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08.2008
Archivo mensual
La exclusión competitiva
En el ecosistema de Gran Hermano las distintas especies de concursantes compiten entre sí para intentar excluir al otro. Da lo mismo que algunos lo nieguen, porque lo cierto es que es así en todos los casos. Incluso el que pretende vivir la experiencia, y no prioriza el triunfo, necesita permanecer durante el mayor tiempo posible para ver cumplido su objetivo. La lucha comienza, además, antes de convertirse en concursantes de hecho y de derecho. La mayor exclusión, solo sea por cantidad de aspirantes, se produce en el proceso de selección, lo que llamamos castings, utilizando un anglicismo.
Dije en mi comentario anterior que hablaría de lo necesario para superar los castings, así como para llegar a ser finalista de este programa. Realmente era una pequeña trampa, un simple cebo. Podemos teorizar hasta la extenuación (del lector, en primer lugar) y no haríamos otra cosa que llenar de conjeturas los vacíos de nuestra razón. ¿Qué debe tener un aspirante para convertirse en un próximo habitante de la casa de Guadalix? (que aparece fotografiada desde el cielo en la imagen). Es imposible responder a esta pregunta sin caer en el lugar común y la obviedad (palabra de ocho letras, definición autorreferentemente obvia). Obvio es, por ejemplo, que una de las cosas buscadas es encontrar alguien con señales de identidad no identificables con las de concursantes anteriores. También que reflejen ciertos sectores de la sociedad que no hayan tenido antes el eco mediático que proporciona Gran Hermano. Asimismo, está claro que esperan de los elegidos fortaleza e impulsividad, especialmente en el aspecto emocional, al tiempo que una notable capacidad para remontar con rapidez tras el arrebato primero. En cuanto a la fortaleza, es un pilar básico. Por muy débil que aparente ser un concursante, no me cabe duda que fue elegido porque es fuerte de carácter. Por otro lado, he leído en varias ocasiones a García Huete (el jefe de psicólogos) que analizan la inteligencia emocional y eligen cocientes intelectuales más altos de lo común, si bien la media de aspirantes no son gente con grandes inquietudes culturales, sino más bien sensitivos, con un especial gusto por vivir experiencias. Esa es la razón por la que hay bastantes concursantes del mundo de la noche, gente con facilidad para buscarse la vida.
Todo lo anterior no deja de ser una serie de observaciones sencillas y ya comentadas, como digo, en algunas ocasiones por personas relacionadas con el proceso de selección de concursantes. Fuera de esto se puede saber poco más. Supongo que hay alguno que aparece un día en un casting y sorprende hasta el punto de preguntarse donde ha estado metido en todos estos años. También hay otros que prometen mucho y después resultan un fiasco, aunque en este caso es frecuente que la palabra de los psicólogos haya sido menos oída que la de redactores del programa, como pasó con Sabrina (GH II). Aunque está claro que al final los redactores debieron alegrarse, porque una gallina y unos lloros tras el sillón del ‘confe’ pudieron más que nada. Ignoro lo que dijeron los profesionales (es el eufemismo preferido de quien dice ir al psicólogo o aconseja hacerlo) sobre Mimi (GH VIII), pero sé que nunca podrían haber previsto cómo se iba a comportar en la casa, para como lo había hecho en los castings, donde se mostró todo lo activa y alegre que después no fue. Aunque en este caso, y de forma que aún no me explico, guardo un recuerdo especialmente cariñoso de la concursante. Me pasa con Mimi y con Mahme, inseparable pareja. Serán cosas de gato raro, o algo.
Pero de nada vale intentar buscarle una explicación a las razones por las que unos pasan el corte y otros no. No suelo dar consejos si no me los han pedido antes, pero como se da el caso de que en más de una ocasión me ha preguntado mi opinión alguien que se iba a presentar a los castings, he tenido la oportunidad de dar este consejo (siempre igual): “Sé tú mismo-a”. Si no lo eres ellos se darán cuenta, a no ser que seas un potencial fichaje del KGB. Además, puede que aún así no te seleccionen, pero en todo caso habrás sido honesto contigo mismo y con los demás.
Una vez dentro de la casa el objetivo exclusivo se limita mucho. Tan solo hay que acabar con otros diez para situarse en la final, y ese es el último fin pretendido, o debería serlo, porque esto es como el póquer, que jugar está bien pero ganar debe ser ya el acabose. Pues bien, ahí sí creo que la experiencia nos puede ayudar un poco más. En definitiva, ninguno de nosotros ha estado nunca en el proceso de selección ni hemos podido conocer a los miles de excluidos, pero todos hemos conocido durante unos cien días a los finalistas de cada edición y a sus compañeros. Todo ese tiempo de observación da para mucho, y nos permite hacernos una idea de cómo es cada cual, incluso para ir haciendo conjeturas sobre quién llegara a la final. Una vez resuelto el último trámite, ya sabemos lo que ha dicho el público votante, y eso nos permite aproximarnos más a lo que la gente puede valorar para dar el triunfo final a alguien.
No me cabe duda de que en algunos casos el ganador lo ha sido por exclusión. Javito (GH III) llegó a la final con Patricia y Kiko, lo cual nos evitó cualquier duda sobre lo que iba a suceder y, de hecho, es Kiko (a quien le deseo desde aquí una recuperación rápida y felicísima) el segundo finalista menos votado, tras la simpar Raquel Abad (GH VII). Hay incluso un caso que está fuera de todo análisis, y es el de Pepe Herrero (GH VII), de quien he dicho tantas cosas buenas que hasta eso es excepcional. Hago pues esta excepción, y mirando a los otros ocho ganadores, y sus finalistas correspondientes, me inspiro para sacar media docena de conclusiones sobre lo que hace falta para triunfar en GH, dedicándoselas a los que actualmente están “a la espera de estar a la espera”, que decían los Gomaespuma.
En principio, es importante que seas trabajador en la casa, o al menos no dar demasiada imagen de perezoso. Parto de la base de que toda regla tiene su excepción (o excepciones), que en este caso sería la de Judit (GH IX), aunque no solamente la suya. La última triunfadora me ha ganado una vez fuera de la casa, y aunque sigo sin creerla como concursante, he de reconocer que es mucho más interesante que casi todos los demás ganadores de Gran Hermano. Conviene, no obstante, saber optimizar los esfuerzos. No vale cualquier actividad, siendo la de cocinero-a la más lucida. Lo que hay que intentar evitar a toda costa es un demasiado constante masajeo de las partes íntimas. Queda feo y es generalmente valorado de forma negativa por la audiencia.
