Dayron: El lado débilEl hombre tranquilo

Dayron ha dado muestras de como es posible simultanear un carácter débil y sensible, con una voluntad de hierro, capaz de aguantar la más dura de las pruebas. Después de temer que tras su apariencia de chulito ‘mangón’ se escondiera un carácter violento, pudimos descubrir al Dayron que llora tras estrellar su puño contra la pared, un momento a mi juicio clave en el discurrir de esta edición de GH. Sigo mi costumbre de proponer paralelismos entre grandes películas y los personajes y situaciones que han pasado por nuestros ojos durante estos meses, y recojo hoy la sugerencia de dedicarle a Dayron ese título que encabeza el artículo monográfico de hoy, que hace el número ochenta y uno de esta temporada. Y es que el cubano ha demostrado nervios de acero, como digo, y una capacidad admirable para soportar la presión a la que se ha visto sometido.

Ya de por si la prueba ante la que se enfrentan todos me ha parecido siempre admirable. Las condiciones son más duras de lo que muchas veces puedan aparentar, el entorno es hostil y la convivencia especialmente difícil. Lo he dicho en alguna ocasión, si a cualquiera de nosotros nos fijan el objetivo durante las veinticuatro horas del día saldríamos mal parados muy seguramente. Nosotros nos equivocamos cada día, y lo hacemos en ambientes distintos, expuestos ante personas diferentes, pero ellos están siendo vigilados todo el rato, lo cual puede hacer que se multiplique la percepción de sus errores. Además las condiciones son duras, les faltan muchas de las herramientas que utilizamos cada día y nos sirven para subsistir, y no me refiero sólo a cosas materiales. Si uno tiene un mal día puede recurrir a una amiga, un amigo, tu pareja, un familiar, en quienes poder depositar cargas de frustración o contrariedad, pero ellos están solos, conviviendo con un grupo heterogéneo de quienes desconocen todo en un principio y que por supuesto no han elegido de forma voluntaria. Convivir con una sola persona plantea infinidad de dificultades y hace que muchas veces se afine en exceso el juicio crítico y saquemos de quicio algunas de nuestras manías. Si la convivencia se plantea con un grupo mayor de gente los problemas crecen, pero en este caso estamos ante una situación que tiene mucho de extrema, por todo lo dicho y muy especialmente por tener como compañeros a un grupo de ‘piratas’ que luchan todos por el mismo botín, si bien no siempre utilizando las mismas armas, y las empleadas contra este concursante a mi me han parecido de un calibre demasiado grueso. Esto es así para todos, aunque como decía Orwell un poco cínicamente (no en “1984″, la novela del ‘Gran Hermano’, sino en “Rebelión en la granja”): “Todos son iguales pero unos son más iguales que otros”. A Dayron le tocó el rol de ser menos igual en esa ‘granja’, y aún no sé ni como pudo soportar tanta presión durante tantísimo tiempo.

Dayron entró en la casa convencido de que podía arrollar al lado femenino, para ello no dudó en utilizar desde la primera noche un falso palabrerío amoroso, como dije yo aquí la primera semana de encierro. Ciertamente tenía prisa por ‘llevarse el gato al agua’, y permítaseme el símil felino. Cometió el error de meterse en la cama de Sarita, demostrando poca madurez y menos tacto. Luego vino su desafortunada reacción en medio de una discusión con la misma mujer, y el encuentro con Pepe, el único de sus nuevos compañeros que le acompañó durante su llanto en el cuarto de baño. Pepe le protegió desde el principio, estamos hablando de la segunda semana del concurso, y de alguna forma le convirtió en su discípulo, pero también en un compañero inseparable, dando ambos una muestra de amistad que no puedo evitar me recuerde a aquella pareja formada por Iván e Ismael, en la primera edición, que fue justamente lo que me llamó la atención para aproximarme al fenómeno de este programa, ante el que había sido bastante contrario a priori. Ya analicé como la amistad se producía entre dos seres muy diferentes, de extracciones dispares, edades distintas, y demás. Pero la clave que hizo que se unieran más fue su aislamiento, de igual forma que Dayron ha llegado a este punto postrero del programa gracias a aquellos que le utilizaron como muñeco de ‘pim, pam, pum’. Muchos vieron en este personaje el peón a sacrificar para dejar al ‘rey’ descubierto y sin defensa, pero la estrategia les salió mal y en medio dejaron una sarta de situaciones análogas en su inútil crueldad.

