Malos jugadores
Decía Borges, con esa prosa poética tan arrulladora: «Si pudiera vivir nuevamente mi vida, en la próxima trataría de cometer más errores. No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más. Sería más tonto de lo que he sido, de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad. Sería menos higiénico. Correría más riesgos, haría más viajes, contemplaría más atardeceres, subiría más montañas, nadaría más ríos. Iría a más lugares adonde nunca he ido, comería más helados y menos habas, tendría más problemas reales y menos imaginarios. Yo fui una de esas personas que vivió sensata y prolíficamente cada minuto de su vida; claro que tuve momentos de alegría. Pero si pudiera volver atrás trataría de tener solamente buenos momentos. Por si no lo saben, de eso está hecha la vida, sólo de momentos; no te pierdas el ahora.»
La experiencia de Gran Hermano es, como la vida, un viaje del que hay que intentar disfrutar a cada momento. Y además esa vivencia tiene mucho de juego, y si la vida habría que disfrutarla el juego está claramente diseñado para ello. El otro día experimenté una clara situación con respecto a esto jugando al billar americano con unos amigos, juego que tenía casi olvidado. Estaba casi a punto de ganar y tenía que elegir entre dos posibles bolas para meterlas en la tronera correspondiente. Una de las bolas era muy sencilla de meter y me llevaría con seguridad a la victoria del juego, la otra era más compleja pero más placentera de ejecutar y más vistosa en caso de ser bien jugada. Me parecía tan placentero ejecutar esta segunda jugada que valía más que perder el juego. Me decidí por ella, entonces, y perdí. Uno de mis amigos me miró con extrañeza y preguntó: “No entiendo por qué hiciste eso cuando tenías posibilidad de ganar el partido fácilmente”. Sonreí e interiormente me pensaba la respuesta que nunca le di: “Porque prefiero disfrutar más de cada tiro, que ganarte el partido”. El éxito y la victoria en la vida, casi tanto como en un juego, están más relacionados con disfrutar del proceso, que con ser ‘mejor’ o ‘peor’ y más aún que con proclamarnos ‘el mejor’ o ‘el peor’. Tiene que ver, según yo lo veo, con tratar de amar cada una de las cosas que hacemos, ya sean cosas trascendentes o cotidianas. Y tiene que ver con saber disfrutar el momento, ‘Carpe Diem’. Como dice Borges en la continuación del texto que he reproducido: «Si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano. Si pudiera volver a vivir comenzaría a andar descalzo a principios de la primavera y seguiría descalzo hasta concluir el otoño. Daría más vueltas en calesita, contemplaría más amaneceres, y jugaría con más niños, si tuviera otra vez vida por delante. Pero ya ven, tengo 85 años… y sé que me estoy muriendo». Es un buen ejemplo para ponerlo en práctica ahora que aún no hemos llegado a esa longeva edad.
No tengo seguridad de quien va a ganar esta edición de Gran Hermano aunque sí cierta convicción al respecto, y relativo a mi convicción no tengo claro que vaya a ser de las personas que más han disfrutado la experiencia, pero como digo son cosas bien distintas, una cosa es ganar el juego y otra saberlo disfrutar. Estoy seguro de que la pandilla de los ‘malos’ han disfrutado más y mejor, aún siendo conscientes que mostrándose tal y como son perderían puntos. Es como si el ciclista decide subir la montaña por su lado más empinado, mientras el resto del pelotón lo hace por la ladera más cómoda. De forma parecida a esto Dani R. se ha puesto chinitas en el camino, cuando no pedruscos de vivos filos. Esta semana, sin ir más lejos, este concursante ha dado paletadas hondas y precisas para cavarse su propia tumba, tan virtual como el resto de su/nuestro juego. Una actitud que cuando moraban la casa doce o catorce personas, incluso menos, a mí no me molestaba y asumía como parte de una estrategia del juego. En este momento me ofende, me incomoda, subleva mis ánimos y altera mis nervios.
El acoso al que este concursante está sometiendo a una compañera, con la impagable ayuda de Pulpillo, en el papel de fiel escudero de su señor, puede estar siendo la mayor de las torpezas que haya cometido en los casi tres meses que dura ya su recorrido en la casa. De ser verdad los porcentajes que nos mostraron ayer en el resumen, absolutamente igualados entre los tres nominados, y teniendo en cuenta que los ecos de la bronca que lleva a Mamen a conseguir levantar de su cama a Dani ’sucio’ agarrándole por el jersey han ocupado casi dos resúmenes completos, puedo suponer que esto producirá una reacción en esa parte de la audiencia que vota que puede beneficiar claramente a Mamen. Entre otras cosas, creo que a mucha gente le pasará como a este gato inocente, y es que me creo las lágrimas de Mamen como una expresión de impotencia, quizá como un rechazo al acoso que está experimentando por parte de dos de sus compañeros. Y me la creo por más que pierda parte importante de su credibilidad al ver como se presenta en el ‘confe’ compungida pero portando esas orejitas de gato que tanto han intrigado e intrigan a casi todos. Esta concursante ha rehuido la discusión infinidad de veces, como decía hace un par de días, no se ha dejado dar a conocer, escondiéndose continuamente en su concha como en un acto reflejo. Esto le hubiera llevado directa a la expulsión en tanto Dani R. y compañía hubieran mantenido una actitud amigable durante estas últimas semanas, renunciando a su estrategia de desestabilización del contrario, una estrategia que ya tengo dicho no fue patrimonio de este grupo sino que fue compartido en muchos momentos por los que tenían en frente, aunque aquellos la mantuvieran de forma menos insistente y disciplinada. Si ahora hay alguna duda de que Mamen vaya a ser la que abandone Guadalix el responsable es única y exclusivamente quien está pretendiendo ser su verdugo.
