|
|
 |
 |
|
 |
 |
10.2008
Archivo mensual
Entomología aplicada
Los días van transcurriendo en Guadalix y se me antoja que no hay jornada vacía ni poco interesante. Ayer asistimos a una maniobra de acercamiento de Iván a Loli, después de que esta fuera la única habitante que de alguna forma le dio la razón cuando este reclamaba que o dirigía el desfile él o lo hacían entre todos, pero si debía haber un encargado de dirigirlo no puede ser que estuvieran la mayoría cuestionando sus decisiones. Por lo que vi, eran más importantes las desobediencias que las correcciones y no me cabe duda de que si se limitan a aportar mejoras u otra visión de esa labor no se hubiera producido el choque de ayer por la tarde. Pero de algún modo me pareció ver a algunos con ganas de reventar su labor, mientras que otros simplemente no ponían el empeño suficiente en defender las propuestas de un director nombrado por el grupo. A la noche vino esa conversación con Loli en el cuarto de maletas, en la que cada uno iba por un lado distinto sin llegar a encontrarse nunca.
Iván parece demasiado seducido por la idea de que todos están contra él. Es cierto que en su primera semana no tuvo el mejor de los recibimientos y algunos anduvieron agazapados esperando el momento de encararle con su propio error en la prueba. Después de eso tampoco se ha esforzado por limar asperezas, especialmente en aquella madrugada festiva que decidió decir verdades desnudas y bañadas en alcohol. Ahora ha sido nominado por todos sus compañeros menos dos (Gisela y Orlando), pero con otros ha conseguido mantener una relación cordial cuando no estrecha, como es el caso de Chiqui o incluso de Nany. Quizá debería relajarse un poco y no ver fantasmas donde no los hay, si bien “haberlos haylos”, que dicen los gallegos de las meigas.
La queja del modelo fue expresada con corrección, sin perder los papeles y con ese discurso que ya le hemos visto en ocasiones anteriores, con una carga importante de razones incuestionables. Llamativo me resultó el silencio del resto, que aparte de intentar callarle aludiendo a que tienen una hora diaria para el ensayo y estaban perdiendo tiempo en la discusión, ni daban la razón a Iván ni se la quitaban. Es esa actitud bastante usual en el alumnado, asistiendo impertérrito y silente a una bronca de su profesor. Como alumno nunca me hizo sentir bien tal situación, ya que soy más de contradecir otros argumentos con los míos o dar la razón al contrario. También puede ser suficiente con asentir, o simplemente responder con monosílabos cuando el grupo es interpelado. Pero callar es garantía inequívoca de estarse equivocando. La interrupción del ensayo terminó con la apelación de Loli a respetar las decisiones del director, porque es lo que corresponde, lo cual suponía darle la razón de forma clara aunque no muy generosa.
A la conversación de Loli e Iván asistimos solamente a medias, aunque suficiente para ver la intenciones de ambos. Este necesitaba hacer su declaración de intenciones y aquella contarle lo de Gisela y poco más. Dos “yoismos” enfrentados, lo cual hizo bastante estéril el intento de acercamiento. Lo más interesante quizá pudo ser ver a Loli rehuyendo hablar de las últimas nominaciones cada vez que Iván hacía el intento, y sin embargo ella no paraba de referirse a dos nominaciones anteriores, en las que se produjo la supuesta traición de Gisela. Evidentemente no quería la granadina hablar de lo sucedido esta semana porque ella nominó a Iván, al que tenía enfrente y con el que se ha llevado bien siempre. No sé por qué pero intuyo que estaba siendo consciente de la contradicción de estarse quejando de Gisela por algo que ella misma ha hecho con quien estaba hablando en ese momento. Me parece que Loli tiene más conciencia que vergüenza, y anoche supo salir del paso repitiendo a cada rato que no le dijera nada a Gisela.
Intentando hacer un arriesgado ejercicio de vislumbrar lo que pudieron hablar en la parte que no pudimos ver, parece bastante posible que Iván manejase la conjetura de que Loli estaba distante con él por su cercanía a Orlando, pensando que ella sentía una cierta atracción por el feriante y podía tener algún ataque de celos hacia este por su cercanía (más estrecha cada vez) a Nany. Creo que ella le quitó la idea de la cabeza sobre este asunto, y escuché a Iván decir que eran conjeturas suyas, que ni siquiera había compartido con su amigo Orlando. Iván anda un poco en su mundo y no participa de la comidilla de porteras (todos mis respetos a tan noble profesión) participada por otros, como Carlitos and company. Por eso no se entera de muchas cosas y para él supuso una sorpresa la nominación de Gisela.
Fue genial esa visión que nos facilitó el resumen diario de ayer, cuando veíamos a Iván charlando sobre la prueba, contando sus planes a Orlando y disfrutando de todo esto; mientras que Carlitos, Gema y Nany hablaban de él, argumento obsesivo al que sacan punta de forma tan ridícula como decir si hace trampas en el juego de las damas. Qué suerte poder ver la diferencia entre las actitudes de unos y de otros. De esa charla en el jardín entre el matrimonio y la única que conoce su secreto, me llamó la atención el lenguaje gestual de Carlitos. Creo que salvo una vez que miró a Nany, el resto del tiempo hablaba mirando a su pareja o al vacío. Aparte de su resentimiento y una pose permanente que evidencia mal humor y transmite mal rollo a raudales, si me pongo en la piel de Nany me hubiera hecho sentir muy mal el poco educado vacío que le estaba haciendo.
Carlitos tiene una habilidad especial para transformar la realidad de forma tan absurda como interesada. Es algo que hace de forma repetitiva, como sus discursos en el ‘confe’, donde repite las mismas cosas como una cinta sinfín. El caso que más enerva a este gato pacífico es cuando retuerce la realidad como lo hace comentando la conversación en la que Iván hablaba de jeques árabes. Escuchándole pareciera que hubiera contado ser íntimo de los jeques de no sé qué emirato, cuando simplemente hablaba de un jeque muy forrado, del que se ocupa mucho la prensa últimamente, que se ha metido en el fútbol inglés, si mal no recuerdo. Y de que los jeques están forrados, y de como cierran discotecas para ellos solos, o tienen que emplear sus inmensas fortunas en algo y por eso construyen casas carísimas cuyo lujo llega a ofender.
Lo más cerca que contó haber estado de un jeque es una fiesta en Olivia Valere (Marbella), a la que fue con unas amigas y visto lo prohibitivo de los precios se marcharon pronto, no sin intentar antes gorronear una mísera copa a uno de los de chilaba. Escuchando al ‘pequeño marido’ parece que se hubiera pavoneado de relacionarse con la realeza árabe, lo cual es incierto. Vi esa conversación que tuvo con el matrimonio en el vestidor, y mi interpretación de la misma es tan distinta de la contada por Carlitos que o yo estoy loco o él la está manipulando. Aunque también puede ser que sea incapaz de interpretar bien cualquier conversación que no tenga la simpleza de un grillo, de esos que él gusta de encerrar en un frasco.
Emulando a este entomólogo de barrio, me gustaría presumir cual sería la clasificación que haría Carlitos de sus compañeros, asignando a cada grupo un tipo de insecto según la entomología aplicada o económica, que trata el estudio de los insectos de interés para el ser humano, ya sea por los productos que proporcionan o por el impacto que ocasionen en los bienes del hombre:
- Productores de miel y otros recursos. Está claro que para el ’súper marido’ este es el grupo al que pertenecería su ‘esposísima’, su tocayo, la ‘granaína’ y quizá la nueva.
