Judit: Presuntamente presunta

JuditEn este navideño día toca cerrar la serie de daguerrotipos que le he dedicado a los concursantes que han llegado a la final de esta novena edición de Gran Hermano. La protagonista será, en este caso, Judit.

Pero antes de eso me gustaría acercar un poco este comentario a la realidad, ya que aún hay vida en Guadalix, por más que la casa permanezca solitaria, supongo que esperando el regreso de los concursantes el día de la final. La vida se desarrolla ahora en ese búnker que de alguna forma me recuerda a la ‘Habitación 101′ de 1984, la novela de Orwell que da nombre a este programa. No es la primera vez que me vienen evocaciones, más o menos intencionadas, a esa habitación del ‘Ministerio del Amor’ Orwelliano. En GH VII, una de las últimas pruebas les hacía trabajar supuestamente a todos en pequeñas habitaciones separadas, pero solamente uno de ellos hacía la tarea de verdad, saliendo los demás nada más ser encerrados y dedicando el día a comer y descansar. Era la última semana del año, y el pobre al que gastaban tal inocentada era Tono, pero lo que me trajo el recuerdo de la novela fue que el inocente ocupaba precisamente la habitación 101. La pasada edición me volvió a traer semejante evocación esa que llamaron la ‘habitación del pánico’, donde en teoría les hacían enfrentarse a sus fantasmas, aquello que les puede producir más terror. Supongo que evitaron la identificación de esa habitación con la de Orwell para alejarse del concepto de tortura, porque en definitiva aquel era un lugar terrorífico. Este búnker tan primorosamente decorado no es un espacio donde se torture a los finalistas, pero ciertamente algunos elementos de la prueba final les están poniendo un poco más difíciles que de costumbre estos últimos días de encierro.

Aparte de que hayan tenido que dejar en la casa sus enseres personales, pudiendo recuperarlos con cuentagotas, en rápidas incursiones de un minuto, lo que me pareció más genial fue el momento en que al regresar de realizar esa especie de entrenamiento militar que hacen en el pequeño patio, se encuentran el búnker arrasado, con los colchones medio destrozados y todo manga por hombro. La reacción fue mucho más contenida de lo que cabía esperar, supongo que resignados a lo que el Gran Hermano quiera disponer, al tiempo que pudimos ver cómo eran las gemelitas quienes más protestaban por encontrarse semejante sorpresa. Si los últimos días suelen estar marcados por la nostalgia y cierto aire de tristeza, notándose un vacío importante en el espacio habitado en otros tiempos por muchas más personas, la escenografía que les han procurado esta vez hace que no se aprecie tal vacío, aunque sea inevitable que en estos días recuerden a todos los que fueron sus compañeros de encierro. Esto llevan ya días haciéndolo, y no me deja de resultar curioso que siempre recuerden hasta a aquellos que estuvieron realmente pocos días en la casa. También se magnifica la memoria, eso explicaría la tendencia habitual de los últimos días a recordar personas o momentos, las que han sido sus vivencias durante más de cien días.

Nos adelantaron los porcentajes ciegos de votos oficiales, como es costumbre en el debate (el último de la temporada), donde Belén Rodríguez nos dedicó un afectuoso saludo que le devuelvo desde aquí, así como al resto de integrantes de ese programa. Por cierto que llevo años leyendo la conjetura de que Belén y este modesto gato seamos una misma persona, a lo que se añadió más recientemente una identificación parecida con Mercedes Milá o incluso con algún familiar suyo. No me he molestado nunca en desmentirlo por parecerme un absurdo y malintencionado comentario, aunque en el caso de Belén lo puedo llegar a entender porque con frecuencia hemos compartido favoritos, lo cual no es más que una mera casualidad, como es obvio. Los citados porcentajes son los siguientes: 46′3%, 29′5%, 16′6% y 7′6%. Coinciden bastante, por no decir mucho, con los de nuestra encuesta, que en ese caso se corresponden con Judit, Gemelas, Rodrigo y Óliver. Quiero aprovechar también para desear a todos nuestros amigos una Nochebuena en paz y repleta de cariño. Dado que en dosis enormes nos lo han ido dejando tantos y tantos amigos en la charla continuada que acompaña cada uno de mis escritos, tengo que pensar que si algo no puede faltar eso es precisamente cariño. Nuestro amigo David Martín nos ha hecho una vídeo-felicitación que este gato quiere dedicar a todos cuantos nos hicieron compañía en estos inolvidables meses, haciendo extensible a todos ellos el agradecimiento que le dedico al autor del fantástico vídeo, en el que sale hasta Milá y que se puede ver en la parte baja de las columnas de la izquierda.

