Contando los minutos

(Ánimo, gato. Ya no te queda nada. Sé que llegas cansado a la final, también que te compensa lo hinchada que tienes tu vanidad. ¡Quién te lo iba a decir! A estas alturas y aún te derrites cuando ves a tanta gente dándote muestras de cariño. Pero ya sabes que todo es pasajero y que el elogio debilita. No te dejes ir por eso. Lo que debes hacer es levantar el ánimo. Esto aún no ha acabado, ¿sabes? Todavía queda la gran final, esa a la que no siempre llegaste en el mejor momento. Pero esta vez todo ha sido distinto, como diseñado con un mimo y un detalle tremendo.

No puedes dejarte llevar por la tristeza, ¿sabes por qué? Es muy sencillo, gato. Simplemente porque una vez más pasará lo mismo, igual que otras veces pasarán los meses y te volverás a encontrar con toda esta bella gente. Además, entre medias es posible que los veas también. A saber dónde y con qué excusa, la verdad es que cualquiera es buena. Quién sabe si serán gorgoritos más o menos armónicos a los que poner un compás o paisajes solitarios con olas y palmeras. A saber, gato, a saber. Y en cuanto te descuides habrás descubierto que tienes más amigos, y muchos de ellos son tan fieles como para llevar años a tu lado, dando calor y color a este espacio, poniendo aquí su talento desinteresadamente. ¡Te podrás quejar! gato.

Ahora haz lo que debes, supera tu timidez y el pudor extraño por el cual tanto te cuesta desnudarte y decir ciertas cosas. Sé agradecido y no temas dejarte ver un poco. Aquí puedes hacerlo, que esto no es la tele, amigo. Dale, gato, no lo dudes. Y cuéntanos tus reflexiones un día más, y transmite como tú sabes el ambiente que se está viviendo en la casa en estas horas finales. Ah, y di que la gala extra que nos regalan este año no irá la semana próxima sino este mismo viernes. Piensa que te quedan solo tres días, aprovecha. Y deja ya ese pañuelo, no me seas blando. Los chicos no lloran… y los gatos menos.)

En la casa patinan, juegan al póquer y al dominó (con fichas negras), se gastan alguna broma y duermen más que nunca. En medio de tan frenética actividad les encierran en el cuarto de maletas para ir preparando cosas necesarias para la gala final de mañana, y hoy ya no podrán salir al jardín por esa misma razón, lo cual dejará a Iván sin poder fumar precisamente ahora que podría necesitar combatir el aburrimiento de ese modo. Lo que no pueden imaginar es cuánta gente trabaja estos días para preparar esa final y que les esperará en la misma y sus horas siguientes.

Lo que preparan para la gala final es secreto absoluto, con lo cual poco o nada se puede contar. Si acudo a mi intuición puedo suponer que no será fácil que el ganador llegue esta vez en un helicóptero hasta los estudios de Telecinco en Fuencarral, ya que la previsión meteorológica para el jueves no es buena, estamos en invierno y los vuelos nocturnos están muy controlados por motivos de seguridad. Me sorprendería favorablemente ver al ganador a bordo de uno de esos pájaros con hélice. Mercedes Milá nos prometió una gran final y no puedo dudar que lo será.

Para que esto sea así es necesario estar seguros de un par de cosas, que cometeré el atrevimiento de sugerir desde aquí. El que este programa se haga en un plató convertido en un gran foro donde cada uno expresa su opinión, agrado o desagrado por los concursantes y situaciones, es algo enriquecedor. Sobre todo tiene que ser una suerte para un equipo que trabaja tan apasionadamente darse cuenta que comparten pasión con sus más cercanos seguidores, aquellos que han elegido seguir una gala en directo (cuatro horas sentado en un banco sin respaldo y sin poder salir al baño más que cuando un regidor te lo permite, eso sí, respetando turnos). Pero una cosa es que eso se convierta en un foro y otra que descubramos una réplica granhermaniana de esa fila siete follonera tan clásica en la plaza de toros Monumental de Las Ventas, en Madrid. O un foro romano en plena efervescencia, sacando el dedo hacia abajo pidiendo que la fiera devore al cristiano.