- Transmisores de enfermedades en los animales y el hombre. Él lo tendría claro, en este grupo estarían el modelo, la canaria y ‘Farinelli’.
- Plagas en cultivos, materiales almacenados y estructuras. No hay duda de que aquí metería a ‘Chiqui’ y al feriante.
- Controladores de otras plagas. Él mismo, claro.
Desde la muerte catódica de la ‘muy china’ Li no encuentro tan buenos estrambotes para mis artículos diarios. Ahora mi auténtica esperanza blanca son esa pareja imposible (según parece), formada por Gisela y Carlos. Anoche asistimos a un mano a mano que cuenta divinamente Tomás Blanco en el minuto a minuto y sucedió más o menos así. Gisela le pregunta a Carlos ’soylapera’ por qué se queda tantas veces mirando el techo. Este dice que está pensando, “no puedo evitarlo, soy así”, añade. Ella asegura que también piensa mucho, a lo que Carlos responde: “Pienso todos los días y todas las noches. Es como un motor que va siempre revolucionado”. La canaria da marcha atrás y rectifica eso de que piensa mucho, afirmando que lo hace solo cuando tiene algún problema, y además le pide que piense en voz alta para no aburrirse. Entonces el colega se empieza a sobrar y dice: “Piensa en cosas que se cumplen y verás como se cumplen. Podemos controlar lo que ocurre. Visualiza lo que quieras que pase”. Ya sabemos que él se ha visualizado en Gran Hermano, y ganando (no podía ser menos). El diálogo de besugos no podía terminar mejor que con Gisela rematando: “Con pensar un ratito me vale”. Cómo puede ser que dijera eso. ¿No es genial?
Contradicciones
Hay muy pocos pueblos en el mundo que gestualizan la afirmación y la negación de forma invertida al resto del planeta, entre los que se encuentra el albanés. En Albania la gente mueve la cabeza de derecha a izquierda mientras dice que sí, y la agita de arriba a abajo cuando están pronunciando la palabra no.
Hay contradicciones en este planeta nuestro que tienen causas científicas, como que en Australia el remolino del agua que se pierde por un desagüe gire en el sentido levógiro o contrario a las agujas del reloj, cuando en mi casa gira en sentido dextrógiro, igual que las agujas de mi Swatch. Para eso son las antípodas, y algunas cosas parece que funcionaran como una imagen especular de lo que pasa en esta otra parte del planeta.
Pero claro, lo de los albaneses no parece responder a nada, ni siquiera es que les estemos viendo reflejados en un espejo, situemos este donde se quiera. No entiendo como se ha podido llegar a traducir un gesto de forma inversa, siendo además algo extendido en todo el mundo, traspasando las barreras de civilizaciones bien distintas, desde tribus africanas hasta los monjes tibetanos. Pues bien, y ahora hablo por fin de Gran Hermano, a Gema le pasa algo parecido a lo de los albaneses.
La madrugada del martes, tras la gala de sustos, pringues y nominaciones, el matrimonio habla en el jardín mientras se fuman un cigarrillo. Gema cree saber quienes son algunos de los que la han llevado a formar parte de la terna de nominados, concretamente uno de ellos. Su ‘temeroso’ marido acierta al adivinar que está pensando en ‘Ché‘ (no me gusta nada este apodo para el personaje en cuestión). Luego Carlitos le pregunta a su mujer si piensa que la haya podido nominar Orlando, y es entonces cuando Gema se hace albanesa de adopción, porque mientras que mueve de forma inequívoca la cabeza en gesto afirmativo, batiéndola de arriba a abajo repetidamente, por su boca se escucha esto: “No lo sé”. ¿Pero esto qué es? ¿Esto qué es?, que dijera Matías Prats en histórica pillada televisiva.
No es la reseñada una contradicción aislada en Gema, sino que desde el pasado martes ha ido sembrando sus actuaciones en la casa con pasos cruzados, gestos y palabras claramente en contradicción unas con otras. Curiosamente es algo parecido a lo que le pasa a su marido. Carlitos está en el confesionario, con pose huidiza y mirando como de lado, que es su lenguaje corporal en ese entorno. Le preguntan por las razones de sus nominaciones, algo que hubieran debido hacer a todos mientras nominaban, pero algunos se fueron de rositas. El soldador explica su nominación de dos puntos a Gisela, argumentando que ella no es de las que más colaboran en la casa, y dado que él considera importante que las labores se repartan entre todos ha nominado “en base a esto”. Claro, habría que haberle señalado lo contradictorio que resulta su nominación de un punto, que fue para Palomares, de quien nadie en su sano juicio puede decir que no colabore, más bien todo lo contrario.
Es posible que si le hacemos la observación anterior a Carlos F. nos dijera que había nominado al alcarreño ciudadrealeño porque sabía positivamente que no estaría entre los elegidos, aunque ese es otro argumento que me escama y nunca he terminado de creerme. Almudena, por ejemplo, ha justificado sus tres puntos a Palomares de esa forma, lo cual es una ‘risión’ (que dirían Gomaespuma). Esta es otra que se libró de decir sus razones, mientras le caía pasta de esa sobre la cabeza, lo cual lamento profundamente ya que nos ha impedido ver como argumenta los dos puntos que le metió a Iván. Tan solo le he escuchado decir que se lió un poco nominando, lo cual no hay forma de creer.
Pantomimas las mínimas, aunque de alguna fuimos testigos el martes noche. Por ejemplo la de Gema, que tras decir el nombre de Iván, el único de sus nominados que dijo tener claro, parece dudar sobre los otros destinatarios de sus puntos. Como si no lo llevara perfectamente estudiado y planificado. Como diría Iván: “Menuda comedia”. De nuevo tengo que volver a la conversación en el jardín que mencionaba al principio, en la que Carlitos le hace una pregunta a Gema que esta responde sin pestañear. La pregunta es: “¿A quién has nominado tú?” Tras la respuesta, aquel hace un gesto como diciendo: “Vale, interesante”. Una nueva actuación de esta pareja que se pueden convertir en actores de primera tras este tiempo de convivencia en la casa de Gran Hermano. Aunque, como suele pasar, les falla el guión, porque dado que las de su mujer son nominaciones idénticas a las suyas, lo mínimo que se espera conteste es: “Anda, pero si hemos coincidido”. Quizá le pesó demasiado la comedia, porque a nadie se le escapa que las habían pactado previamente.
Para lo que sí han servido estas nominaciones es para que Gema se dé cuenta de que lo de los ‘intocables’ no es cosa buena. “Ya no voy a tener ningún intocable”, dice la catalana, y entonces se le ocurre a este gato malicioso que algún día nominara a su marido, si es que siguen los dos en la casa en las próximas y sucesivas nominaciones. Pero también en esto parece fallarle la intuición, al menos si tenemos en cuenta que ninguno de sus intocables la nominó. Es más, con precisión de reloj suizo, la nominaron los mismos tres a quienes ella eligió: Iván, Gisela y Palomares. Los dos primeros con sus tres puntos y el tercero con dos.
