|
|
 |
 |
|
 |
 |
09.2008
Archivo mensual
Segundas impresiones
Ha llegado el día de meterme en el fango y contar mis impresiones sobre los habitantes de esta décima edición. No debo dejarlo para más tarde, de hecho ni siquiera se tratan de primeras impresiones sino que debería hablar de segundas (al menos) ya que desde el comienzo he cambiado mi visión sobre algunos de ellos más de una vez. Pero antes de eso me gustaría detenerme un poco en torno a lo sucedido hasta el momento.
Esto va muy deprisa y, aunque la sensación general es que no están pasando muchas cosas, lo cierto es que apenas llevamos una semana de encierro y ya nos disponemos a vivir esta noche la segunda expulsión y nominación, lo cual es poco común. Ni siquiera hemos tenido tiempo de pararnos a pensar en algunas cosas vistas en la gala de presentación, ni tampoco en el modo en que se produjo la primera expulsión, hace una semana. Digamos que nos han ido quedando flecos sin atar, que deberíamos ser capaces de recuperar, aún considerando que algunos de ellos nos los darán atados poco a poco, en la medida que vayamos conociendo como se va desarrollando esta historia.
Está claro que la vuelta a lo básico se está escenificando en la ‘casa 1‘ como nunca pensamos que se haría, a pesar de la concesión de ponerles una lavadora ’satánica’, indómita y desbocada al encontrarse en un hábitat que no le corresponde (en GH I lavaron la ropa siempre a mano). Esta vuelta a lo básico fue simbolizada incluso en la forma en que hicieron llegar a los habitantes hasta las puertas de la casa, con esos vehículos conducidos por ellos mismos, simbolizando de algún modo la autosuficiencia que se les reclama. Bien es cierto que cuando ocupen todos la ‘casa 10‘ se acabó la vida sencilla y espartana. Por cierto, que yo quiero un grifo como el de la cocina de esa casa, que además de agua arroja una inquietante luz azul. El juego de las dos casas me sigue pareciendo interesante, si bien me ofrece todo tipo de dudas como van a resolver la situación de hoy en adelante, y además se me hace muy cuesta arriba que se vaya a mantener durante tanto tiempo como parecería necesario, ya que a razón de habitante por semana aún quedan otras tres para la reunificación. Lo cierto es que, a partir de esta noche, empezaremos a ver una estampa inédita en Gran Hermano, y es la de los reencuentros. Habitantes que llevan días separados (incluso sin tener constancia ni seguridad de que se encontrarán en la casa de al lado) volverán a verse las caras, lo cual se me antoja muy interesante.
Entre los flecos más inquietantes para este gato inquieto está cómo van a resolver la expulsión en caso de que una de estas semanas resulten nominados más de dos habitantes. Imaginemos que esta noche los nominados son cinco concursantes, lo cual no es descartable, si bien creo que Mirentxu y Julito podrían tener más posibilidades que el resto. En ese hipotético caso, la duda es si dentro de siete días seguirá mandándose a uno de ellos a la calle y a otro a la casa nueva, o aprovecharán para que sean cuatro los que casi la completen. Se me agolpan muchas dudas, por ejemplo: ¿sólo se va a hacer homenaje a la casa de la primera edición? No considero descabellado que nos sorprendieran con la aparición de una réplica de las demás casas, que han sido parte igualmente importante de la pequeña historia de GH.
Los habitantes de la casa vieja han tirado sus dardos en todas direcciones, de forma que alguno de ellos ha llegado a dar en la diana. El otro día creo que fue Eva quien dijo que posiblemente había otra casa y uno de los dos nominados de la semana pasada habría sido realmente expulsado mientras el otro estaría en ella. Ciertamente acertó, pero para ellos es imposible saber cuál de las muchas conjeturas hechas es la buena. En ambas casas están muy desconcertados, lo cual me gusta. Por eso creo que en la primera expulsión hubo un par de errores, todavía subsanables. Por ejemplo, que en el momento de mandar a dos de los habitantes a la sala de expulsiones Milá enseñase dos sobres. Creo que ellos no llegaron a apreciar ese detalle, o al menos no he escuchado comentario alguno al respecto, pero es darles una pista innecesaria. Como lo fue la que dieron a Orlando, al contarle que había sido el menos votado para la expulsión, lo cual él no supo interpretar bien, ya que se jactó de ser el más querido en lugar del menos odiado. Posiblemente hubiera sido deseable que a este concursante le hubieran comunicado que debía salir de la sala de expulsión (camino de la ‘casa 10′), sin que supiera el destino de su compañero. Así el ‘feriante’ tendría muchas menos claves de las que tiene hoy.
En cualquier caso, estamos a la espera (de estar a la espera, que decían Gomaespuma), y supongo que esta misma noche saldaremos algunas de estas dudas. Hoy es noche de fiesta para todos excepto para quien resulte expulsado, ya sea Carlos H. o Eva, y este gato no puede por menos que desdecirse de lo dicho hace unos días, ya que visto lo visto creo que no podré soportar un día más los monólogos presuntuosos y vacíos del consultor, que posiblemente se ha convertido ya en el habitante más insoportablemente mezquino de todas las ediciones. Dicho lo cual, vayamos al repaso de mis notas sobre los habitantes, las segundas impresiones a las que habrán de seguir otras más. Como son tantos, las dividiré entre hoy y mañana. Son apenas unos apuntes rápidos, pequeñas pinceladas de mis pensamientos.
Germán: Es totaaaall. Su gran pecado fue epatar el primer día. Reclamó demasiado protagonismo en su entrada en la casa, lo cual se volvió contra él. Bien es cierto que en caso de haberse producido la primera expulsión unos días más tarde posiblemente hoy estaría aún en Guadalix.
Carlos H.: Es insoportablemente mezquino, ya lo dije antes. Sospecho que su acercamiento a las mujeres tiene una motivación bien distinta a la de Julito, y se sustenta exclusivamente en conseguir asegurarse una ‘Guardia de Corps’ que le garantice cierta inmunidad en adelante, tras haber resultado nominado a las primeras de cambio. Para ello utiliza a las mujeres, a las que desprecia verbalmente de forma continua, como cuando el otro día le decía a Loli que le gustaba por ser “tan cateta”. Habla sin interés por escuchar al otro, utilizando una retórica presuntamente elaborada pero realmente vacua e improvisada. Se cree el ‘copón de la baraja’ pero es inmensamente torpe.
