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10.2006
Archivo mensual
El ahorcamiento inesperado
Los tres nominados están convencidos de que no serán ellos los que saldrán la noche de mañana de la casa de Guadalix. No hay excepción, los tres piensan que se habrán de librar de esa muerte virtual que supone la salida de esa casa/jaula de cristal. El convencimiento viene de razonamientos probablemente distintos, y alguno que tengo la convicción de que comparten, pero en todo caso yerran por una deducción que no contempla la existencia de un factor inesperado. Esto me ha recordado la ‘paradoja del ahorcamiento inesperado’ que formulara Michael Scriven a principios de los cincuenta y que convocó a expertos en lógica de la ciencia, filósofos y especialistas de otras disciplinas a intentar resolver dicha paradoja.
En su planteamiento original nos presenta la ‘paradoja del ahorcamiento inesperado’ a un hombre condenado a la horca, cuya sentencia es comunicada por el juez un sábado: «El ahorcamiento tendrá lugar a mediodía, uno de los siete días de la semana próxima. Pero no sabrás qué día será hasta que no se te informe de ello la mañana del día del ahorcamiento». El juez era conocido por ser una persona que siempre mantenía su palabra. El prisionero, acompañado por su abogado, volvió a la celda y tan pronto como se encontraron solos los dos hombres, el abogado sonriendo exclamó: «¿Te das cuenta? No es posible llevar a efecto la sentencia del juez.»
El abogado razona por qué no podría llevarse a la práctica la sentencia de la siguiente forma: «Obviamente, no pueden ahorcarte el próximo sábado. El sábado es el último día de la semana. La tarde del viernes estarías aún con vida y sabrías con absoluta certeza que el ahorcamiento tendría lugar el sábado. Sabrías esto antes de que se te comunicase el sábado por la mañana. Esto violaría la sentencia del juez. Por tanto, el sábado está completamente descartado. Esto hace que el viernes sea el último día en que pueden ahorcarte. Pero no pueden ahorcarte el viernes porque el jueves por la tarde quedarían sólo dos días: viernes y sábado. Puesto que el sábado no podría ser, el ahorcamiento tendría que ser el viernes. Saber esto volvería a violar la sentencia del juez. Así el viernes queda eliminado. Esto nos deja el jueves como último día posible. Pero el jueves está descartado porque si estás vivo el miércoles por la tarde sabrás que el jueves será el día. Exactamente del mismo modo puedes descartar el miércoles, el martes y el lunes. Esto deja mañana solamente.» A lo que el condenado contesta: «¡Pero no pueden ahorcarme mañana porque lo sabría hoy!» En pocas palabras, no hay nada contradictorio en las dos afirmaciones de la sentencia; sin embargo, no puede llevarse a cabo en la práctica.
Al igual que el sentenciado y su abogado, los tres nominados de esta semana tienen la convicción de que no será ejecutada en ellos la sentencia del público. Estos lo piensan así porque cada uno está convencido de que es mejor que los otros, y además ha analizado de forma pormenorizada los errores del contrario. Les ha faltado perspectiva, la suficiente al menos para compararse con los otros, además de un auto análisis de sus propios errores. Bastaría con que se hubieran dado un paseo por la casa, relajadamente, ejerciendo de espectadores de Gran Hermano, sin poner barreras ni cerrar habitaciones con llave, para tomar la distancia necesaria y modificar sus conclusiones. Tanto Naiala, inmersa dentro de su propio grupo, como Kiko y Gema, muy cerrados en si mismos, incluso más que en su grupo; están obviando que la decisión de la audiencia puede ser tan inesperada para ellos, como prevista por la mayoría de espectadores. De igual manera que los protagonistas de nuestra paradoja no han considerado lo inesperado de la decisión del juez en cualquiera de los días señalados. Confiados en la imposibilidad de que se cumpliera la sentencia, ellos esperan que pasen los días hasta completar la semana, de manera que habrían evitado la horca. Esto posibilita que cualquier día pueda aparecer el verdugo en la celda del condenado, porque sumido en su errónea confianza no lo esperaría en ningún caso. Se habría cumplido entonces, de forma escrupulosa, la sentencia dictada por el juez del caso. Es la ‘paradoja del ahorcamiento inesperado’.