La última contradicción de Gema es la que ponía de manifiesto anoche mismo. Recordemos que la noche del martes, en el dormitorio, Loli le dice a esta concursante lo siguiente: “Pienso que se irá Iván”, a lo que responde: “Sí, yo también lo creo, y eso espero además”. Entonces no tiene importancia ni gravedad alguna que desee resulte expulsado otro habitante en lugar de ella (con toda lógica) ni que además haga sus propias previsiones (como puede hacer cualquiera). Pero esto mismo no es aplicable a los demás, según se ve. Parece que Gisela le dijo a Gema algo así como: “Nosotros ya hemos salido nominados y sabemos que tenemos el cariño del público. Pero tú no te preocupes”, y anoche mismo la ‘esposísima’ escuchó a Iván y Gisela diciendo que ellos no se irían, y bromeando sobre que el martes harían un simulacro de hacer las maletas. Esto parece que ha molestado mucho a Gema, y anoche lloraba amargamente y se dolía ante un Orlando que también sonríe en momentos como ese. Independientemente del buen o mal gusto de determinadas bromas, parece claro que ella puede prever que será Iván el expulsado mientras que no tolera que este y Gisela crean que lo va a ser ella misma. Es contradicción y también ley del embudo.
La prueba de esta semana sigue la estela de la gala y está inspirada en Halloween. Los habitantes han de diseñarse disfraces y desfilar con ellos. También tienen que fabricar las típicas calabazas, decorar la casa, darse sustos unos a otros sin mediar aviso y, por último, contarán historias de miedo por la noche. Esta última parte de la prueba, que si no entendí mal no puntúa de forma colectiva sino que servirá para que uno de ellos tenga un premio individual. La prueba tiene una parte buena, otra mala y una más bastante horrorosa. Me gusta que no sea una prueba tortuosa y deban de colaborar en grupo, pero el tiempo dedicado a la confección hace la observación de la ‘ventanita’ un aburrimiento mortal. Aunque lo peor es que al poner a los cuentacuentos en la madrugada nos han birlado las inspiradoras reuniones entre los habituales. Prefiero aquellas charlas, por mucho que escuchar a Iván contando las Cruzadas y el desembarco de Normandía, como el día anterior, no deja de ser una tortura peor que la de una prueba dura, pero es una dulce tortura a la cual nos habíamos acostumbrado.
Termino con el puntillo de Mirentxu tras tomar un poquito de cava. Después le dio por agarrar a Julito y echarse un baile, concretamente el ‘baile del paquete’. Si cuando digo yo que en la casa vieja tiene que rodar el alcohol… En definitiva, son los ‘hermanos pobres’, indigentes de este GH, y no hay mendigo sin su tetra-brick de Don Simón. Además, lo graciosa que se pone la septuagenaria lo merece. Sin embargo, poca gracia tiene Nany defendiendo anoche en el jacuzzi la pena de muerte. Están ella, Orlando e Iván, partidario este último de la prolongación de las condenas pero en contra de la pena capital. El feriante, como de costumbre, no se pronuncia. Y es que hay algunos que no se mojan ni en el jacuzzi.
[Dejo cartelera, con una Gema un poco portera.]
GHalloween nominatorio
Hoy la gala cuenta con un reclamo evidente, la (prematura) noche de Halloween, y otro más llamativo para algunos, que son las primeras nominaciones de la casa nueva tras su refundación. Dos reclamos a falta de uno, lo cual nos sitúa ante un panorama irresistible. No me he podido doblegar tampoco a la tentación de intentar buscar el disfraz perfecto a cada uno de los habitantes de ambas casas, intentando establecer un paralelismo con sus personajes. Pero antes de ir a ese argumento me gustaría cumplir con otra tradición de este gato pitoniso, y es hacer uno de esos ejercicios baldíos de previsión nominatoria.
Le llamo baldío porque no suelo acertar. Bueno, venga, seré menos expeditivo conmigo mismo, acierto solamente a veces. No sé si será esta una de las nominaciones más importantes de la temporada, pero se me antoja que vienen rodeadas de un especial halo de interés. Pienso que esto se lo confiere el que vayamos a conocer cuáles son los posicionamientos en este momento, tras el trasiego de habitantes de una casa a otra, lo cual ha producido definiciones y redefiniciones. Esta situación ha generado un grupo más cohesionado que otros años, no hay más que ver que hacen con frecuencia reuniones en las que están presentes todos sin excepción, pero que no deja de estar compuesto por un puñado de individualidades. Es cierto que hay alguna pareja o grupo especialmente bien avenido, unos porque venían predispuestos por las circunstancias (como el matrimonio), otros porque han establecido lazos fuertes en este tiempo de convivencia. Anoche mismo, algunos hacían confesiones sobre quienes eran sus preferidos, algo manejado estos días por otros en su versión “mis intocables”, lo cual nos sirvió para descubrir que Orlando pone a Carlitos por encima de Iván en sus preferencias, lo cual tiene una explicación clara. Con el segundo se divierte y comparte la mayor parte de los momentos, especialmente los de la madrugada, pero con el primero ha tenido ocasión de establecer lazos muy sólidos durante los días de convivencia con Gema y ellos dos solamente.
Las alianzas y lazos afectivos se han ido construyendo (y deconstruyendo en ocasiones) contando con el condicionante mencionado de un grupo que igualmente se forma y se deshace, para volverse a formar más tarde en un entorno ligeramente distinto. A ello se le añade la presencia de una nueva habitante, que mientras comparte la mayor parte de sus momentos con Orlando e Iván, dice que sus preferidos son Gema, Loli y los dos Carlos. Me temo que para algunos el papel de cancerberos desempeñado por Gema y su marido está revestido de mayor autoridad de la que la lógica recomendaría. En definitiva, no son más que eso, un remedo del “perro de tres cabezas que guardaba la puerta de los infiernos”, o según el DRAE un “portero o guarda severo o de bruscos modales”. La tercera cabeza de esta tríada sería la de Carlos ’soylapera’, y en la fiesta del domingo demostraron que siguen empeñados en guardar el orden en la casa como si ellos fueran dueños y los otros sus inquilinos. Es el inquilinato del que hablé. Por la tarde el temeroso marido, embargado por unos odios absurdos y viscerales, advierte a Palomares que cuando les den la comida esté atento porque “aquí te descuidas y la comida vuela, que hay algún aguililla muy listo que no veas como se da prisa en comer”. Su costumbre con las acusaciones veladas, sin decir nombres aunque no sea necesario para que sepamos a quien se refiere. Curiosamente cuando apareció la comida él fue el primero que corrió literalmente hacia ella, y lo hizo no ya para empezar a comer sino para establecer orden y criterio, decidiendo repartir en platos la comida de forma igualitaria. Es el ordeno y mando de los pretendidos dueños.
Así las cosas, las nominaciones de hoy tienen otros alicientes, como el hecho de que la primera gala en que no nominó nadie fue la pasada y personalmente estoy deseando ver como está el estado de la cuestión que conoceremos gracias a los votos. Mi previsión es la siguiente:
Nany: Almudena, Palomares y Gisela.
Palomares: Carlitos, Iván y Nany.
Gisela: Nany, Carlitos y Loli.
Almudena: Nany, Carlitos y Palomares.
Loli: Nany, Gisela y Carlitos.
Iván: Carlos, Carlitos y Gema.
Carlos: Iván, Almudena y Orlando.
Orlando: Carlos, Palomares y Loli.
Carlitos: Iván, Nany y Gisela.
Gema: Iván, Nany y Gisela.
Para el recuento final debemos tener en cuenta que los votos están puestos de mayor a menor y en caso de que se nomine con tres, dos y un punto. Los tres nominados serían Iván, Carlitos y Nany. A bastante distancia estarían Carlos, Almudena, Palomares y Gisela. Y apenas nominados Orlando, Gema y Loli. Como la correspondencia de esto con la realidad es poco probable, no entraré en quién sería el expulsado, máxime cuando en nuestra encuesta Iván y Carlitos están casi igualados desde el principio.