La crueldad y el mal trato no vino como respuesta a su comportamiento, sino que la pudimos ver desde el auténtico minuto uno de encierro. Ver como Beatriz se levantaba burlándose de Dayron, diciéndole lindezas como: “Hoy he soñado que me limpiabas la piscina, que me arreglabas el jardín”. La intención de humillarle continúo con insultos impropios como “chico de la selva”, “salvaje” y otros por un estilo, que no me atrevo ni a calificar. Fue acusado de robar comida, vigilado en la madrugada cuando se levantaba a beber agua de la nevera, sus pertenencias personales registradas en más de una ocasión, como cuando Sara decía aquello de “estamos de redada”, mientras Arturo y ella miraban su maleta. A mi juicio uno de los más graves errores cometidos por el ’súper’ fue no sancionar una actitud como esta, rayana en lo delictivo y que supone una violación de la intimidad que si bien no sería tal para el propio equipo del programa, porque esta experiencia se basa fundamentalmente en una cesión absoluta de la propia privacidad, pero que sí lo ha de ser para sus compañeros, que no son nadie para meter las narices en la maleta del de al lado. En torno a Dayron se creó la leyenda negra de que se trataba de un “guarro” desaseado que robaba comida, entre otras cosas, todas ellas bastante dudosas, cuando no falsas. Y el objetivo fue siempre al mismo, derribando a este ‘pirata’ tendrían a tiro a su jefe de filas, para poder echarlo a los tiburones fácilmente. No contaron con un nada despreciable detalle, y es que insistiendo en la teoría de la ‘democracia pirática’ que enuncié hace un par de días, es el público el que decide, y la decisión fue mantener al ‘lado oscuro’ dentro de la casa, según iban cayendo a los tiburones uno a uno los que pretendían ser sus verdugos.

Dayron fue leal, humilde y sensible, según le vi hace un par de meses. Se ha mantenido fiel a su amigo, soportando tantos sinsabores, manteniendo la calma, sin perder las formas, siempre íntegro. Su relajada actitud ante el episodio violento de Raquel A. rompiendo el ‘nominator’ le dio una bolsa de puntos, y no dejaré de decir que no me considero capaz de reaccionar con tal sosiego ante una situación así, como sé que sería incapaz de aguantar hasta el final (o casi el final) en un ambiente mucho más hostil que el que haya tenido que soportar nadie en siete ediciones de este concurso. Dayron fue “El hombre tranquilo”, que protagonizara John Wayne, precisamente el director de “El Álamo”, película que me inspiró a un paralelismo con lo vivido por él y por Pepe, ese sentirse reducidos por una mayoría, despertando el apoyo de quienes no gustamos de tal tipo de acoso. Como ya tengo dicho estos dos hombres tendrán destinos paralelos (por cierto Pepe pidió canjear algunos de sus puntos de la prueba por la proyección de “Dos hombres y un destino”), por mucho que estén obligados a separar sus caminos durante los tres días que van del jueves al domingo. Como representantes de esa rebelión que han protagonizado en este GH VII, que ha revitalizado el programa de forma inesperada por muchos, entre los que me encuentro, cualquiera de los dos merecería ganar este concurso, si bien para mi tengo que no es Dayron quien pueda plantarle cara a la final con mayor seguridad de ganar a los otros dos finalistas.

El perfil más débil de ese ‘lado oscuro’ puede que no llegue a la final, pero en este punto su personaje está inevitablemente unido al de otro concursante, lo cual hará más dulce ese trance. Dayron dió una imagen triste y lastimera en bastantes ocasiones, lo cual hubiera sido suficiente para que una mayoría decidiera que debía abandonar la casa. Pero él se fue aupando en una montaña cada vez más alta, la montaña de tierra que iban formando sus enemigos, paletada a paletada, a medida que cavaban su propia fosa. Y dejo el vídeo de presentación del cubano, como vengo haciendo en estos monográficos dedicados a los finalistas.