Igual que muchos podemos tener cierta simpatía por los ‘malos’ (los canallas, los más traviesos de la clase), también es cierto que una mayoría tiende a ponerse del lado del más débil. En este caso la débil es Mamen, y por mucho que la acusemos de practicar el victimismo, ya sea que lo digan en la casa o lo repitamos nosotros, el mensaje, lo que queda en la retina de muchos es lo que se ve, es decir los llantos. Pero sobre todo es la sensación de que hay dos tipos que le están tocando las narices sin medida. Ayer veía a Rubio y me venía a la mente la imagen de esos paparazzis o reporteros de agencia televisiva especializados en noticias del corazón (o como decía Amilibia del hígado y otras vísceras) que persiguen al famoso de turno preguntándole de forma insistente sin respetar su silencio. Me pareció similar la forma en que le repetía Dani a Mamen la pregunta de si no quería hablar con él (era evidente que no), lo pesado de su maniobra de acoso y derribo. Volviendo al texto con el que abro este comentario, Dani ‘Dam’ (su enigmático apodo de los comienzos) ha decidido vivir con riesgo, poca higiene (¿de ahí lo de ’sucio’?), escasa seriedad, viviendo con poca sensatez el ahora. Lo ha hecho en edad mucho más temprana que Borges, por suerte para él, sólo que en esta experiencia va dejando demasiados cadáveres bajo la alfombra, y ahora mismo se equivoca, a juicio de este modesto cronista, perseverando en una maniobra que a mí me desagrada ver.
De nuevo enlazando con lo que contaba al principio de esta nota, una de las cosas que me ha demostrado la ‘pandi’ de los ‘calaveras’ es que son muy malos jugadores, algo que me ha parecido siempre y así lo he contado aquí hace exactamente un mes, cuando comparaba GH con una partida de dados. Me han parecido malos jugadores porque han demostrado no saber ganar, gestionar muy mal su victoria creciéndose en exceso al verse con la mayoría, haciendo un ejercicio abyecto del poder. También me pareció que no eran buenos jugadores cuando vi su mal perder la infausta semana de la banderita del círculo rojo (los círculos rojos han dado los mayores disgustos a GH esta temporada, las bolas del bombo de la señorita Pepis del primer día era rojas, como el círculo de la bandera de Japón). Pero sobre todo me pareció de muy mal jugador que Dani dijera aquello de: “si no voy a ganar esto prefiero irme ya”, lo cual me lleva de nuevo a la reflexión del inicio, y es que un buen jugador disfruta tanto o más del propio juego en sí que de la victoria. Por último, estos días sigo comprobando como el mal jugador utiliza un argumento que supone una perversión del propio juego cuando dice: “si Mamen no soporta esto lo tiene muy fácil, que salte la valla y se marche”, o cuando confiesa aquello que he sospechado estos días y es su deseo de que o bien Mamen o Dani ‘puñitos’ le agredan en un arrebato para ser automáticamente expulsados. Y es que un buen jugador jamás desea ganar por incomparecencia del contrario sino que prefiere siempre ganar en buena lid, enfrentándose a su oponente.
Con todo lo dicho, he de confesar que este gato testarudo preferiría que esta noche se largase Mamen, lo cual dejaría la casa en una situación que me parece más atractiva, en la convicción de que ni ella ni Mimi van a ser capaces de mostrarse tal cual son, si no lo han hecho ya. Y entre seguir viendo a ese dúo que parece haber vivido una súbita regresión a su etapa de preescolar, o el ‘canalleo’ que se traen los demás, lo siento mucho pero prefiero ver esto último. No sé si ‘alea jacta est’ o no lo está del todo, pero en cualquier caso lo veremos esta noche.
Y una frase que rescataba ayer Huna del de Rus, personaje que me desconcierta cada día y del que no termino por decidir si es un espabilado al que la vida le ha hecho superviviente nato, o es más inteligente de lo que podríamos pensar: “Es que aquí todos tenemos sangre en las venas, aunque no lo parezca, lo que pasa es que algunos, como yo, nos hemos dejado un par de frascos en casa. Mamen se los ha traído en el bolsillo, y ahora con la nominación se los está inyectando”. Pues no le falta razón. Mamen está sacando la cabeza ahora más que nunca, lástima que ya sea tarde.