Final del juego
Aclaración previa: Esta página web ha sido objeto durante las últimas horas, y desde el día jueves 21 de diciembre, de un ataque DoS (o ataque de denegación de servicio). Este es un ataque típico de los ‘crackers’ en Internet para dejar servidores fuera de servicio. Consiste en atacar un sistema de ordenadores o una red, causando que un recurso sea inaccesible a los usuarios legítimos. Se genera mediante la saturación de los puertos con flujo de información, haciendo que el servidor se sobrecargue y no pueda seguir prestando servicios, por eso se le dice “denegación”, pues hace que el servidor no de abasto a la cantidad de usuarios supuestamente generada. Esto, obviamente, no es morir de éxito, no ha sido este gato enterrado en vida por un alojador de Internet, como a lo largo de la noche del jueves pude pensar, sino que se trata de una inoportuna piedra en el camino puesta por un/os necio/s. Hubiera preferido que nada de esto hubiera sucedido y haber podido asistir a la cita diaria en el que era precisamente el último día, el más decisivo e importante de todos. Pero este tropiezo fue ajeno a nuestro servidor y mucho más a quien esto escribe, y supone un interés malsano de tales proporciones que no deja de avivar mi vanidad, al significar que hay quien/es se toma/n una molestia tal. Me han hecho el honor de ser víctima de un ataque como este, que es todo un nivelón. Espero que nuestro alojador de buenos pasos en la investigación abierta, lo cual les conduzca a evitar que la situación se repita, así como a darnos las pistas que esperamos. De forma que si algún otro día, amigo lector, ves que no puedes acceder a nuestra web, que aparece de nuevo el “Account suspended” (cuenta suspendida), que el servidor necesita como recurso para que no sean víctimas otras webs de este mundo global que es Internet, pues ya sabéis que alguien se tomó la molestia una vez más de poner otra piedra en nuestro camino. Hay quien dispara a la rama equivocada, aquella donde no está el pájaro, y no se da cuenta de que es imposible derribar un árbol que creció con cariño y dedicación, que muchos cuidan cada día, y que además goza de una salud envidiable. Disparan con balines de juguete, perdigones, o incluso vulgares balas de fogueo. Y además tienen una puntería pésima. En todo caso, pido disculpéis las molestias que los ‘crackers’ nos han ocasionado a todos, y os confirmo mi gratitud inmensa por estar ahí, como siempre.
La noche de la final vino acompañada de magia, aunque nada comparable con la magia de Gran Hermano. Lástima que las cosas empezasen mal, con tensión y necedad por parte de algunos. No nos merecíamos un comienzo así, lleno de tensión e incomprensión, falto de educación y con un extraño concepto de lo que es oportuno y aquello que no lo es en absoluto. No entendí la queja de Laura Sevillano, que lleva callada tres meses y quiso tener su minuto de gloria para, con voz temblorosa, hacer unas reclamaciones absurdas e injustas. Es sencillamente mentira que no le hayan dado la palabra en ninguna gala, rotundamente falso. Otra cosa es que haya sabido aprovechar sus oportunidades, que las ha tenido, o incluso que no acostumbrase a pedir la palabra y prefiriese la comodidad de ver el programa como un espectador más. Tampoco entiendo que Javi persevere en su postura de víctima, que él mismo propició el martes cuando se le recordó que si quería se podía marchar del plató, cosa que hizo. Ahora las pía y afirma que se siente maltratado, en una utilización perversa del lenguaje, ya que debió decir que no ha sido bien tratado a su juicio, que vienen a ser cosas bien distintas. Es difícil no caer en provocaciones así, y a pesar de todo Milá supo levantar con profesionalidad envidiable un programa que empezaba de la peor forma posible, y lo hizo con la excelencia a la que nos tiene acostumbrados, haciendo tres jugosísimas entrevistas en un programa largo e intenso. Mantener esa intensidad durante tanto tiempo, y según había comenzado el programa, no es nada fácil, y yo no quiero dejar pasar la oportunidad de decir, le pese a quien le pese, e independientemente de las críticas que he hecho esta edición (ayer mismo, sin ir más lejos), que admiro el trabajo de Milá, su competencia indiscutible, la enorme capacidad de trabajo que demuestra, el grado de implicación y la pasión que pone en todo lo que hace. Ella nunca va a cubrir el expediente, sino que va mucho más allá. Con sus aciertos, y sus errores, que todos tenemos. Lo cierto es que la primera entrevistada tampoco ayudó en nada, ya que es muy complicado sacarle jugo a quien a la pregunta “¿Quizá es que eres demasiado egoísta, no?”, te responde: “Pues puede ser, no sé”. De donde no hay no se puede sacar, eso está claro.
