Linchamiento en plaza pública

Salió ÁngelaSe perpetró el linchamiento en plaza pública de Ángela, la “mala” (ayer olvidé las comillas) de este Gran Hermano. Evidentemente, cuando hablo de la “mala” me estoy refiriendo al estereotipo que algunos parecen siempre necesitados de descubrir entre los habitantes de esa casa, un personaje abyecto al que someter al juicio sumarísimo de los votos para mayor escarnio de la víctima. Alguien en quien concentrar odio y bilis en cantidades industriales. Basta con que haya un concursante que se ponga a tiro para aficionarse a practicar el pim-pam-pum hasta descabezarle, si hay ocasión. Da igual que el sujeto en cuestión ni sea tan abyecto ni merezca semejantes dosis de odio. No dejes que el concursante te estropee un buen linchamiento, en paráfrasis de aquel “no dejes que la realidad te estropee una buena noticia” que figura en la lista de las infamias periodísticas más conocidas.

Ángela salió con el 92′69% de los votos, lo cual la hace acreedora de un segundo récord. Esta concursante es la señora de los récords de GH IX, ya que a la permanencia en la casa durante 95 días sin resultar nominada por sus compañeros le debe ahora añadir el de la expulsada por un porcentaje de votos más amplio. Este segundo récord sería mundial si consideramos solamente situaciones de tres nominados, ya que con dos va unos puntos más allá. Como preveía ayer le dijeron el porcentaje en el último minuto de programa, aunque ya antes le habían prevenido de que era importante. A estos récords le podríamos añadir una buena ristra de otros relativos a su comportamiento en la casa, como el de la más chismosa, o por ejemplo la concursante que más veces tuvo la polla en la boca (me refiero a la palabra, of course). No se cumplieron mis temores de que asimilara con dificultad un dato tan duro como el que viene a reflejar un rechazo casi unánime por parte de la audiencia votante. Vi a Ángela con una mezcla de pasotismo y chulería, creciéndose a medida que iba aumentando la presión, y casi satisfecha (aparentemente) del dato en cuestión.

La entrevista fue difícil, quizá la más complicada de la historia del programa. Para Milá debió ser como subir el Tourmalet cinco veces seguidas, ya que Ángela no se mostró muy comunicativa en un principio. Luego asistimos a un crescendo en la medida que la entrevistada iba siendo enfrentada a lo que ha sido su realidad en estos ciento dos días que ha durado su encierro. A la cerrazón inicial vino una fase de la entrevista en la que Ángela se mostró algo más abierta y comunicativa. No es nada tonta esta concursante y aguardó a ver lo que le tenían que decir, cuáles podían ser los reproches, qué situaciones le iban a mostrar en los vídeos, antes de aventurarse a decir casi nada. Una vez visto el panorama Ángela decidió soltarse, mostrándose un tanto chulita, con una seguridad pasmosa en sí misma, no reconociendo casi ninguna de las censuras a su comportamiento, tanto las que le iba transmitiendo Milá como las que iban saliendo de quienes fueron sus compañeros. Solamente Melania, a la que hubo un momento que la vi profundamente emocionada, defendió a su amiga todo el tiempo, siendo correspondida por la expulsada que dijo haberla ido conociendo y haberle gustado lo que conoció. Lucy, Amor y Karen pusieron el contrapunto crítico, y para regocijo de este gato la ínclita Paula no tuvo esta vez su minuto de gloria, habitualmente malogrado.

Prácticamente lo único que reconoció sin ambages fue lo de su lenguaje desinhibido, por lo que resultó para mucha gente una ordinaria. Eso es tan obvio que no hubiera tenido sentido que lo negara, si bien para mí ha sido una suerte contar en la casa con alguien que hablase tan claro, algo que me hizo gracia en muchas ocasiones, chocándome la crudeza con la que sonaban algunos de sus comentarios. Eso sí, cuando le pusieron la escena del jacuzzi en la que glosaba lo divino que es para ella la masturbación aprovechó para animar al público a que se masturbase, lo cual me pareció que utilizaba como vía de escape para intentar evitar responder a tantas situaciones que le estaban empezando a mostrar. ¿Cuál ha sido el pecado de Ángela? Creo que aparte de no haber colaborado en procurar una estancia tranquila o despreocupada a quienes tenía alrededor, lo cual es lo de menos, el principal fallo achacable a esta deficiente visual es no haber sabido mantener fidelidad alguna a sus compañeros, no haber tenido un concepto claro de lo que es la confidencialidad y además la incapacidad que ha mostrado para corresponder el cariño y la especial atención que le mostraron quienes más cerca estuvieron de ella durante todo este tiempo. Reconoció que siempre está mendigando cariño, la hemos definido alguna vez como una vampira de cariño, lo cual no es intrínsecamente malo, pero el problema es que no supo devolver ese cariño en justa correspondencia.