Eva: Es un saco de sorpresas. Si sale hoy nos perderemos su inacabable capacidad para sacar de quicio a los demás, disparando a diestro y siniestro. Es una bomba, una kamikaze divina, deslenguada y sin freno ni marcha atrás. En pocos días se ha convertido en mi preferida, me temo que fugaz. La ganadera es ideal para ir conduciendo a ese ganado (con perdón) por donde ella quiera, con resultados realmente inesperados. Ella sí que es total.
Julito: Le he dedicado ya más de un párrafo. Es un experto en despedidas (de enterrador a stripper), como decía ayer aquí Idoru, con lo cual solo cabe esperar la suya, y que sea más pronto que tarde. Oposita para Policía Nacional pero su sueño es despelotarse en los mejores locales, lo cual indica hasta que punto está confuso. Me parece que no se va a comer un colín, ni en el concurso ni entre las chicas, a las que agasaja sin tiento ni medida.
Loli: Me parece de las más interesantes, aunque no termino de pillarle el punto. Estuvo cumbre cuando le describe a Carlos H. su hombre ideal empezando por “que sea trabajador”, lo cual ya era decirle bastante al que menos colabora en la casa. Parece inteligente y no creo que se deje engañar con facilidad. Empezó discretamente pero ya ha empezado a tener cierto peso en esa comunidad.
Ana: Tiene todas las trazas para ser una de las finalistas de este año. Por lo menos. Es culta, con una fuerte inteligencia emocional, creativa, graciosa, cercana (parezco José Luis Moreno). Y además tiene ese punto de locura que la hace única. Mantengo la teoría de que la audiencia votante busca siempre un perfil distinto del anterior o anteriores, alguien distinto, y ya lo creo que esta lo es.
Almudena: A pesar de sus apreciables esfuerzos no ha conseguido integrarse del todo en el grupo. Lo que para ella no es un obstáculo si parece estarlo siendo para los demás, que mientras parecen aceptar la singularidad que le supone su estatura, a la hora de la verdad le han dado la espalda en más de una ocasión. Es un desprecio de baja intensidad, no fácilmente perceptible y que sería lo más cercano a hacer como que no se la está viendo cuando se la está mirando de frente. Me parece que aún no ha dejado salir el carácter que ella misma dice tener.
Gisela: Me empieza a dar pena esta modelo de desnudos que acapara la portada de la revista de siempre esta semana. La veo poco despierta y fácil de engañar. No sé por qué creo que va a sufrir, si es que no lo está haciendo ya. Es lo suficientemente básica como para haber empezado a encapricharse de Carlos H., sin ser capaz de sentirse utilizada por este sujeto. Su rostro está entre los más bellos que han pasado por esa casa y su voz entre las más estridentes. Por lo demás, me parece una seta genuina.
Iván: Su rostro me transmite una desagradable sensación de tristeza. De momento se ha equivocado en pocas cosas, no estando entre los que más han destacado pero tampoco ha pasado del todo inadvertido. Me da la sensación de que esconde algo, que no es claro. Cada vez que le veo me encuentro en la obligación de pensar en lo que ocultará, sin terminar de verlo claro. Quiero que dure algo más en la casa para ver si consigo escarbar un poco más en su coraza.
Y mañana el resto. Buena noche de gala a todos.
El que mucho abarca poco aprieta
Tenía previsto hablar hoy de moscas, gallinas y un bacalao, pero la actualidad manda y Julito está reclamando su primer episodio como protagonista, tras unos días con un papel de soporte que no le favorecía nada. Tanto Eva como Almudena le han dicho claramente que canta mal, lo cual corroboraría la inmensa mayoría de la audiencia, aunque él mismo aún no se haya terminado de dar cuenta. Al final nos hemos fijado en este habitante no por cantar sino por dar el cante, tal y como contaré un poco más tarde. Antes de eso no me resisto a recorrer de pasada el zoológico de Gran Hermano, lleno de las especies más variadas. Aparte de los bípedos, claro.
Carlos F. le ha cogido gusto a la horrenda expresión de “cantas a bacalao“, que trae a la mente de muchos una imagen más relacionada con los olores que con las apariencias. No le está diciendo el catalán a su mujer que entona como un pez, tampoco que huela a pescadería, sino que realmente está haciendo referencia a la posibilidad de ser ambos descubiertos en su engaño. Es cierto que alguna vez han cantado ambos (de forma distinta a como lo hace el canario de la casa vecina), pero en otras ocasiones han estado sembrados, disimulando con gran acierto ante Orlando. Lo que pasa es que parece un delito que al pensar en Gema nos venga a la mente la imagen del pescado en cuestión, por culpa de la fea frase repetida por su celoso marido. Por cierto, que ayer pusieron en preestreno exclusivo la película Death Race a los tres habitantes de la ‘casa 10′. La vieron y a su fin se levantaron a preparar la cena. Ellos comen y callan casi todo el rato.
En la primera semana de encierro, han sido más protagonistas las gallinas que el citado pez migratorio. Tanto es así que han llegado a bautizar a algunas de ellas, entre las que destaca la más glamourosa de todas, a la que han llamado Mercedes Milá. Aprovecho la mención para mandar desde aquí un saludo afectuoso (ojalá que pudiera ser curativo) a la gran Milá, deseando que lleve el cabestrillo de su brazo lo mejor posible. Hay otra gallina a la que Almudena ha llamado Saltarina, y con la que monta cada mañana su show particular. Saltarina es una gallina que salta, lo cual puede parecer tanto una obviedad como un prodigio de la biología, aunque he de confesar que a este gato arisco le inspira más bien poco. Mucho menos las prospecciones de Eva en el orificio rectal de sea cual fuere la gallina. Es más, hubiera preferido no haberlo visto.
Si es por criterios demográficos, las moscas ganan. De estos insectos, que los habitantes de ambas casas se empeñan en aniquilar, lo más gracioso lo ha dicho Ana. La noche del sábado hablaban de pedir un deseo, y la granadina no dudó en verbalizar el suyo: “Que todas las moscas se conviertan en pollos”. Esta habitante es práctica a la vez que creativa, ya que el hambre se acabaría para siempre en esa casa. Ana sorprende siempre, ayer mismo se declaraba contraria a ser observada, lo que convierte su paso por este programa en algo completamente insólito.