En el análisis de esta experiencia que es Gran Hermano, en la observación de los que participan de algún modo en ella, juega un papel extraordinariamente importante el terreno de las simpatías personales, la vibración que a cada uno le transmitan los habitantes de esa casa. Esto es algo a lo que es difícil sustraerse, pero a la vez nos extraña o contraría el que otros tengan percepciones distintas, que puedan sentir la simpatía por aquel a quien nosotros vemos con peores ojos. Si pienso fríamente, algo casi imposible de hacer en madrugadas como la del lunes al martes, pero que hoy sí se me hace posible, creo que podría tener una relación cordial con todos ellos, que seguro que para sus madres son los mejores y tienen todos un lado bueno y apreciable, cuando no extraordinario. Pero esta experiencia no sería lo mismo si no se produjera esa discrepancia en la que se pone de manifiesto lo diferentes que somos, o las distintas perspectivas desde las que vemos las cosas, o lo que nos separa nuestra educación, nuestras señas de identidad culturales. De alguna manera esto también es parte del juego, y en la tradicional división en dos grupos, que como hemos señalado tantas veces es un esquema repetido invariablemente, hay un beneficio claro de cara al espectáculo, e incluso al negocio. Está claro que cuanto más enconadas están las posturas, en la medida que esos dos grupos (los que sean cada vez) logren aglutinar a un mayor volumen de espectadores, no solamente aumenta el interés sino que también sonará con más frecuencia la máquina registradora de votos en llamadas o mensajes telefónicos. Viviendo el juego como lo vivimos desde fuera, y en la medida que pongamos más pasión a la vivencia, es entendible que reproduzcamos en parte el esquema que concentra nuestra atención, y nos dejemos igualmente arrastrar por la actitud grupal. Esto no es ni bueno ni malo, sencillamente es.
No quiero dejar pasar estas líneas sin comentar nada de actualidad de lo que ha sucedido en la casa en las últimas horas. La tensión de la madrugada se extendió durante las horas de la mañana, tranquilizándose considerablemente en la tarde y completamente durante la noche. Kiko volvió a dar muestras de su carácter violento, discutiendo por lo que parece un nuevo episodio de desaparición en la casa, en este caso con sus cuchillas de afeitar de protagonistas. La doble K son tendentes a poner esa casa al borde de una situación extrema. Esta es una observación que realizo con tanto convencimiento como que no creo en absoluto que pueda estar influida por esas preferencias o simpatías hacia unos u otros, de las que hablaba en el párrafo anterior. Aunque ellos lo vean de forma distinta, en un caso más de ‘ojo viguismo’ (ver la paja en ojo ajeno y no la viga en el propio), tengo la convicción de que el mayor origen de conflictos está en estos dos personajes, Kiko y Kiran, que son además muy amigos de auto ensalzarse como forma de impúdica protección. En los primeros días me pareció ver en Marusky a ese Arturito del año pasado (”soy el ser más noble que hay en esta casa”), hablando a las cámaras mientras hacía auténtica hagiografía de sí mismo. Pero ahora veo más en esa tesitura a Kiko, que se autocalifica como el que más trabaja o el que menos problemas genera en la casa. Realmente lo suyo es más como lo del borracho, que lo primero que se encarga de aclarar es que “yo no estoy borracho”.
Muestra de lo que decía sobre las simpatías, o el ‘feeling’ que logramos tener con unos y con otros, es el panorama de anoche, con Daniel ‘Dam’, Javi, Naiala y Laura hablando en el dormitorio de dos sobre la amistad y el sexo, una especie de ‘Cuando Harry encontró a Sally’ en clave personal, en la que Naiala se muestra la menos abierta, no sé si por más conservadora o por menos sincera. Al tiempo, en el salón (se siguen creyendo dueños del cortijo) Kiko, Gema, Kiran y Marusky ríen la dudosa gracia del dúo cómico Mamen-Mimi en el ‘tatami’. Pulpillo anda de oyente, y apenas sonríe. Poco más tarde Maru les martiriza contándoles episodios de hospital. Ya sé que es solamente mi apreciación personal, pero con la conversación de los primeros me entretuve, y habría podido intervenir con gusto si la hubieran tenido en el salón de mi casa; pero en la reunión de los segundos habría estado incómodo y aburrido. Es así.