Afortunadamente la noche mejoró tras ese comienzo tenso e incierto, y después también de la entrevista a la anodina Mimi. La posición de tercera finalista de esta fue comunicada por un niño de San Ildefonso cantando mientras salía de una bola gigante en el patio. Tras la canora cantada solamente quedaban en la casa las dos reinas, y fue la magia de Jorge Blas la que nos desveló el nombre de Naiala con letras luminosas en el pañuelo negro del mago. Mi sospecha de la primera semana, que mantuve durante más de cien días, se veía así confirmada. También tuvo su refrendo nuestra encuesta, que había ordenado correctamente los cuatro finalistas en el orden que resultó de los votos finales. Ha sido esta una temporada en que la encuesta parece que lo estaba teniendo más difícil que nunca, pero al fin y a la postre terminó acertando, frente a otras que señalaban a Mimi, la tercera clasificada, como ganadora. Eso sí, la diferencia entre la ganadora y el segundo puesto fue mucho más abultado de lo que marcaba nuestra encuesta, ya que Nai obtuvo el 54.6% de los votos y Laura el 27.9%, mientras que Mimi solamente logró concitar el 17.5%, el porcentaje en que se aproximó más a la realidad. Las tres finalistas salieron de la casa a pie y por la misma puerta por donde habían entrado, donde les esperaba un camello a cuyo lomo hicieron un breve trayecto para comenzar después a darse ese baño de gente que comenzaba con los que aguardaban a las puertas de la casa de Guadalix y terminaba con los que rodeaban la pasarela de entrada al plató de Telecinco. En los dos sitios nevaba, en la puerta de la casa por arte de magia, y en ambos casos gracias a los efectos especiales de rigor. Traspasadas las puertas del estudio, y tras los besos, abrazos y achuchones de amigos, familia y los que fueron sus compañeros, se enfrentaban a su propio espejo, algo que hicieron con nervios, me atrevería a decir que con el profundo vértigo que da eso, hasta con miedo. La magia de los efectos especiales tenía que ser sustituida en ese momento por la magia que pudiera irradiar cada una de nuestras reinas particulares, y he de decir que a mi juicio las dos estuvieron bien en la entrevista, pasando bruscamente de un estado de nervios que bloquearía a cualquiera a la sorprendente entereza de contestar con coherencia y hasta con acierto en muchas ocasiones.
Me gustó especialmente Laura, que estuvo segura, madura, alegre y encantadora. Nuestra reina blanca no podía decepcionarnos y no lo hizo en absoluto. Tanto ella como Nai se taparon media cara ante algunas imágenes, sintiendo más vergüenza al ver sus respectivas escenas de cama que las discusiones o la colección de improperios que soltaron ambas en estos más de cien días. Esto es algo que hizo notar con sorpresa Milá, aunque yo lo entiendo desde el punto de vista de los comportamientos públicos y privados de cada uno. Discutimos y nos peleamos en público generalmente, salvo cuando lo hacemos con familiares o amigos, lavando la ropa sucia en casa. Pero en el trabajo, a menudo con los amigos, y en otras muchas ocasiones, nos peleamos en un ámbito público. Sin embargo, casi nadie estamos acostumbrados a mostrarnos sexualmente delante de los demás, reservando a nuestro espacio más privado, el que queda encerrado por las cuatro paredes de un dormitorio, los comportamientos que tienen que ver con la expresión más explicita de nuestro amor, la pasión amorosa o en ocasiones simplemente la necesidad de ese intercambio en el que dos personas coinciden en intereses a la hora de disfrutar del sexo en compañía uno del otro. Esto es lo que les lleva a sentir mayor o menor grado de vergüenza a la hora de ver como el espejo de su paso por la casa les muestra unos comportamientos u otros. No porque se estén avergonzando realmente de lo que hicieron, ni porque se arrepientan de haberlo hecho, sino porque se tratan de actos íntimos, que no estamos acostumbrados a que se muestren a los demás. Me parece llamativo, por otra parte, que una concursante que entra como un flan, nerviosa y con una nula perspectiva de lo que se ha visto y como se vio por el público espectador del programa, tome conciencia con tanta rapidez de que le están enseñando ese espejo del que hablo en el que se puede ver, apreciando por vez primera el juicio popular que de alguna forma es este programa. Y aún más me sorprende que sea capaz de dar respuestas coherentes y hasta bien argumentadas, expresadas con firmeza y serenidad. Esto lo vi anoche en Laura y en la ganadora Naiala, y me gustó apreciar como ellas sí que fueron bien elegidas por tener esa facilidad para pasar de estar en un estado casi ausente y de gran nerviosismo a un radicalmente opuesto estado de sensatez en el que se les está exigiendo que justifiquen sus comportamientos durante tres meses y medio. A juicio de este gato crítico, las dos reinas salieron con notable de esta prueba.