Quiero decir con esto que la opinión del público puede y debe ser expresada sin ir más allá del aplauso, el silencio y, si acaso, los pitos. Nada que ver con los abucheos de quienes arman jaleo pateando el suelo de un plató en el que no todo ha de ser permitido. Hay ciertas cosas que superan lo razonable, y esta es una de ellas. Ya sé que desde la octava edición, primera con público numeroso en plató, se ha pretendido que estos estén animados y participen. Pero una cosa es una cosa y otra es otra. Personalmente no me gusta que la ya de por sí compleja labor de que la gente en televisión hable sin gritar y de uno en uno se vea complicada por no establecer una norma por la cual el público no entorpezca el diálogo y se exprese dentro de un límite, respetando en lo posible a todo el mundo.

Mañana ese respeto debería ser mayor, si cabe. Tengamos en cuenta que saldrán de la casa tres personas que la audiencia votante ha hecho finalistas, por tanto se merecen el respeto de todos solamente por este hecho. Todos lo merecen, eso está claro, pero aún más aquellos que han tenido el apoyo popular, porque esos abucheos son también para mí, en este caso. Algo semejante pienso de esa bancada que se ha significado por destilar su odio y su desprecio, como ya demostraran el pasado jueves con una Liz a la que negaron la que debería haber sido su gran noche.

Una cosa es que el expulsado deba rendir cuentas de su paso por la casa y otra que sea sometida a la vejación del insulto. Todo el mundo ha de tener derecho a decir lo que quiera siempre y cuando no sea ofensivo para con los demás. La libertad de uno termina allí donde empieza la del otro, y en este caso también sería exigible que se moderasen ciertas formas. De nada vale pedir luego disculpas porque el daño ya está hecho, y menos si la vejación con la palabra no es rectificada sino en las formas, no así en un fondo detestable. Como dije el otro día, Nany se equivoca en sugerir que Liz sea una prostituta, no en la palabra utilizada para ello.

Los tres concursantes que saldrán mañana de la casa pueden presumir de no haber sido expulsados. Solamente esto ya merece que se les respete, no solamente como seres humanos sino también como finalistas de Gran Hermano. Debería entender la fila cero que pueden estar muy dolidos por haber sido muchos expulsados a las primeras de cambio mientras que Almudena, Orlando e Iván han logrado estar en la casa hasta el último día, y el ganador hasta el minuto final, poco antes de que esas paredes de color cambiante pasen a apagarse, convirtiéndose en un recuerdo. Alguien les debería aleccionar sobre esto que cuento, evitando las tentaciones expresadas por alguno de ellos en privado de levantarse y abandonar el plató cuando aparezcan Iván o Almudena. Fuera esa o cualquier otra la reacción desconsiderada de los ex-concursantes me parecería lamentable y, más aún, que no hubieran intentado convencerlos mediante la palabra y el raciocinio.

Tras la gala de mañana y justamente al día siguiente tendremos ese debate anunciado en el que pretenden dar la palabra a blogueros y seguidores del programa que desde Internet participan dando sus opiniones a diario, como son nuestros amigos que han llenado este espacio con sus más de 260.000 comentarios en los últimos cuatro meses. Esto hace una media de unos 2.000 comentarios diarios, lo cual es más de lo que hubiera podido soñar cuando empezamos la aventura en esta nueva casa. Esa gala especial habrá de ser preparada con mucha mayor premura de la prevista, ya que en un principio estuvo programada para el jueves 29, justo una semana más tarde de la final, pero ayer mismo los planes fueron modificados. Es una machada que logren montar un programa así en apenas un par de días. Realmente es una locura, pero no me cabe duda de que serán capaces de hacerlo y allí nos veremos.

Será la coda o estrambote de esta edición, y ahora ha llegado el momento de las despedidas. Dado que en los próximos días serán muchos los argumentos que habré de apretar en estas líneas, comentando la final y esa gala extra que el próximo lunes me comprometo a analizar desde aquí, creo que es lo preferible dedicar unas líneas en esta anotación de hoy para los agradecimientos y el recuerdo de lo que ha supuesto esta edición de Gran Hermano. Para este gato empezaba una aventura nueva, el traslado a esta web del canal televisivo que emite el programa, donde íbamos a estar de alquiler, por así decirlo. El balance no puede ser mejor, con números y estadísticas de escándalo que han ayudado modestamente a situar a esta web en un sitio destacado, haciéndose prácticamente intratable para el resto de páginas de canales de televisión. Ya he señalado que la participación ha sido todo un lujo sin precedentes, superando mis más optimistas previsiones. Pero lo más importante para mí ha sido poder trabajar con tanta comodidad y sintiéndome tan bien respaldado en todo momento.

