El señor de los récords
[ Va por ti ]
Récord en porcentaje, récord en humor, récord en inteligencia, récord en generosidad. La gala de la gran final de anoche fue breve en la casa y más abundante en las imágenes y las entrevistas en el plató, algo que no dejaremos de agradecer porque siempre reclamamos más atención a los tres finalistas en su presencia ante mi Milá, y porque además anoche tenían en el ganador al que ha sido el principal guionista de este GH VII. Tenían en Pepe al guionista, al actor protagonista, a la estrella invitada, al actor de reparto, al iluminador (todo oscuro, siempre oscuro), al del atrezzo (el ‘nominator’), al diseñador de vestuario (el pijama de las nominaciones, que anoche llevaba también Dayron y el grupo de amigos de Pepe), al ‘alma mater’ de esta edición, ese que logró conquistar a tanta gente, el concursante de los récords. Pepe salió elegido por un 87.20% de los votos, un porcentaje aplastante, a una abismal distancia del concursante más votado en una final de GH en España, pero también superando el mayor porcentaje de una final en cualquier «Big Brother» del mundo. Aunque habrá que aclarar que algunas finales cuentan con más de tres candidatos al premio final, hasta hoy el más alto porcentaje estaba en torno al 83 por ciento, y Pepe lo ha superado con creces.
También señalaré, mirándome un poco el ombligo (o los bigotes de gato), que nuestra encuesta le daba un 87.40%, casi clavando el resultado a la décima, si bien se equivocaba en la atribución del segundo y tercer puesto, que fueron a parar a Javier, con el 9.20% y a Raquel Abad, que logró el hito (no cabe hablar de récord en negativo) de conseguir el menor porcentaje de todas las ediciones españolas, con un 3.60%, por debajo de aquel 4.69% de Kiko en la tercera edición. Para rematar este repaso de mareantes cifras recordaré que Javito ganó con un 59.57% (GH III), Juanjo con el 57.30% (GH VI), Nuria con el 53.80% (GH V), Sabrina con un 49.80% (GH II), Pedro lo hizo con el 46.53% (GH IV) y, por último, Ismael alcanzó el 41.42% en aquella lejana y recordada primera edición.
Pepe fue el primero que entró en la casa y el último en salir, como si se hubiera seguido aquella frase de los evangelios (”los últimos serán primeros, y los primeros serán últimos”). Entró con ropa interior negra, que me pareció podía ser la misma que llevaba anoche bajo su pijama de cada nominación. Pepe no solamente ha roto el récord del ganador de «Gran Hermano» en el mundo elegido con un porcentaje más abultado, sino que además ha sido el concursante de todas las ediciones del mundo que ha superado más nominaciones consecutivas, concretamente seis. Pero lo más importante de este ‘oscuro señor de los récords’ no ha sido el torrente de datos abrumadoramente positivos para él, sino que lo más importante es que nos hizo recuperar la ilusión por un programa al que consiguió darle la vuelta, y lo hizo venciendo a la vez que convenciendo. En realidad la clave ha sido que supiera darnos lo que queríamos encontrar, y los datos demuestran que lo hizo de forma magistral. José Antonio Herrero, nuestro Pepe, nos trajo juego y estrategia cuando estábamos cansados de concursantes que sólo fueron a estar y no a concursar, o eso al menos intentaban hacernos creer. Aún volviéndonos más inocentes de lo que podamos ser, y creyendo que realmente era así, lo que ha sabido captar Pepe es que era la hora de otra cosa, y al tiempo que adoptaba de forma permanente la actitud más beneficiosa para su propia imagen, y se afanaba en ello, realmente descubríamos que si parecía educado es porque lo era, que cuando nos parecía gracioso era porque es así, que si le veíamos sensible y delicado estábamos viendo como es de verdad.