Por supuesto, nada de violencia. Especialmente si eres chico. Quiero decir que he visto a la ex legionaria Bea (GH VI) zarandear en la cama a un tío que le sacaba un palmo (de estatura, no que le sacara nada de la cama) y tirando del edredón arrojarle al suelo, sin que mediara escándalo alguno. Sin embargo, todos sabemos lo injusto que fue lo de Carlos “yoyas” (GH II).
Aparte de evitar la violencia es importante aparecer como pacificador. El que intenta poner paz entre sus semejantes adopta un cierto aire redentor que llama mucho la atención. Eso sí, están las peleas “no way out” y en esas no hay que perder comba. Nunca evites una pelea en la que no haya escapatoria, tampoco se entiende que los demás estén defendiendo acaloradamente intereses de grupo mientras tú te evades pasando de todo. En casos como este hay que saber jugar bien las cartas, aprovechando la coyuntura para decir todo aquello que te apetece y pueda beneficiarte. Puede que no tengas ninguna otra oportunidad como esa.
Ten cuidado con los comportamientos machistas, homófobos o racistas. Solamente si eres víctima de un tercero por cualquiera de estos tres motivos te podrás permitir el lujo de incurrir en otra de las faltas. Por ejemplo, Andalla (GH IX) aguantó estoicamente comentarios racistas mientras hacía otros homófobos. Una cosa parece compensar la otra. En cualquier caso, aparte de poder ser considerado justamente como un indeseable, corres el riesgo de que un colectivo más o menos poderoso se te eche encima.
Desaparece durante las primeras semanas de convivencia. Hazte el ‘ficus’. Si puedes, mimetízate con el entorno hasta que hayan pasado las tres o cuatro primeras nominaciones. Si lo consigues tendrás una protección casi inviolable para poder llegar hasta la final o, al menos, quedarte a las puertas. El método pasa por hacerse un poco el ’sueco’, como si no te enterases de nada, un poco a lo Claudio (de Graves). Mientras aparenta que ni entras ni sales tendrás una oportunidad única de enterarte de las filias y las fobias, información que te resultará vital en el momento que decidas entrar en acción. Pero si hay un problema importante que afecte al grupo defiende una idea y agárrate a ella como a un clavo ardiendo. No debes parecer un ‘escaquer’ (licenciado en el arte del escaqueo) evitando cualquier compromiso, sino alguien mesurado y justo.
Si has de enamorarte, cuida bien que sea de la persona equivocada. Si puede ser, que no te corresponda o lo haga solo durante un breve espacio de tiempo, ya sea al principio o en la fase final de la relación. Sin duda esta es la más rentable forma de victimismo, aunque no la única. La mayor experta en estas lides fue una Ania (GH I) que desmiente la afirmación tantas veces repetida de que tras la primera edición los concursantes entran muy espabilados y con sus objetivos bien marcados. Pues bien, en esa primera edición algunos también lo estaban y lo hicieron. Esta concursante supo perfectamente lo que tenía que hacer y casi le sirve para ganar. Por tanto, no hace falta que te enamores, basta con saber quedar como una víctima que aún así se sabe sobreponer a las circunstancias, dando una imagen de corajudo-a. Pero esto es mucho más sencillo si te enamoras de quien no debías, y aún más si el otro no te trata como a una reina precisamente.
Hay variantes de esta última clave, como la de concitar el odio y la inquina generalizada de una mayoría de tus compañeros, especialmente si esto va acompañado de un trato o un juicio injusto por parte de aquellos. Ser marginado e incomprendido es básico para que una aplastante mayoría del público votante se ponga de tu lado. El problema es que esto resulta infalible siempre y cuando no sea provocado ni promocionado por el interesado. Si además hay algún compañero, solo sea uno, que se pone de tu parte, te comprende como nadie y te defiende de los demás, ambos tendréis en adelante muchas posibilidades. Es, de algún modo, la historia de Dayron (GH VII).
En cualquier caso, ya dije que esto no era más que un inocente cebo, una excusa para rememorar el pasado y entretenernos mientras esperamos lo que pronto ha de venir. Y es que no hay recetas infalibles ni fórmulas magistrales que garanticen el éxito en la exclusión del resto de competidores. Si las hubiera, alguien se estaría haciendo de oro con la patente. Me gustaría pensar que mi consejo para quien se va a presentar a los castings es también válido para los que ya están dentro, pero no estoy del todo seguro. Ser honesto es más garantía de poder seguir mirándose al espejo cada mañana sin sentir vergüenza que de cualquier otra cosa. También ser alguien “en el buen sentido de la palabra, bueno”, parafraseando a Machado. O no dañar más de lo preciso (lo que supone la exclusión obligada) a tus compañeros de encierro. Echando la vista atrás, creo que probablemente todos los ganadores menos uno cumplieron con estas condiciones en buena medida. No sé si es preciso decir quién no me lo pareció, baste con apuntar que me gustan más las flores que el poder. Y ya.
Falsas predicciones y leyendas urbanas
En fechas cercanas al comienzo de una nueva edición de Gran Hermano, aparece siempre la rumorología en sus muy distintas formas. Desde las falsas predicciones hasta auténticas leyendas urbanas que se repiten una y otra vez. En los previos a la sexta edición recibí un correo electrónico (para mí anónimo, por no conocer al remitente) donde se me informaba puntualmente de los perfiles de quienes iban a ser los nuevos habitantes. Las descripciones oscilaban entre el detalle minucioso: “es camarero en un local de estilo punk, tiene una mirada peculiar y unas formas de vestir que llaman la atención de muchas personas“; y la vaguedad más absoluta: “una mujer joven poco común, con una personalidad impresionante y totalmente… desinhibida. Dicen que puede dar la impresión de estar completamente loca pero que es una chica muy sana“. Realmente gente que haya trabajado en un local punk no hay tanta, pero con fuerte personalidad, desinhibición y temperamento alocado, se pueden contar por miles. Había otro que se llegó a convertir en un clásico, y era ese que describían así: “ha logrado superar la adición a las drogas y el alcohol, tras lo cual se reinserta en la sociedad superando una época de gran dureza“. Creo que tras la experiencia con Romina (GH VIII) no quedarán ganas de acercar a la casa un perfil como este, que se repetía con insistencia en listados de concursantes tan falsos como el que recibí en aquella ocasión, haciéndome eco del mismo. No volví a caer en semejante error, a pesar de que algún año llegaron a ser listados mucho más detallados, como comentaré un poco más adelante. Poco después de aquel agosto de 2004 terminé conociendo quien me había intentado utilizar para extender el falso rumor. El caso es que alguien responsable de una modesta web sobre el programa se dirigió a mí para protestar por un texto que yo había publicado y del que reclamaban la autoría. Naturalmente retiré ese texto, que a su vez me había mandado un amable lector, al tiempo que pude descubrir la coincidencia de la dirección de correo electrónico con la de aquel otro en que me intentaban meter el bulo de los perfiles de concursantes, probablemente con el fin de que algo publicado en esa página tuviera un aval por haberse hecho eco algún otro (en este caso yo).