Ni héroes ni villanos
No sabía como titular. ¿Noche de los cuchillos largos? ¿Casa de locos? ¿Al borde del abismo?… Lo dejaré en algo medio neutral, tibio cual Danilo jardinerito. La prueba que les han propuesto para los próximos tres días es una locura, y lo es por varias razones. Para empezar porque sus reglas son tan complejas que me considero incapacitado para explicarlas, dado que ni los propios habitantes han sido capaces de entenderlas o saber si lo estaban interpretando debidamente, y porque es todo tan enrevesado que anoche la imagen que me traía la ventanita de GH más me parecía la de una película de terror, tanto que llegué a temer que en cualquier momento apareciese el malo de detrás de una cortina. Y será por cortinas.
Pero mis miedos no eran infundados, ni producto de una paranoia. Mahme-Mimi llorando porque Dani ‘el sucio’ ha robado el chocolate y las cervezas de todos. Kiko y Naiala discutiendo a viva voz, el primero dando nuevas muestras de su carácter violento y ella de cierto desequilibrio extraño en su comportamiento. Laura con una pelota que representa ser la bola del mundo entre sus brazos. Gema y Greta envenenando y envenenándose. Javier callado. Todo esto en medio de un extraño ambiente. Lo único que se aproxima a la normalidad es ver a Marusky malmetiendo, como siempre. La prueba tenía buena pinta sobre el papel, pero creo que ha sido como mencionar la soga en casa del ahorcado o, echando mano del refranero, como dar pan a quien no tiene dientes. Han metido en la casa un juguete que no han sabido utilizar y que, como decía Pulpillo anoche, se les ha ido de las manos. Esto me hace recordar algo que cuenta Luis Piedrahita en su divertido libro ‘Monólogos del rey de las cosas pequeñas’: “De repente alguien dice: «yo soy un amante de los animales. Me gustan los pájaros: voy a meter uno en una jaula.» Luego, al verlo, se siente culpable y dice: «Pues… voy a ponerle un columpio.» ¿Un columpio a un canario? ¡Pero ¿no ves que no tiene brazos?! Es como si le pones una guitarra y le dices: «¡Hala! Además de cantar, toca.»”. Cámbiese canario por ratoncitos, y pensemos que ni saben ni pueden afinar ese instrumento que es la prueba.
El caso es que siendo casi las seis de la mañana me sigue resultando difícil contar lo que veo. Media casa está atrincherada en la habitación de seis. Temerosos de lo que pudiera pasar en la oscuridad de la noche, Greta, Kiran, Kiko, Gema, Mahme-Mimi y Maru se han encerrado tras intentar consultar si era algo ajustado a las reglas de la prueba. Pero es que esta madrugada les han dejado solos, y en algunas ocasiones que han intentado hacer una consulta en el ‘confe’ no han conseguido que se abriera su puerta, algo que les puede haber transmitido una cierta sensación de abandono. En los papeles que explican la compleja prueba solo se menciona, según parece, la prohibición de encerrarse para quien tiene la custodia del mundo (la pelota que mencionaba antes), lo cual no es el caso. Mientras tanto, en la habitación de cuatro, Javi, Naiala (que pela patatas), Laura, Daniel ’sucio’ y Pulpillo traman una respuesta al atrincheramiento del otro equipo, que pasa (entre otras opciones) por no hacer comida para ellos y procurar que desistan por inanición. Dani LO, sólo en el patio, pinta un monstruo en una pizarrilla, que le sale a reventar de anabolizantes, toda una concesión a su subconsciente. Lo cierto es que la noche, en medio del desconcierto en que me tiene sumido, está siendo larga, inacabable y apasionante. Pruebas así son las que hacen afición.