Por otro lado, no les vendría mal alguna ayuda en la intendencia, ya que de ser justos habrían de darles la prueba por no superada. Antes de romperse el andador (otro clásico en GH, que se rompa el mecanismo de una prueba), habían incumplido las reglas en varias ocasiones y por razones distintas. El viernes por la tarde no había nadie acompañando a Julito en la cinta. Lo mismo pasaba la tarde de ayer. Además, el sábado Li no acudió a la celebración de la llegada a uno de los pueblos en los que ha de parar el peregrino, y Gisela lo celebró un kilómetro más tarde por un fallo de Carlos H. en los cálculos. Si se la dan por superada van a tener que rezarle a ‘Santa Pepa’ (a la que felicito desde aquí por su muy reciente maternidad).
Y ahora ya sí que voy con lo de ese remedo de Óliver, el ‘canoro canario’ de la pasada edición. No será por falta de ganas que Julito se quede sin apretar, pero no parece llevar la mejor táctica para ello. Su errónea maniobra con las chicas ha consistido en entrarles a casi todas. De las ocho mujeres que hay en la casa se supone que descartó a Miren por su edad y a Almudena por ser ‘Chiqui’, apodo que utilizan ya para dirigirse a ella sin que le importe la alusión directa a su tamaño. Bien es verdad que nada nos dice que en caso de extrema necesidad no se pueda replantear ambos descartes. Con Ana no se ha debido atrever, aunque como ella misma ha aclarado le habría parado los pies en seguida. Sin embargo, no se ha cortado un pelo en agasajar a Raquel, Gisela y Loli por igual. No solamente las ha piropeado sin descanso, sino que ha insinuado a las tres por separado que eran la mujer que más le gustaba en la casa, e incluso ha intentado cierto acercamiento físico con alguna de ellas. Eva fue también agasajada, pero de distinta forma, y me da la impresión de que sentirse excluida del paraíso de las tentadas por el canario ha sido lo que peor le ha sentado a la ganadera-camarera. Pero vayamos por partes.
Las mujeres deben ser lo tercero que más importa a este opositor a Policía Nacional, antes conocido como stripper y que aún antes había ejercido eventualmente de enterrador. Lo primero es su tierra canaria, lo cual es explicable por la belleza embelesadora de esas siete islas maravillosas. Lo segundo es la depilación, especialmente la foto depilación, que se ha convertido en centro de sus conversaciones en multitud de ocasiones. Los coches también le fascinan y ese es uno de los gustos en los que coincide con Raquel, la ’sobrecargo que sobre carga’. Tras varios días de tirarle la caña a Loli, a Gisela y a la propia Raquel, este fenómeno insinúa en una conversación en los sofás del salón que está celoso porque la azafata le hace más caso a los otros chicos que a él. Craso error, aunque no haya sido ese el único ni el primero que comete. De hecho, hacerse llamar por el diminutivo de su nombre es algo que me condiciona bastante, y aún más cuando le veo sollozar en el ‘confe’ sin razón aparente.
Julito está en su derecho de intentarlo con todas a la vez, pero es una muestra de poca inteligencia y menos conocimiento de lo mal que van a ver ellas esa actitud, lo cual le puede granjear su enemistad. Y ya sabemos todos que en GH la enemistad es sinónimo de nominación. El eventual enterrador se está cavando su propia fosa, y algunas de las afectadas han empezado ya a crucificarlo. La ganadera-camarera tuvo una fuerte discusión con él la tarde del sábado, reprochándole esa conversación en la que parecía dolerse por la escasa reciprocidad en la actitud de Raquel, cuando él se había comportado de similar forma con varias chicas. Llegó incluso a reclamar la presencia de Ana para que esta confirmase lo dicho por el ‘enterrador’, y que este negaba repetidamente. Un rato después él reclamaba un beso o un abrazo de Eva, sin que esta estuviera por la labor.
A partir de lo que acabo de relatar se han sucedido las conversaciones entre chicas en las que no han parado de desacreditar a este aspirante a don Juan de opereta. Antes se había adelantado Almudena, mucho más espabilada que las demás, al decirle en su propia cara que la primera impresión que tuvo al conocerle fue que era un chulo y un flipado. El sábado por la noche, Gisela contaba que había dicho en el ‘confe’ de Julito que “no me gusta nada y es un pesado”, añadiendo a su relato que esa misma tarde se había tumbado a su lado en el suelo y le había tocado una teta, lo cual había provocado que se levantase inmediatamente para apartarse de él. Dudo que haya testimonio gráfico de esa huida, pero si es cierto que además de enterrador es pulpo dudo que vaya a aguantar mucho tiempo en esa casa.
Termino hoy con un dato, un ruego y una perla insólita de la más insólita habitante de esta edición. El dato es el de los porcentajes ciegos para la expulsión de mañana. Son estos: 32,6% y 67,4%. El ruego hace referencia a la hora del debate. La temporada pasada tuvimos la suerte de que los responsables de la cosa decidieran mimar a los seguidores de Gran Hermano como nunca antes habían hecho, y buena muestra de ello fue el adelanto en la hora del debate. Anoche, Jorge Javier Vázquez salió más que airoso de la dura prueba que debe suponer sustituir a Jordi González, pero el verle obligó a trasnochar de forma delirante a muchos. Un poquito de por favor, hombre. Y lo de Ana se deriva de su afición por cambiar el nombre a la gente. Ya lo demostró en su primera nominación, refiriéndose a una compañera inexistente (ayer Belén Rodríguez habló de Sandra, igualmente desconocida), e insistió en ello el sábado. Según ella, Gisela tiene cara de llamarse Andrea o Adriana; Loli de Lucía o Gloria; y, lo más absurdo de todo, Raquel debería llamarse… ¡Freixenet!. Ella vive en su burbuja, está claro.
El principio de Hanlon
Antes de abordar una teoría en torno a Carlos H., uno de los nominados de la semana, y revelar cuál es la preferencia de este rebuscado gato ante a la próxima expulsión, quiero hacer un repaso rápido en torno a algunas de las muchas cosas dichas por los habitantes de la ‘casa 1′ encima del andador, a preguntas de algunos de sus compañeros. No pretende ser una relación exhaustiva ni pormenorizada, pero sí una ayuda para conocerles mejor y poder hacernos un juicio sobre ellos, algo que debo confesar no he terminado de conseguir aún.