Vamos ahora a ambientarnos en este GHalloween nuestro para trasformar a los concursantes de ambas casas en personajes del género fantástico y de terror, lo cual hago a tres manos, con la ayuda e inspiración de UnoMas y Senador, dos amigos sin los cuales creo que no habría llegado hasta aquí.
Mirentxu podría ser una de las hadas de ‘La bella durmiente’, o hasta la sufrida madre de Carrie (o sea de Gema, a la que curiosamente no conoce). Aunque también la veo como ese ET ebrio, con vestido de mujer y pamela. O sea, una criatura entrañable y temerosa de la que nadie conoce la edad, y que solo piensa en volver a “mi casa”, o en su defecto a la lujosa casa de al lado.
Julito es un poco Renfield en ‘Drácula’ (por aquello de lo plasta que era con “mi amo”), pero ellas le verán más como un Eduardo Manostijeras al que rechazar. Las féminas parecen temer sus manos, pero él solo busca querer y ser querido.
Lizz tiene el físico de la Mujer Pantera, o esa Rosario Dawson de ‘Sin City’. En la realidad de esta ficción podría ser una de los Critters, extrañas criaturas del exterior que invaden nuestro afable mundo. Ellos poseen apetito voraz y afán aniquilador.
Iván es un poco El increíble Hulk, grandullón de repentinas transformaciones, generalmente alentado por un buen vino (o licor de garrafón) que le lleva de un estado casi contemplativo a una furia (verbal) descontrolada. Aunque en el fondo es un vampiro nocturno, crápula y al mismo tiempo melancólico. Es un romántico que se esconde bajo una supuesta sonrisa. Es el Louis de Anne Rice o el Drácula de Coppola, cruzando océanos de tiempo, buscando (recuperar) a su único amor.
Orlando es un poco como Brendan Fraiser en ‘La Momia’, un poco bobalicón pero con un gran corazón. Y por su gesto podría ser el payaso de ‘It’, que con su sonrisa imborrable consigue atraer a la niñas más manejables del lugar para hacerlas suyas.
Palomares podría ser infinidad de personajes, a él le gusta que le vistan mil veces. Podría ser Beetlejuice, ese disparatado ser que no sabe ni en qué mundo se encuentra y nunca deja de jugar. O el músico pirado de ‘El fantasma del Paraíso’ de Brian de Palma. O Gene Wilder en ‘El jovencito Frankestein’. O Norman Bates, travestido de su madre en ‘Psicosis’.
Loli es Tormenta, joven escultural de carácter conciliador, pero capaz de hacer estallar truenos y relámpagos si alguien se le pone por delante en su camino. También sería como una esfinge de una película de momias. O cualquier dama frígida. Aunque su rencor y deseos de venganza recuerdan a la novia de ‘Kill Bill’.
Almudena es un poco la Miércoles de ‘La Familia Adams’. Y un poco niña de El exorcista también, ya que no parece entender de modales y protocolos, por lo cual dice las cosas como le salen de lo más profundo de su apasionado ser.
Gisela podría ser cualquiera de esas princesas a lo Disney, de curvas exageradas y talle falsamente reducido, como la Esmeralda de ‘El Jorobado de Notre Dame’, por ejemplo. O quizá es Catwoman, mujer y gata de figura sinuosa y tentadora, niña mimosa que sabe como encandilar a los hombres que la rodean. Observadora más hábil y poderosa de lo que puede parecer.
Carlos ya apareció aquí como Casper, aunque quizá sea un personaje demasiado amable y poco ridículo para él, por lo que le ira mejor Ghostface, el malo que cree tener el don de la ubicuidad y lo único que posee es una cara de fantasma con la que asustar a los más inocentes. O Dorian Gray, tal vez.
Carlitos es Damien, ser menudo que parece no albergar sentimientos pero cuyos ojos delatan la rabia y el dolor que lleva por dentro. Es puro Peter Lorre en cualquier película que haga de malo ruin y gris. O también un Gollum cualquiera: “Mi Gemaaaaa…”.
Gema es la bruja de ‘Hansel y Gretel’, con su casita de dulces para seducir y engañar a los niños. La madrastra de Blancanieves estaba demasiado buena para ser ella. O quizá sería Carrie, niña incomprendida que termina por hartarse de todo y de todos, y se toma la revancha para que la dejen en paz. Quiere independencia y respeto, y se los ganará usando sus propias armas.
Nany es, sin duda, Alien. Este octavo (o décimo) pasajero, elemento infiltrado que no estaba en las cuentas de nadie y que se propone acabar con todos los que se le crucen, uno a uno.
Y una batería de breves para terminar. Ayer les dieron la prueba por no superada, ya que el número de fallos permitidos ascendía a diez y tuvieron treinta y uno. Bien es cierto que fueron treinta y un ‘guarrazos’ antológicos. Por la tarde, Almudena en el jardín con Orlando: “¿Has visto hoy el amanecer sin mí?”. El pobre feriante no sabe donde meterse. En otro momento Iván pregunta: “¿Qué estarán haciendo en la otra casa?”, a lo que Gisela contesta: “Julito cantando, Mirentxu haciendo la comida y la brasileña sentada”. Tenía dudas sobre si esta chica es tan lista como parece a veces, o todo lo contrario, como también lo parece otras. Ahora ya no dudo de que no tiene un pelo (ni una extensión) de tonta. Termino con esa estampa de anoche, con Iván y Almudena comiendo el alpiste del loro. ¡Lo que hace el hambre! Menos mal que luego vinieron el matrimonio y también comieron, perdiéndose la oportunidad de hacer el habitual juicio moral. También lo probó Loli, a la que vi especialmente cómoda comiendo comida de pájaros. Y no digo más.
[Dejo vídeo ambientado en el Halloween de la casa nueva, realizado para nosotros por AFFLECKDAVID, que también podéis encontrar en MiTele, donde os lo podéis llevar a una web o blog y enviarlo a un teléfono móvil.]
Cuestión de talante
La terrorífica noche de nominaciones que esperábamos fue también una noche de sorpresas. Algunos de los que pensábamos eran aliados de Iván le incluían dentro de sus nominados, lo cual parecía difícilmente explicable a no ser que recuperáramos de nuestra memoria reciente unas palabras de este durante la fiesta del domingo en las que parecía pedir a sus compañeros que le nominasen. Ignoro si ahí está la explicación que justificaría el punto de Loli, los dos puntos de Almudena o los tres de Palomares, aunque he de decir que me cuesta creer esa razón. Como se me hace cuesta arriba asumirlo en alguno de los casos, especialmente el de una Chiqui confidente y permanente compañía en infinidad de noches, a la que Iván ha animado, aconsejado y escuchado. Aunque lo mejor que ha hecho, por extraño que parezca, no ha sido otra cosa que tratarla como a cualquier otro, como a una persona normal, sencillamente porque lo es. Algo que parecería una obviedad no lo es tanto, ya que algunos de sus otros compañeros la han tratado de forma especial, con una carga de paternalismo que en alguna medida parecía denotar que se estaban relacionando con una niña, o una retrasada mental. Al menos así lo ha visto este gato crítico. Por eso me extrañó verla anoche nominando a uno de sus principales apoyos en la casa.