No solo puedo decir que he tenido toda la libertad del mundo sino que sigo sin creerme que jamás haya recibido ni una consigna, ni tan siquiera una sugerencia de cómo debía llevar este blog. Por el contrario, me he encontrado una redacción siempre dispuesta, encabezada por Ana Bueno y Nuria Labari, las “jefas”. Voy a contar un secreto, el día que Ana Bueno me llamó para empezar a hablar de la posibilidad de colaborar y trabajar juntos, puse una serie de condiciones relacionadas con la propia calidad del sitio dedicado a Gran Hermano en esta web. No deseaba integrarme en un equipo sin estar razonablemente satisfecho con el trabajo de este. En ningún momento hice mención o defensa alguna de mi libertad para mantener la independencia de siempre. Tanto es así, que fue mi directora quien tuvo interés en aclararme que reclamaban de este gato que mantuviera su independencia, sin dejarse influir por escribir ahora en esta web.

Aproximadamente un año después de esa reunión puedo decir que si no hice nunca mención a esto fue porque no tenía duda ninguna de que fuera a ser como entonces me prometían. La realidad me ha demostrado que no solamente ha sido así, sino mucho mejor. Por otro lado, mis temores a no quedar satisfecho por el trabajo que sobre el programa hicieran en esta web fueron descartados hace mucho. Estoy orgulloso y satisfecho del fenomenal trabajo que se ha hecho, y aún con errores o cosas que pueden ser mejoradas la página de Gran Hermano de esta temporada ha sido la mejor que nunca se ha hecho sobre nuestro querido programa, otra razón más por la que podemos decir estas palabras: misión cumplida.

Odio las despedidas, y además esta no lo es estrictamente. Por aquí nos vamos a seguir viendo/leyendo, de una u otra forma. Solo quiero decir de forma escueta que no me habéis podido hacer más feliz. Me he sentido acompañado, arropado y querido como nunca. Esto es un sueño hecho realidad y aunque suene a tópico me da igual.

Ah, y una cosa más que pertenece al terreno de Iker Jimenez, ese chico que trabaja en una cadena a la que falta un número para ser tan ‘chachi’ como esta. Durante toda esta edición he venido observando cómo los concursantes repetían cosas que aquí decíamos. Desde esa frase de “Ana la loca, de vez en cuando”, hasta el “Tanto va el cántaro (cántabro en mi caso) a la fuente”. Por no hablar de aquello de las tres puertas, que sigue siendo para mí todo un ‘expediente X’ que no quiero ver resuelto. Más de una vez me ha sorprendido por todo esto, pero nunca tanto como anoche. Por razones que no tiene ningún interés detallar anoche busqué en mi iPod una canción que sonó en una vieja edición, si no recuerdo mal en la seis. La cantaba JuanShows y su título es ‘No soy un Bastritboy’. Después de escucharla miraba la emisión en directo mientras la tarareaba. En cuestión de dos minutos, Almudena, que esperaba a jugar con Orlando un dominó y había dicho que le dolía la cabeza, comenzó a tararear esta misma canción: “Tú lo que quieres es un Enrique Iglesias… que te cante por las noches… y te haga peripecias”. ¡Qué fuerte me parece!

(No está mal, gato. He visto la lagrimita rodar por tu mejilla pero has dado un buen giro al final con esto de la telepatía. Vas aprendiendo, amigo. Ahora descansa, que hay mucha gente dispuesta a convencer de tus virtudes hasta a los más críticos. Conmigo no pueden, a pesar de que llevo siendo tu conciencia crítica tanto tiempo que hasta me he acostumbrado a tus cosas. Y además, tienes razón en que se está bien en esta nueva casa, ¿que no?)

[Os recuerdo que tenéis hasta el día 31 de este mes para seguir votando a este blog o a cualquier de los existentes en esta casa en la elección del mejor blog, cuyo ranking se puede consultar aquí.]