Pero no siempre el rumor transporta una mentira. José María García decía que “el rumor es la antesala de la noticia”, aunque probablemente eran otros tiempos para el periodismo. Pero en ese previo a la sexta edición también recibí otra comunicación (igualmente anónima) que me ofreció una información buena sobre uno de los que iban a ser futuros habitantes. Dos días antes del comienzo me contaban, en otro correo electrónico, que uno de los nuevos habitantes sería transexual, de Gijón y militar. Naturalmente se refería a Nicky (GH VI) y tal como me lo contaron lo transmití a mis lectores, si bien antes de publicarlo acudí a un amigo de Gijón, al que le pregunté si había escuchado algo de aquello, ya que mi desconocido comunicante me decía que la noticia era vox populi en la ciudad asturiana. Mi amigo no sabía nada, pero en una media hora pudo hablar con alguien que sí había escuchado algo, hasta el punto de saber darme los nombres de Ana Belén y Nicky. Lástima que o mi contacto no terminó de enterarse o bien este gato torpe no supo procesar bien la información, ya que publiqué que quien antes se llamaba Nicky (y era chico) ahora era conocido como Ana Belén (con su sexo reasignado a femenino). Naturalmente, todos supimos poco más tarde que era el revés.
El año pasado fue cuando aparecieron listas de presuntos concursantes, con nombres, apellidos y hasta fotografías, lo cual era una innovación que solamente denotaba hasta que punto estaba dispuesto alguien a currarse el engaño. Dado lo trabajada que estaba la falsa predicción, en esta ocasión hice una muy sencilla averiguación. Buscando en Internet localicé una página de contactos en la que aparecía el nombre y apellido de una de las supuestas futuras habitantes. Era una chica de un país de la antigua Europa del este, no recuerdo exactamente de donde, que se ofrecía para conocer posibles parejas fuera de su país. Se trataba de un agencia de contactos un tanto extraña, en la que casi todas las chicas eran modelos, lo cual da que pensar. Pero el dato más significativo es que la fotografía que se ofrecía de esta moza no se correspondía con las que aparecían en su galería de fotos de la web que menciono, pero sin embargo sí coincidía con la imagen de una modelo que figuraba en la cabecera de todas sus páginas. Esto fue suficiente para descubrir el engaño, así como los intrincados caminos por algunos utilizados para conseguir semejante fin.
Ignoro si quienes inventan estas cosas son los mismos encargados de extender la especie de que los castings están amañados, pero estos más que falsas predicciones se encargan directamente de engañar (o al menos lo intentan) a quienes aspiran a entrar en la casa de Gran Hermano. Este año toca principalmente decir que el bus de GH no vale para nada porque todos los concursantes están ya seleccionados. No basta con que se diga que tanto Dadi como Melania, o alguno más (no recordaba que también Eneko) entraron el año pasado tras subirse al bus, incluso estos dos últimos sin intención de pasar la prueba, acompañando a otra persona, o algo así. Todo esto parece dar igual, dado que la tradición manda dudar sobre que los concursantes pasen castings o sean elegidos por a saber que extraños métodos. Es cierto que en algunos casos esta duda ha tenido alguna base, como cuando entró un Jacinto (GH III) que era amigo o conocido de Roberto Ontiveros, entonces director de la casa de GH. Otra cosa es lo de Eva (GH VI), a la que vimos sorprendentemente (en la reemisión de la gala de presentación de GH I con que nos está obsequiando este verano Telecinco 2) como público en plató y en el vídeo de Marina como una de sus amigas. Aquí el pecado estuvo en no contarlo nunca, cosa que ahora se vuelve contra la productora que realiza el programa y la propia concursante, en forma de dudas por tan sonada coincidencia. No soy nada amigo de conspiranoias y, por el contrario, suelo aplicar como razonamiento tipo el de la navaja de Occam (o principio de parsimonia), que dice: En igualdad de condiciones la solución más sencilla es probablemente la correcta. Por tanto, lo más probable es que Eva fuera realmente amiga de Marina y aún así se presentara a los castings cinco ediciones más tarde. No hay ninguna razón que deba imposibilitar que suceda algo así.
Hay otro caso que yo mismo he creído durante años, y es el de Kiko Hernández (GH III). Ha habido incluso quien me ha asegurado tener datos creíbles de que Kiko no pasó castings, lo cual insisto en que he llegado a creer hasta que él mismo ha contado como fueron esas pruebas de selección para entrar en la casa. En su relato menciona el siguiente episodio, que me parece de interés para los seguidores del programa:
“La redactora va y me dice que huele mal en la sala, ¿Qué si me había tirado un pedo? Yo pensé ¿esta tía esta loca? Quería sacarme de mis casillas y desde luego lo consiguió. Dije que si alguien se había tirado un pedo sería ella o el cámara con el que estábamos grabando. La dije tres o cuatro improperios más y salí de allí dando un portazo a la oportunidad de mi vida.”
Es evidente que no fue tal como lo predecía Kiko, y al final ese episodio también pudo influir en hacerlo concursante de aquella edición. La anécdota es indicativa de cómo llegan a utilizar recursos de lo más imaginativos los psicólogos al frente del proceso de selección, siempre bajo la dirección de Enrique García Huete. Una treta como la relatada pudo servir para que se viera el auténtico carácter de un aspirante a concursante, o su capacidad para afrontar situaciones comprometidas. En definitiva, buscan siempre gente dura, con niveles importantes de resistencia, aun cuando en ocasiones no lo parezca. Con lo contado por el concursante de la tercera edición ya me creo que pasó un casting, digan lo que digan. No puedo pensar otra cosa.
