Los intocables
Javier y Raquel A. se han convertido en los intocables de la casa. Ambos estuvieron inmersos en el ‘lado oscuro’, y Javier aún tiene la suficiente cercanía para que le sigamos considerando relacionado con ese grupo. La cercanía de Raquel vino por dos factores, que son su encierro ‘Matriuska’ de los primeros días y la forma en que Javi se aproximó a ella. El encierro dentro del encierro hizo que Pepe tuviera una especie de relación de autoridad hacia las tres concursantes aisladas del resto, Estrella, Inma y la propia Raquel. Pepe era su salvador, quien les procuraba la comida, y también el único contacto con el exterior del interior de la casa. Posteriormente la Abad decide seguir ciegamente a Inma, y ahora es buena amiga de Sarita, manteniendo su relación con Javier, una relación con altibajos pero estable. Hasta el momento.
¿Por qué denomino a Raquel y a Javier como los intocables? Pues bien, ellos junto a Arturo y Jesús, son los concursantes menos nominados. Pero por encima de estos dos últimos, ellos tienen la ventaja de mantener un romance que puede desmotivar a los demás a la hora de nominarles. Es especialmente llamativo que sea Raquel A. una de ellas, ya que se trata de la concursante que ha seguido una trayectoria más errática e inexplicable. Ella no suele argumentar sus odios, y estos son cambiantes, variando a la velocidad del rayo. El hecho de ser pareja de Javier le impide a Pepe votar por ella, y probablemente le suceda algo parecido a alguien más. Por otro lado, Javier ha establecido buena relación con casi todos, y excepto Sarita no parece que nadie esté dispuesto a nominarle. En la última nominación tanto Raquel A. como Javier o Arturo fueron mencionados en tan solo una ocasión, sumando cuatro puntos entre los tres, algo que es posible se reproduzca hoy de forma similar.
Y es que hoy nominan, además de tener que despedir a uno de sus compañeros. Por el interés del espectáculo deseo que se vaya Tono y también para reparar los efectos devastadores que está produciendo en Dayron esa especie de ‘mobbing’ al que está siendo sometido, entendido como una violencia psicológica ejercida por un grupo contra uno de los individuos integrantes del mismo. El martes en el Club, Jesús y Javier hacían sus conjeturas sobre la expulsión de hoy, y se ponían en el caso de que fuera Tono el protagonista de la misma, comentando la posible actitud del cubano tras este supuesto. Javier dice “estaría conmigo”, negándole a Jesús que fuera a quedarse solo, pero añade: “claro que yo estoy mucho con Raquel”. Lo cierto es que ayudaría al reequilibrio de las fuerzas dentro de la casa que se fuera Tono, tras el premio del viaje brasileño o el protagonismo acumulado en la prueba Orwelliana.
Es difícil hacer una previsión sobre las nominaciones de esta noche, ya que dependen de quien abandone hoy la casa, siendo también determinante la elección de nuevo patrón. Supongo que esta la realizarán por la tarde, o en todo caso antes de conocer el resultado de las nominaciones, ya que lo lógico es que hoy sea otro patrón el que tenga el privilegio de excluir a uno de los nominados. Esto puede cambiar el panorama de forma absoluta, ya que no sería lo mismo tener como patrón a Dayron que a Arturo o al propio Pepe. Por otro lado, en el caso de que fuera elegido patrón alguno de los nominados se haría necesario repetir esa votación si coincidiese con quien hoy se vaya. En definitiva que son demasiados los factores en juego, por lo que es complicado prever que sucederá. A pesar de esto, este gato audaz se atreve a pronosticar que resultarían nominados los dos que no salgan esta noche, más Jesús y probablemente Arturo. Es decir, en caso de salir Tono, los nominados serían Dayron, Pepe, Jesús, y es bastante fácil que se les uniera un cuarto, puesto reservado para Arturo. Como señalaba antes, dependiendo de a quien hubieran elegido como patrón el excluido podría caer de un lado u otro. Desde luego, si el patrón fuese Pepe, que seguramente prefiera reservarse para algo más adelante, este salvaría a Dayron y el expulsado sería Jesús o Arturo. Sin embargo si eligieran a Sarita ‘la bocas’ como patrona, el salvado sería Arturo, y creo que habría llegado entonces el turno para que Dayron dejase la casa. Pero todos estos supuestos partían de la hipótesis de que hoy salga Tono, lo cual aún está por ver.