En el reparto de papeles entre héroes y villanos, a Naiala le tocó el papel de Princesa Leia, a Dani LO el de Batman, Kiko es Spiderman, Gema es Wonder-woman, Javier el hombre invisible, Laura es Catwoman, Dani ‘el sucio’ Darth Vader, Marusky es Elektra, a Greta le ha correspondido el envidiable papel del Caballero Fénix, a Kiran el de La Cosa, Pulpillo es La Masa, y Mimi una Supernena. Mahme es árbitro, aunque la he visto con el disfraz de Superman, supongo que por ponerse a nivel. Según ha contado jazz en nuestros comentarios: “Ellos están sin disfraz, haciendo lo que sea. Cuando suena la sirena, el ‘súper’ les dice qué actividad tienen que hacer, y qué personajes tienen que hacerla. Las pruebas suelen consistir en duelos, tipo las olimpiadas rústicas de la primera semana. Para competir, tienen 220 segundos para entrar en unas cabinas y ponerse el disfraz. La árbitro vigila la marcha del juego y pone normas en caso de dudas. El ganador de cada jueguecillo suma 1 punto para su equipo. Tras el juego, comienza un segundo tiempo en el que cada uno tiene que desarrollar su ‘misión personal’, una misión que cada uno ha escogido. Tras la misión personal, cada uno tiene que hacer su ‘rutina’, descrita por el super según las características del personaje”. Y para entenderlo mejor nos pone un ejemplo: “Suena la sirena. El súper llama a Darth Vader (Dani ‘Dam’) y a la Princesa Leia (Naiala), a competir en el jueguecillo ‘lucha de gladiadores’. Estos dos van a las cabinas, se ponen el disfraz a toda prisa, se suben a un podio y gritan en plan superhéroes, van al salón y se pegan con unos bastones de piedra, al mejor de 5 partidas, el que gana suma 1 punto para su equipo. Suena la sirena, comienza la misión personal: Dani ‘Dam’ ha escogido ’sustraer’ los extras como el chocolate, cerveza, etc. Naiala, por su parte, parece que escogió poder ordenar a la gente lo que tiene que hacer, siempre y cuando sean cosas buenas. Por eso, ordena a Daniel que devuelva los yogures que ha escondido. Vuelve a sonar la fanfarria, y comienza la ‘rutina’, tienen que estar una media hora luchando con sus espadas láser. Cada personaje tiene sus rutinas y sus misiones”. Añadir que en esta confrontación entre buenos y malos deben hacer que los buenos parezcan malos, y que alguien debe custodiar el mundo, como conté antes, intentando por todos los medios que nadie se lo arrebate. Como decía yo antes: un lío.
Dos de las ‘misiones personales’ escogidas han dado un juego especial. La de Gema consistía en poder hacer una pregunta a cada uno, a condición de que no se podía mentir y solamente se admitía un ‘Sí’ o un ‘No’. A Daniel ‘Dam’ le preguntó si había robado el sujetador. Lo mejor es que contestó que no. La otra fue la de este Daniel, precisamente, que en su plan no descrito de boicotear el programa, decidió esconder los caprichos personales de la compra, es decir los yogures, chocolate y cervezas. En este caso la reacción fue realmente sorprendente, ya que pudimos ver anoche como Mimi lloraba desconsoladamente por haber perdido (circunstancialmente) su chocolate, lo cual produjo la reacción empática de la otra mitad del ‘dúo cómico’, aunque con una actitud un poco más madura. Y hubo un momento delirante en que veía a Laura, con la bola del mundo entre sus brazos, pidiendo a Dani ‘el sucio’ parte del chocolate escondido, para comérselo encima de su cama, argumentando no sé que solución al conflicto que tampoco llegué a comprender. Y es que la casa de Guadalix ha sido, más que nunca esta noche, una casa de locos.
Lamento no poder dar muchas más claves que las que se pueden desprender de este relato algo inconexo. Lo que si puedo decir es que en medio de mi desconcierto, no me falta una valoración de lo sucedido en las últimas horas. Ver a Kiran y Kiko realmente encendidos, comentando que ‘los otros’ “son unos niñatos que han decidido jugar un juego de hombres, pues nosotros vamos a jugar como hombres, y se van a enterar”, con Marusky brujuleando alrededor sembrando más y más cizaña, es la prueba del nueve de lo que decía al principio de este artículo, y relajando (o endureciendo) el tono podría volver a echar mano del refranero para decir que esta prueba para algunos es como poner la miel en la boca del asno. Lo que quiero decir es que hay algunos que han entendido el juego y han entrado en el mismo, mientras que otros no han sabido salir de su trasnochado papel de machitos. Entre Kiran y Kiko parecen haber establecido una incruenta batalla por ver cual de los dos es más machito, si el Kiran que repite sin cesar, de forma abrumadoramente repetitiva, que el arroz que cocina Javier está duro, o un Kiko que decía ayer por la tarde que en esta vida hay unos que han nacido para mandar y otros para ser mandados, siendo el caso que estos últimos no podrán nunca valer para mandar. Se lo decía con prepotencia a Pulpillo cuando este contaba que algún día puede que se anime a poner un negocio, plan que se encargó de chafarle el ‘machito’ Kiko con su clasista teoría. Ni que decir tiene que él mismo se encuadra dentro del grupo de los ‘nasíos para mandar’, pues faltaba más.