Hubo otra nominación de Loli igualmente llamativa. Me refiero a los dos puntos otorgados a Gisela, a quien había afirmado no iba a nominar a pesar de esa ‘traición’ de la que lleva hablando desde hace días. Es lo que tiene ir haciendo pública exhibición de quiénes son tus ‘intocables’, hasta el punto de que los nominables terminen escaseando. Loli no tenía casi a quien nominar, y algo parecido le pasaba a Gema, por lo cual una termina incumpliendo su compromiso de no devolverle la pelota a la canaria y la otra acude a dos de los últimos incorporados a la casa, entre los que también se encuentra Gisela. Las nominaciones de Carlitos y esposa fueron pactadas, coincidiendo en elegir a Iván, Gisela y Palomares. También decidieron dar sus tres puntos al modelo cántabro tanto Carlos como Nany, además de Palomares, como decía antes. En total sumó 18 nominaciones, situándose como el más nombrado anoche (lo hicieron 7 de sus compañeros).
Curiosa me resulta la coincidencia de Carlos ’soylapera’ y el matrimonio, al solo cambiar los dos puntos a Gisela por Orlando. Está claro que aquel no podía castigar a la que ha declarado estar esperando desde que fue a la casa nueva, le ha reservado una cama al lado de la suya, y terminó diciendo que se había decidido por ella como la mujer que más le interesaba de la casa, tras haber dudado si esta podía ser Loli. No se habría entendido que ahora la nominase, por lo cual decide castigar al mejor amigo de Iván en la casa, por el simple hecho de serlo.
Y en medio de tanta sorpresa hubo también quien lo pudo hacer favorablemente. Son los casos de Orlando, nominando a Carlos H. y a Loli, por ejemplo; o Gisela decantándose por Gema y Carlitos. Apreciable igualmente el detalle de Iván dejando el punto de consolación para Carlos ‘Casper’, por no querer contribuir a evitar la posibilidad de un acercamiento de este con la modelo canaria. Dada la importancia de estas nominaciones, en las que empezamos a ver descubrirse algunas caretas, y las múltiples interpretaciones a las que se prestan, pongo a continuación la relación de nominaciones, consignando tras el nominador sus elegidos, empezando por las de tres y terminando por el solitario punto:
Gisela: Gema, Nany y Carlitos.
Loli: Nany, Gisela e Iván.
Almudena: Palomares, Iván y Nany.
Orlando: Gisela, Carlos H. y Loli.
Nany: Iván, Almudena y Gisela.
Carlos H.: Iván, Orlando y Palomares.
Carlitos: Iván, Gisela y Palomares.
Iván: Gema, Carlitos y Carlos H.
Gema: Iván, Gisela y Palomares.
Palomares: Iván, Gema y Carlitos.
De los 60 puntos en juego, aparte de los 18 otorgados a Iván, hubo otros 10 para Gisela, 8 para Gema, 6 para Nany y Palomares, 4 para Carlitos, 3 para Carlos, 2 para Almudena y Orlando, y tan solo 1 para Loli. Es evidente que la previsión de ayer fue absolutamente baldía. O sea, que no di pie con bola. No me atrevo a decir quién será expulsado el martes próximo. Con los primeros mil votos, nuestra encuesta revela un cumplimiento casi milimétrico de la regla del cincuenta por ciento, ya que este es el porcentaje que llevaba Gema, mientras la otra mitad de votos se repartía entre Iván y Gisela en una proporción de 35 a 15, aproximadamente. O sea, que esto parece debatirse entre Gema e Iván, la pretendida ‘dueña’ de la casa (una de las tres cabezas cancerberas de la misma) y el okupa al que ella y su marido odian a muerte aunque sin motivo aparente.
La noche no fue solamente definitiva para ver por donde van las preferencias nominatorias de cada uno, sino que también fue útil para observar las diferencias en el talante. El largo paseo desde el jardín de la casa 10 hasta el lugar donde habrían de nominar, sirvió para ver quién se comportaba de forma natural, aceptando relajadamente la pesada broma del vómito caído del techo (nada que ver con Palomares), y los que adoptaban una pose de machito, intentando intimidar a los actores cuya labor era darles miedo, incluso en algunos casos con algo de violencia, y además aceptando de malas maneras la broma final. En el primer grupo, diríamos que el del buen talante, estuvieron los más divertidos, como Loli, Iván o Palomares. En el segundo, el de los machitos malencarados, destacaron Carlos H. o Nani, aunque otros como Almudena o Carlitos también parecían esforzarse en demostrar que no le tienen miedo a ciertas cosas o más bien que no saben jugar. No me acuerdo de cómo pasó Gema porque de ella solamente se me quedó grabada su cara grave en el momento de comunicarle que estaba nominada, aunque creo que tampoco lo asumió muy bien. Orlando, por su parte, pasó como si fuera el director artístico, como revisando la instalación. Algo parecido me pasó con Gisela, la única que supo completar el recorrido sin ayuda, evitando detenerse en el sofá, como hicieron todos los demás.
El análisis del comportamiento en una situación de tensión como la que pretende crear el programa en la noche de Halloween es de especial interés, ya que revela mucho más de lo que pareciera en un principio. Además, pone contra las cuerdas a aquellos que intentan pasar sin ser afectados por la experiencia, que no deja de ser un mero divertimento, pueril si se quiere, algo repetitivo y sin mucha sustancia, pero pienso que tampoco tiene mayores pretensiones. Los que lo afrontan de forma desafiante renuncian a jugar, no disfrutando de la experiencia y negándose la fugaz sensación de ser apresados por un pánico inofensivo. En cierta medida me da pena ver a ese Carlos diciendo: “han pasado más miedo ellos que yo”. No diré que es patético (esto no es noticia por repetitivo), pero realmente siento que haya renunciado a participar, lo cuál es muy indicativo de cual es su actitud ante el resto de la propuesta, en su convivencia diaria. En lugar de participar e implicarse sin ideas preconcebidas, hay algunos que por el contrario actúan, y lo hacen movidos por prejuicios poco maleables. Es la diferencia entre participar y actuar.
Aunque lo más desagradable fue ver el rebote que se pillaron algunos, el propio Carlos o Nany (sonreír siempre no es tener buen carácter) principalmente. Sus malas maneras cuando fueron sepultados en esa pasta asquerosa y desagradable, las formas en que esta reclamaba haber perdido su pulsera o el primero pedía una toalla o agua para poderse lavar. Los valores y los principios parecen diluirse cuando se toma algo así como una ofensa personal y se empieza a insultar sin reparo alguno, cagándose en las madres incluso. Qué diferente la discreción de una Gisela o una Loli que ni siquiera quieren sentarse en el sofá de la sala de expulsiones en un primer momento, se supone que para no mancharlo, frente a ese Carlos sacudiendo su cabeza contra las paredes, poniéndolas perdidas.
Es una cuestión de talante. Como espectador prefiero también en esto a Iván. Un tío que se asusta en ese corredor del terror, que en algún momento parece que va a ir hacia atrás, se medio cae, se sienta luego en el sillón sin pensarlo dos veces y cuando le cae el vómito ríe a carcajada limpia tras la impresión inicial. Luego sale sin mostrar contrariedad alguna y espera tranquilamente el momento de recibir con una media sonrisa la noticia de su nominación por una Mercedes Milá que, dicho sea de paso, estuvo ayer espléndida. Llámenme partidista o lo que sea, pero este concursante no deja de agradarme nunca, aunque su momento cumbre son las madrugadas, y anoche me dejé mecer de nuevo con sus historias, contadas con pasión y buen humor, convirtiendo lo más intrascendente en un placer para los sentidos. Se está bebiendo a borbotones cada minuto de su vida dentro de esa casa, y a algunos nos está haciendo disfrutarlo como pocas veces hicimos antes.