Cuenta Iván que tuvo una relación muy traumática, dado que un día mientras caminaba por la calle acompañado por su madre pudo ver a su pareja con otro. Luego ya sabemos que vino lo del abandono casi ante el altar. Loli dice haber perdonado alguna que otra infidelidad, pero no está dispuesta a repetirlo y si no encuentra pareja está dispuesta a ser madre soltera, preferiblemente con dos hijos. Explica mejor que en su vídeo de presentación la historia del abandono por SMS y nos descubre que volvió con el mismo chico y hace tan solo cuatro meses fue ella quien le dejó, si bien continúan compartiendo la propiedad de la perfumería en la que ella trabaja. No le gusta su nariz, y sí sus labios. Curiosamente dice que cuando un chico le gusta pasa de él, y reveló que no era el habitante nominado esta semana quien le podía gustar en esa casa, aunque descartó la posibilidad de que le gustase ninguno todavía. Su vicio inconfesable son las gominolas.
Li dice que no tiene muchas cosas en común con su novio, salvo que ella le quiere y él también a ella. Cuenta cómo asfixió en una ocasión a unos pollitos al tratar de darles calor bajo una manta. También que en un zoo le comió los pies un cisne (¡caramba, como están de hambrientos algunos cisnes chinos!). Confiesa además la china que desde niña quiso ser actriz o cantante, por lo cual utilizaba una linterna como si fuera un micrófono. Raquel cuenta que estuvo nueve años casada con un piloto, al que conocía desde otros siete años antes y que se divorció por una infidelidad de él. Su sueño es volver a tener un marido, además de la nada desdeñable cantidad de cuatro hijos. También habló de como había encontrado su diario de adolescente dieciocho años después, pudiendo comprobar que en esencia había cambiado muy poco.
Julito dice haber tomado proteínas, aminoácidos y creatina (hay más química en su cuerpo que en una farmacia). El libro que se llevaría a una isla desierta es La Biblia (la Candelaria estará contenta), y nunca volverá a ser stripper (pero anoche repitió su numerito durante la fiesta de cumpleaños, y con el mismo calzoncillo que la otra vez). Cuenta Gisela que su última relación acabó mal a causa de los celos de su novio, que se dedicó a perseguirla tras la ruptura. Aún así, tiene ya preparado el vestido de novia (blanco, por supuesto) y desea casarse por la iglesia, a pesar de que se mostró contraria a que se financiase a una institución tan rica, no comprendiendo por qué no donaban sus bienes para acabar con el hambre del planeta (discurso de ‘Miss España’ total). Confirmó su mamoplastia, aclarando que no le ha dejado cicatriz alguna. El peor recuerdo para Ana es un año entero que pasó con depresión, tras la ruptura con su novio. Parece que fue traumática la repartición de bienes y según ella se trataba de un chico maniaco depresivo. Su pareja ideal es alguien tranquilo, tímido y, a poder ser, nórdico (como un edredón).
Para terminar el repaso, Eva dice que cuando visita una ciudad nueva lo primero que hace es preguntar dónde hay un centro comercial. Además, se llevaría a una isla desierta una PlayStation. Al parecer, hasta ahora sólo ha tenido dos novios. La tentación de Mirentxu es el chocolate y lamenta de la vida no haber permanecido soltera durante más tiempo, ya que contrajo matrimonio con 23 ó 24 años. Almudena, a la que no hace justicia la capa que deben llevar mientras caminan, confiesa que quien más le gusta de la casa ya se ha ido, sin saber que está en la otra casa (aunque sospechan que algo así esté pasando con Orlando). En cuanto a Javier casi todas sus respuestas fueron sorprendentes, desde que no tiene ningún libro favorito porque “no me gustan” (sic), hasta que su animal favorito son las palomas (lo cual no deja de ser un sarcasmo en alguien que se apellida Palomares).
Entre los nombres de concursantes de los párrafos anteriores, se puede observar que falta el de Carlos ’soylarepera enbicicleta’. No se trata de un descuido, sino que realmente no he encontrado entre mis notas nada dicho por este habitante. Supongo que habrá alguna explicación para que inconscientemente haya evitado registrar sus palabras, si bien lamento que se pueda interpretar como un acto tendencioso por parte de este subjetivo gato. El principio de Hanlon, también conocido como ‘navaja de Hanlon’ dice lo siguiente: “Nunca se atribuya a la maldad lo que puede ser explicado por la estupidez”. Creo que este adagio encaja a la perfección con el consultor inmobiliario. Carlos H. se cree que es lo más de lo más, no en vano decía en el vídeo de su casting mostrado el martes, que se había “visualizado en Gran Hermano” y además “ganando, claro”.
No quiero adelantarme al análisis sobre todos los habitantes que suelo hacer unos días después del estreno, pero me interesaba destacar esto. La mezquindad que parece apreciarse en el personaje no creo que sea un derivado de su maldad, sino simplemente de su estupidez. No veo malas intenciones en él, pero sí aprecio una incapacidad innata de llegar a donde se propone. Conste que me refiero a este programa, porque en la vida ‘real’ tiene los rasgos típicos de un triunfador, capaz de pasar sin mucho esfuerzo por un tipo superior a los que le rodean. Pero amigo, aquí te estamos viendo muchos a la vez, y hay aquellas pequeñas cosas (que cantara Serrat) en las que hemos reparado desde el minuto uno.
Dicho lo dicho, no me resisto a añadir que preferiría que el próximo martes Eva fuera la expulsada y se marchara a la ‘casa 10′ el tocayo de Carlos F., marido de Gema, presunta próxima víctima de Carlos H. ¿Se entiende, no? Ahora bien, ¿por qué? Pues muy sencillo. A la ganadera-camarera le atraía el ‘feirante’ Orlando. Si entra a acompañar al trío que habita actualmente esa casa se arrimará a él y evitará el roce de este con la ‘esposísima’. En caso contrario podemos asistir al momento en que el ‘esposísimo’ se colapsa definitivamente, víctima de sus celos. Dice el sabio refranero español que “Marido celoso, no tiene reposo”, y estos llevan ya varios días demasiado reposados. Acabemos con ello.