Lo cierto es que se tiende a dudar del proceso de selección, creándose auténticas leyendas urbanas en torno a esto. Por ejemplo, se señala como algo extraño que buena parte de los concursantes hayan tenido alguna relación con medios de comunicación o simplemente con el mundo del show business. También se utiliza como motivo de desconfianza que algunos concursantes se conozcan de antes, o incluso que alguno pueda conocer al de alguna edición anterior. Es el caso de Estrella (GH VII), por decir alguno, que no recuerdo si conocía a Sonia Arenas o a Mario (ambos de GH IV). Desconociendo la noche de Madrid es más entendible la duda, pero no en caso contrario. Salgo muy poco de farra y puedo asegurar que he coincidido en más de una ocasión con Mario en una discoteca de la calle Serrano, lo cual puede ayudar a que se comprenda hasta qué punto es fácil conocer a determinados personajes. En cuanto a si tienen relación con la farándula o no también me parece un argumento endeble y poco realista. A ver, es normal que se preste a ser visto las veinticuatro horas del día alguien que ha tenido, o tiene, el deseo de ser conocido. Por tanto, no parece extraño que quien entre en este ‘juego’ antes haya hecho unos pinitos como presentadora en una televisión local o cantando en una orquesta, como es el caso de Paula (GH IX), de nuevo por decir alguno.
Lo que sí he observado en ocasiones es cierta coincidencia en cuanto al origen de los concursantes de una misma edición. Dos concursantes de Granada (Dayron e Inma en GH VII); dos de Jaén (Pulpillo y Mahme en GH VIII); o también dos de A Coruña (Andalla y Judith en GH IX). No he preguntado sobre ello, pero entiendo que se trata de una pura casualidad, o bien que en ocasiones ciertos castings están revestidos de un halo especialmente mágico, lo cual hace que sus responsables tiendan a elegir concursantes de esa procedencia. Lo cierto es que es más fácil que coincidan concursantes de Andalucía (de donde procedían 28 de los 128 habitantes habidos hasta ahora), Madrid (23), Catalunya (15), Galicia (12) o la Comunidad Canaria (9). Se trata de la estadística del lugar de residencia de los concursantes en el momento de entrar en la casa, dato que también nos puede ayudar a predecir lo que sucederá, ya que es muy probable que volvamos a ver concursantes de las comunidades mencionadas. Hay otras constantes quizá no tan estadísticas pero igualmente útiles.
Pepe Herrero (GH VII), con quien tuve ocasión de charlar largo y tendido en una ocasión, me contaba las muy serias dudas que tuvo sobre si sería elegido durante sus castings (también se dijo que no los había pasado, en una nueva repetición de semejante mentira). Su razonamiento era tan inteligente como demostró ser durante su paso por la casa de Guadalix. Pensaba Pepe que siempre hay la mitad de chicos que de chicas (más o menos), entre los cuales suele haber un gay, un extranjero y alguien que tiene una ocupación o característica poco común (ya sea stripper, cabrero, seminarista o lo que sea). Si entran entre doce y catorce habitantes de media (esta es de 14,2 concursantes por edición), de los cuales solamente seis o siete son chicos, y de estos hay tres o cuatro que tienen las características dichas, está claro que las posibilidades se reducen de forma muy importante. Tener fe en optar por las apenas dos o tres plazas restantes es harto complicado, a pesar de lo cual tuvimos todos la suerte de que este concursante fuera uno de los seleccionados. En una próxima entrega hablaré de las formas para tener más posibilidades de entrar en la casa y hasta de poder ganar el programa, aunque puede que llegue un poco tarde porque ya solamente quedan unos días (hasta el 25) de bus rodando por las carreteras de España.
A veces las predicciones aciertan, como fue en el caso de las gemelas. Es evidente que si salimos de paseo con un amigo y le decimos cada diez minutos que se va a tropezar, es muy probable que acertemos y se termine tropezando. Mucho más fácil si vemos a nuestro amigo de mes en mes y cada vez le decimos que se va a tropezar. Pueden pasar algunos meses en que no acertaremos porque no habrá tropiezo alguno, pero más tarde o más temprano se terminará trabucando al andar, y entonces pretenderemos ocultar los meses de fallo en el pronóstico para darle brillo a nuestro acierto. Se dijo año tras año que entrarían unas gemelas, y al final lo hicieron el mismo año que las habían tenido en Big Brother UK, edición en la que también tenían un concursante negro, con lo cual la foto de las rubias gemelas inglesas con su compañero proporcionaba un paisaje muy semejante al de nuestro último GH. Ahora se habla de un enano, un concursante de la tercera edad o una embarazada, y es posible que en alguna de estas cosas acierten las predicciones. Hasta el momento no hemos tenido enanos (físicamente, al menos) aunque sí a una supuesta embarazada. Lo que sucede es que nadie sabía que Cristal (GH VI) había abortado poco antes de entrar en la casa.
En definitiva, el mensaje principal que quería transmitir con este artículo es que no debemos dejarnos llevar por quienes pretenden hacer la crítica fácil a este programa, sembrando dudas donde solamente hay desconocimiento o incluso incomprensión. Tengo asumido que mi labor es hacer la crítica a un programa que despierta pasiones, tanto a favor como en contra. Desde el minuto cero he intentado ejercer la crítica con respeto al formato, de forma que en ocasiones me lleva tanto a defender a sus responsables como a atacarles censurando su trabajo, y así seguirá siendo. Eso sí, estaré siempre abierto a descubrir nuevas propuestas, ya que esto fue lo que me hizo descubrir y enamorarme de este programa. Esta reflexión me hace recordar el texto escrito por ese despiadado crítico de la película Ratatouille, que dice así:
“En muchos aspectos el trabajo de un crítico es fácil. Arriesgamos poco porque gozamos de una posición que está por encima de los que exponen su trabajo (y a sí mismos) a nuestro criterio. Nos regodeamos en las críticas negativas, que son divertidas de escribir y de leer. Pero el hecho más amargo que debemos afrontar los críticos es que, a la hora de la verdad, cualquier producto mediocre tiene probablemente más sentido que la crítica en la que lo tachamos de basura. Hay veces, sin embargo, en las que un crítico realmente se arriesga en pro del descubrimiento y de la defensa de algo nuevo. El mundo es hostil para los nuevos talentos y las nuevas creaciones. Lo nuevo necesita amigos.”
Qué gran verdad eso de que “cualquier producto mediocre tiene probablemente más sentido que la crítica en la que lo tachamos de basura“, ¡y qué bien le va a Gran Hermano!, tantas veces calificado como tal. Pues bien, escribiremos críticas negativas y positivas, que serán entonces divertidas y no tanto. Pero eso sí, cuando veamos algo nuevo nos presentaremos educadamente diciendo: Aquí lo nuevo, aquí unos amigos.