Va a ser una semana dura. Iván ha conseguido meterse en el bolsillo a muchas personas esta semana, tras el rechazo que pudo provocar la anterior. Gema cuenta con lo atrayente que pueda resultar para muchos el engaño con su marido, aunque para mí tengo que tras más de un mes de darle vueltas a esto poco interés plantea ya y la sorpresa de todos una vez se enteren de la historia da igual que sea ahora o más tarde. Es más, si fuera esta la expulsada creo que la deberían plantear de forma distinta a otras, dándole la oportunidad de contar ella misma a sus compañeros que Carlitos es su esposo, lo cual otorgaría una trama perfecta a la próxima gala, en la que se anuncia volverá a ser protagonista la sala de las tres puertas. En todo caso, los teléfonos pueden echar humo, y también las opiniones, como en los mejores y más memorables momentos de este programa. Sin ir más lejos, aquí abrimos de nuevo hilo para que opine cada cual. Y yo me quedaré leyendo con atención. Y con mucho placer.
[Dejo vídeo del momento en que Milá les comunica quiénes son los nominados, que también podéis encontrar en MiTele, donde os lo podéis llevar a una web o blog y enviarlo a un teléfono móvil.]
Canallas, inocentes y moralistas
Se pueden reconocer diversas especies en la convivencia dada en la casa (las casas) de Gran Hermano. Entre ellas podríamos identificar a los canallas, los inocentes y los moralistas. Cada uno de estos perfiles se podría dividir en subgrupos, si bien el análisis excesivamente pormenorizado no contribuye en muchas ocasiones a que las conclusiones terminen siendo más claras. Quiero hablar de estas tres tipologías de concursantes, pero antes hay que hacer un inevitable repaso a la fiesta de anoche.
Me da la impresión de que esta suerte de exorcismo que está resultando GH X, que presumiblemente terminará en la réplica de la casa de la primera edición, cerrando un círculo de diez ediciones en más de ocho años, va a tener una razón más por la que se pueda identificar esta edición con aquella. Me refiero a la pareja de amigos formada por Orlando e Iván, que ayer fueron protagonistas imprescindibles de la fiesta. Fueron también su alma y, en el caso de Iván, hasta su corazón. Ellos son vida, para completar la tríada de la que habla el bolero (”alma para conquistarte, corazón para quererte, y vida para vivirla junto a ti…”). Pues bien, particularmente me han conquistado y celebro estar viviendo esto junto a ellos.
La fiesta empezó con una comida más suculenta de lo que están acostumbrados, especialmente tras dos semanas sin pasar la prueba, aunque en la última les concedieran medio presupuesto. Tras llenar el buche vino la música y el alcohol, suministrado en dosis muy pequeñas y con la advertencia de que bebieran con cabeza. Mientras algunos pedían a gritos que les subieran la música (no se dan cuenta de que si lo hacen no escuchamos lo que hablan), labor en la que está especializado Carlos H., fueron bailando y bebiendo, hasta llegar al juego del hielo pasando de boca en boca. No sé si esto fue el detonante o no, pero poco después tenían la atención focalizada en dos personas: Gisela y Almudena.
Gisela estaba triste, y fue Iván quien se encargó de consolarla en su actuación estelar de la noche. El cariño sincero con el que la trató el zaragozano de adopción haría anoche que algunos se decantaran por este concursante como su favorito. Iván tuvo tacto e inteligencia, escuchando a Gisela y aconsejándola sin intentar sacar provecho alguno de la situación. Llegó a decir que había pensado no nominar a Carlos ’soylapera’ al saber que a ella le gustaba y no querer intervenir activamente en la disolución de esa posible pareja, si bien fue su única mención al juego, centrándose todo el tiempo en la preocupación por el estado anímico de ella. Lo que sucede es que el ‘marquesito’ no está respondiendo a las expectativas que ella pudo haber tenido, lo cual tiene una fácil explicación.
Si Carlos se puede interesar por alguna de las chicas, quitando la necesidad de saciar su propio ego al sentirse rodeado por ellas, esa es Loli. Ya sabemos que este concursante dice no haberse enamorado nunca “porque soy muy exigente”, y como dijo también en su vídeo de presentación: “Estoy harto de besar supuestas princesas que se convierten en ranas y me gustaría conocer a la mujer definitiva”. No creo que esta sea Gisela, aunque tampoco si lo podrá ser ‘Lolis Day’ (como la ha rebautizado Greba), aunque como dice ser ‘cateta’ cuando quiere decir ‘estrecha’ es de suponer que aquel la verá con buenos ojos, suponemos que porque tiene ‘valores’ y ‘principios’, claro. Alguien con tales cualidades es difícil que contemple acercarse mucho a una chica que ha llegado a posar para la revista conocida por todos antes incluso de entrar en la casa. Debe pensar él que es una deshonra, y hace unos días le vi poner cara rara cuando al decirle en el jacuzzi (en una de sus extrañas bromas) que no se quitara el bikini, que se reservara para esa revista, ella le contestó: “No, si yo ya hice mi posado ahí”.
A partir de ese momento, o quizá venga de antes, se ha ido produciendo un distanciamiento progresivo de Carlos H. a Gisela, hasta llegar a ser clamoroso anoche, lo cual fue apreciado por varios habitantes, entre ellos la propia interesada y el que fue su bálsamo. Ya el día anterior había estado llorando por el mismo motivo, y esta madrugada Iván puso toda la carne en el asador para intentar subir la autoestima de la modelo, a la que dedicó todo tipo de piropos delante de ella y, sobre todo, a sus espaldas. “Me da mucha pena esta chica”, le decía a Orlando, su cómplice continuo durante la velada de ayer. Insisto en que no había tono de reproche hacia el que es su gran enemigo en la casa, sino apoyo y un enorme cariño hacia ella.
Orlando fue la víctima del segundo momento cumbre de la noche, aquel que de algún modo rompió la fiesta, si bien era algo que iba a pasar antes o después. Almudena se le declaró, lo cual no pudimos ver pero intuimos que la respuesta del feriante no fue precisamente ágil. Debería haber estado preparado para algo así, y el reproche de ella, que espero sinceramente no tenga consecuencias mañana a la hora de las nominaciones, es que apenas le dijo nada ante su entrega declaratoria. Después decía el pobre Orlando que sí le había dicho, pero dado lo poco preciso de su respuesta me creo que no tuvo el tacto y la sensibilidad que de algún modo le reclamaba su amigo Iván, de nuevo protagonista del episodio al no separarse del valenciano desde que terminó su conversación con Chiqui y hasta el alba prácticamente.
Chiqui lloraba en la cocina cuando, primero Iván y luego el propio Orlando, fueron a intentar consolarla. Este fue escueto, al menos hasta donde pudimos escuchar, diciéndola: “No te preocupes, eh”. Ella decía que sí se preocupaba, pero era por él, a lo que añadió: “Lo importante es la amistad, y aquí me tienes”. Toda la conversación se había desarrollado en el jardín, llegando a caerse de bruces Chiqui en un momento que la pudimos ver fugazmente, ya que no pudimos asistir a su confesión. A lo de las caídas estamos acostumbrados estos días, ya que son prácticamente constantes y estoy seguro serán utilizadas por quienes hacen los vídeos de la gala para hacer una pieza hilarante. Pero anoche fueron librados de la prueba durante el tiempo que duró la cena, por lo cual esa caída no estaba provocada por la inestabilidad de unos patines. El mismo espacio donde tuvo esto lugar, fue ocupado poco después por Orlando e Iván, a los que se añadió después Nany, y cuando los demás dormían o se disponían a ello, estos tres planeaban ir al jacuzzi, donde estuvieron hasta casi las siete de la mañana. Orlando quería ver amanecer, y probablemente lo hizo al lado de esta nueva habitante.
