Las cartas boca arriba

Bruno, directo de BrasilOtra gala intensa y divertida la de anoche, con la particularidad de que esta tuvo además un aroma muy clásico, de las de toda la vida, con la fórmula video-nominación que tanto me gusta. Fueron muchas cosas las que sucedieron y ahora van pasando por mi mente como en una moviola, a gran velocidad. Es como eso que dicen los futbolistas y los toreros de que la noche tras un partido o corrida duermen con dificultad pues reproducen lo sucedido casi en tiempo real, como si lo volvieran a vivir oníricamente, entre sueños. Me dispongo, por tanto, a contar al vuelo algunas de las imágenes que están surcando mis meninges, en una especie de redifusión parcial que responde al capricho de mi mente.

Salió Ara, la chica de oro que no terminó de ser nunca concursante de Gran Hermano a pesar de pasarse una semana de oyente en la casa. No se ganó a sus compañeros, ya que solamente votaron por que se quedase ella Rodri y Óliver, dando este último la triste razón de que no había dicho casi nadie su nombre. Su destino fue Fuencarral y no la suite, que no se abriría hasta un rato más tarde. Efímero paso el de esta chica de oro, que no llegó a la fase de despelleje total con Lucy, contra quien no pudo ganar su particular batalla. Probablemente el hecho de que les avisaran que sus compañeros elegirían a una de las dos para quedarse hizo que congelasen las cuitas que hayan podido surgir entre ellas para conseguir el objetivo propuesto, y no será por falta de ganas. El momento en que Rodrigo se acuesta en la cama dorada junto a Ara, tras haberse negado a compartir lecho con Lucy unos días antes, ha sido absolutamente cumbre. Ahora se ha abierto frente en la casa entre este y Lucy, que ha pasado a ser concursante de pleno derecho, algo que ha dejado de manifiesto el hecho de que se hayan nominado mutuamente. De ahí pueden saltar chispas, y si no al tiempo.

La actitud agresiva de Oli y Karen tuvo su castigo en las nominaciones, quedándose solamente en eso. A pesar de que la versión del púgil cantante (”a mi no me mandas callar, eh… no me vuelvas a tocar la cara…”) me pareció que se extendía con más facilidad entre el resto de habitantes, este fue algo más castigado en las nominaciones. Tras Lucy, que acumuló catorce puntos, quedó pi-Oli-n con doce y luego Karen con diez. La ex chica de oro se salvó a sí misma, con lo cual subió Melania a la terna de nominados. Qué bien me suena esta retórica granhermaniana, que hoy parece recuperamos. El caso es que considero un error que no se pusiera anoche en la picota a Óliver y Karen, especialmente el primero. No hablo ya de sanciones pero sí al menos que les hubieran puesto en evidencia ante sus compañeros, como se ha hecho con otros concursantes en ocasiones anteriores. Ayer mencionaba yo un caso en el que también medió un acto de agresión física, pero es que en ocasiones ni siquiera hizo falta. No puedo evitar recordar a Bea, la legionaria de la sexta edición, una noche en que tuvo una bronca con Juanjo, el taxista mimado, y tras la que se llamó al ‘confe’ a aquella para ponerle el vídeo de sus insultos y aún más se le pidió que fuera a disculparse con todo el grupo por haber tenido una actitud vergonzante como esa, cosa que hizo.

Bien, no creo que sea mucho pedir que la llamada a filas a los dos la hubiéramos podido ver anoche, al menos. O que les hubieran pedido que se disculparan ante sus compañeros por la actitud que mostraron, y no hubiera estado de más que en directo se les hubiera afeado la conducta. Lo que se dice ponerles en la picota, avergonzarles públicamente por una fea y poco ejemplar actitud. Esa es al menos la modesta opinión de este gato pacífico, a quien aterra cualquier asomo de violencia física. Hacer las paces en el petit comité del cuarto de maletas (que tanto protagonismo está teniendo) y a espaldas del resto de habitantes me parece una forma de cerrar en falso el enfrentamiento, no olvidemos que hubo un tipo que se tuvo que fajar para evitar que Oli volviese a acercarse a Karen en un momento en que aparentaba cualquier cosa menos tranquilidad, que a su lado fueron testigos dos habitantes más y el resto tuvieron conocimiento posterior de los hechos. Insisto que una llamada de atención no hubiera estado de más, ya que igual que se les puede decir lo bueno debería de resaltarse lo malo para que quedase cristalino ante sus ojos. A mi juicio se fueron de rositas, aunque es posible que uno de los dos contendientes diga adiós el próximo jueves. Yo mandaría a Óliver directamente a cantar a la BBC, no el canal público de la televisión británica sino lo que se dice ‘bodas, bautizos y comuniones’.

