Momentos de nostalgiaOtros hombres, otros destinos

Comienzo a escribir este artículo siguiendo un viejo ritual. Enciendo mi velita de vainilla, miro la pantalla blanca delante de mi, y de fondo suena Nyman. Como siempre, casi. Como si nada hubiera cambiado. Y van cuatro años ya.

En menos de un mes, si no hay cambio de planes por parte de Telecinco, comenzará nuestro GH. El octavo GH. Seis años y medio, camino de siete, desde aquel 23 de abril de 2000. Desde que Mercedes Milá, unida ya para siempre en nuestras mentes a este programa, dijera aquello de: “sepan que este programa marcará un antes y un después en la historia de la televisión en España”. La frase fue clarividente, porque ciertamente hay ya un antes y un después. Con siete ediciones a nuestras espaldas, y una a las puertas, de las que este gato alegre, que escribe hoy con un no sé qué a flor de piel, ha comentado ya cinco. Vamos con la sexta, que será la octava.

Lo cierto es que nuestras vidas no hubieran sido igual sin GH. ¡Que me lo digan a mi! Hace poco una amiga me preguntaba en la tranquilidad de la noche de Madrid, frente al parque del Buen Retiro, si me compensaba todo esto. Los desvelos (no es una expresión), el esfuerzo, algún que otro sinsabor. Pues claro que me compensa. Le debo tantas cosas a Internet y a mi querido «Gran Hermano», que nunca agradeceré lo suficiente el espontáneo acierto de decidir emprender esta aventura. Aún no sé ni como fue que empecé a seguir desde mi encierro aquella tercera edición, y como me metí en mi gatera, acompañando con mi encierro el de ellos, y aún menos sé como sigo aquí, esperando con idéntica ilusión ese momento único, impagable, mágico, en el que conocemos a los nuevos habitantes, y comenzamos a vivir sus vidas, y nos convertimos en un ávido ojo, en ese ojo que todo (o casi todo) lo ve, en el ojo de todos. Nuestro ojo, el ojo de las miles de personas que nos siguen y acompañan, que colaboran con nosotros formando esta gran familia, es mucho más ojo de todos, es el ojo a través del que mucha gente mira GH. Es por esto que escribo una vez más con emoción y gratitud. Os puedo asegurar que pasar al lado de tanta bella gente algunas de las cosas que la vida quiere que uno pase, ha sido algo más que una bonita experiencia, ha sido una bendición. Por ello, a nuestros amigos del gato, y a los amigos del foro de Portalmix, que tanto apoyo me dieron, les quiero contar mi emoción de este momento y les quiero dedicar, como digo, mi gratitud más sincera.

El secretismo que habitualmente rodea al comienzo de una nueva edición tiene trazas de secreto de estado en esta ocasión. Poco o nada se dice a estas alturas, en que solamente conocemos la fecha del estreno, el jueves 7 de septiembre, si bien no me extrañaría nada un cambio de ultimísima hora. La otra información que he podido tener de primera mano es que habrá muchas novedades, lo cual creo, pero no es menos cierto que es algo que dicen cada vez. Recapitulando podemos decir que los castings contaron con la afluencia habitual, de miles de personas, que el estreno sería en la fecha señalada, que Milá será de nuevo la presentadora de las galas de los jueves, y que en esta ocasión, y por vez primera en la historia de GH, no será Roberto Ontiveros quien diga ese ya mítico “habitantes de la casa”, ya que será Pepa Álvaro quien ocupe su puesto. La nueva directora lleva desde GH III como subdirectora y guionista, además de dirigir algunos otros realitys de Zeppelin TV en Telecinco, y de su buen hacer no me cabe la menor duda. Para rematar el relato de los responsables de la cosa decir que Jaime Guerra dirigirá la gala del jueves, y Mario Briongos el debate de los domingos, es decir que en ese aspecto habrá poca novedad con respecto a la última edición.