Y lo de Judit, a la que llamo, con más sorna que mala intención, la presuntamente presunta. Empecé diciendo que era una presunta gótica, haciéndome eco de algo que ella misma decía en su vídeo de presentación, y era que realmente no se siente identificada con esa subcultura sino simplemente le atrae su estética, y tal vez algunas otras señas de identidad como la que tiene que ver con la música. Ciertamente hablaba de que conocía a otros góticos de su ciudad, con los que se encuentra a veces, pero eso no es difícil en una ciudad relativamente pequeña como A Coruña. No parece, por tanto, que se la pueda encuadrar dentro de un movimiento como ese, al tomar del mismo solo algunos elementos. Esto me sugiere que Judit realmente se disfraza de gótica, y me lleva a hacer un paralelismo entre esto y una actitud que a veces me pareció que suponía mantener también un cierto disfraz en algunos de sus comportamientos. Expresé aquí mis dudas sobre si su carácter conciliador era una pose, una estrategia, tanto como podía tratarse de su propia forma de ser. Creo que en eso esta concursante se parece mucho a Eneko, por lo cual quizá no sea alguien tan ajeno o diferente a ella como pensamos que era tras contar que le gustaba. El jueves decía Judit que a su juicio había sido un gran concursante, quizá el mejor junto a Andalla. Ambos (Judit y Eneko) han evitado las discusiones casi siempre, solo que él avisó el primer día que esa era su disposición y propósito, mientras que Judit no nos hizo partícipes de ello.

Judit no nos ha hecho partícipes de casi nada, ha mantenido un comportamiento sin apenas fisuras en la casa, y ha sido esa parte de la audiencia que vota la responsable de que haya llegado a la final, y que tal vez la vaya a ganar, si hacemos caso de nuestra encuesta. El episodio de su última nominación me hizo salir de dudas, ya que revisando de nuevo las imágenes de las conversaciones de esa noche y días posteriores, no me cabe ninguna duda de que nos hurtó la posibilidad de hacernos cómplices de una estrategia que no solamente está en su derecho de llevar a cabo, sino que casi diría que es su obligación como concursante, con el fin de conseguir ser la última de abandonar la casa y llevarse el ansiado botín. Lo que entonces le reproché es precisamente que pretendiera engañarme, o más bien que no lo consiguiera en mi caso. Es una anécdota que transciende esa categoría al ser definitivamente representativa de lo que ha sido su paso por la casa. Judit ha pretendido siempre mantener una actitud intachable, mostrándose benéfica y poco conflictiva con sus compañeros, aguardando el fallo de estos. Ella escuchaba a todos y les daba buenos consejos, que siempre tenían como objetivo limar asperezas entre los demás, lo cual hace que le reconozca esa labor tan importante para la buena convivencia dentro del colectivo. Lo que sucede es que al tiempo que escuchaba y bien aconsejaba, estaba posibilitando que se traslucieran las miserias de las demás, dejando las suyas a buen recaudo.

En la parte más evidentemente negativa, Judit ha sido una concursante perezosa, que realizó siempre las pruebas como arrastrada por la necesidad de cumplir con una obligación, pero sin el más mínimo entusiasmo. Llegó a decir que ella desconocía que hubieran pruebas físicas, cuando en otros momentos demostró ser una de las habitantes que más conocimiento tenían sobre el programa. Se puede decir que terminará su estancia en la casa sin haber contribuido demasiado ni en las pruebas ni tampoco en las tareas domésticas. Me ha parecido injusto este año que no hubiera un reparto ordenado de estas, con lo cual algunos se han ido o irán a casa sin haber hecho nunca la comida o sin haber limpiado el baño una sola vez. Contrapunto a esto me resultó que Judit tuviera un nivel de conversación normalmente inusual en esa casa. Disfruté con algunas de sus charlas sobre cine, o sobre religión y sociedad, así como me agradó su forma abierta de tratar los asuntos relativos a la sexualidad. Entre la parte mejor y la peor de esta concursante, y sin poder determinar muy bien donde la encuadro, estuvo su tendencia a aislarse de los demás, evidenciando una marginación que si bien existió en la realidad, quizá fue algo que decidió aprovechar, rentabilizándolo en la medida de posible.

