La bella y la bestia
Kiran está acusando el desgaste del encierro, que llega hoy a su paso del ecuador. Ignoro si también será el paso del ecuador para el irlandés, aunque visto lo irascible de sus reacciones desde hace ya bastantes días me atrevería a decir que no. Un carácter cambiante y errático (irlandés errático en lugar de errante, le califiqué hace ya tiempo) se ha convertido en un permanente mal humor, que él mismo ha explicado ya, y atendiendo a su explicación creo que tiene bastante de razonable, o por lo menos creo que no es difícil ponerse en su lugar. El sábado les pedía a las chicas del apartamento azul (más Mahme) que se imaginaran solas en un apartamento con cuatro chicos hablando de cosas de chicos. No era un ruego hecho con educación y buenos modos, que es lo que le hacía perder la razón e incluso la atención de ellas, pero es cierto que su posición en la casa ha ido deviniendo en precaria, sin apenas contacto con los del otro grupo y poco contacto con el propio. Kiran es otra isla en la casa, pero en este caso es consciente de ello y se está resintiendo ahora más que nunca. El paso de los días va a ser definitivo para él y el hecho de que logre llegar a los dos meses de encierro (esto ya lo tiene seguro) mínimamente centrado, le puede ayudar en sus objetivos ‘piráticos’, porque nadie hace cuentas de un pirata loco.
De las discusiones de Kiran en este fin de semana podemos destacar dos, una de ellas con Greta y el resto de ’sus’ chicas y la otra con Naiala. En la primera se ofende porque Greta decide sumisamente salir a por más pollo, cuando él de malas maneras hace notar que el pollo que está preparando es suyo. Ni una protesta, ni un reproche, ni una mala cara de Greta, simplemente le pidió perdón y salió a por pollo, y en ese momento Kiran pierde los papeles, anuncia que cuando regresara Greta hablarían los cinco y amenaza con abandonar la habitación si no cesan las tonterías. Creo que se siente desplazado, y eso le hace extremadamente susceptible, aunque también es cierto que su carácter se ha ido agriando por días, y no parece ahora el mismo que comenzó esta aventura. Con Naiala se enfrenta igualmente por una tontería, fundamentalmente provocada por eso que les ha pasado ya a otros líderes (incluso al líder ‘in pectore’ Kiko) que consiste en crecerse absurdamente, entendiendo su papel no como una ayuda importante para el destino común, sino como el ’segurata’ que disfruta reprendiendo a los demás. Ser líder así es una desventaja, aunque a Kiran no haga mucha falta ponerle obstáculo porque se zancadillea a si mismo.
Pero no todos son momentos de tensión en la casa, y fugazmente la observación de nuestros ratoncitos me proporciona instantes que me reconfortan con ellos y con mi propio encierro, que tras más de cincuenta días ya va pesando. Sin ir más lejos la madrugada del sábado disfruté como un enano viendo una estampa fugaz, uno de esos detalles sin trascendencia que a mi tanto me dicen, al tiempo que me pueden ayudar a conocer a los protagonistas de esta historia mucho más que otros momentos que consiguen el relumbrón de los resúmenes o los fantásticos montajes que nos muestran en los programas nocturnos. Todos en el salón, sentados cómodamente en los sofás, escuchan la lectura del día de esas ‘Narraciones extraordinarias’ de Poe. A algunos les cuesta vencer el sueño (Laura cierra tan despacio los ojos como rápido los vuelve a abrir, con una expresión como de aquí no ha pasado nada), otros se deslizan por el asiento un poco más cada minuto. En estas, las cámaras nos regalan durante unos minutos un plano de Naiala y Pulpillo, ella apoya parte de sus piernas encima de él, le coloca el brazo en el hombro, luego en su cabeza, más tarde se lo mete por la cara. En todo momento Nai está pendiente de la reacción de Pulpi, que es absolutamente tranquila, callada (han de escuchar la lectura en silencio) y complacida. Muy complacida. Naiala sigue mirando de reojo, sonríe pícaramente, se aprieta un poco más a Pulpillo, tanto que está medio encima de este y a casi medio metro del jardinero que amaba los espejos, que es su pareja en la casa. Es la estampa de la bella y la bestia, y todos sabemos que la bella no era tan bella y la bestia tenía realmente un gran corazón. Miro a la bella, intento escrudiñar sus pensamientos, y su mente se abre para mi, de forma que estoy seguro que en ese momento ella piensa, como yo, que nunca el Pulpi imaginaría una situación así, jamás hubiera soñado tener a una bella mujer jugueteando con él de forma tan limpia, tan simpática y tan sutil a la vez. En la mente de Pulpi no pude entrar, pero también estoy completamente seguro que vivía ese momento como uno de los mejores que ha pasado en la casa. Me encantó poder disfrutar de esa postal de una bella que tuvo algo de bestia sin serlo tanto, y una bestia que no tiene belleza alguna, aunque como dice la moraleja de ese cuento popular: “la belleza está en el interior”.