Voy a sentir la ausencia de Ontiveros. Si Milá es, por así decirlo, la cara del programa, la del ’súper’ era la voz. Su personalidad estaba ligada irremediablemente al programa, y me costará no escucharle en el ‘confe’, no observar su paciencia insondable. La entrega con la que vivía los tres meses largos de encierro será recordada y añorada, sin duda alguna. Pero el cambio es absolutamente continuista, por lo que quienes esperan un giro del programa ya pueden descartar la idea. De las críticas que ha recibido GH desde sus comienzos hay muchas que tienen su fundamento, las podamos compartir o no, junto a otras que son auténticas mamarrachadas. La censura de la censura, la crítica al tono puritano que siempre ha tenido este GH, en contraposición a algunas ediciones de otros países, el enfado de muchos de los seguidores del programa cuando se nos priva en ocasiones de ver lo que sucede en el 24 horas, es una de las constantes de todos estos años. No tengo duda que quien demanda ver desnudos se está equivocando de programa, pero tengo dicho aquí, y fue mi gran crítica especialmente en las dos últimas ediciones, que de alguna manera se está contradiciendo ese espíritu de “la vida en directo” cuando se reservan imágenes, o bien para no emitirlas o para ser ofrecidas exclusivamente en las galas o programas resumen. Entiendo que en muchas ocasiones se está protegiendo a los protagonistas, que ya están suficientemente expuestos como para que no sean tratados con mimo, especialmente en momentos de máxima tensión, como aquella madrugada eterna del inexistente agarrón del cuello por el que protestaba una concursante la pasada edición. Ya digo que entiendo la buena voluntad a la hora de abordar con extremo cuidado todo lo que estaba pasando durante esas horas en la casa. Quiero pensar que razones hay para desconectar de la realidad durante ciertos momentos, pero dado que los muchos seguidores del programa no pueden acceder a la explicación de dichas razones, sería importante que algo así solo sucediera en contadísimas ocasiones. Si logramos eso estaremos contentos con el cambio, ya que ese sería el gran cambio reclamado.

Ciertamente todo cambio en el programa será bienvenido. Un cierto agotamiento en la fórmula hace que este gato escéptico cada vez dude más de que la fórmula aguante un año más, uno tras otro. Bien es verdad que luego aparece un Pepe que desbarata mis temores, y da un vuelco al programa, y lo pone arriba de nuevo. Y si no hubiera sido él alguien habría sido. Esa es la gran clave que se dilucida en los ‘castings’. Pero es que el formato es incuestionable, por más que les pese a algunos, aunque por muy defensor que sea del mismo, y con todo el dolor de mi corazón, creo que GH no puede ser eterno. El día que no espere el comienzo de una nueva edición notaré que me falta algo, va a ser una sensación extraña. Pero ese momento ha de llegar, y será importante que lo haga desde la cima, en lo más alto. Que nos quede el mejor de los recuerdos, el de aquel programa que cambió la historia de la televisión, y nosotros tuvimos la fortuna de vivirlo día a día, edición tras edición. Sé que muchos no estarán de acuerdo conmigo en esto, y quizá no es este el momento más oportuno para plantearlo, pero es así como pienso. De momento estoy dispuesto a disfrutar un año más, con la misma ilusión, y ese día del estreno volveré a sentir mariposas en el estómago, como ni nada hubiera cambiado.

Finalmente este gato se mira un poco el ombligo para contaros algo que ya habreis podido ver. He barrido la casa, he limpiado los cristales, arreglado alguna bombilla fundida y repasado el polvo. No es una reforma a fondo, pero sí lo imprescindible. Si acaso lo más importante es que he ensanchado un poco este espacio, para hacer mi encierro algo más plácido y agradable. Como veis estrenamos hoy un pequeño rediseño, con un mayor ancho de página, y algunas novedades, aunque aún me reservo alguna novedad para las próximas semanas, antes del día ‘D’, así como alguna que otra sorpresa. Hasta hace bien poco no estaba seguro de la oportunidad de ampliar el ancho de página, no era muy partidario ya que aún hay un porcentaje de lectores (pequeño, pero existente) que tienen la obsoleta configuración de pantalla de 800×600. Ver como medios de reconocido prestigio como el portal Yahoo, o los diarios digitales de El Mundo, o nada menos que el New York Times, han optado por anchos adaptados a resoluciones mínimas de 1024×768, me ha animado a acometer este viejo proyecto. Me hubiera gustado adaptar el lenguaje en que está escrita la página al más moderno xhtml, pero esto tendrá que ser en otra ocasión. También modificamos hace un par de meses el diseño de los comentarios, con el fin de hacer ese espacio más claro y agradable, y siguiendo lo que nos reclamaban nuestras amigas y amigos. En todo caso, espero que sepáis disculpar si algo se muestra desencuadrado o no funciona del todo bien, y confiéis en que lo solventaremos más pronto que tarde. Igualmente espero que os gusten los cambios, como espero contar una vez más con la compañía de todos.

Dentro de poco otros hombres y mujeres forjarán su destino durante los más de cien días que durará su experiencia, la de los más afortunados al menos, y una vez más podremos todos no solamente observar ese devenir, sino que en nuestra mano estará determinar de algún modo parte de sus destinos. Viviremos entonces la historia de otros hombres y otros destinos. Yo no me lo pienso perder, ¿y tú?