En contra de lo que no dejaron de insistir algunos de los concursantes que convivieron con él, Pepe no era sólo ese estratega obsesionado con perder el concurso, sino que era un tipo que no dudó en apoyar humanamente a otro individuo que lo merecía, que no pestañeaba cuando se enfrentaba a los otros defendiendo aquello en lo que creía, metiéndose en muchos más ‘fregaos’ de los deseados por él mismo. Eso sí, como reconoció en la divertida entrevista de anoche, no le gusta perder ni a las canicas, y diseñó la estrategia perfecta para ello, moviendo los granos de arroz o las lentejas de un hoyo a otro de su carismático invento del ‘nominator’. Aunque llegado a cierto punto, como pudimos comprobar en esos porcentajes de los que he hablado, cualquier cosa que hiciera se volvería a su favor, porque había conseguido éste (el favor) del público. Y anoche Pepe fue grande, muy grande.
La gala de anoche comenzaba con unas cariñosas y justas palabras de mi admirada Mercedes Milá, que decía justo al empezar: “Este programa lo vamos a dedicar a vosotros, fieles seguidores de «Gran Hermano». Los que nos seguís aunque no os conozcáis entre vosotros, en «El Gato encerrado», en «Portalmix», en los foros de «Gran Hermano», a los que os reunís en casa para vernos todos los jueves. ¡Va por vosotros! ¡empieza la final!”. Era un reconocimiento a todos los seguidores de este programa, y muy especialmente a la muy grande gente que han convertido este gato encerrado en un “nicho único de comentarios sensatos y emociones compartidas”, y a la gente grande de portalmix, que narraron tanto y tan bien miles de horas en directo. Esta audiencia que ha asistido ávida de comentar y compartir una experiencia como esta, se merecía la dedicatoria, y sobre todo la atención con la que han seguido nuestras observaciones, y hasta nuestras peticiones. Curiosamente parece como si Pepe hubiera escuchado también lo que le había pedido mucha gente, creo que sin fe verdadera de que pudiera llegar a hacerlo. Pepe hizo grande el momento en que afirmó que en este GH “hay dos ganadores morales y dos ganadores económicos”, y afirmó que compartiría el premio con Dayron, de la forma que fuera (las reglas del programa impiden tal cosa, pero en seguida recurrió a la ingeniosa idea de compartir sus inversiones posteriores, o lo que hiciera falta). El hermosísimo gesto estoy seguro que llenó de emoción y alegría a mucha gente, y fue rematado con una nueva muestra de rapidez mental cuando le fue trasladado el comentario de alguna gente sobre que dentro de tan solo un mes ya ni llamaría ni querría saber nada de su amigo cubano, a lo que contestó: “Bueno siempre tendremos 150.000€ cada uno para compensar la perdida”, utilizando su fina y exquisita ironía. Creo que buena parte de esos aficionados a los que iba dedicada la final sentirían anoche la sensación de que ya no se puede pedir más. Pepe ganó por mayoría aplastante (la cara de Abad cuando escuchó el enorme 87 por ciento de Pepe y su minúsculo 3 y pico fue para guardarla de recuerdo), y además compartía el premio con su amigo Dayron.