No puedo decir que Judit fuera presuntamente marginada porque es algo que no deja de ser cierto. Tras la salida de Andalla, y en menor medida la de Eneko, se quedó sin un solo apoyo real en la casa, sin apenas nadie con quien charlar y encontrarse a gusto. En casi todas las nominaciones ha sido la que más votos recibió de sus compañeros, a quienes muchas veces me pareció ver como que les molestaba su simple presencia. Esto se ha acentuado en las dos o tres últimas semanas, y en el resumen del viernes vi con claridad como una de las gemelas (raya-no-sé-hacia-donde) venía a describir una actitud de Oli y Rodri la semana anterior tendente a desprestigiar a Judit para perjudicarla de cara a la expulsión. Ese fue el gran error que puede terminar por darle el triunfo, ya que las situaciones de todos contra uno benefician de forma notable a quien ostenta la cómoda posición de la minoría. Los concursantes de Gran Hermano deberían saber que en caso de querer hacer a un compañero ganador no hay nada como orquestar una campaña en su contra. Si a eso le añadimos un cierto talento para explotar el victimismo de estar siendo marginada, Judit estaría en una posición inmejorable para afrontar en ventaja la votación final. El episodio del cartel con su número de teléfono para las votaciones eliminado de la pared es una buena muestra de ello. Todos, excepto Conchi, azuzaron a Rodri para que quitase dicho cartel, cosa que terminó haciendo. Ya en el momento que lo estaba colgando vi como Rodri miraba con cara de desagrado desde la distancia, aunque más tarde intentó evitar darle importancia, pero Pamela y muy especialmente Oli no pararon de pincharle hasta que terminó por despegarlo de la pared. Es increíble que no se den cuenta de cómo eso puede llegar a beneficiar a Judit en la semana clave de la final.

Haya sido parte de su disfraz o no, lo cierto es que esta Judit representa un rol bien distinto al de las gemelas, por poner un ejemplo. El personaje que habría calado en buena parte de la audiencia sería el de la chica diferente, más culta que la media de concursantes (no en vano es licenciada universitaria) y de comportamiento liberal. Digamos que es la antítesis de las de Los Palacios, y no haré una comparación muy minuciosa para no resultar ofensivo con ellas. Lo cierto es que sociológicamente este perfil de concursante se aproxima bastante más a la media española, teniendo muchas más posibilidades de despertar simpatías entre la audiencia. He observado desde hace tiempo como hay mucha gente que simpatiza más con aquellos concursantes con quien puede sentir una mayor identificación, algo que debo confesar que me ha pasado a mí mismo en más de una ocasión. De alguna manera, intuyo en mucha gente el deseo de hacer ganadora a esta socióloga cuyo personaje concursante responde al perfil que a grandes rasgos describo frente a quienes pueden representar una parte de la sociedad que les es ajena, caduca en cuanto a los comportamientos y escasa en lo relativo al conocimiento.

Entenderé, por tanto, con más facilidad que ganase Judit a que lo hicieran las gemelas, por muy ricas y simpáticas que me resulten. En ambos casos veo simulación y desapego a la realidad en muchos aspectos, como he comentado en distintas ocasiones, solo que en la gallega me parece algo mucho más estudiado, fría y casi científicamente calculado. Insisto en que ella es socióloga, aparte de entrar en la casa diez días después, lo cual le pudo servir para analizar a los demás con elementos de juicio que estos no tenían. En este caso no es tanto una cuestión de piel, como dice nuestra Vicky, sino que más bien se trata de un convencimiento íntimo del que no puedo prescindir a la hora de hacer este desdibujado retrato. Me resulta imposible despojar de la presunción al personaje, lo cual se me antoja como mi opción más generosa. No digo que toda ella sea una mentira, pero como decía Cocteau, una mentira a medias de ningún modo es una media verdad. No me he creído a Judit muchas veces, y esa desconfianza me distancia de la concursante, aun reconociendo lo acertado del personaje.