El verdadero Gran Hermano
Habla Milá del verdadero Gran Hermano y no le falta razón. Nadie como ella puede tomarle el pulso a ese programa, después de presentar ocho de las nueve ediciones habidas, y a poco de comenzar la décima. Por mucho que se empeñen algunos, la definición de ‘realidad’ de un género televisivo cuyo máximo exponente es Gran Hermano no es algo caprichoso. Tengo dicho que hay mucha más verdad en una sola emisión de este programa que en horas de otros géneros televisivos, incluyendo unos espacios de información que con frecuencia no hacen otra cosa que trasladar al espectador aquello que el poder desea. Pero además, el verdadero Gran Hermano es aquel desprovisto de artificio, en el que todo postizo no hace otra función que la de aderezar el espectáculo, despertar la atención y servir de acicate para quien lo haya de necesitar. Pero los fieles al programa, que son legión, tan solo se interesan por un Gran Hermano auténtico, el que siempre estará detrás de todo, ajeno a la necesidad de dotar de más espectáculo a algo que lo es de por sí. No es que sobre como un buen complemento, y posiblemente sea imprescindible si queremos tener la mesa bien presentada, pero tengo claro que muchos vamos directos a lo que hay en el centro del plato, sin darle mucha importancia a la guarnición. Observar la vida de los demás es un espectáculo de fuerza suficiente.
Ya que menciono a Mercedes Milá he de decir que el honor es mío. Ha sido una satisfacción indescriptible saber que era ella quien daba cuenta de nuestro estreno, y lo hacía con tanto cariño como acostumbra siempre. No soy digno, realmente. A cuenta de lo que dijo el pasado jueves sobre las pocas horas que este gato nocturno le dedica al sueño durante los meses de GH, espero que no se moleste si cuento que el hecho de que ella también duerma poco no es solamente porque observe la ventanita durante todo el tiempo que puede, sino porque además hay días que le vence el sueño entrada la madrugada leyendo vuestros comentarios. Lo sé porque me lo ha contado. Este año tiene doble ración, ya que ha logrado reunir en torno a su blog una comunidad que de algún modo se hermana ahora con la nuestra.
La acogida de nuestra comunidad ha sido tan fantástica como esperaba, o aún más. Es un placer enorme ver como van apareciendo por aquí las buenas gentes que nos han acompañado desde siempre, las más recientes incorporaciones, así como otros que se van presentando ahora que estamos en esta gran casa. Han sido, en realidad, siete ediciones dando la lata con mis artículos, las cuatro últimas de forma diaria y con participación directa de nuestros lectores. Ha sido algo más que el complemento perfecto para convertirse en un pilar auténtico en el que apoyarse. En adelante, intentaré recoger todas vuestras sugerencias, así como dar respuesta puntual a las dudas que veo vais planteando sobre el funcionamiento de este blog. De momento puedo ya anunciaros que habrá una solución a la que ha sido la queja más común, bastantes veces repetida en los comentarios de nuestra primera anotación.
Antes de que empiece la décima edición de Gran Hermano los comentarios dejarán de estar moderados previamente para ser publicados en el mismo momento que los enviéis. Esto no quiere decir que renunciemos a preservar el tono moderado de los mismos, pero en aras a mantener la conversación en tiempo real es necesario que se elimine ese filtro previo, para hacer lo que hemos hecho siempre en el gato antiguo, y es sencillamente eliminar aquellos comentarios que simplemente pretendan molestar al resto de la gente o provocar discusiones inútiles. Son aquellos a los que en los viejos grupos de Usenet, pioneros de la participación en Internet, se les llamó trolls. Estos buscan que se discuta, pero no de una forma razonable o productiva, sino acaloradamente y sin sentido. Cuanta más bronca hay, más contentos están. La única solución posible para evitarlos es ignorarlos, y en ocasiones nos ayudaremos de la posibilidad que tenemos para neutralizar su poco productivo esfuerzo. No hace falta decir que serán eliminados los insultos personales, ya sea a otros miembros de esta comunidad como a cualquier personaje público, incluidos los que sean próximos habitantes de la casa de Guadalix. He de advertir que seré yo mismo quien asuma esa ingrata labor de intentar mantener el tono moderado de este espacio pero, como ya he anunciado, será siempre a posteriori, sin que afecte al normal desarrollo de la conversación.
El de la eliminación de la moderación no será el único cambio y mejora que dispondremos en estos blogs en breve. La mayoría de nuestras sugerencias han sido atendidas, lo cual significa que tendremos el blog bastante adaptado a las formas que más nos gustan y a las que ya estamos acostumbrados. Por ejemplo, los comentarios serán numerados, lo cual ayuda a poder seguir su hilo diario en los días que más se extienda, pudiendo anotar el número de comentario en el que nos hemos quedado para acudir más tarde y seguir a partir de ahí la conversación. También habrá la posibilidad de elegir entre seguir la conversación en el orden que aquí se presenta, el inverso a como ha sido desarrollada, o bien en su orden natural, pudiendo leer de arriba abajo, tal y como estamos acostumbrados a hacer. Por último, pero no menos importante, se podrá comentar ya se esté registrado o no, lo cual significa eliminar esa barrera que para muchos puede significar el tener que seguir tal proceso. A pesar de eso se mantendrá el registro de usuarios, lo cual permite (entre otras cosas) que cada usuario mantenga una propia identidad (lo que conocemos como nick y en época de Stendhal, por poner un ejemplo, llamaban seudónimo).
No son los mencionados todos los cambios, pero intentaré evitar resultar prolijo en su enumeración. De momento no ha habido suerte con lo del avatar (pequeña imagen identificativa del usuario), aunque seré perseverante. También hay otras mejoras de menor importancia, como las referidas a la taxonomía (o ciencia de la clasificación) de los blogs, pero esto excede mi propósito de tranquilizar a nuestros usuarios y trasladarles el trabajo que los responsables de esta web llevan realizando desde hace meses para intentar mejorarla, con un objetivo claro puesto en acercarse a los deseos de sus usuarios. En ello estamos comprometidos, y es un placer para mí el tener ocasión de poner mi pequeño granito de arena en este objetivo.
Pero no habrá solamente cambios en estos blogs, sino que también parte de las novedades que nos traerá este Gran Hermano estarán en nuestra web. Ya se sabe, por ejemplo, que el 24 horas se podrá ver aquí y que además será de forma gratuita. Soy de la opinión que más vale una emisión continua a través de Internet de pago y en la que se pueda elegir entre varias cámaras que una opción como la que tendremos, si bien lo cierto es que se ha reclamado de forma insistente durante los tres últimos años que ese fuera un contenido de acceso general para todos los que quisieran, eliminando la incómoda traba del pago diario mediante un mensaje corto de teléfono móvil. Es, por tanto, una buena noticia, aunque no será la última. El seguimiento de lo que sucede en la casa en tiempo real tendrá un tratamiento prioritario en la página del programa en esta web, aunque aún es pronto para dar más datos sobre esto.