Al jacuzzi llegaron primero ellos dos, no sin dificultades por el alcohol y que ya les habían hecho recuperar las condiciones de la prueba semanal y no podían pisar el suelo. Luego llegó Nany, aunque antes de eso Iván advertía a su amigo que él se iba a dar un baño para dejarles luego a ellos dos solos. No expresaba Orlando mucho entusiasmo por ella, lo cual dejó a aquel algo descolocado. No obstante, cumplió su promesa y se marchó a dormir antes que los otros dos, a quienes dejó solos bajo el agua y las burbujas. Orlando y Nany estaban juntos, muy juntos, y cada vez más. Repasemos los dos episodios centrales de lo sucedido anoche en la casa luxury. Chiqui se declara a Orlando y este termina de madrugada en el jacuzzi con Nany. Sé que es un resumen demasiado escueto, pero suficiente. De hecho, tengo el convencimiento de que la murciana se adelanta a la jugada, ve que la nueva está interesada en el mismo chico que ella y mueve ficha. Con ello logra medio aguar la fiesta, lo cual solamente lleva aparejado que Nany deje para más tarde meter su ficha, como decía anoche Idoru, con ciertas dotes visionarias. No sé si ha sido la noche más importante, pero seguro que sí la más larga.
Como la noche fue larga y por mucho que sintetice me ha obligado a dedicarle unos cuantos párrafos, voy a intentar esbozar la clasificación prometida de forma casi telegráfica. Anoche, los canallas (en el buen sentido de la palabra) estuvieron colosales. Me refiero a Orlando e Iván, y cuando les encuadro bajo ese epígrafe quiero decir que son gente sana y divertida, con un punto de desobediencia y travesura que les hace especialmente cercanos y también más graciosos. Los canallas, no nos engañemos, suelen ser los preferidos de este gato cronista. En el otro extremo están los inocentes, esos que van a estar más que a intervenir, y cuyo protagonismo suele estar en lograr que nos riamos de ellos más que con ellos. Son los ‘flower power’ tipo ‘Farinelli’ Palomares, que está encabezando nuestra encuesta de favoritos de la casa nueva, en la que no hemos incluido a la intrusa incorporada la pasada semana al llevar tan poco tiempo en esa casa. Estos no suelen ser los que más simpatías suelen despertar en mí. Y el último grupo, los moralistas, son los que directamente no soporto. Fueron la ‘piña colada’ en GH VII y los ‘morales’ en GH VIII, pero en esta edición están muy bien representados por Carlos ‘valor’ y el matrimonio estricto.
Me quedan por clasificar algunos como Loli, no en vano ya dice el ‘fantasma de Guadalix‘ que es compleja. Mirentxu es inclasificable, y su pareja con Julito me hace cada día más gracia y pueden terminar siendo de lo más recordado en esta edición. Por cierto, que anoche también les dieron cena a la ‘casa 1′, y les pusieron la misma música. Lizz bailaba, se contoneaba y hasta desfilaba en al patio, pero Julito la dejó sola y prefirió sentarse a los pies de un sofá para hablar con su ‘abuelita’, que al ver como la modelo se iba a acostar le decía al canario que fuera con ella, no le hubiera molestado que la dejase sola. Pues claro que la debió molestar, lo inexplicable es que este chico haga cosas como esa y teniendo un ‘pivón’ así delante en plan insinuante sea capaz de moverse del sitio. Yo creo que es por miedo, pánico sin más.
Y termino hoy con dos apuntes y un agradecimiento. Mirentxu reflexiona y pregunta: “¿Habéis pensado en que nadie sabe que estamos aquí? Se da cuenta de que ese “nadie” es relativo, y medio rectifica: “Bueno, salvo ellos, claro”. Se refiere a los miembros del equipo del programa, la tan mencionada ‘organización’. No repara en que también lo sabemos todos los que lo seguimos, que somos legión. Aquí fuera también hay vida, Mirentxu (parezco Julito). En la fiesta de anoche Carlos ’soylarepera’ desplegó todo el arsenal de comentarios absurdos a su alcance. Aunque resulta complicado destacaré solamente uno. Cuando comentaban que el alcohol era peleón y que por eso les estaba pegando tan rápidamente, puedo prometer y prometo que dijo lo siguiente: “No, yo creo que estamos así de borrachos por mezclar calamar con raba en la cena”. Vale que igual yo no sepa apreciar su fino humor, y eso que siempre adoré a Mihura, Tono y otros autores del humor absurdo. Y el agradecimiento está dirigido a todos vosotros, los que solamente leéis y, muy especialmente, los que participáis en el hilo de comentarios que abrimos cada día. El de este fin de semana ha pasado de los tres mil mensajes, lo cual hace de este gato humilde un gato satisfecho y emocionado. Sois unos cracks.
[Hoy, a las 12.30 tenemos Encuentro digital con Li. Deja ya tus preguntas, si lo deseas. Y dejo cartelera, con un Orlando conquistador, al que se le declara Almudena mientras cambia a Gema por Nany como su preferida de entre las compañeras en la ‘casa 10′.]
O jugamos todos o se rompe la baraja
Loli llora desconsolada en el ‘confe’. Parece que se le hubiera muerto el canario, pero simplemente se ha enterado de que Gisela la nominó hace dos semanas. Ayer no tuve los datos suficientes sobre como había sucedido este episodio, pero el diario lo explicó de forma clara. No es que Loli continuara pensando erróneamente que Julito le había nominado, sino que se dio cuenta de su equivocación al saber por medio de Palomares que fue de la canaria de quien vino el tercer voto que la puso en la palestra, junto a los de Ana y Li. Palomares se lo cuenta porque quiere, da la sensación de que está deseando hacerlo, si bien intenta decírselo de forma no explícita para que ella saque sus conclusiones y termine pensando que lo ha deducido por su cuenta. Y ya lo creo que lo deduce.
Consciente de la pretendida traición de su amiga, a la que dice haber estado mucho más unida de lo que a este gato vigilante le pareció nunca, Loli se lleva el gran disgustazo. Dice no comprender esa nominación, que por otra parte hizo posible su paso a la casa nueva, lo cual quizá le debiera agradecer. Si Loli no hubiera resultado nominada quizá hoy estaría viviendo en las condiciones no tan básicas de la ‘casa 1′, donde se han rebajado las ‘penumbrias’ (Julito dixit) y ahora han decidido que viven una vida simplemente rural (con vitrocerámica y agua caliente, entre otras medidas que suavizan sus condiciones). Pero esto no cuenta para la futura bióloga, porque no para de lamentarse por la traición, además de los remordimientos que la acompañan al haber estado convencida de que el tercer voto le había venido del canario en lugar de la canaria.
Cambio de escenario pero no de protagonista, porque sigo con Loli y una escena que ayer pasé por alto, a pesar de ser un momento que me dejó literalmente con la boca abierta. La granadina habla con Gema, están en el cuarto de baño y en un momento dado, casi sin mirarla a la cara, de forma desatendida y ausente de dramatismo alguno, prácticamente mientras abre la puerta del retrete, le dice: “Ya verás como conmigo se puede hablar, Gema. Ya te irás dando cuenta. Pero no olvides nunca una cosa, yo tengo muy claro dónde estoy, que hay cámaras y que esto es un concurso”. No pudimos ver la cara de la esposísima, pero a mí me recorrió entonces un frío helador por la espalda. La gacela, como dice VickySans, en realidad lleva dentro una fiera. Esa confesión, hecha de la manera que relato, con tal frialdad, es así como si le estuviera advirtiendo de que se ande con ojo y no se dé por sorprendida si el día de mañana la nomina. Es como si una leona se acercase a su presa haciendo sonar una alarma cuando estuviera a una distancia prudencial. Loli le dice a Gema: No te confíes, que yo tan de buen rollo pero te puedo dar un zarpazo cuando quiera. Apuesto a que no ha descartado en absoluto nominarla.