[ Dejo vídeo de la semana 3 en la parte baja de las columnas de la izquierda. También puedes verlo en nuestra sección de vídeos, haciendo clic aquí. ]
Palanca rota
Hablaba este gato parlanchín hace unos días de la teoría de la ‘palanca de control’, que habría ostentado Kiran durante la sublime prueba del rulo, en su papel de infiltrado con influencia sobre los demás al conocer una clave que los otros ignoraban. Ese ‘rol’ le garantizaba temporalmente la supervivencia, ya que tanto dentro como fuera había calado su difícil papel en esa prueba, y además a la audiencia le llegó especialmente su llanto en el ‘confe’, dolido por haber provocado que su ‘amigo’ Kiko sacara su peor cara en la reacción violenta que enfrentó a ambos. Tener la ‘palanca de control’ no es un seguro de vida, aunque la puede prolongar.
Kiran ha administrado muy mal la ventaja que había conseguido y en los siguientes días, durante la prueba de la ‘Carrefour Entreprise’, se ha mostrado irascible, injusto e intolerante, y este concurso no lo gana casi nunca alguien así. Sus críticas, unilateralmente dirigidas hacia Javier y Laura, por la calidad de la comida o los horarios en que esta era preparada, son un mero objeto dirigido a minar la imagen de esos dos compañeros, que están en el centro de su punto de mira, y a los que desea ver fuera de la casa cuanto antes. Kiran ha vendido la piel del oso antes de cazarlo, ha soñado que iba al matadero con la pieza de Naiala, y hace recuento de activos, tras el cual se frota las manos al pensar que eliminado Javier o Laura, podrá liderar al grupo aplastantemente mayoritario de la casa. Excluye al mallorquín Dani porque le considera un tibio, que lo es. Y acertadamente sitúa fuera del juego, de momento, al otro Daniel y a su escudero Pulpillo, que se venderían al mejor postor, dentro del papel de ausencia de principios que están representando. Posiblemente se equivoque en el primer estadio de su plan, y es que el jueves próximo puede ser Naiala la que vuelva de la sala de expulsiones. Pero es que además se equivoca dejando transparentar tanto su estrategia, ya que precisamente aquellos que señala como próximos objetivos para abandonar la casa, son los que cargan con sus impertinentes e injustas protestas. Y aún se equivoca de forma más grave, pero muchísimo más grave.
En el recuento de activos que hace el irlandés errante no entra el dúo cómico Mahme-Mimi, sobre las que tiene serias dudas. Por tanto solamente le quedan la fiel Greta, de la que me atrevería a decir que se situaría cerca de cualquier hombre que le hiciese algo de caso, y la parejita ‘Mattel’, que aún cuando él piensa que pasarán el corte de la próxima expulsión, no deja de ser consciente de que peligra uno de los dos. Como mucho contaría con tres personas, cuatro contándose a sí mismo, lo cual es claramente insuficiente para sus aspiraciones de poder, que son tan amplias que se imagina líder pronto. Realmente le tienta el papel de líder, quizá estigmatizado por esos tres días que pusieron la ‘palanca de control’ en sus manos. Atendiendo a sus objetivos necesita sumar activos, y se ha lanzado en plancha hacia Marusky, que hasta ahora consideró la conveniencia de sentarse con el culo entre dos sillas, en una postura mucho más tibia que la del jardinero Daniel. Pero Kiran comete su gran error en medio de la maniobra de acercamiento a Maru, esta misma madrugada, y esa es la grave equivocación a la que me refería, en la cual la ‘cizañera’ le da el empujón definitivo que le lanza al vacío, ya que tras la explosiva conversación que mantienen no me cabe duda que serán expulsados por mayoría abrumadora de votos cuando sean nominados.
La correlación de fuerzas en la casa es lo único que les puede ir salvando, razón de más para desear que el expulsado de esta semana sea o Kiko o Gema. Estos dos candidatos acompañaban a Marusky y Kiran en el dormitorio de este, cuando Maru propone un plan a ejecutar por el que es ya su grupo en días cercanos a la expulsión. Se trata de robarle tabaco a Pulpillo para que este piense que ha sido Naiala, de esta forma ‘los otros’ (más vivos que los de la película de Amenábar) se echarían las culpas entre ellos y así conseguirían que Pulpillo fuera como un perrito faldero a los brazos del grupo que pretende liderar Kiran. El símil cánido no es invento de este félido, ya que el ‘vendedor de alarga-penes’ califica a los ‘naialos’ (gracias por la atribución, Belén Rodríguez) como “unos perros”, frente a la lealtad que observa en su grupo. No analizaré lo que supone de ignorancia desasociar la idea de lealtad con la raza canina, al tratarse de una especie que me es ajena, pero lo que tengo claro es la torpeza infinita de este aspirante a líder, que es capaz de relamer de sus labios una miel que se puede convertir fácilmente en hiel. Kiran ha perdido el control. La palanca está rota.