A falta de noticias sobre el propio programa, no son pocas las que se puede decir que estamos generando nosotros mismos, siempre desde la más absoluta modestia. El proceso de selección de los nuevos habitantes sigue su curso, y se complementa por segundo año consecutivo con ese autobús que el pasado año llevó a la casa a algunos de sus más destacados habitantes y que hoy mismo se pone en marcha. El invento del autobús de GH no es una idea baladí, no en vano el año pasado al menos Dadi y Melania (seguramente junto a Piero o Rebeca) entraron a vivir en la casa de Guadalix tras pasar el casting de ese modo. Mientras tanto, seguimos alimentándonos de ese cóctel inigualable en el que se entremezclan los recuerdos de las ediciones anteriores y los deseos para la próxima. Muchas son las ideas que me susurran de día el mar y la luna por la madrugada. Pero sobre esto hablaremos otro día.
Una nueva casa
Voy a echar un vistazo por aquí, que todo es nuevo. No tiene mala pinta, ¿esto es lo que dicen “página oficial”, no? Pues estamos listos, porque yo de oficial no tengo nada. Pero, bueno, ellos sabrán. Me han invitado a unir las fuerzas del gato y las de la web de Telecinco de cara a la próxima edición de Gran Hermano, la número diez. Esta es una experiencia nueva y diferente para mí. En realidad lo es para todos. No tiene mala pinta, la verdad, aunque habrá que ir viendo cómo se nos da.
La nueva casa del gato es esta. Aquí pondré mi pacífico cuartel general, en el que me volveré a encerrar por octava vez consecutiva. Este gato inquieto hará aquí lo de siempre, contar lo que ve bajo su particular punto de vista. Escribiré cada día, como en las cuatro últimas ediciones. Y lo haré, si todo sale bien, profusamente y con pasión. En esta hora no sé cómo saldrá esto, pero sí tengo una cosa segura. La experiencia me dice que tendré tanta libertad como he tenido siempre. Un gato viejo, como yo, no puede ya olvidarse de que el único patrimonio auténtico que tiene es su propia independencia. Por tanto, seguiré escribiendo como si lo hiciera para un montón de amigos, como lo hice siempre. Y es que realmente es así.
Suena ‘The disposition of the linen’ de Nyman, es noche cerrada, la luna apenas deja ver una pequeña uña y en mi mesa me ilumina una vela de vainilla. Como siempre, más o menos. Esto apunta bien, ya lo creo que sí. Estoy ilusionado y deseando que empiece todo. Ver a Milá como la reina de la noche, una vez más. Conocer a un puñado de nuevos valientes, que acepten el reto del encierro, afrontándolo como quieran y sepan. Dejarme atrapar, una vez más, por la magia indescriptible de tres meses largos de observación, en los que como siempre dedicaremos líneas y más líneas a cualquier detalle insustancial de la nueva convivencia. Pero eso es Gran Hermano, y así nos ha ido bien durante tantos años. Y al que no lo entienda, que piense cuántas cosas interesantes puede hacer mientras nosotros miramos esa ventanita.
¿Cuál será la diferencia? Simplemente que nos trasladamos a esta casa. Aquí reflexionaremos y discutiremos a partir de ahora. Aquí espero encontrarme con tanta buena gente como siempre, y con otros nuevos. Aquí seguiremos hablando sin parar, narrando lo que cada uno ve, con paréntesis o sin ellos. Seguiremos observando las piernas encima, los “me voy a casar con ella” y los “jo-de-te”; seguiremos atrapados por los ‘boca-pico’ a una gallina o los albornoces blanquiverdes; volveremos a escuchar los “qué me estás contando” y los “no puedo con la vida”, en medio de fuets y batidos de fresa; nos dejaremos subyugar de nuevo por tanto amor y compaña, por el truhan del jacuzzi, los taconazos en la cuadra, el ex seminarista y el cabrero que lo era; volveremos a convencernos de que Salou es suyo y nosotros no tenemos brazo de gitano y paella a cada poco, además de dejarnos llevar por el ‘huracán Madow‘; querremos ser una vez más como una pareja de Pollack, a lo Jonathan-Cristal, reiremos como el taxista Dundee cuando el otro le contaba que se llamaba Ana Belén, o asistiremos divertidos a los enfados más escandalosos y graciosos de la historia, los de una legionaria que dejaba sus gases donde ella quería; o quizá seremos cómplices de un mago, el creador del ‘nominator’, con quien jugaremos como si fuéramos uno más, le volveremos a aupar a lo más alto para convertirlo en el señor de los récords de nuevo, y otra vez de la mano de su fiel cubano; quién sabe si estaremos de nuevo del lado pirata, debatiéndonos entre simpatizar con los que pretendían reventar este invento o quizá nos poníamos del lado de la nada, y nos volveremos a marchar de un dormitorio para dejar entrar a dos que entraban con premura y sin cámaras; o a lo mejor volveremos a flipar al tiempo que un italiano y un negro musulmán, o asistiremos al triunfo de una de las nuestras mientras creemos ver concursantes a pares, como si estuviéramos borrachos.
Sea como sea, empezará en algo más de un mes, aunque quién sabe si antes o después. Esto es siempre igual, como un secreto de estado, y tras tanto tiempo de ser así ha logrado hasta hacerme gracia. El celo que pone siempre el equipo que hace este programa para que no se sepa casi nada antes del estreno es admirable, además de todo un clásico. Expresar mis deseos para el Gran Hermano que viene es otro clásico, y como tal habrá que mimarlo. Sin dogmatizar, voy a intentar expresar lo que me pasa por la cabeza en esta noche agosteña. Yo deseo que nos vuelvan a sorprender, que demuestren una vez más su capacidad para crear. Como dice mi amigo Pablo, diez ediciones y esto sigue teniendo una salud a prueba de bombas. En Francia nos han copiado lo de tenerlos a todos juntos en el salón e ir ganándose las habitaciones, en Australia la cama gigante, en Inglaterra entró un ciego (menos exasperante que nuestra Angelita, eso sí). ¿Quién dijo que lo copiábamos todo? Cierto que hay una maquinaria común, que va proporcionando ideas, fluyendo de un lado a otro, pero nosotros también aportamos lo nuestro. A mí me gusta el Gran Hermano que manipula, que juega dentro de unas reglas de la decencia y el respeto a los concursantes, que son la base de todo. Pero quizá el mejor plan esta vez sería que no hubiese plan, o al menos que no fuésemos tan cómplices del mismo como lo fuimos supuestamente en la edición pasada.