El duelo Milá-Pepe fue una auténtica gozada. Ella empezó el programa diciéndole a Dayron, de parte de ese magnífico equipo que hace posible GH que para ellos es cualquier cosa menos una marioneta, algo que a buen seguro compartiremos muchos. Más tarde pondría a su sitio a Inma, no dejando que nos aguara la fiesta. La entrevista fue divertida y un auténtico placer observar la muy contenida emoción de Pepe en algunos momentos, junto a su buen humor al observar algunas imágenes. Ambos se rieron y disfrutaron el momento, haciéndonos disfrutar del mismo a los demás. Pepe tuvo como siempre una palabra adecuada para todos, sus disculpas, su generosidad, algo que contrastaba con la desidia de quienes ni aplaudieron al ganador ni siquiera se levantaron de su silla, especialmente Sara, Saray y la (mala) pitonisa Inma. Genial Pepe cuando tras conocer a la autora material del ‘cepillicidio’ y habiendo recibido sus excusas, le dijo tranquilamente un “nada mujer” con el que minimizaba un hecho negativo, algo que hizo en cada ocasión con el resto de los que fueron sus compañeros de encierro. Una actitud inteligente y generosa, que sí supone un ‘enterrar el hacha’ con firmeza, y no ocultarla bajo la alfombra del salón (como hizo Jesús), que fue contestada con la cara seria y ausente de Sara, que no quiso hacer comentario alguno, o con la expresión de desprecio del propio Jesús cuando Pepe se disculpaba de los calificativos de “paleto” o las palabras poco consideradas hacia su ciudad, Tomelloso (que si la llama uno pueblo le hacen pasar por un oscuro sacrílego).
Para este gato comentarista, Pepe ha sido un buen concursante, que me ha hecho disfrutar de este GH como pocas veces antes. No sé si será el mejor de los concursantes habidos, pero he de decir que ha roto la curiosa tradición de que ganase este concurso uno de los que menos deseaba, algo repetido en todas las ediciones desde que empecé a realizar esta labor, en el GH III de Raquel y Patricia, con el que perdí la virginidad, como si dijéramos. Desde mi humilde gatera sólo me queda desear a los dos ganadores “morales y económicos” de esta edición “que la fuerza os acompañe”, y que no abandonen nunca ese ‘lado oscuro’ de la fuerza, al que lograron llevar a tanta gente.
Me atrevo a decir que el premio de este GH ha sido para Pepe, que este lo ha querido compartir públicamente con Dayron, pero que hay mucha gente que lo ha considerado también como suyo. Tras el final del programa, que nos mostraba la entrega del maletín por parte del ‘taxista Dundee’ Juanjo, y ese bonito abrazo fraternal entre Pepe y Dayron, pudimos ver unos planos de una casa sumiéndose en una triste y solitaria oscuridad. En esos planos, acompañados de un montaje sonoro increíblemente bueno, pude recordar las muchas horas, infinidad de situaciones e innumerables sensaciones vividas observando esa casa. Las palabras parecían rebotar como el eco sonoro prendido de sus paredes. Este gato no sabe nunca, llegado a este momento, qué sucederá en una próxima edición, que todos esperamos llegar siempre, en la convicción de que no nos faltará esa cita. En esta ocasión podría llegar algo más tarde de lo habitual, quizá dentro de un año aproximadamente, en las primeras semanas del 2007, en lugar del otoño de este mismo año. Es posible que los sonidos canoros de otro programa dejen la temporada de verano para ocupar el otoño-invierno, dando paso a GH VIII dejando el sitio calentito, presto y dispuesto. Puede que no le venga mal a este GH de nuestras entretelas un pequeño descanso, que no será tampoco mayor, de igual forma que puede que finalmente decidan cambiar de planes para sorprendernos con que sé yo el que. En cualquiera de los casos, sea desde donde sea, estaremos atentos y seguiremos la próxima edición de «Gran Hermano», y quizá lo hagamos desde esta acogedora gatera, en la que nos hemos encontrado con tanta y tan buena compañía.
Una última aclaración. Por las especiales circunstancias adversas que vivo en estas horas, me es imposible acompañar este comentario de las imágenes y vídeos que debieran haber ido. Os emplazo a todos a mañana mismo para encontrar esa completa información, seguir comentando lo que deseéis y además revelar el resultado de nuestro modesto concurso. Y aprovecho para agradecer desde aquí tanto y tanto cariño como me ha llegado en los muchísimos comentarios que me habéis hecho llegar en los últimos días. Es un privilegio grandísimo haber podido contar con colaboraciones impagables como las vuestras, algo que no podré pagar nunca con otra cosa que con esta gratitud emocionada.