Decíamos ayer
O sea, que decíamos en diciembre, a pocas horas del final de año, que había pasado una semana sin nuestro GH. Pues bien, ya llevamos casi cuatro meses, y este gato poco ocioso lo está echando de menos.
Hay un fenómeno que se reproduce cada año y tras cada edición. Al principio se hace raro que llegue un jueves sin la cita nocturna con Milá, también no tener casi todo el día la ventanita abierta a la casa de Gran Hermano (he llegado a abrir la ventana sin pensar que me encontraría con un espacio en negro). Luego hay una fase nostálgica pero relajada, en la que uno empieza a disfrutar cierta tranquilidad tras esos agotadores cuatro meses. Y pasado un poco más de tiempo viene el bajón rememorativo, fase en la que personajes como Kiko (o Juanjo, o tantos otros) pueden llegar a ser recordados con cariño.
Estoy en esa fase última que describo. En medio, durante este tiempo, ha pasado una casa que nunca llegó a ser de la vida de nadie, en una demostración de urgencia poco responsable por parte del canal de los realitys. Lo cual hizo que nos quedáramos con una cierta sensación de coitus interruptus, pero sin coito ni nada. Ahora hay unos cuantos dispuestos a sufrir lo que no está en los escritos, en una isla de quien sabe donde. Sabido es que no me engancho con nada que no sea nuestro GH, pero sí suelo ver los inicios, al menos el primer programa, y reconozco que el grado de crueldad de esa prueba para ‘Supervivientes’ despierta en mi tanta atracción como rechazo. Supongo que el sádico que todos llevamos dentro puede disfrutar al tiempo que nuestro lado más sensible resentirse con esas dosis televisadas de tortura. Bueno, quizás exagero con lo de tortura, pero podemos convenir que ver a un personaje con aspecto sano al entrar y que al salir se parece más a Ortega Lara que a su propia sombra, es algo bastante espeluznante. Las condiciones de vida son peor que malas, lo cual hace la prueba especialmente dura. El año pasado se encargaba de la presentación desde la isla el gran mito televisivo de mi adolescencia, José María Iñigo. Una vez regresado a España, con una cojera visible por una lesión allí mismo, acudía a una entrevista radiofónica en Versió RAC1, con Toni Clapés, y relataba no lo duro de la experiencia para los concursantes, sino para él mismo y los compañeros de redacción y técnicos que trabajan allí. Cuando le preguntaban si repetiría la experiencia contestaba que sí, que había sido enriquecedora, pero lo hacía con tan poca convicción como para que sospechase entonces que no lo haría, como así ha sido.
Pues bien, ya está aquí esta edición, de nuevo con Vázquez y con un señor que lleva años pronosticando el tiempo. Picazo en la isla se va a aburrir,que el clima tropical ya sabemos como es, mañanas cálidas y tardes tormentosas. Siempre lo mismo. No va a volverse aventurero este gato comodón, pero no niego que seguiré el programa con cierta atención. Por tanto, no es esto lo que me ha llevado a volver a escribir (sin encierro esta vez) sobre este tablón de grises y azules que tantas satisfacciones me ha dado. Realmente me asomo aquí para avisar del cumplimiento de un compromiso, que respondía también a una petición. La petición era que abriéramos un foro, el compromiso fue que lo haríamos y así ha sido. Desde la pasada media noche hay un nuevo punto de encuentro, al que quiero convocar ahora a todos los amigos que firmaron diariamente comentarios por miles en este espacio y durante el tiempo de duración de nuestro programa. A quienes lo deseen les invito a unirse a esa comunidad, a comentar lo que se tercie y a mantener vivo el contacto con otros amigos. Naturalmente que no se va a cerrar este espacio, y también estaremos aquí, haciendo un poco de guardia, al menos hasta que empiece el próximo GH, y entonces ya veremos.
Los detalles técnicos sobre los nuevos foros ya están comentados en nuestro blog (en la entrada Estamos de estreno), por lo cual no me voy a repetir. Solo quiero aprovechar este rincón (que me resulta tan especial) para deciros que espero os guste, que después de pasado tanto tiempo sigo poniendo emoción en todo lo que hago y que deseo larga vida a esos nuevos foros. Llegan con retraso, con bastante retraso, yo diría que mucho, o al menos considerablemente más de lo que muchos imaginarán. Pero nunca es tarde.
Nos vemos por los foros. Y mucha mierda, que dicen los artistas.
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