Puede parecer extraño que pida menos complicidad, pero voy a intentar explicarlo. Lo que en realidad quiero pedir es que se mantenga la ‘cocina’ del ‘confe’, como ha sido siempre, pero fuera de ahí no se condicione mucho más esa aventura. La sala de confesiones de la casa de Guadalix es ese lugar tanto para escucharles como para que ellos mismos se escuchen, y tomen conciencia de la realidad que están viviendo. Apenas hace falta ponerles el palito para que se suban encima, como se dice de ciertos pájaros. No hay forma más inteligente de ‘cazar’ que dando confianza a la presa. Porque, no nos engañemos, ellos son nuestras presas durante el tiempo que dure su encierro. Cierto es que se trata de un encierro voluntario en el que todos saben que son objeto de nuestra observación y de alguna manera podemos experimentar con ellos, al menos desde nuestro importante papel de jueces. Nosotros decidimos a quién arrojamos por la borda cada quince días, o cada semana, y con ello estamos modificando el devenir del grupo. Con muy pocas herramientas y el mínimo esfuerzo, tanto quienes tienen la manija del programa como quienes ejercemos el control a nuestro modo desde casa, podemos determinar en buena medida lo que sucede. Lo que deseo para esta edición, en contraste con la anterior, es que no haya muchas más cosas que condicionen la experiencia, que se deje en manos de los propios protagonistas y sean ellos dueños de su propio destino, de igual forma que lo es cualquier comunidad con sus acciones individuales o de grupo. Basta con poner las reglas, añadir quizá algún que otro obstáculo que les pueda despistar e impida estrategias prefijadas y, por supuesto, saber poner el palito para que se suban una y otra vez.
Por lo demás, la piedra de roseta, la clave, casi todas las dovelas y hasta en parte las impostas de este arco, son los castings. Si el de esta edición es tan bueno como lo fue en la última, podemos estar tranquilos. Eso es algo que hacen muy bien, lo cual nos da toda la tranquilidad del mundo a los seguidores y amantes de GH. Aunque lo que más tranquilidad nos da es poder contar una vez más con Milá como la gran maestra de ceremonias, sin la cual muchos no estaríamos hoy aquí. Con mimbres como estos, una buena selección de los auténticos e indiscutibles protagonistas y la presencia de mi querida Mercedes, tenemos casi todo asegurado. Lo que habrá de venir después es toda una sorpresa, y en ello se sustenta gran parte de la hipnotizante magia que ejerce sobre nosotros todo esto. Basta con escuchar esa sintonía para que nos recorra algo por la espalda y vengan a nuesta memoria escenas, frases, situaciones, como las que intenté evocar unos párrafos más arriba. Es algo más que pura magia de vida, y tanto más cuando me doy cuenta de hasta qué punto soy incapaz de describirlo. La otra gran clave es que los ‘popes’ de Telecinco sepan tratar bien este producto, lo cual no siempre ha sucedido. Si se mantienen las condiciones de la pasada edición podemos estar contentos, aunque el clamor que pide una emisión 24 horas en TDT es suficiente para que algo así nos den. El fiel público de este programa lo merece, y tanto el canal como la productora deberían estar interesados (si no lo están ya) en negociarlo.
En cuanto a nuestra nueva casa tan solo querría hacer un par de observaciones. La antigua morada sigue abierta, y allí se mantendrá el archivo de documentación de las ediciones anteriores. Allí queda nuestra memoria, a la que personalmente acudo con frecuencia. Los comentarios del gato y de todos vosotros, las imágenes, los datos estadísticos, el recuerdo de nueve ediciones, que será implementado con esta décima que ahora esperamos. Incluso, es intención de este gato testarudo el ir mejorando y ampliando la cobertura, especialmente de las ediciones en las que aún no había nacido nuestra web. Es por ello que desde aquí, en la web de Gran Hermano, se enlazará el archivo del gato, donde se queda parte de nuestra memoria, como queda dicho. El camino andado está allí mientras que aquí comenzaremos un nuevo camino, que no haremos solo en este blog. No es momento de adelantar nada, pero puedo asegurar que el genial equipo humano de esta casa espera casi con tanto interés que vosotros el comienzo de una nueva edición de nuestro programa. Y es así porque entonces se podrá ver su trabajo. Prometo la mejor web que nunca hubo sobre una edición de Gran Hermano. En ello no solo empeño mi palabra, sino parte de mi esfuerzo. Como dicen en otro canal (quítenle un dígito): “juntos podemos”.
Ahora suena ‘Come what may’. Prometo que no es broma, está sonando en este preciso instante. No sé con qué tenía previsto cerrar este primer comentario de bienvenida, mi primer saludo desde aquí, pero escuchando esa bella canción de Moulin Rouge solo puedo decir que pase lo pase aquí os esperaremos día tras día. Pase lo que pase, ¿de acuerdo? Y que gracias por estar ahí, y que será un placer.
Nos vamos… y seguimos
A estas alturas de agosto generalmente aún no he dicho esta boca es mía, pero hoy toca. El gato se muda, y lo hace al mejor sitio posible. Ellos sabrán lo que hacen, pero me han propuesto trasladar mi casa, ahí donde me encierro unos meses cada año, a la web de Telecinco, el canal que emite Gran Hermano. Hubiera sido más extraño que me reclamaran en la Sexta, esto también es cierto. El gato traslada su casa, por tanto, lo cual es como irse para seguir, marchar para quedarse.
Como he explicado en el nuevo blog del gato, la situación queda de la siguiente manera. Este espacio seguirá abierto, aquí seguirá estando el mayor archivo de GH en Internet, y así será tratado en la web del canal que emite el programa. Para no cometer la torpeza de liarme explicando esto y terminar contándolo de cualquier otra manera, me cito a mí mismo sin rubor, copiando y pegando aquí lo escrito allí: “La antigua morada (esta) sigue abierta, y allí (aquí) se mantendrá el archivo de documentación de las ediciones anteriores. Allí (aquí) queda nuestra memoria, a la que personalmente acudo con frecuencia. Los comentarios del gato y de todos vosotros, las imágenes, los datos estadísticos, el recuerdo de nueve ediciones, que será implementado con esta décima que ahora esperamos. Incluso, es intención de este gato testarudo el ir mejorando y ampliando la cobertura, especialmente de las ediciones en las que aún no había nacido nuestra web. Es por ello que desde aquí (allí en realidad), en la web de Gran Hermano, se enlazará el archivo del gato, donde se queda parte de nuestra memoria, como queda dicho.” A esto añado una promesa: “Prometo la mejor web que nunca hubo sobre una edición de Gran Hermano. En ello no solo empeño mi palabra, sino parte de mi esfuerzo. Como dicen en otro canal (quítenle un dígito): ‘juntos podemos’.”