Con todo, el rostro de Naiala en muchos momentos expresaba preocupación y amargura. Vi como se tragaba sus lágrimas y salía para adelante, no sé si como una muestra de firmeza o de inconsciencia. Fue un momento único cuando le mostraron sin filtro alguno las imágenes de lo que tantas veces repitió Dani Lo ante los que fueron sus amigos y aliados, asegurando que estaba con Nai por la guita, que solo el parné le llevaba a mantener esa relación. Más tarde este tuvo ocasión de matizar lo matizable, y aclarar que todo aquello fue en una primera fase del encierro, pero hasta que pudo encontrar un punto de tranquilidad al respecto ella supo responder con gran entereza, disimulando que tragaba y tragaba lágrimas. Las dos coincidieron en no pedir disculpas por su actitud, justificándola Nai con el argumento posibilista de que ella entró para ganar e hizo lo posible por conseguirlo. No tuvo pudor en reconocer que pensó que todo valía, al menos dentro de unos límites, repitiendo la valiente frase de: “Si no hubiera hecho lo que hice tal vez no estaría aquí”. Yo creo que hubiera llegado a la final igualmente, e incluso que la habría ganado, pero su argumento me convence, al menos antes de llegar hasta el punto de someter su actuación a juicio. Laura estuvo más relajada en su entrevista, sonriente, mostrando una especial complicidad con Milá. Su entrevista fue gozosamente entretenida, y nos mostró a una Laura inteligente, que supo defender su opinión y sus actos con respeto y corrección. Naiala estuvo algo más esquiva, menos sincera, y la vi perdida en algún momento, pero no me defraudó tampoco en absoluto.
Lo que no termino de entender es ese especie de apoyo casi unánime que le ofrecieron los ‘morales’ a Naiala, cuando había sido durante mucho tiempo su ‘bestia negra’ en lugar de reina negra, la más odiada con diferencia. Claro que a estos se les desmonta el argumento con muy poquito esfuerzo, ya que bastó con alguna intervención de Pulpi, las propias respuestas de Laura o incluso una simple pregunta de Milá a Marusky, para ver a esta reconociendo que ella también jugó a engañar o a hacer daño utilizando el tabaco de forma nociva; o con preguntas a Gema, que convocó al resto de chicas para ir contra una concursante que simplemente le había caído mal y a la que envidió sin límites. Es más difícil de desengancharse del vicio de ver la paja en el ojo ajeno sin apreciar la viga en el propio que del tabaco. Y si no véase la explicación que daba Mimi, la tercera finalista, a pocos días de la final, cuando se le reclamó que explicara porque merecía ganar GH VIII. La amante del ‘manga’ acumuló una serie de argumentos negativos para los otros finalistas, en los que afeaba comportamientos en los que ella misma ha caído, como mentir o robar comida, y no digamos nada sobre el saber o no convivir. Por otro lado, Pepe estuvo inmenso cuando a la comparación entre su juego de estrategia inteligente y el protagonizado por algunos concursantes de esta edición respondió: “Es que yo jugué al tenis y ellos han jugado al pin-pon”. Y, como siempre, sabias sus palabras en las que, lejos de convertirse en juez de los comportamientos ajenos, lanza el mensaje de que es el propio concursante el que pasado un año podrá decir si piensa que mereció la pena su comportamiento, ya que su devenir a partir de ahora está condicionado por esos actos. Lo de menos es el premio, sin duda tentador, pero cuya importancia es mínima ante la imagen que el paso de un concursante deja en el público. Primero de todo hay que invertir en uno mismo, para poder después plantearse la lucha contra todos los demás. Siempre da gusto escuchar a Pepe Herrero, y yo pensaba anoche que es curioso como los que ahora critican a los ‘calaveras’ dicen que Pepe hizo su estrategia de forma elegante y sin dañar a los demás, pero sin embargo lo que ellos dicen se parece mucho a lo que yo escuché a Sarita, Jesús, Saray y compañía sobre ese ’señor de los récords’, como aquí le llamamos. He evitado caer en la torpeza de comparar ambas ediciones (incomparables), pero la presencia ayer de Pepe en el plató me ha llevado a ello excepcionalmente.
Mucho más se puede comentar de la final y algunas reflexiones se me han quedado en el tintero en torno a esta edición de GH y la propia esencia de esta experiencia. Por esto, os emplazo a seguir con nosotros durante unos días, para terminar de rematar lo pendiente, que serán esas reflexiones así como algún otro regalo a modo de recuerdo de esta octava edición del concurso. No hay lugar para despedidas aún, ya que aún no hemos dicho todo, y además en los próximos días os propondremos algún modo de dar continuidad a nuestro contacto, con el objeto de no interrumpirlo aquí hasta una hipotética próxima edición. Lo cierto es que este gato nostálgico no sabe nunca a la hora del final de una edición, si volverá a someterse a su propio encierro la próxima vez, esto es algo que suelo decidir sobre la marcha. Sea como sea, seguro que seguiremos en contacto, y en todo caso estoy seguro de que nos veremos cualquier día en cualquier parte. Os deseo unas muy Felices Navidades, y felicidad por siempre para todos. Fue un placer inmenso.
[ Dejo vídeo de la final, con una duración mayor de la habitual, al pie de las columnas de la izquierda. Puedes verlo también, junto al resto de vídeos de esta edición, en nuestra sección correspondiente, haciendo clic aquí. ]
![]() |

































(1 voto/s, media: 4 sobre 5)








