Almudena, fuerza concentrada

Toca hablar hoy de Almudena, concursante finalista desde el miércoles pasado, tras haber pasado al menos un par de nominaciones muy comprometidas en las que estuvo a punto de abandonar esta aventura. Al final, y contra todo pronóstico, se ha metido en la final, y lo ha hecho por méritos propios, como no podía ser de otra forma.

Iré a ello en seguida, pero antes me gustaría hacer dos aclaraciones y dos breves comentarios sobre cosas vistas en el diario y el directo de ayer. Lo primero es la tan contada fecha de la final, que aún no saben de seguro ni en la productora que realiza el programa ni en el canal que lo emite. Yo apuesto hoy en día por el jueves 22, dos días más tarde de lo previsto inicialmente, pero no apostaría ni mi brazo izquierdo ni siquiera el dedo meñique del pie, cuya utilidad pongo en duda aquí y ante una congregación de catedráticos de anatomía.

Por otro lado, me gustaría aclarar algo de mi escrito de ayer, que ha sido puesto en duda por algunos de nuestros amigos comentaristas. Se duda de en que el país de Liz ser de raza negra, y además mujer en este caso, suponga exponerse a ser llamado con frecuencia “negro de mierda”. El argumento esgrimido repetidamente ayer es que en ese país hay una mayoría de población de esa raza, lo cual no deja de ser una explicación absurda. En primer lugar lo que afirmo es verdad, y no solamente en la República Dominicana, sino también en otros países del caribe. Es algo que incluso ha sido denunciado por las Naciones Unidas, como se puede ver en este informe, que nos enlazó ayer flipo_con_floid. Además, vamos a ver, es que quienes me intentan desacreditar en algo así y con tales argumentos parece que no conozcan el apartheid en Sudáfrica, donde una minoría blanca mantenía una vergonzante opresión a la mayoría negra. Y con Nelson Mandela en la cárcel. Qué cosas hay que leer.

Ayer en el diario tuvimos una muestra interesante de quien participa de esta experiencia de forma activa y quien deja pasar el tiempo, intentando significarse lo menos posible, con el fin de ver si al final se lleva el gato al agua, con perdón. Este último es un Orlando que siempre estuvo algo oculto pero ahora le quitaría todos los honores al prestidigitador escapista Houdini, diluyendo su figura hasta desaparecer la mayor parte del tiempo. Mientras Liz y Chiqui comentaban la jugada y hablaban sobre las invitadas italianas, e Iván intentaba que Doroti entendiese cómo va esto de compartir la comida entre todos en época de vacas flacas, el bueno de Orlando dormitaba o simplemente miraba para otro lado. Lo dicho, unos participan, construyen, dan vida a este invento; mientras que otros simplemente están.

Ayer Leo le echó las cartas a Iván. Le dijo que le habían salido cartas muy bellas y que posiblemente ganará el concurso. Que no le va a faltar el trabajo y su padre pensaba mucho en él. Además predijo que su ex novia le llamará, entre otras cosas porque no le va muy bien en su relación actual. Y también que conocería a una chica a través de su trabajo que le gustará mucho. No está mal esa tirada de cartas. Y amén.

Voy ya con el perfil de hoy. Almudena es una de las concursantes con más fuerza y más leales consigo misma de entre las que he visto desfilar por esa casa. Su fuerza me ha parecido en muchos momentos ilimitada, como esos niños de corta edad hiperactivos, que no parecen cansarse nunca, hasta que finalmente caen rendidos en su cama. Pienso en Chiqui y me viene a la cabeza una novela de ciencia ficción bastante pionera llamada ‘The coming race’ y escrita por Bulwer-Lytton, en la que una raza humanoide habitante en las entrañas de la tierra tenía poderes casi ilimitados gracias a alimentarse a base de Vril. Este texto sirvió de inspiración al escocés John Lawson Johnston para bautizar el extracto salado de carne de vaca llamado comercialmente Bovril, nombre proveniente de aquel ‘Vril’ y el prefijo ‘Bo’, que designa a los bovinos.

