se den cuenta que una vez fuera de la casa tienen la oportunidad de dejar un buen recuerdo en la audiencia, borrando por completo los errores que hayan podido cometer en la casa. Somos todos lo suficientemente olvidadizos y generosos como para dejar que permanezcan en nuestra memoria los buenos recuerdos, y para ello no hay nada como un buen final. Desde la salida de la guapa Gema ‘melapela’ solamente Palomares se apartó de la tendencia instaurada por el resto, consistente en dar esa sensación de frustración y resentimiento de los malos perdedores. Hoy tienen la última oportunidad para demostrar que aceptan el triunfo ajeno con naturalidad y sin mezquindades. Si tuviera que apostar lo haría a que así lo harán porque tiendo a creer que todos somos buenas personas, cada uno con sus cosas.

Está a punto de acabar el Gran Hermano de la casa vieja y la nueva, el del rincón de pensar, las aguadillas en el jacuzzi, el clan de la escoba, Germán readmisión, la loca de vez en cuando, te devuelvo la pulsera, te tragas este gel, España entera se va a enterar como eres, me echó de una fiesta con Playmates, machango subnormal que te meto con el tenedor, el de siempre-de casa-dicharachero-y-olé, pásame a otro, no quiero que me toque la teta, mi princesita o la luz propia. Mañana miles de sonidos e imágenes atravesarán nuestra mente, son los recuerdos de estos últimos cuatro meses tan llenos de magia. Y de semejante modo a como los concursantes se despertarán buscando instintivamente el micro y la petaca, nosotros intentaremos abrir la ventanita que nos conectaba con la casa y veremos que ya está cerrada. Solo entonces nos daremos cuenta de que el sueño ha llegado a su fin.

Ayer prometí cumplimentar el apartado de agradecimientos pero al final me quedé en uno global y muy sentido a tantos amigos que nos hacen compañía cada día, llenando de palabras y sentimientos este espacio, aquellos que ayer nos dejaron más de cuatro mil comentarios, por ejemplo. Quiero hoy, por tanto, terminar ese capítulo dándome el placer de agradecer a mi gatita que me haya corregido cada día con infinita paciencia mis interrogativas sin tilde y la eterna confusión que llevo con los complementos directos e indirectos, no en vano soy gato de Madrid y eso me hace laísta por definición. También quiero agradecer a Montse que una vez más haya llenado de carteles cinematográficos este espacio, llegando a los treinta esta temporada. Y, cómo no, a Affleckdavid que plasmara a los Sims la vida en la casa de Guadalix, algo que hizo en doce piezas inigualables. Naturalmente que también hago extensivo el agradecimiento a todos aquellos que propusieron cosas o hicieron sugerencias, así como a quienes me sirvieron de inspiración, regalándome en ocasiones sus palabras para que las hiciera mías, como mis amigos Senador y Pablo.

La fiesta de esta noche será la más especial de todas. Mercedes Milá nos acercará al abismo de la gloria, separada por un fina línea del fracaso. Sea como sea lo pasaremos bien, sonreiremos y nos emocionaremos, de esto no me cabe ni la más mínima duda. Pero hasta el comienzo de la fiesta deberíamos recordar que los sueños a veces se alcanzan con esfuerzo. ¿O es que acaso alguna vez nos regalaron un sueño? Disfrutadlo y sed felices. Hasta mañana a todos. Gracias por estar ahí un día más.

[Dejo el último vídeo en 3D de esta temporada, agradeciendo nuevamente de corazón a AFFLECKDAVID su inestimable colaboración, y como siempre también lo puedes encontrar en MiTele, desde donde te lo puedes llevar a tu web o blog e incluso mandarlo por correo electrónico. También os recuerdo una vez más que podéis votar a este blog o a cualquier de los existentes en esta casa en la elección del mejor blog, cuyo ranking se puede consultar aquí.]