Eres muy pequeño...Prueba sublime

Creo que no exagero si digo que la prueba del rulo y la arena en forma de bolitas ha sido la más apasionante de la pequeña historia de Gran Hermano. Tres días muy intensos, que vividos a través de las tartamudas cámaras del 24 horas, y cuando la acción no era interrumpida por la censura perrera, han proporcionado innumerables elementos para el comentario.

La madrugada del viernes al sábado marca un punto de inflexión en esta edición. Como en las buenas series americanas, tenían lugar varias tramas simultáneas, entrecruzándose alrededor de ese rulo situado en medio del patio de la casa, siempre acompañado de los habitantes que haciendo turnos debían taponar los agujeros para impedir que se vaciara más allá de lo marcado por la línea roja. Es muy simbólico, y la propuesta del saboteador que tenía la misión de impedir que los demás completaran el objetivo marcado, ya que en este caso la prueba sería dada por superada si la perdían, una maquiavélica y genial idea. De nuevo un ‘dilema del prisionero’, la disyuntiva entre cooperar o desertar. Kiran fue el elegido para representar el papel del desertor que debía conseguir arrastrar a los demás hacia su postura, lo que en algún momento de la madrugada del viernes pudo llegar a suceder. El análisis de cuales fueron los elementos más reacios a la deserción, de cuales habrían acatado la decisión de la mayoría, los que simplemente no habrían tenido opinión, relegando su papel al de observadores, y aquellos que mostraron su voluntad inquebrantable de cooperar hasta el final, en contra de la tentación desertora, es tremendamente interesante, como lo son las reacciones de esta misma madrugada, en que les comunicaban la resolución de la prueba.

Hablo del simbolismo del rulo agujereado, y la necesidad de que tapasen con su cuerpo los orificios destapados para impedir que se vaciara, porque de alguna manera es algo que me sugiere la propia situación de la casa. La convivencia en términos de relativo confort depende de la correcta ejecución de las pruebas. Si se producen fallos (fugas) se pueden quedar sin alimentos y caprichos (incluso sin tabaco, que no considero como tal exactamente), y en esa lucha se emplean hasta el punto de que dos habitantes puedan llegar casi al cuerpo a cuerpo. Kiran es elegido como el topo saboteador de la prueba, con la tremenda dificultad de que si es descubierto por sus compañeros quedaría nominado automáticamente. No vale, por tanto, convencer a los demás si en esa labor se escapa una duda razonable de alguien sobre que su actitud este motivada por una regla de la prueba que solamente él conociera. El reto es muy difícil, pero ya digo que hubo un momento decisivo que lo tuvo más cerca que nunca. Pero se cruzó por medio un elemento inesperado, que poco o nada tenía que ver con la prueba. Kiko, en los primeros días muy cercano al ’saboteador por encargo’, vive un momento especialmente complicado, que este gato subjetivo interpreta desde su propia óptica, aceptando que no ha de ser compartida por muchos, además de que puede ser errónea. A mi juicio Kiko es lo podíamos denominar ‘un flojo’, alguien poco acostumbrado a trabajar. Su supuesta y dudosa fortuna le puede haber venido dada, eso en el caso de que no sean bienes más guionizados que otra cosa. Sea como fuere, he visto a Kiko tapar agujeros durante menos tiempo y con mucha menos predisposición que a otros, como Daniel ‘Estrella Dam’, o Javier, por poner dos ejemplos. Me acordaba de ese sucedido que cuenta Bertrand Russell en su “Elogio de la ociosidad”, del viajante que llega a Nápoles y ve a doce mendigos tumbados al sol, ofreciendo una lira para el más perezoso de todos. Once de ellos se levantaron de un salto para reclamarla, así que se la dio al duodécimo. Kiko es el duodécimo habitante de la casa, y se esfuerza más en predicar lo que trabaja y hacerlo notar que en arrimar el hombro de verdad.