Digamos que menos potencia escénica tiene el otro fugaz momento que me gustó, de esos que califico de sutiles y quizá sin importancia suficiente para ser reflejado en los programas. Anoche mismo, mientras Kiran se maquillaba para transmutar en un hombre lobo sin gracia, Mimi intentaba hacerle reír, sacándole de algún modo de su encierro particular, al que se ha obligado él mismo. La de Esplugas baila, hace el conejito y no sé cuantas bobadas más, al tiempo que le mira con cariño, como un niño cuando pretende llamar la atención de su padre y se esmera por hacerle reír y conseguir una carantoña. Ella no ceja en su empeño, sin pedir nada a cambio, sin dejarse vencer por la frialdad del ‘guiri’ o por su reacción en algún momento no todo lo afable que ella espera. Y sigue bromeando, y le mira, y en su torpe e infantil cimbrear de cadera se puede ver a una mujer que olvida su condición para comportarse con la ternura de un infante. Y esa ternura logra trasmitirla, y traspasa la pantalla, y me llega. Finalmente Kiran responde pegando un susto a Mimi, volviéndose y gritando, con lo cual consigue que ella de con sus huesos en el suelo, asustada por la broma, e incluso le cuesta levantarse un par de veces. Justo después consigue el abrazo esperado de Kiran, y es entonces cuando ya le deja tranquilo seguir con su transformación. También me gustó ese momento perdido, ese instante aparentemente insignificante, que tanto significado tiene para mi.
Y en medio del fragor de la batalla, con una parte de la audiencia polarizada entre dos bandos, uno con los dos chicos nominados, Javi y Dani R., y otro con la incansable Maru, tengo la tentación de no comentar nada respecto a lo que habrá de suceder el jueves. Decía este gato audaz el pasado viernes que por mor del espectáculo seguramente convendría que saliera Javier, pero que en bien de la salud pública (mental) lo correcto es que saliera Marusky. Bueno, me da igual, mantengo la teoría hace años que a este programa todo le beneficia, suceda lo que sea, ya podamos considerar que es bueno o que es malo. No sé que oculto e insondable secreto guarda que esto es así siempre, y nada indica que vaya a dejar de serlo. Ni siquiera los agoreros que con tan mala fortuna hacían la previsión de que Gran Hermano se hundiría, o los manipuladores de tres al cuarto que han venido a presentarnos los datos y cifras de audiencia como desastrosos. Pues bien, nunca he visto eso de tal forma, si bien los registros estaban algo por debajo de lo que fueron en ediciones anteriores, pero es que el pasado jueves, para frustración y desgracia de augures sombríos, las audiencias comenzaron a despegar, y se situaron al nivel acostumbrado. Muy cegato hay que estar para perder la perspectiva de que hace un año, aún hoy, había dos canales generalistas menos para todo el país, y la televisión digital apenas había comenzado tampoco. Por lo cual, con ese panorama y teniendo en cuenta que los dos canales de los que hablo logran acumulados mensuales cercanos al diez por ciento, los datos de este programa de nuestros amores me parecen incuestionablemente buenos, le pese a quien le pese, incluso dentro de la propia hidra multicéfala, o sea el canal que lo emite.
Y una frase de Kiran, con el que comenzaba este artículo de hoy, que me dejó francamente sorprendido. No sé que quiso decir cuando le reprochaba a las cuatro mujeres con las que aún comparte estrategia nominatoria (aunque estas ya han pactado que en cuanto deje de serles útil irán a por el irlandés y pasarán de él ampliamente) y espetó algo así como: “porque tú defiendes a Maru, Maru defiende a Greta, Greta defiende a Mimi, Mimi defiende a Mamen (no es textual) y yo mientras me la chupo”. Tomo en consideración sus dificultades con el idioma, pero eso no deja de provocarme cierta curiosidad sobre que pretendería decir el muy cochino.
[ Dejo vídeo de las broncas de Kiran con las chicas de su habitación y con Naiala, gracias a Marga, en la parte baja de las columnas de la izquierda. Puedes ver también todos los vídeos de esta edición en nuestra sección correspondiente, haciendo clic aquí. ]