Sobreponiéndonos al asunto ‘lucha canaria’, el gato contra Óliver y Karen, al que doy carpetazo ahora mismo con una sentencia condenatoria pero sin hacer casus belli de ello, sigo mirando con ojos críticos la gala de anoche, en la que dicho sea de paso no vi a ‘Regrescas’, digo Rebeca, quizá se halla en busca del mechero perdido. Sí estaba ‘Pastorita’ Paula, que parecía una azafata del “Un, dos, tres…”, con bloc y bolígrafo en la mano. Le faltaban unas gafas redondas y grandotas para dar la imagen al completo. Ir a ese sofá comunitario de la gala pertrechado de papel y lápiz es extraño, cuando menos. En Guadalix comenzó la segunda fase de la prueba de resistencia del coche, que me parece total. Aprovecharon una primera parte de esta fase para darles algo más de comida, para completar algo el menú de indigente compuesto por pan y agua de la sierra. Y luego se quedaron unos pocos luchando por conseguir el coche. Melania, Rodri (muy pegado a Mel le veo ahora mismo), Ángela y Eneko se quedaron toda la madrugada, y con intenciones de durar. Como decía anoche Mel: “hasta la muerte”. Ya será menos, pero esa lucha me gusta y es el complemento perfecto para una prueba que recordaré con agrado.

Entre la comida que les dieron por aguantar un rato con la espalda pegada al coche, a lo que me refiero como primera fase de la prueba, pude ver un fuet. ¡Qué recuerdos, madre mía! El fuet y ese Jacinto (GH III) que se levantaba por las noches a hincarle el diente. Veo el fuet y al supuesto concursante de intercambio con el Big Brother Brasil, de nombre Bruno, que entró en la casa hecho un amasijo de nervios, y no puedo evitar que se me dispare la imaginación más perversa. No sé si… bueno, venga… lo cuento. ¿No sería genial que Bruno se comiera el fuet de madrugada? Estaría bien que este Bruno que ha entrado dentro del plan de Gran Hermano con la misión de desestabilizar un poco a los fríos habitantes de este año, se fuera comiendo esa comida de regalo, condenándolos efectivamente al menú básico. Genial forma de empezar a conocer a los que serán sus compañeros durante una semana. Como ya imaginábamos la suite se volvió a abrir, en este caso para acoger a Dadi, supuestamente enviado a Brasil en el falso intercambio. Se va a aburrir solo todo el día este Dadi que ayer subió muchos enteros de cara a la audiencia. Su protagonismo en este engaño junto al papel pacificador que tuvo en la disputa de la que me he propuesto no volver a hablar, son las armas con las que ha contado el legionario, y también supongo que han podido influir para resultar el elegido en esta misión. A ver, por un lado había que premiar al sensato, pero sobre todo no viene nada bien Dadi en la casa en la semana que Bruno tiene que intentar desestabilizarles. Dadi es capaz de minar la moral del actor portugués, contándole una y mil veces su teoría de joyero de baratillo, aquello de los eslabones y la cadena, que mezcla hábilmente con el barco y su travesía, todo ello en un tono cuartelario teñido de cierta ternura.

No estuvo fina Melania anoche en el momento de la entrada de Bruno. Lo primero que dijo al verle fue: “¡un gordo!”. Vaya, qué comentario tan interesante. Piero, que apoyaba su espalda en el coche a su lado, le decía entonces que a él le “encaaaantan” los que son así (gordos), evitando decir la palabra. Esto… digo yo que tampoco hace falta que le encante todo, porque de ser así me va a empezar a dejar de hacer gracia. De momento no es así, y este Pierito me sigue gustando y me saca una frecuente sonrisa, a pesar de que nominara de forma tan poco comprometida. No he comentado lo de que les dieran opción de nominar cara a cara, poniendo las cartas boca arriba, que me parece otra magistral maniobra de Gran Hermano, que este año está haciendo las cosas muy bien. Las nominaciones de anoche traerán consecuencias en la casa con toda seguridad. Todos se enteraron de las nominaciones de los otros, ya que nadie decidió castigar al grupo con un regalo gastronómico menos para ir al ‘confe’ a hacerlo en privado. Esto hizo que algunos maquillaran su elección con explicaciones absurdas, también provocó las disculpas y justificaciones que vimos repetirse en varios casos, al tiempo que otros simplemente nominaban sin ambages, me pareció que con satisfacción de que los receptores de sus puntos se enterasen al momento. Las antipatías se afianzarán ahora, una vez puestas las cartas al descubierto, lo cual llega en el momento preciso. Me parece que el plan de Gran Hermano ha tenido que ser rectificado o ajustado sobre la marcha en algunos aspectos, pero en otros simplemente sigue un rumbo marcado con precisión de relojero suizo, consiguiendo una efectividad indudable. En definitiva, la filosofía puede que no sea otra que adelantarse a la jugada. Aquí juegan todos, pero Gran Hermano juega con ventaja, por fortuna para nosotros.

Veremos qué nos depara este fin de semana, cómo se resuelve la prueba de resistencia del coche (veo a Mel fuera de la competición), de qué forma empieza a maniobrar Bruno, en qué dirección saltan las chispas que ayer ya relucían entre Lucy y Rodri. En fin, que me apetece vivirlo con vosotros. El último que salga que apague la luz, y el primero que llegue la puede encender, si no es molestia. Y si esto se apaga (como anoche) durante un rato largo, pues no nos cabe más que un poco de paciencia, que habéis demostrado tenerla a raudales. Gracias por ello, y por mucho más.