Por todo lo dicho, creo que a Kiko esta prueba le resultaba más costosa de sobrellevar que a otros, y la noche del domingo estaba más preocupado porque no le diera tiempo a vestirse con uno de sus trajes dudosamente estilosos que por cualquier otra cosa. Dos noches antes a Kiko se le presentó otro problema, y fue cierto rechazo por parte de Gema, con la que hubo unas horas de distanciamiento tras la expulsión de Laura Sevillano, como ya imaginé que sucedería, y lo contaba aquí el viernes. Kiko se acuesta entonces con Mahme, enfadado en general con el mundo por tener que esforzarse más allá de lo acostumbrado y en particular con Gema, a la que no veo muy dada a la “estratagema”, como decía Dani Rubio, pero que probablemente le quiso poner a prueba, o se quisieron poner mutuamente a prueba. En medio de esta situación Kiran tuvo una reacción un tanto autoritaria y no muy considerada, al exigir que respetasen sus almohadas. Creo que le asistía la razón, al tiempo que el alcohol le ponía el tono desmedido.

Interpreto la airada reacción de Kiko como la explosión ante un conjunto de situaciones que le superaron. Tuvo una fuga, en la que no salieron bolas sino un carácter violento que probablemente había mantenido oculto hasta ese momento. Todos guardamos un violento, y un intolerante, y un tirano dentro, del mismo modo que somos acreedores de los valores más nobles y positivos. La clave está en que cada cual sea capaz de apaciguar a ese pequeño tirano que llevamos en nuestro interior, afrontando las situaciones de la mejor manera posible. A mi la reacción de un Kiko exaltado, llamando ‘pequeño traidor’ a Kiran, dudando de su hombría, amenazándole con verse las caras fuera de la casa, e incluso llegando a levantarle la mano, me parece lamentable. Está claro que perdió los papeles, y personalmente me cuidaría mucho de andar cerca de alguien así, aunque también es cierto que todos tenemos nuestros cinco minutos malos, de los que nos podemos arrepentir hondamente después. Si veo a Kiko con peores ojos tras el incidente relatado, no es tanto por la reacción del momento como por su ‘mantenella y no enmendalla’ (para el irlandés ’sticking to his mistakes, instead of correcting them’, o así). La mañana siguiente Kiko hacía gestos en la distancia a Kiran, marcando repetidamente con sus dedos los ojos de ambos, y señalando el exterior de la casa, lo que en lenguaje textual vendría a ser “ya nos veremos fuera”, o en el patio de mi colegio era popularmente “a las cinco te espero en el Puerta” (el campo de futbol de al lado). Y peor aún su reacción tras comunicarles la resolución y el secreto que guardaba la prueba, ya que en lugar de dirigirse directamente al paciente irlandés, y saldar con un abrazo la cuestión, hubo de esperar a minutos más tarde, sumido en una perplejidad de la que puede no haber salido aún. Kiko no ha sabido leer bien este juego, ni ha sido capaz de metabolizar sus consecuencias y, en definitiva, ha dado muestras de ser ese ‘matón de barrio’ crecido porque se ha ligado a la que él piensa que es la más guapa.

Muy llamativo me resulta analizar las razones de otros habitantes para tener una actitud de esfuerzo denodado por la consecución de la prueba. Ya sé que se dirá que no contemplo la posibilidad de que ninguno defendiera con uñas y dientes el seguir luchando por la prueba por su capacidad de sacrificio o su carácter eminentemente currante, pero es que en esto, como en el corazón, hay razones que la razón no comprende, tal como dijo Pascal. Naiala persevera como el que más en superar la prueba. No se atreve a oponerse a sus amigos (los ‘naialos’) cuando estos, animados por Kiran, parecen estar dispuestos a abandonar la prueba, pero su postura es claramente a favor de sacrificar lo que sea necesario, incluso poner en riesgo la salud tapando agujeros bajo una lluvia persistente. Cuando les comunican que no han superado la prueba Naiala llora desconsoladamente. Son lágrimas auténticas, tan de verdad como que sigo escribiendo a altas horas de la madrugada. Un poco más tarde vomita en el cuarto de baño, la impresión que le ha causado la noticia es realmente intensa. Naiala necesita superar la prueba porque necesita tabaco, y se le cae el mundo encima ante la perspectiva que se les presenta, al menos antes de que Pepa Álvaro les comunique la generosidad tramposa que supone darles la mitad del presupuesto “por el sufrimiento causado”. Tengo el convencimiento de que no llora ante la traición, que para ella no está simbolizada en el fracasado papel de Kiran, sino en el Gran Hermano que idea la prueba. Eso es secundario, lo que le duele es pensar en el abismo de encontrarse sin tabaco, lo que para otros sucederá al pensar en no tener comida. No es que sea una drogadicta, como le dijo ayer Greta, sino que la posibilidad de verse sin lo que para ella es una primera necesidad le sitúa ante un auténtico abismo, como digo. Entre los demás pudimos ver espíritus dispuestos a afrontar lo que tenga que venir, y sin perder la sonrisa ni el gusto por lo lúdico, fundamental en esta experiencia, como Javier, Laura o los ’danieles’, aunque las reacciones no fueran finalmente equiparables. Otros que, como decía antes, han asumido un papel de peón, que no protestarán nunca antes de ver que les falta el ‘colacao’, como la ‘pareja cómica’ Mahme y Mimi. Y luego está Marusky, capaz de conseguir que la avispa que le picó se hubiera aguijoneado a sí misma, con tal de dejar de escuchar su discurso cambiante e inagotable. La canaria defendió el viernes de forma sucesiva abandonar la prueba con tanto ahínco como seguir hasta la muerte. No sé muy bien como se plantea ella el juego, pero de tener una estrategia creo que debe ser la del desgaste del contrario. Y la veo capaz de conseguir más de una baja por esa vía.