Termino repitiendo el esquema de ayer, es decir, con una petición y una nueva perla china, que de seguir así el tema se puede terminar convirtiendo en costumbre. La petición es que se atienda la propuesta hecha aquí ayer por LaFrancesa, que plantea la posibilidad de que Germán (sí, es él, ha vuelto) regrese dentro de un juego de engaños como el que protagonizara el año pasado Bruno, aquel insulso actor brasileño. Sería una manera ideal de que el presentador catalán volviese a la casa (o las casas) de Guadalix pero con un rol de actor y, por tanto, sin concursar. Lo nuevo de Li viene, en este caso, en una conversación con Julito, cuando este afirma que tras esta vida tiene que haber algo, a lo que la oriental responde: “Pues ese sitio va a estar petado”. Ella es un genio del humor (amarillo).
No lloréis
La reacción a la expulsión de Germán ha sido tan desproporcionada que ayer la única salida fue entender que en parte está provocada por ese espíritu chancero y socarrón tan característico entre nosotros, audiencia de Gran Hermano. Las plataformas de apoyo a su regreso a la casa y los mensajes de solidaridad centraron tanto la atención que no parecía haber nada más. Y eso que llevamos tan solo tres días y pico de convivencia, aunque bien es cierto que en estos se ha producido ya una expulsión y una nominación. Las cosas van muy deprisa, no cabe discusión sobre eso. Como está de actualidad hacer un homenaje a GH I, yo diría a todos los que han lamentado el ‘deceso’ virtual del primer expulsado eso que decía ayer aquí miraflores: “No lloréis, no lloréis… no-llo-réis… que me voy a casar con él…” Así que, ya tranquilos por este lado, pasemos página y vayamos a otras cosas.
Antes de contar otros argumentos de lo que está pasando en la casa de Guadalix, me gustaría rematar de algún modo la faena de ayer, en la parte dedicada a defender las votaciones en positivo (siempre ‘positifo’, nunca ‘negatifo’). Se está hablando hasta la saciedad de esto, lo cual no deja de ser indicativo de lo mucho que interesa este programa, lo cual le hace diferente a cualquier otra experiencia televisiva. Lo que más me llama la atención es que se defienda con tanto empeño y tan pocos argumentos que la votación para salvar tendría unos efectos beneficiosos para el programa, en contraposición a la tradicional votación para expulsar, que parece aunar todos los males del mundo, especialmente porque parece beneficiar las plagas de ’setas’ en la casa de Guadalix. Pues bien, no tengo yo nada claro esto.
Si el público votante lo hiciera para salvar, seríamos testigos de un cambio en las actitudes de la mayor parte de concursantes. Está claro que algunos no se dejan guiar por este tipo de conveniencias, como es el caso de Germán (volví a él, pero ha sido sin querer), que si hubiera pensado en lo que le convenía de forma un poco inteligente el primer día se habría mostrado como lo hizo pero con mesura, sin epatar al personal y terminar provocando el hartazgo general en tiempo real. Pero otros sí tienen en cuenta su propia conveniencia, mostrándose más profesionales a la hora de defender su permanencia en la casa. Estos elegirían otro tipo de protagonismo sabiendo que el público habría de elegirles como favoritos, modificarían su comportamiento en mayor medida que lo puedan hacer ahora, que si acaso solo han de ocultarse los primeros días (o semanas) para intentar no destacar y evitar así ser nominados. Actuarían entonces de forma mucho menos natural, más impostada y con la mirada mucho más puesta en la aprobación del espectador. No sería Gran Hermano y nos arrepentiríamos a las primeras de cambio.
Por otro lado, no termino de entender la que por un lado cuando planteamos qué GH quiere la audiencia, algo que hemos hecho al menos las dos últimas temporadas, siempre se pida al equipo del programa que se lo curre, y luego cuando lo hace le pedimos un GH normal, sin ningún argumento especial, lo cual no es precisamente currárselo. De acuerdo que el giro planteado en esta décima edición adolece de algunos fallos, dejando cabos sueltos que no sé cómo se resolverán, pero no se puede acusar de falta de imaginación a los guionistas, eso sí que no.
Como estos primeros días están siendo tan atropellados, este gato analítico está tentado de pedir un tiempo muerto para poder detenerse en algunas cosas interesantes. Es el caso de Javier Palomares y su hermafroditismo aparente. El chatín Kiko planteaba el otro día las dudas sobre si este habitante podría ser gay, y se habla también en otros foros de su posible transexualidad. Es claro que esto forma parte de las conversaciones de ese gran público que, por supuesto, nunca ve Gran Hermano pero conoce hasta los más ínfimos detalles de lo que pasa. Es cierto que este ‘Farinelli’ parece una mujer, y en muchos momentos se ha asomado a la ventanita y me he preguntado cuál de las chicas era, hasta darme cuenta de que se trataba de este Bisbal de rizos al viento, caderas anchas y culo respingón. Aunque lo más llamativo es su voz de eunuco gravemente afectado por un amaneramiento exagerado. No estoy haciendo un juicio crítico sino simplemente descriptivo sobre estas características del personaje. ¿Cabe, por tanto, plantearse la posibilidad de que haya experimentado una reasignación de su sexo? Pues bien, nuestro amigo UnoMas me transmitía el otro día su extrañeza ante esta posibilidad, algo que apoyaba sobre el siguiente argumento: es muy inusual que alguien que siendo mujer decide convertirse en un hombre mantenga una actitud tan amanerada como la de Palomares. Se supone que en ese caso la preocupación se centra en mostrarse más bien macho, y así lo vimos en el caso de Nicky (GH VI). Creo que se impone pensar en este habitante como un chico, por mucho que nos cueste, y dejar de hacer conjeturas que no llevan a ningún lado.