Llegó la resolución de la prueba, y lo hizo el día previsto, es decir el día de los Santos Inocentes, según marcaba ayer el calendario. Pusieron a Tono a hacer un puzzle de quinientas piezas, de las que no llegó a colocar más de veinte. Después de varias horas avisaron a Tono para que abandonase la ‘habitación 101′, cosa que hizo feliz, convencido de que sus compañeros seguirían casando piezas del puzzle, pero estos se hallaban en la sala de expulsiones, viendo las evoluciones de su compañero. Le pusieron a Tono una película, que vio acompañado de dos de las muñecas de «Global Humanitaria», a las que convirtió en Sara y Paula, la ‘brasi’, aunque las fotos de sus rostros se caían con frecuencia. Tras el ‘regalo’ pidieron al gallego que volviera a lo de su puzzle y al rato se dispusieron al simulacro habitual de la salida, tras sonar la sirena de la fábrica. Entonces Tono les contó emocionado su episodio de la película, y seguidamente le enseñaban imágenes de lo sucedido durante todos los días de la prueba, el engaño del que ha sido víctima, con todos sus compañeros comiendo y bebiendo ajenos a lentejas, pipas, botones, tuercas y demás zarandajas. Tono se lo tomó bien, y por más que le insistieron en contarle momentos en que todos habían metido la pata, el no paraba de decir que no había sospechado nunca nada. Por lo tanto, tienen ‘todo incluido’ al fin. Esta semana vivirán como reyes, comiendo a la carta y con agua caliente las veinticuatro horas del día. A pesar de lo cual, y estando Sarita en la casa, las broncas están aseguradas.
Tengo dicho que para mi esta experiencia es como observar a los ratoncitos dentro de una jaula de cristal. Comprobar sus reacciones, tomar nota de sus movimientos, analizar sus alianzas, ser testigo de como dan respuesta a sus impulsos y necesidades de cada momento. En esta jaula, los ratoncitos no tienen jerarquías, ya que todos están en idéntico plano y nadie es jefe de otros, salvo en el caso de un poco trascendente patrón, que solo se dedica a ordenar los oficios, comprobando que todo se cumple con arreglo a las normas, y ayudando a los demás en sus tareas. Pero esa jaula si tiene una autoridad, y es la de ese ser superior, que les habla desde ahí arriba y al que tratan más como un dios que como a un jefe. De forma que la convivencia se organiza de acuerdo al orden establecido y están a expensas de las decisiones que pueda tomar ‘la autoridad competente’. Digo todo lo anterior en relación a lo que este gato justiciero afirmaba ayer sobre el registro de las pertenencias de un concursante por parte de otro, que considero una agresión, menos punible que la de tipo físico pero tan reprobable como esta en el plano ético. Alguien me señalaba ayer que considerar la violación de la intimidad de una persona como una agresión era algo contrario a derecho, ya que no es equiparable un delito y otro. O incluso que una cosa es un delito pero no la otra. Lo que sucede es que a mi juicio estamos partiendo de un error.
En un estado de derecho es el propio estado el que ostenta el monopolio de la violencia, así como quien puede ordenar el registro de la intimidad de una persona, previa autorización judicial. Y si alguien viola la intimidad de nuestras comunicaciones tendremos total razón si acudimos a un tribunal para que restituya nuestro honor. La jaula de nuestros ratoncitos tiene un jefe que es a la vez juez (y parte), que estaría en su derecho de registrar las pertenencias de un concursante para poder comprobar que no ha infringido las normas del concurso. Pero que algo de este tipo sea realizado por uno de los habitantes es absolutamente intolerable, y no atendiendo a criterios deportivos sino éticos. Yo lo considero un agresión intolerable. Que los ratoncitos se arroguen con el derecho a establecer un orden diferente del establecido, o quieran ser jueces implacables de un tercero, es tanto un reflejo natural de quien ha de convivir en un grupo aislado como un ejemplo perfecto de falta de madurez o simplemente de poca educación. Esta es mi opinión.