En un par de días descubriremos otras caras. Serán para nosotros, en esos momentos, solamente unos rostros, casi sin otra identidad, aparte de los escasos datos que nos facilitarán tan a bote pronto que no da mucha oportunidad casi ni a asimilarlos. Pero esas nuevas caras serán las de los intérpretes de una historia que comenzará en ese momento, y nos conducirá a lo largo de la aventura de casi cuatro meses, poco más de cien días. Una aventura de la que seremos espectadores, y de algún modo también protagonistas. Atrás quedan como una huella en nuestra memoria, los rostros de quienes fueron los habitantes de la última ocasión. Su recuerdo quedará diluido del todo cuando se abran las puertas de la casa el próximo jueves. Por eso he querido dedicar un último recuerdo (es un decir) a aquellos que nos hicieron vivir una edición fantástica, llena de pasión (como casi siempre) y cierta unanimidad (como casi nunca). Es un recuerdo traído en forma de vídeo, pero que en este caso es realmente un álbum de familia, una colección de imágenes (más de 150) que nos ayudarán a revivir aquellos días que vivimos con ellos.
Hacía este gato preguntón una propuesta hace justo una semana, en la que pedía que nos contestarais una serie de preguntas. Se trataba de invitaros a hacer lo que hacéis siempre en los comentarios de cada artículo, decir lo que pensáis, hacernos escuchar vuestras voces. Y así lo hemos hecho, cumpliendo con lo planteado unos se han expresado y otros hemos leído. Dije que era vuestro turno, y quiero que hoy lo sea más que nunca. De entre todo lo leído destaco algo que creo que está expresado de forma implícita o explícita en la gran mayoría de comentarios, y se trata de la emoción. Y es que creo que la inquietud, el desasosiego, la turbación, la agitación, también el enternecimiento, que produce GH, es algo que nos une tanto, especialmente a los que vivimos esta experiencia con pasión. Se habla de emociones porque GH es una gran emoción. Y tanto es así que son bastantes los que nos comentan que sienten un cierto vuelco de su ánimo cuando escuchan la sintonía del programa, en las ‘promos’ previas, algo que a este gato tímido le hubiera resultado difícil de confesar, de no ser porque tengo la suerte de que esa es una emoción compartida por muchos.
¿Qué se espera de GH VIII? Pues que se vea todo (pedir 24 horas desde el primer día es una utopía que no tiene precedentes, pero por nosotros que no quede), que quienes entren sean gente normal, que quieran vivir la experiencia, aparte de desear cambiar sus vidas, algo creo que común en todos o casi todos. Gente que sepa jugar y a la vez mostrarse tal y como es, dispuestos a no dejarse llevar por el camino fácil del grito y que no busquen más notoriedad de la que ya de por sí tendrían que saber que les dará el programa. Gente que sepa entretenerse conversando o inventando formas de ocio. De entre las muchas opiniones expresadas me quedo con esta batería de preguntas-reflexiones que hace UnoMas: “¿Qué tal un grupo de gente sagaz, inteligente, generadores de historias por sí mismos y capacitados para ejercer la maldad sutilmente? ¿por qué no alguien que disfrute encontrando los puntos negros del formato? ¿y si acudimos a aquellos que en vez de alzar la voz cuando algo no sale como esperaban, se retiran a su cuarto y planean su estrategia de ataque?”. Puede que seamos unos ingenuos, inocentes soñadores, o románticos ilusos, pero estas cosas esperamos.
De alguna forma, de estas respuestas se pueden colegir las cosas que le faltan o sobran a GH, según la opinión de nuestros lectores comentaristas. Si bien se ha señalado especialmente que le sobran comodidades, mano izquierda de los responsables o tramposos que solo buscan notoriedad y pervierten la esencia del programa. También se ha señalado por varios comunicantes que sobran pruebas físicas, que deberían ser sustituidas por otras de origen más intelectual, digamos que por pruebas de inteligencia, ya que no solamente se puede demostrar la habilidad física, sino que el ser humano atesora infinidad de habilidades de otro género. Además puede que las pruebas físicas sean un cierto obstáculo en las relaciones interpersonales. También muchos rechazan la que fue novedad del año pasado de las votaciones para apoyar y expulsar, que si bien se supone mejor negocio viene a oscurecer injustamente el proceso de selección de la audiencia, esa parte en la que somos algo más que actores pasivos y nos convertimos en auténticos protagonistas de esta historia.
GH es para algunos la vida misma, un espejo. Interesa ver la evolución, como van perfilándose las amistades y las enemistades. Me ha gustado lo que dice tugranhermano: “Me gusta GH porque para mí no es ‘la vida en directo’ es ‘mi vida en directo’. Siento, pienso, veo, sufro, odio, escucho y revivo a través de las personas que tan amablemente deciden compartir su vida por un tiempo con nosotros”. Gusta ser testigo de la dificultad que plantea la convivencia, como dice Jazmín: “Si es difícil ponerse de acuerdo para convivir con los de la propia sangre, hermanos, padres, hijos y demás, ¿cómo será ponerse de acuerdo para convivir con gente que no tiene absolutamente nada que ver con uno?”. GH enseña a vivir, ayuda a observar y a conocer a las personas, planteándose como reaccionaría uno en su lugar, extrapolando de alguna manera lo que vemos con los comportamientos de los que somos testigos cada día. Senador Palpatine nos señala: “Después de todo, mientras observamos Gran Hermano, sólo somos ratones (observados por el Gran Ojo), que observamos desde una ratonera mayor, lo que otros ratoncillos hacen”.
Hay bastante unanimidad en que el patrón se gane la elección, en lugar de ser sus compañeros los que lo decidan alegremente. Alguno de nuestros comunicantes se sienten fascinados por la experiencia holandesa de no tener casa en el exterior, algo que incorporó el GH español por primera vez, y fue imitado después por los demás. Pero lo que hace extremar las condiciones es que ni siquiera tienen visión al exterior, controlando el gran hermano la luz en la casa, pudiendo engañarles y despistarles en el control del tiempo. Es como eso que hacían en algunas granjas con gallinas que llegaban a poner dos huevos al día, engañadas por medio de la luz, haciéndoles vivir periodos de dos días en uno, y que tenía consecuencias inesperadas, como que tras algún tiempo dejaran simplemente de poner, víctimas de un trauma. Creo que es muy fuerte el experimento, aunque sin duda interesante. Pero sí se pide en varias ocasiones una casa más pequeña, o más acogedora. Particularmente creo que es un error situar en ‘confe’ fuera de la casa, y no procurar ciertos lugares de mayor privacidad, no de cara al espectador sino en la vida entre los propios habitantes.
Me hubiera gustado mencionar a todos los que han participado, y también reflejar aquí muchas más de vuestras opiniones. Por eso invito a quienes no hayan leído los comentarios de los dos últimos artículos, que lo hagan ahora. Realmente nos han contado cosas muy interesantes, creo que especialmente para los responsables de este nuestro bendito Gran Hermano. Gracias, en todo caso, hoy me habéis escrito el artículo, como quien dice.
Y quedan solo un par de días. De todo me quedo con ese concepto de la emoción. Son tantas las emociones, que empezamos a sentirlas desde antes del comienzo.









