Otra cosa que me está interesando mucho del argumento que nos están planteando en esta edición es la misión que tienen Carlos F. y Gema, la pareja que ha de simular no serlo. Los reproches de él a los fallos que pueda estar cometiendo su esposa son una escandalosa mezcla de sensatez y ataque de celos. Ese “si quieres sigues mirándole a él solo, yo ya no existo aquí”, que veíamos ayer en el diario, es tan revelador de su preocupación por no ser descubierto como de lo incómodo que está resultando para este concursante ver a Gema acercarse al ‘feirante’ (como dice Eva). No nos engañemos, el grueso de seguidores de este programa estamos deseando que se reproduzca la escena que ilustra el artículo de hoy pero cambiando a este Carlos por Orlando. Ayer mismo veíamos como se metían en el jacuzzi este y Gema, mientras el otro componente del obligado trío miraba expectante y receloso (varias veces celoso) desde la sala contigua. Si fuéramos ingleses ya habríamos apostado, y mi apuesta es que ella termina jugando con fuego y se quema, aunque no sé hasta que punto confundo mi deseo morboso con la realidad de lo que es razonable que suceda. Lo que no hay duda es que esto genera una expectación sin precedentes.
Me resultó llamativo ver anoche como en las dos casas tenían el impulso de preparar la cena a la misma hora, poco antes de la medianoche. Es curioso por un lado que sea tan tarde, y aún más que siendo así coincidan unos y otros, como si fuera un impulso natural o hubiera una fuerza guiando las voluntades de ambas casas. Eso sí, la cena de la ‘casa 10′ era entonces silenciosa y frugal mientras que en la ‘casa 1′ no cesaba el griterío y tenían hasta una sandía de postre. Me temo que estando Gisela o Julito en la casa no habrá forma de hacer descansar nuestros oídos.
La prueba del ‘Camino de Santiago’ tiene el complemento perfecto en ese cuestionario base que es ampliado con frecuencia y que les ayuda a conocerse entre ellos, ya que el caminador tiene que ir respondiendo las preguntas que le hace uno de sus compañeros. Hace más entretenida la caminata, estrecha lazos entre los habitantes y al tiempo nos permite satisfacer nuestra faceta más cotilla, como cuando ayer Raquel contaba su divorcio. Esto funciona también si hay un espectador presente en el cuestionario pero falla a partir de dos, ya que se empiezan a diversificar las conversaciones y se pierde la atención sobre lo importante. Anoche pudimos enterarnos de muchas cosas con Li preguntando y Gisela de acompañante, y se fastidió el invento cuando se agregó Carlos H. Por cierto, que estos dos estuvieron inseparables todo el día, lo cual nos da una pista de quien puede ser la ‘novia negra’ de la próxima semana, evidentemente, en el caso de que fuera expulsado el cántabro.
Termino hoy con una propuesta y una perlita china. Mi propuesta está dirigida a Jorge Javier Vázquez y su estilismo, mucho más clásico desde que presenta el diario de Gran Hermano. Dado que Milá va a sorprendernos cada semana con un traje regional de una de las 17 comunidades autónomas, creo que sería todo un detalle verle dar la réplica a la presentadora vistiendo igualmente cada semana con un traje regional diferente. Lo digo con toda la buena intención del mundo. Y lo de la muy china Li, quien decía ayer que iba al baño a hacer “número dos”, lo cual dejó pasmada a Eva y sin poder reprimirse a preguntar si numeraban las deposiciones en China. Li le respondió que sí: “Uno pis, dos caca”. ¿No es adorable?
[Dejo la cartelera de hoy (sí, es él, lo sé)]
¿En positivo o en negativo?
La frase más repetida durante la gala de anoche fue “¿En positivo o en negativo?”, pregunta hecha por la gran mayoría de los habitantes cuando la ’súper’ les decía que debían nominar. La lectura de las normas les había confundido, y este había sido uno de los puntos que no terminaron de entender, a pesar de que en este programa lo normal es nominar en negativo, y las nominaciones en positivo (o inversas) han sido siempre la excepción. Este gato rebuscado aprovecha este detalle para contestar a las múltiples peticiones que anoche, y también antes, se han hecho sobre que las nominaciones fueran en positivo. La expulsión de Germán ha disparado esa petición, y también la de que se produzca una repesca como la del año pasado con Amor, tan criticada por otra parte.
¿Por qué dejar de ser fiel al espíritu de Gran Hermano? La audiencia votante lo hace para expulsar, teniendo el privilegio de castigar a un concursante. Estos no han de luchar para ganar la carrera sino para no ser arrojados a los tiburones, como el único obstáculo insalvable en su lucha pirática por el botín final. No se trata de premiar a los ‘piratas’ sino de dejarles o no que sigan persiguiendo su objetivo. Estoy de acuerdo en que este método de votación, esencia de Gran Hermano, perjudica a aquel que se significa con excesiva celeridad y beneficia a los concursantes ’setas’, aquellos que rehúyen el protagonismo. Pero ahí está también la gracia, es algo que ellos conocen y una de las armas a su disposición. Lamento la expulsión de Germán porque habría dado mucho juego en la casa, y nos hemos quedado sin ver nacer ese monstruo que decía ayer en sentido figurado y un completo ‘animus jocandi’. El rostro de Ana anoche, tras conocer la expulsión, era todo un poema, y se me vislumbra que no solamente hemos perdido un buen concursante sino la posibilidad de ver a otra en su salsa, dada la complicidad que en apenas dos días habían empezado a trabar entre ellos dos. Pero esto es lo que la audiencia ha querido, aunque también el precio de una votación precipitada, en la que la impresión de la gala de presentación lo ha sido todo, y esa noche Germán estuvo más estridente e insoportable de lo que se mostró después. Sobre lo de la repesca, he de recordar la avalancha de opiniones en contra cuando el año pasado nos enteramos que Amor podría volver a la casa (o bien Karen, o Paula). Entonces lo más suave que se dijo es que eso era una estafa a quienes habían gastado el dinerito en votar y que se despreciaba su decisión. Conviene recordarlo en esta hora.
Defiendo respetar esa esencia, esa tradición de dejar que la audiencia pueda ser ocasionalmente ‘mala’ y castigar a uno de los habitantes de la casa de Gran Hermano. Mi respuesta, por tanto, a la pregunta que titula este escrito de hoy sería: “En negativo”.