De hecho, en el diario de ayer también asistimos a la declaración de quiénes son los intocables de Loli. Según ella misma dijo no entra en sus planes nominar ni a Almudena, ni a Palomares, ni a la propia Gisela (a pesar de todo). Particularmente descarto que pueda nominar a Orlando (ni ella ni nadie, en realidad), con lo cual solamente quedan cuatro habitantes más. A saber: Iván, Carlos H., Carlitos y la propia Gema, además de la nueva. Si en las próximas nominaciones volvemos a la tradicional fórmula de los tres, dos y un puntos, estoy por asegurar que Loli nominará a Gema, y por eso la está avisando con antelación bastante y suficiente. Personalmente estoy en la duda de si salvará a Carlos o a Iván, y si he de decir verdad, creo que con este tendría la razón muy clara, algo así como “porque es problemático y ha sembrado el mal rollo en esta casa”, aunque para mí tengo que ella piensa de ‘Soylapera’ lo mismo que tantos pensamos. Aunque en el fondo pienso que le gustan los dos. También podría ser que utilizase a Nany de comodín, para así evitarse una de las tres nominaciones, si bien aún sigo pensando que Gema, o en su caso Carlitos, estarán entre sus tres elegidos.
Y ahora voy a enlazar las dos secuencias en las que estoy basando este escrito de hoy. Vamos a ver como sale, porque… a ver, a ver, algo no me termina de cuadrar. Permitidme, por tanto, que me dirija de forma figurada a la propia Loli. ¿No hemos quedado en que tienes claro donde estás y, por tanto, no tienes como duda tu condición de concursante? Si esto lo tienes tan claro, ¿por qué no entiendes la nominación de Gisela como parte del juego? Y ahora ya entre nosotros, ¿no veis esto como una contradición? Por eso digo yo que o jugamos todos o se rompe la baraja. Loli está pidiendo comprensión para algo que ella misma no parece haber terminado de entender. O estar despegada del suelo, como exige la prueba semanal, la ha trastornado un poco (cosa que no me extrañaría) o es que está siendo víctima de uno de esos episodios de ‘ojoviguismo’, cuyos síntomas son ver la paja en el ojo ajeno pero no la viga en el propio.
Lo que veo como un nexo de unión entre Gema y Loli, es que ambas están no sé si decir decepcionadas, o celosas, o directamente rabiosas, al ver las escenas de jacuzzi con las dos parejitas formadas por Carlos ‘Casper’ con Gisela e Iván con Nany. A decir verdad, creo que es más fácil que veamos algo entre los dos primeros que entre estos, aunque aun así no creo que vaya a haber ‘edredoning’. Al de Santoña posiblemente le baste con fardar con el culo más bonito de Guadalix, que cuando la canaria enseña con el tanga de su bikini hace flipar a los cámaras, pero poco más. No olvidemos que este concursante es un remedo de lo que han representado en anteriores ediciones tanto aquella ‘piña colada’ de GH VII, como los ‘morales’ de GH VIII. Él es defensor de los ‘prinicpios’ y los ‘valores’, lo cual merecería otro mote (entre las decenas que ya puede coleccionar), que sería el de Carlos ‘Valor’, como la marca de chocolate. Y dado que defiende sus principios y valores, que se me vislumbran como más bien conservadores, además de haber afirmado que nunca ha tenido rollos de una noche, no creo que le apetezca mucho menear el edredón. Aunque también puede ser que sea un poco ‘pichacorta’ (con perdón) y no esté dispuesto a pasar por el control de calidad público de nadie.
Para terminar de hacer sangre con el fantasma de Guadalix no tengo más que transcribirle, lo cual le perjudica tanto o más que cualquier cosa dicha por este venenoso gato. Esta es una de las razones por las que realmente no deseo que se vaya todavía el concursante Carlos H., porque siempre hay que tener alguien a quien no dé el más mínimo reparo criticar, de esos que cualquier cosa que se diga de ellos se hace corto. Sí, ya sé que luego nos podemos arrepentir cuando alguien así llega a la final, pero es una pena perder filones como este. Lo último que ha dicho el insigne jurado de festivales internacionales está referido a Loli, a la que de algún modo hemos hecho protagonista hoy: “No se mete en el jacuzzi porque tiene celulitis. Es un culo gordo”. Con semejantes lindezas querrá todavía convencernos de la eficacia de sus valores. De acuerdo que lo debió decir en tono de broma, no hay otra opción además, pero es que no hace/dice una buena.
La prueba semanal está provocando un festival de caídas que ya hubieran querido para ellos los grandes ases de la comedia en el cine mudo. Desde esa Almudena que tras medio ‘escoñarse’ (con perdón, no tengo valores) en el jacuzzi se ha tragado ahora el marco de una puerta; hasta ese tremendo ‘ostiazo’ (ni principios, tampoco tengo principios) que se llevó anoche Iván, por el cual se llegó a acostar antes de la media noche, si bien luego se levantó para solaz de los más nocturnos, que pudimos disfrutar de la charleta a la que asistían Chiqui, Orlando y Nany. Cómo habría sido el golpe que se dio conduciendo el Segway que horas después seguía teniendo el ojo un poco cerrado. Aunque en esta casa aún tienen patines y otros ingenios para desplazarse sin tocar el suelo, porque en la casa vieja andan sobre latas y a cada paso de Mirentxu no puedo evitar ver una cadera rota tras una fatal caída. Ayer veía a la septuagenaria encabezando la marcha, seguida de Julito y cerrándola Lizz. Los dos primeros mantenían ese diálogo que se está empezando a hacer machaconamente característico (”Cuidado Mirentxu, no te preocupes Mirentxu”, “No me digas cuidado Julito, cómo quieres que no me preocupe Julito”), mientras que la modelaza anda siempre como con desgana. Ella es la chica ‘des’, ya que también la veo muy desubicada y totalmente desangelada.
Tengo cierta convicción de que Mirentxu se marchará al final. Ella vino para vivir la experiencia, como dicen muchos aunque no siempre sea cierto. Quería darse a conocer y esperar un postrero trabajo con el que jubilarse a gusto, ya fuera con Almodóvar, en las matrimoniadas o donde sea. Ahora ya puede decir: misión cumplida, con lo cual está de más. Permanecer dos meses y pico más en la casa se le hace tan cuesta arriba que antes o después renunciará y veremos entrar en la casa a un reserva en su lugar. Hasta que llegue ese momento, la donostiarra está haciendo bueno a Julito. La paciencia infinita de este chico, su resistencia, el cariño y atención con el que la está tratando, le hace merecedor de algún premio especial, instituido en su honor. Más de uno habríamos cometido ya un ‘abuelicidio’, mientras que él obedece y calla. Esto merece una fiesta en la casa vieja, que le den unos pocos chupitos del escocés (o bourbon de Kentucky, que para el caso da lo mismo), y ya veríamos como esta abuela marchosa deja en ridículo a los dos jovencitos que la acompañan. Que corra el whisky, ¡hombre ya!
|
 |
 |
|
|