Napoleón III comprobó que sus ejércitos no podrían “avanzar con los estómagos vacíos” en su guerra contra Alemania y le pidió al ejército inglés un millón de latas de carne de vaca para alimentar a sus tropas muertas de hambre. Como estos no disponían de tanta carne le suministraron este producto conocido entonces como “carne de vaca flúida de Johnston”. Seguro que más de uno recuerda la publicidad que le hicieron durante años en nuestro país, con una cancioncita que decía “las vacas del pueblo ya se han escapao, riau, riau…” Pues bien, pareciera como si Almudena se hubiera metido una sobredosis de este energético concentrado de carne, vista su energía permanente. Esta energía contrasta además con su particularidad relacionada con la estatura, que no le impidió hacer absolutamente nada en la casa, hasta el punto de que muchos nos olvidamos pronto de ese hecho, que ni hubiéramos recordado de no ser por la mala sangre de Mirentxu que bien se encargó de utilizarlo como envenenado argumento, por mucho que ahora lo pueda negar.

Almudena la que se cambia dos y tres veces al día de ropa, la que es capaz de contribuir en la prueba semanal, hacer la comida, jugar con Iván llevándose un remojo vestida en el jacuzzi día sí y día también, terminando con una relajada charla por la noche con Iván y Orlando, con los que estuvo tantas y tantas noches, acompañando a nuestros nocturnos seguidores, dando cosas para narrar a Lmedina, el amo de las madrugadas en la casa del gato. Todo esto sin solución de continuidad, como un sin fin, y lo que es más importante, sin escuchar de su boca una sola queja.

Una de las cosas que me llamó más la atención de esta concursante es que a pesar de su temperamento impulsivo, su pronto imparable que acompaña casi siempre con palabras gruesas y malsonantes, se ha llevado bien con casi todo el mundo en la casa. Solamente recuerdo enfrentamientos ásperos con una Mirentxu que nunca la terminó de respetar y con Nany, a la que atacó injustamente por su relación con Orlando. Pero recordemos el cariño tan especial que le tuvo a Gisela, la primera persona con la que se encontró en la casa. Su “princesita” fue un apoyo imprescindible para la cartagenera, lo cual no quita para que en el momento en que se vio en la tesitura de elegir entre esta y su amigo Iván no se dejó llevar por lo sentimental, analizando la situación y dando la razón a quien ella creía que la tenía, como el día de los insultos y el brillo fugaz de un tenedor. Esto es por lo que Almudena se merece el cariño de muchos, por su “transparencia suicida”, que dice Senador, porque no ha sido capaz de callar ante lo que pasaba delante de sus ojos, como hicieron otros.

También me atrajo de la protagonista de nuestro daguerrotipo de hoy, la ternura y la ilusión que le vi poner en casi todo. Su bendito entusiasmo, el corazón que le hizo dar mucho más cariño del que recibió, no siendo suficientemente bien correspondida casi nunca. Su ausencia de rencor, no exento de un sentido crítico admirable, que no perdió en ningún momento, ni siquiera con los más queridos, como dije antes. Naturalmente que fue injusta a veces, y además exagerada, analizando a bote pronto las cosas con excesivo celo, como si mirase a su alrededor con un cristal de aumento que no deja de deformar la realidad. La ventaja de esto es que le proporcionó una visión bastante precisa de las cosas, porque tras la exageración motivada por la alteración inicial venía siempre el inevitable enfriamiento en el que demostraba su tendencia a olvidar lo malo para guardar siempre en su despensa las cosas buenas de cada uno.

La famosa despedida de Julito, que también fue desconsiderado con ella, acusándola de no respetar a sus compañeros, demostró una vez más que mientras este descerebrado se ocupaba de pontificar, repartiendo consejos desde su inmerecido púlpito, ella seguía con los ojos llorosos, lamentando su salida y diciéndole lo mucho que le quería. Estoy seguro que a pesar de mostrarse crítica con él una hora más tarde, nunca se arrepentirá de haber sentido lo que sentía. Almudena tiene un corazón enorme, tan grande que casi no le cabe en su metro con treinta centímetros de estatura. Y nosotros hemos tenido la suerte de que lo haya mostrado tantas veces que hasta ha llegado a conquistar el nuestro.