La gala de anoche tuvo un aliciente brutal en el comienzo del juego de Gema y Carlos F. El concursante menos votado iba a visitarles y ellos debían simular no haber estado nunca allí, por lo cual tenían que devolver la ‘casa 10′ a su estado original, eliminando cualquier rastro de su estancia en estos días. Les encerraron en el ‘confe’ y entonces apareció Orlando, que minutos antes se había mostrado mucho más espabilado que el profesional de los medios Germán ‘Carrey’, cuando llegados a la recuperada sala de expulsiones propone sentarse en ese sofá que claramente estaba reclamando que lo hicieran. Orlando entra supuestamente el primero, mientras que los otros dos aguardan en el ‘confe’, pactando todavía de donde van a decir que son, pues desde hoy han de ocultar el ‘pequeño’ detalle de que son pareja. Salió primero Gema y ahí se produjo uno de los momentos más hilarantes de la noche. Visiblemente nerviosa, no pudo evitar la risa ante una pregunta intrascendente del que es ya su compañero, lo cual disimuló con una tos repentina. Aunque lo más chocante fue cuando nada más salir Orlando le pregunta de donde viene (él lo hacía de la ‘casa 1′) y ella contesta: “no sé, ni idea, yo he abierto los ojos y me he encontrado aquí”, lo cual es tan sorprendente como imposible de creer. Me temo que no se habían podido preparar esa parte de su historia, ya que tampoco fue capaz de responder a ello Carlos F., aunque no me cabe duda de que volverá a ser tema de conversación entre los tres. Muy revelador el dato que nos contó la ‘pubilla’ Milá (felicidades en el día de su santo), y es que no pueden ser descubiertos como pareja y tampoco hacer como que se enamoran en la casa. Lo tienen crudo, por tanto, aunque de momento anoche salieron airosos, a pesar de que Gema hablase de mudar su ropa interior ante lo que se les venía encima (dijo “cambiarme las bragas”, más exactamente).
Las tradiciones de GH se siguen cumpliendo, este año si acaso más que nunca. De momento a Mirentxu le ha desaparecido un tarro de crema, y anoche Carlos F. se cargó el tirador de la puerta del ‘confe’, algo que sucede invariablemente cada año. Poco a poco nos vamos encontrando con todas nuestras señas de identidad. ¿Qué sería GH sin el gato caído durante medio día?, por ejemplo. Aunque la más inveterada tradición es la de las nominaciones, y lo hicieron a la antigua usanza, que es diciendo solamente a dos de sus compañeros de encierro. Así se hizo anoche y así fue en la primera edición. Las mejores nominaciones fueron las de Almudena y Eva, que no se detuvieron en el lugar común de alegar poco tiempo para hacerlo y explicarnos que nominaban a los que menos afinidad y menos contacto han tenido, lo cual es siempre así, ¡faltaba más que lo hicieran a los más afines! Especialmente me gustó lo escueto y directo de Eva, que nominó sin ambages diciendo que Gisela no le aporta nada y que veía a Carlos H. como un rival. Por cierto, que Eva y Carlos H. fueron precisamente los dos nominados, uno de los cuales será expulsado (el más votado) y el otro terminará siendo el cuarto habitante de la ‘casa 10′. Es contradictorio que Carlos H. fuera unos de los que alegó que no tenía razones para nominar porque le caían todos bien pero “bla, bla, bla…” y una vez se vio nominado lo explicaba diciendo que habría caído mal a una mayoría. Pero vamos a ver, ¿por qué no piensa que los demás le votaron simplemente por falta de afinidad?, de igual forma que había hecho él.
Cosas que me llamaron la atención en las nominaciones fue como Iván y Carlos H. se nominaron mutuamente, o como Javier, Li y Eva coincidieron nominando a la ‘pareja’ Gisela-Carlos H., por ejemplo. Bueno, realmente me conmocionó más que Carlos ’soylarepera’ hablara en el ‘confe’ de “las personalidades de las personas”, en medio de una parrafada pomposamente ridícula. También me hizo gracia que Li ‘muy china’ “anominara” en lugar de nominar (es como el chiste de la “amoto”, que tal vez cuente otro día). Y mucha menos gracia me hizo ver a Julito como un ‘clon’ de Óliver (GH IX). Es canario, canta y encima anoche colocó una camiseta con inscripción local incluida en lugar visible durante toda la gala. Hablando del canario y su ropa me llamaron también la atención un par de cosas. Primero que fuera anoche con la misma ropa exactamente que en las imágenes del casting que nos pasaron, y luego que reivindicase en esa grabación no ser tomado como un stripper (actividad que ha realizado), mientras la segunda noche en la casa ya le vimos enseñar el culo.
Quiero cerrar ya, antes de provocar el sopor de la mayoría, con unos brevísimos apuntes. Por un lado que les pusieron la prueba de la “Ruta Jacobea”, en recuerdo-homenaje a GH I. Y luego que no sé por qué Eva llamó Gumersindo a Carlos H., y tampoco sé por qué me hizo tanta gracia. Aunque mucho más me reí cuando la gran Ana se sentó en el ‘confe’ para nominar a Magdalena, la chica de Cartagena. ¡Qué arte!
[Dejo vídeo con el momento de la expulsión de anoche, que también puedes encontrar aquí, donde te lo puedes llevar para embeber en tu web o blog, aparte de poderlo mandar a un teléfono móvil].
Accidentado comienzo
No podía haber empezado peor el encierro de este gato en su nueva casa. Ayer fue un día horribilis en esta web, que se ha prolongado hasta bien entrada la madrugada. Uno de los servidores que utiliza Telecinco.es, de una prestigiosa (¿?) empresa española, tuvo un problema de temperatura y refrigeración que provocó su espectacular caída durante aproximadamente doce horas. Y además en el día que celebrábamos el comienzo de GH, el primer día del gato tras el estreno. Es tan grave que ni siquiera vale celebrar que hemos muerto de éxito una vez más, porque parece que el problema llegó a afectar a decenas de páginas (bancos, RTVE, Spanair, etc.) Ha sido un accidentado comienzo que nos ha tenido en jaque durante horas, y mi tradicional pesimismo hace que tema se pueda repetir algo parecido hoy. Me consta que esta web va a dar cumplida información de lo sucedido. Haciendo una búsqueda rápida he podido encontrar en la red bastante eco de la noticia, ya que incluso parece que el incidente afectó anoche a algún operador de telecomunicaciones, lo cual ha llegado a tumbar la conexión a Internet de algunos usuarios.