Es llamativo que la misma protagonista del bochornoso espectáculo del viernes, cuando descubre que le falta su sujetador negro, en que a lo Sarita de Lucas inunda la casa de gritos histéricos, insultando a mansalva a un compañero al que priva de juicio y de defensa, esa misma habitante es la que califica a ‘los otros’ de mal educados y ordinarios. Pero es que es la misma que dice sentirse ofendida por las bromas (”porque tengo 35 años y a mi no se me gastan bromas”) y se escandaliza porque alguien le pueda sustraer una prenda íntima, y sin embargo anoche esté tramando hacerle desaparecer tabaco a Pulpillo. Es anonadante, especialmente si pensamos que ellos saben que están delante de las cámaras, pero ¡por el amor de dios!, ¿cómo pueden ser tan torpes? Esto no es un doble rasero, ni hay ley del embudo que valga, es sencillamente de una poca vergüenza que asusta.
El autor del hurto del sujetador fue Daniel ‘Dam’, según pudimos ver anoche en el debate (ver vídeo en esta página), que además guarda en una bolsa algunas otras prendas íntimas, según se pudo ver al menos un par de tangas o braguitas. Su actitud es claramente reprobable, especialmente por lo que supone de violación de la intimidad de algunas compañeras, e incluso por amigo de lo ajeno que no está respetando a sus semejantes. Su gran pecado fue no dar la cara y apechugar con lo que hizo, ya que a la actitud rompedora y políticamente incorrecta, teóricamente despreocupada por las consecuencias de lo que hace o dice, por lo cual se permite transmitir la imagen de racista obsesionado por el sexo y poco respetuoso con las mujeres, solamente le puede acompañar la coherencia de reconocerse como autor del hurto, argumentándolo con la verborrea de la que hace uso. Pero en lugar dar la cara optó por tirar el sujetador tras un arcón frigorífico de la despensa y seguir disimulando, con la temerosa complicidad de Pulpillo, que se desmarca en seguida diciendo a su ‘amo’ que él nunca vendería ropa íntima robada en eBay, probablemente porque no sabe lo que es eso (me refiero a la casa de subastas, aunque puede que tampoco sepa mucho de lencería femenina).
Y para terminar por hoy, dos perlas de muy diferente índole. La primera de Marusky esta misma madrugada, en medio de la conversación de las intrigas con Kiran y Greta, y dirigiéndose a esta última, compara la actitud de Javier hacia las dos, que según ella tiene la intención de llevarlas hacia el grupo de los ‘naialos’, y se le escapa directamente de su subconsciente la siguiente frase: “A mi me está intentando ‘conquistar’ de otra manera, porque sabe que yo no soy gilipollas”. Greta no alcanza a ver lo mismo que yo vi, y no es otra cosa que la estaba llamando gilipollas tan alegremente. Claro que un rato antes y ante la pregunta de Greta de por qué se acercan todos a ella cuando están nominados, la ínclita Maru le respondió: “Porque eres frágil”. Pues si que la puso bien en un rato, y la otra sin enterarse. Y Pulpillo, que descubrió la madrugada de la fiesta de cumpleaños de Javier su faceta artística, cuando de forma bastante presuntuosa le contaba a Laura y Javier como ha representado papeles de protagonista en tres obras de teatro de grupos aficionados. Preguntado por Javier de que iban las obras se le ocurre detallar: “Pues una era una obra de Federico García Lorca, ‘Melocotón en almíbar’ se llamaba. De las otras tres ni me acuerdo”. Según Pulpillo, el público se venía abajo cuando él salía al escenario, lo cual no dudo. Lástima que no sea capaz de recordar sus papeles, y confunda a los dramaturgos. ¡Si el maestro Mihura levantase la cabeza!
[ Dejo vídeo del sujetador de Marusky (dicho así parece un vídeo erótico), en la parte baja de las columnas de la izquierda. También puedes verlo en nuestra sección de vídeos, haciendo clic aquí. ]
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