El reto ante el que colocaron a Kiran fue descartado por este tras la reacción violenta de Kiko, ya que si bien he analizado varias razones para justificar su ataque al irlandés, lo que más quedó en la memoria inmediata de este fue la acusación de traidor. Para mi tengo que Kiran hubiera intentado urdir alguna solución al conflicto planteado, el dilema del rulo, pero tiró la toalla ante la presión de su amigo. Y fue una pena, porque hubiera sido aún más divertido ver los intentos por provocar una hecatombe, que nunca llegaría. No me cabe duda de que Kiran sale reforzado de todo esto, y mucho me temo que Kiko salga indemne, ya que defenderá su nobleza y capacidad de sacrificio en pos de defender los intereses del grupo frente a un traidor que solamente él fue capaz de intuir, para aparecer como el primero y más espabilado de los cooperantes. En definitiva es gallego, y como tal es imposible saber si sube o baja la escalera, teniendo una previsible capacidad para darle la vuelta a la tortilla.

Y lo de los cooperantes disidentes. Hay algunos elementos en la casa que tras ser cooperantes decidieron adoptar el papel de disidentes en contra del Gran Hermano. La prueba mayor es la del jardinero Dani ‘Drovi’, que da una buena cara siempre, menos anoche. A ver, una cosa es no saber leer el concurso y otra insultar al programa para el que trabajan. Mandar a ‘tomar por el culo’, o calificar de ‘hijos de puta’ (sic) a aquellos que les están dando de comer es algo intolerable salvo en el caso de que acompañen a sus afirmaciones la renuncia inmediata y salgan de la casa para algo más que ir a la casa de socorro más cercana, o sea lo hagan para no volver. Deberíamos ver que hacen algo al respecto, porque están mordiendo la mano que les llena los bolsillos. Además una cosa es cabrearse y otra traspasar ciertas barreras, y ya de hacerlo que intenten no dejarse los dedos en medio del umbral. Este Daniel ha demostrado no solamente no tener respeto por quienes son sus jefes (le guste o no) sino que además es tan torpe de dar un portazo con la mano en medio. Lo mismo vale para Naiala, a la que escuché comentarios de este jaez. Otros no solamente tienen más respeto, sino que además saben leer el programa y parten de la base de que lo sucedido con la prueba está dentro de lo previsible. Salvo pequeñas cosas incontrolables, como una picadura de avispa o que un tío sea tan tonto de dejar la mano en medio cuando da un portazo, lo demás está (o debería estar) dentro de los cálculos de esos trabajadores.

Para finalizar, pidiendo excusas por extenderme tanto, contaré algo que me sorprendía ayer. Consultando las estadísticas de visitas a este sitio veía que alguien había accedido buscando “vídeos porno de animales con mujeres”. Pues bien, igual estoy empezando a salir de mi sorpresa al comprobar que ciertamente hay más de un animal en esa casa (y no cuentan los perros).

[ Dejo vídeo del encontronazo entre Kiko y Kiran en la parte baja de las columnas de la izquierda. También puedes ver ese vídeo y el del momento en que les comunican la resolución de la prueba, con la pillada de nudillos de Daniel ‘Drovi’ incluida, en nuestra sección de vídeos, haciendo clic aquí. ]