Por mi parte, quiero pediros mil perdones por este fatal comienzo. Me sabe mal imaginaros durante tantas horas sin poder comentar, especialmente teniendo en cuenta el buen ritmo que habíamos mantenido en la conversación durante la mañana. No sé qué puedo hacer para compensaros estas molestias. Hasta ayer pensaba que en esta nueva aventura solo podía fallar yo, que no podía haber nada que la estropeara salvo que me fallara la inspiración y no fuera capaz de responder a las expectativas. Pero hoy ya sé que estaba equivocado, también puede fallar el servidor. Cómo si no estuviera yo acostumbrado a eso.
Después de un día tan accidentado resulta complicado contar lo que está pasando en la casa de Gran Hermano, que la verdad tampoco está pasando gran cosa. Cierto que ya vemos como Ana y Germán han conectado bien (el señor los cría y ellos se juntan); que Carlos H. parece picoteando entre Gisela y Loli (si bien anoche parecía totalmente entregado a las labores de caza hacia esta última); o que Gisela podría estar causando estragos más fuera que dentro de la casa. Lo de fuera es a causa de las colecciones de fotos con poca o menos ropa que aparece en la red cuando buscamos su nombre completo. El caso de la canaria es inédito, ya que es la primera mujer que ha salido en la revista de siempre antes de pasar por la casa y no tras su salida. Aunque a buen seguro volverá a aparecer, en esta ocasión con honores de portada, que ella no merece menos. En otra revista llegó a contar las excelencias de pasar (gracias a la cirugía) de una 85 a una 95, lo cual parece demostrar lo que entiende ella por “dar la talla”.
Aunque realmente entiendo las pasiones que ya está empezando a despertar Gisela. La primera noche se mostró caprichosa, usando de forma ostensible el poder que le otorga su atractivo, pero también dulce e incluso trabajadora. Limpió como el que más, le quitó la cama a Carlos H. (que se autocalificó de “calzonazos” por ello), además de tener para todos una sonrisa amable, y menuda sonrisa tiene. Ayer empezó a tomar confianza y durante la celebración del cumpleaños de Iván se subió a la encimera de la cocina y ejerció de go-go girl. Eso fue antes de taladrar los oídos de sus compañeros y la audiencia con unos gritos aterradores. Por cierto, que en el canal 24 horas hay que elevar el sonido casi hasta el tope para escucharlo bien, y con mucha frecuencia hay como un instantáneo congelamiento de la imagen que está acompañado de un zumbido del sonido muy desagradable. O corrigen estos problemas técnicos o creo que nos volveremos todos tarumba en pocos días. Anoche intenté comprobar si esto también sucedía en los momentos que nos enfocan a la pareja de la casa nueva, pero es imposible saberlo porque casi nunca hablan. Era conmovedor verles leyendo cada uno su revista en completo silencio mientras en la casa antigua todos simulaban estar borrachos en medio de gran algarabía. Supongo que estaban simulando, porque los dos o tres culines de alcohol que les proporcionaron no dan para nada.
Lo más destacado de la fiesta fue la conversación entre Loli y Carlos H. Ella habló poco mientras que él no paraba de desplegar su red repleta de palabras. Que si “no me gusta ir rápido”, que si “yo soy muy echao palante pero cuando algo me interesa entonces ya no tanto”, que si “hablo menos con quien más me atrae”. Sus actos desmentían de forma cruel su discurso ya que no estaba yendo precisamente despacio, dedicándose a hablar durante un tiempo prolongado con alguien a quien de forma bastante clara le estaba tirando los tejos. O sea, que de lo dicho nada de nada. Aunque lo que más me gustó fue su modestia cuando le dijo a Loli: “Yo puedo hablar sin problema delante de 20 personas, o de 500… o de 50 millones”. Se fue calentando y a poco que se ve a sí mismo como un líder de masas. Se refería a que ante un gran auditorio no tiene los problemas de timidez que delante de la mujer que le gusta, y esto se lo decía a quien parece gustarle al día siguiente de conocerla. No tiene rostro el sujeto ni nada.
Lo de Ana y Germán es otra cosa. No veo deseo carnal sino la oportunidad de juntar sus caracteres delirantes para crear un monstruo. Puede ser la bomba, eso sí, y hacer auténtica historia en este programa. Lo dos están en otra dimensión, a un tiempo divertida y desconcertante. Sería una lástima que nos perdiéramos la oportunidad de ver nacer el auténtico monstruo de Guadalix. La estampa de anoche durmiendo cogidos de la mano es tan dulce, tan bonita, tan… no sé, no tengo palabras. Eso sí, al momento Germán pegó un respingo en la cama porque se acordó que habían dejado la tarta de cumpleaños fuera del frigorífico, y allá que se fue a solucionarlo. Este chico es hiperactivo y bastante cansino. Aunque no lo es menos Mirentxu, que ya está dando muestras de querer acampar en la cocina. ¿Por qué siempre habrá alguien dispuesto a tomar puesto de mando entre los fogones?
Y termino con un apunte de ayer y la previsión de lo que tendrá lugar esta noche, que volverá a haber gala, la primera tras el estreno. Lo más destacado de ayer es que entre tanta limpieza (han dejado la casa completamente habitable y bastante curiosa) sacaron tiempo para analizar las normas de la casa, a propuesta de la ’súper’. Y en qué hora se le ocurrió a Pepa proponerles hacerlo porque les llevó casi todo el día el ejercicio. Horas enteras leyendo y discutiendo, sin saber muy bien si estaban interpretando bien las cosas, hasta el punto de que tuvieron que precisar alguna ayuda, como cuando leían algo tan sencillo como las reglas de las nominaciones, cosa que cualquier aficionado medio al programa conoce sobradamente.
Y lo de esta noche es una gran incógnita. Aún no me explicó cómo van a llenar una gala con las escasas imágenes generadas en apenas dos días, y tampoco sé hasta qué punto tiene alguna base lo que haya votado la gente en tan poco tiempo, sin apenas fundamento para haberse forjado una opinión sobre los nuevos habitantes. Creo que en la cuerda floja para marcharse pueden estar Germán y Mirentxu, aunque a saber. En cuanto a quien puede ir a la casa nueva lo más seguro es que lo haga quien menos ha destacado hasta ahora, por lo cual es fácil que sea un habitante de los más reservados, discreto y poco hablador. Justo lo que necesita la parejita, que hasta ahora son merecedores del premio “alegría de la huerta”. Eso puede ser la juerga padre, tres habitantes leyendo cada uno su revista. Total.
Páginas [3]:123Siguiente ›
|
 |
 |
|
|