Chismosa, ordinaria, poco fiel e injusta con los más cercanos a los que no reconoció nunca en su justa medida el apoyo que le estaban dando. Es bastante poco para que concitase tanto odio, tantas ganas de venganza, tanto ensañamiento como para querer un linchamiento de proporciones tan exageradas. Afortunadamente fue tratada con guante blanco en todo momento, lo cual no quita para que le mostraran muchas de las situaciones que han provocado la reacción de la audiencia votante. No seré yo quien enmiende la plana a esa audiencia, pero sí es cierto que gustamos casi más aquí fuera que dentro de magnificar todo lo relativo a Gran Hermano. Los malos nos parecen mucho más malos, los tontos mucho más tontos, los fríos mucho más fríos y los mediopensionistas también lo parecen mucho más. Lo que, sin embargo, no se ha exagerado es su coraje a la hora de realizar las pruebas y tareas de la casa, mucho mayor y más decidido de el que mostraron otros y otras. Ver a Ángela hacer escalada, montar la bici-harley, jugar a los deportes de la consola, y tantas otras pruebas complicadas para alguien que ve mucho menos que nosotros, fue realmente emocionante y todo un ejemplo de afán de superación que me temo no ha sido compensado ni tenido en cuenta a la hora de enjuiciar al personaje.

Ángela ha tenido una vida bastante horrible que ha ido contando en pildoritas, pero suficiente para hacernos una idea. Que tenga fecha de boda con quien lleva manteniendo una relación hace apenas ocho meses (tres y medio de ellos son los de su encierro), puede darnos una idea de hasta que punto se ha podido agarrar a un clavo ardiendo, negándose a soltar a la única persona que ha tenido a su lado desde siempre, prácticamente. Estoy seguro que algunos de los que han sido sus compañeros mantendrán el contacto con ella, y ayudarán a iniciar esa nueva vida que con tan breves pero bonitas y esperanzadoras palabras le avisaba su novio nada más encontrarse con ella en el plató: “Ahora empezamos a vivir”. Espero que sea una vida más feliz de la que ha tenido hasta el momento.

Los cuatro finalistas se tomaron el ataque alienígena como una coña, y disfrutaron de los momentos de la evacuación y el encuentro con esa suite convertida en búnker donde habitarán la semana que les separa de la final. Recibieron emocionados los saludos familiares, en unos vídeos llenos de cariño y ambiente navideño. Fue especialmente bonito el dedicado a Judit, donde esos amigos que tiene tan poco siniestros cantaron a capella el precioso tema Scarborough Fair, de Simon y Garfunkel, tan apropiado como villancico. Al final de la noche les hicieron abrir unas latas de esa especie de kit de supervivencia que tienen a su disposición, que contenían el número de teléfono asignado a cada uno para la votación como ganadores de GH IX. Fue Rodrigo quien repartió las latas, con lo cual la suerte estuvo de su mano, el orden númerico dejó a las gemelas primero, seguidas de Judit, Rodrigo y Óliver. No difiere mucho del reparto de porcentajes que marcan las encuestas, aunque sigo sin tener nada claro quien de los tres se alzará con el triunfo, excluyendo al pollo Oli, cuya labor ha sido la de ser trillizo hasta el final, pero parece completamente descartado que pudiera acompañar a tanta suerte nada más. Bastante premio ha tenido con llegar hasta aquí.

Muy mal gesto pudimos ver anoche en Rodrigo, que sigue ayudando poco a poco en quitar argumentos a quienes hemos podido ver siempre en él a alguien bienintencionado y respetuoso con sus compañeros. La manía que ha podido llegar a coger a Judit le llevó posiblemente anoche a contribuir a que la gallega vaya sumando puntos en semejante medida que los pierde el ex marine. Después de sacar de las latas los papelitos con los números de teléfono, todos los colgaron de la pared del búnker, encima de su sus camas. La que se quedó Judit es la única que no está arrimada a la pared, por lo cual colocó su cartel entre los de Oli y Rodri, pero este lo quitó posteriormente para ponerlo en horizontal, justo tras la cama de ella, animado a hacerlo por el propio Oli. Por consiguiente, el teléfono de la presunta gótica es el único que no quedó colgando de la pared, lo cual fue un gesto feo, que la beneficia más que perjudicarla, como decía antes. Ya en el reparto de las camas fueron desconsiderados con Judit, ya que se apresuraron todos a elegir las camas contra la pared, dejando para ella la que se encuentra más en medio. No me cabe duda de que su pasividad a la hora de no pelear por una cama se corresponde tanto a su propio carácter como a su interés por ser vista como la diferente, la marginada por sus compañeros. Con estos dos gestos de anoche le han hecho un favor importante, sin darse cuenta ninguno que con pequeños detalles también se contribuye a conseguir ganar este concurso.

Falta tan solo una semana y se me pone un nudo en la garganta al recordarlo. Este es el artículo que hace el número ochenta de la temporada, al que acompañará un buen puñado de comentarios de nuestros amigos, que han llenado de buenas letras este espacio durante tanto tiempo, de día y de noche, día a día. Siento el vértigo de un vacío a mis pies si pienso en lo pronto que todo esto acabará. Prefiero no pensar todavía en ello, aunque a veces no puedo evitarlo. De momento debemos intentar vivir con intensidad estos días, y la semana que viene aquí estaremos para terminar los daguerrotipos y seguir comentando lo habido y por haber. El lunes que viene, día de la Nochebuena, os espero aquí, y antes de eso durante este fin de semana tan festivo. Que la suerte os acompañe mañana, al son de las voces infantiles que reparten dinero y tal vez felicidad. Este gato desastroso apenas juega, mi premio ha sido este año de nuevo tener la suerte de estar tan bien acompañado durante los últimos meses del año, en esta acogedora gatera, que la última semana ha vuelto a pulverizar todos sus récords de visitas. Gracias por seguir ahí.