Aquí queda el camino andado, que para mí ha sido uno de los más importantes de mi vida. Queda un montón de gente conocida, a muchos de los cuales espero y deseo verles en la nueva casa del gato. Queda la gozosa experiencia de siete encierros, miles de horas diseñando esto, haciendo capturas de pantalla, montando vídeos, creando el concepto y, sobre todo, escribiendo. Escribir es una de las actividades que más satisfacción me producen, y aquí no solamente he tenido la oportunidad de hacerlo sino también el placer de saberme leído. No hay nada, absolutamente nada, más placentero que saber de la afición que muchos lectores me han contado, consistente en desayunar acudiendo a la cita del artículo escrito la madrugada anterior. Esto compensa los madrugones, las peleas con los servidores de Internet, los desvelos por hacer funcionar todo esto, que cada vez requería mayores y mejores medios. Todas esas preocupaciones han sido poca cosa al lado de lo mucho que me ha aportado todo esto.
Empecé en GH III como una broma casi. Intercambiando mensajes de móvil con mi amigo Miguel Ángel viví el comienzo de esa tercera edición. Un par de días más tarde fue por correo electrónico que nos contamos nuestras primeras impresiones sobre los habitantes de la casa. Leí y releí su mensaje y el mío. Me gustó y otro par de días después lo colgaba de una sencilla página (de fondo negro y letras blancas) bajo el título de El Gato encerrado. El diseño del logo era casi el mismo que ahora, lo demás poco que ver con lo que vendría después. La tercera edición fue la última de primavera-verano, siendo la siguiente cita ese mismo año, apenas tres meses después del final de aquella. Me di un verano para decidir si continuaba con esta historia internetera, aunque tuve claro desde el principio que si lo hacía sería para tomarlo más en serio e ir a por todas. En una playa de Varadero decidí que sí, y además volví con el diseño de la página grabado en la mente. Luego vino la quinta edición y las secuelas de un accidente me impidieron llevar a buen puerto esta nave (hoy se cumplen, por cierto, exactamente cinco años de aquello). Creo que eso fue fundamental, porque la rabia que aquello me había producido se tradujo en la decisión de redoblar el esfuerzo en la sexta edición. Fue la primera en la que escribí un artículo diario, y a su término me alegré de la decisión. La experiencia había sido más satisfactoria que nunca, empezando por las menciones de Milá en el programa. Luego vendría el GH del mago Pepe, señor de los récords, en la séptima edición; la revolución de los malotes, en la octava; y el plan de la novena, con Amor, Melania, Pierino, las gemelas y el resto de ese casting prodigioso. En estas tres últimas ediciones también acudí cada mañana a mi cita con vosotros, y siempre con la misma ilusión.
En las primeras ediciones del gato conté con el complemento de un foro (como ahora). Solamente me faltó ese feedback en la sexta edición, ya que desde la siguiente cambiamos el foro por los comentarios en cada artículo, lo cual nos hizo parecer más un blog. Cuando empecé esta aventura no conocía los blogs, fenómeno que aún no había explosionado. Con comentarios y otros aditamentos propios de blogs que fuimos implementando, esto parecía tanto un blog que realmente lo era, más desde la edición pasada, en que migramos toda la base de datos a un CMS de blogs muy famoso. Además volvimos a tener foro, por lo cual vimos como unos amigos se dividían entre los dos espacios de participación, mientras otros elegían un lugar u otro, de acuerdo con sus gustos. Antes, el año anterior, habíamos aumentado el ancho de página, para estar más acorde con los tiempos y las tendencias de diseño. Además, no he parado de hacer pequeños cambios de diseño, un botón por aquí y un fondo por allá. Pequeñas reformas del piso, siempre necesarias y muy agradecidas.
Y así llegamos a esta décima edición, que comenzará en poco más de un mes, según parece. La edición en que el gato se lía la manta a la cabeza y se va a la web oficial. ¡Cómo es la vida! Si me pongo a hacer balance diría que estoy muy satisfecho y me siento muy feliz de haber tenido la iniciativa de comenzar esta aventura hace ya tantos años. Solo teniendo en cuenta la cantidad de gente que he conocido, tanto los cercanos de forma real como virtual, y aun los menos cercanos, ya me compensa todo esto. Tengo una deuda de gratitud inmensa para todos los que habéis contribuido a construir esta casa del gato, del primero al último, desde un Senador hasta el más plebeyo (por así decirlo). También tengo que agradecer a todos los que me han ayudado en estos años, aportando cada uno su parte, y muy especialmente a quienes contribuyeron a mantener el tono de moderación que nos ha caracterizado, una de las claves de que tanto los foros como este espacio de opinión hayan sido generalmente reconocidos.
Sé que me voy a encontrar con dificultades, cosas que no funcionarán como yo preferiría, infinidad de cosas que habrá que ir corrigiendo y mejorando. Pero también sé que lo conseguiremos, y además todos vosotros me habéis demostrado mucha paciencia, especialmente cuando se caía el servidor (o se medio tambaleaba) y seguíais ahí, esperando que todo fuera a mejor. Solo espero contar con el mismo apoyo para poder recorrer el nuevo camino que ahora comienzo… que ahora comenzamos. Es mi mayor deseo en este caluroso mes estival. Por mi parte he empezado ya a armarme de paciencia, porque sé que al final lograremos hacer las cosas como nos gusta y sabemos que mejor funcionan. También sé que algunos se mostrarán escandalizados por el camino que este gato viajero recorre ahora. Para ellos solamente una frase del gran comunicólogo canadiense Herbert Marshall McLuhan: “La indignación moral es la estrategia tipo para dotar al idiota de dignidad.”
Escucho ‘Show must go on’. El modo aleatorio de mi iTunes me está volviendo loco. El show continúa, aunque realmente comienza en septiembre. No me siento capaz de describir la emoción que siento cuando escribo estas palabras. Una emoción que compite con la excitación de comenzar algo nuevo. Seguiré mimando este espacio como un tesoro, y nunca olvidaré todo lo que he pasado aquí. Nunca, nunca, nunca. Gracias por compartir esta excitada emoción conmigo. Nos vemos, si queréis, en el otro lado.
Nota: Aclaro para los más despistados que este espacio no está abandonado ni nada por el estilo. Nada más lejos. Este es el archivo de Gran Hermano en Internet, y como tal lo seguiremos mejorando día a día. De momento se puede visitar ya nuestra nueva sección de Estadísticas, donde de momento ofrecemos casi veinte cuadros y tablas descriptivas. Igualmente estamos mejorando las secciones correspondientes a las nueve primeras ediciones en Ediciones GH, y asimismo incluiremos todo lo relativo a GH X cuando esta próxima edición haya llegado a su fin.
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