Pero no podríamos analizar el paso de Almudena por la casa de Guadalix sin el que ha sido su imprescindible pareja, el enorme contrapunto, la i a la que ella puso el punto, aunque a veces parecía invertirse la figura y el gigante se hacía pequeño a su lado. Me partía ayer viendo en el diario el dibujo de Iván que se encargó ella de hacer, con la palabra “fuchi” grafiada en su hombro, un punto y una pelota, brillante ideograma con el que representaba otra de las expresiones favoritas del modelo, que ella misma adoptó como propia, el “punto y pelota”. Y, sobre todo, el tiburón que adornaba el lado izquierdo de la entrepierna del muñeco, una idea única y genial de esta polifacética concursante, a la que hemos visto demostrar su habilidad manual en distintas ocasiones, especialmente en el corte y confección.

Con Iván le unió el interés común, el deseo y la necesidad de vivir esta experiencia a fondo, bebiéndose cada minuto como si fuera el último, disfrutando todo y exprimiéndolo hasta sacarle la última de las gotas. En estos días finales me doy cuenta más que nunca hasta qué punto voy a echarles de menos, cuánto añoraré sus madrugadas, las peleas de colegiales, sus travesuras inocuas que a veces me llegaron a cansar, pero que recordaré con agrado. Me duele perderme todo esto de aquí en una semana, quizá de forma mucho más intensa que nunca. Desde hace mucho tiempo me ha fascinado de Gran Hermano encontrar seres generosos capaces de mostrarme cómo son, y más aún cuando les veo como una explosión de vida, demostrando que esta no se desgasta por el uso sino más bien todo lo contrario. Si es así a Almudena se le ha desgastado muy poco la vida en estos cuatro meses, porque estuvo siempre en carne viva. Ella fue para nosotros una sobredosis por la que pronto habremos de sufrir síndrome de abstinencia.

Algunos de nuestros lectores estarán pensando a estas alturas que siendo esto como lo cuento ¿por qué hay tanta gente que no soporta a Almudena? Bueno, he de decir que no es el caso de la mayoría votante, que la ha llevado hasta la final salvándola de al menos dos situaciones muy comprometidas, como dije antes. Pero es cierto que muchos no toleran sus formas poco refinadas, lo áspero de su trato en muchas ocasiones, o ese pronto un tanto ofensivo que se debe conocer para asumirlo de buen grado, porque de primeras resulta demasiado fuerte.

Como comenté un día, de los distintos tipos de espectadores que ven con mayor o menor implicación este concurso, son los que menos seguimiento hacen quienes seguramente más descontentos están con ver a Almudena en la final. Y es que conocer a la Chiqui es quererla. No quiero decir con esto que todos cuantos seguimos mucho la emisión del directo hayamos quedado atrapados por su encanto inocente y tierno, o nos haya fascinado por igual su fuerza arrolladora y su falta de hipocresía. Lo que digo es que posiblemente haga falta una observación lo más cercana posible para apreciar esto en su justa medida. Personalmente, pienso que esta edición de los transparentes, aquellos que se comportan de forma suicida ante el juego, sin terminar de conocer el encanto de lo auténtico, los políticamente incorrectos, no hubiera sido posible sin esta concursante. Su fuerza concentrada en pequeño formato (igual que la esencia se vende en frasco pequeño) me terminó poniendo a sus pies de forma arrolladora.

[Dejo nuevo vídeo en 3D, como siempre obra de AFFLECKDAVID, en el que los protagonistas entremezclan sus sueños con la realidad y que también puedes encontrar en MiTele, desde donde te lo puedes llevar a tu web o blog e incluso mandarlo por correo electrónico. También os recuerdo que podéis votar a este blog o a cualquier de los existentes en esta casa en la elección del mejor blog, cuyo ranking se puede consultar aquí.]