Chingada madre...Él quiere ser estrellona

Creo que ya sé lo que le duele a Arturo ‘jelouses’. Él quiere ser estrella, la gran estrella indiscutible de la casa, y no lo consigue. Tiene dos cosas en su contra para lograr su objetivo, que son una dura competencia, la de las ‘mediáticas’, las dos compañeras que están más interesadas en los Salsa Rosas que hagan después que en nada de lo que allí dentro pueda suceder, y por tanto han de meter bulla pronto, para convertirse en seguida en personajes de interés (concepto curioso de lo interesante); y por otro lado el obstáculo de su propia falta de carácter, que le está llevando cual veleta en la dirección que otros deciden se ha de mover el viento. Por eso necesita un arma que puede haber considerado infalible, y razón no le falta: el confesionario.

Basta con que Arturo se haya fijado en la táctica seguida el pasado año por Juanjo, para que se haya convencido de que no hay nada como dedicar una buena parte de su tiempo ahí dentro, metido en el ‘confe’, dedicando largas peroratas, interminables monólogos en los que se entremezclan dos argumentos base: yo soy el mejor, y los demás son impresentables. Combinando esas intervenciones, y las dos ‘ideas fuerza’ que menciono, con una actitud más calmada y amigable en la casa, puede que el ‘méxican’ consiga salir dispensado de las primeras nominaciones al tiempo que su mensaje va calando en parte de la audiencia.

Y la táctica ha sido ya puesta en práctica, sin más dilación, y ayer mismo le hemos visto criticando a los demás, con ese léxico tan peculiar, característico de su país de origen, diciendo cosas como: “Me irrita, me caga, me defeca… que estén entre chisme y chisme”. ¿Me defeca? ¿De verás que los mexicanos dicen esto? Hombre, yo viendo GH me lo suelo pasar bien casi siempre, a menudo disfruto, en alguna ocasión me emociono, y a veces incluso me cabreo. ¿Debería decir cuando me irrito viendo un resumen que estoy defecado? ¿Acaso me defeca que las 24 horas por Internet vayan a ser de pago? (seguramente a partir de ya mismo, parece ser). Pues no sé, no sé. Aparte de su terminología autóctona, en la cita anterior se ve que empieza a cargar contra los demás, siendo él mismo el que está llevando los chismes al ‘confe’. Pero dijo más cosas, como esta: “Me considero tan noble, para estar haciendo esas pendejadas que hacen los demás… chingada madre…”. Bueno, aquí está introduciendo el segundo factor, la impúdica autopromoción que le quiere situar por encima del bien y del mal. Lo dicho, yo soy noble, soy lo mejor, y los demás unos ‘pendejos’ que van de chisme en chisme, o sea una basura. Si a Juanjo le fue tan bien, nos podemos empezar a temer lo peor.

Porque el ‘jelouses’ juega con algún otro factor, no menos importante para conseguir el favor de una parte del público que vota. Mucho me equivocaré si no terminamos viendo, posiblemente a no mucho tardar, como este concursante cuenta episodios tristes de una dura vida, mientras continúa llorando. Está genial llorar, los chicos si lloran, ya lo creo que si. También está muy bien contar la propia vida. Pero si la intención es despertar la compasión de la audiencia, entonces me empieza a parecer un tanto lamentable. El primer día ya contó que con 24 años llegó virgen a España. Ojalá me equivoque, pero creo que eso sólo era el comienzo.

Entre Arturo llorando en el confesionario cual estrella destronada, e Inma gritándole a los cuatro vientos “yo soy un animal televisivo”, algo que le corroboran sin parar otros, como Pepe o Estrella, tenemos un panorama divertido, ante el que la inocencia irritante de Tono o la brusca torpeza conquistadora de Dayron, se quedan en escenas de entremés, acompañamiento necesario. Por cierto, ayer vi a Jesús (que no Javier), el de Tomelloso. Sigue vivo, e inédito aún, pero respira, le contestaba a la ‘destitulada’ con un leve movimiento de cabeza. O sea, que todo en orden.

Y para el baúl de los recuerdos de GH, pongo aquí el vídeo con el momento “chonis” y las bragas hélice de la ‘Titanlux’.