LOS VOTOS PARA JUANJO. Los votos de la audiencia dieron el triunfo de este “Gran Hermano” a Juanjo, esto es incontestable, y la decisión del pueblo es soberana. Quien quiera lanzar sombras sobre esto que lo haga, pero a este gato no le cabe duda sobre el resultado, entre otras cosas porque una vez más coincidió con el de nuestra encuesta, de forma casi milimétrica en esta ocasión. Felicidades, por tanto, para el “taxista Dundee”, el “predicador del confesionario”, este “majaraja” ilicitano que fue para mi gusto un mal concursante, aunque claro está que convenció a más de la mitad de esa parte de audiencia que vota (el 57,3%), y por eso le habremos de dar la enhorabuena.
La frase más importante del programa de anoche, la gala final que tendrá una coda, un estrambote, en ese debate del próximo jueves, víspera del día de Nochevieja, fue pronunciada por la Milá, que acertadísima le espetó al ganador: “No es agradable, Juanjo, por mucho que hayas ganado el ‘Gran Hermano 6′, de que has ganado el programa pero no has ganado dentro de la casa, no has ganado, para entendernos, a tus compañeros, a todos tus compañeros en la convivencia. Es desagradable, pero es así”. La cara de Juanjo era todo un poema mientras escuchaba estas palabras, por las que a mi me cuesta titular “Juanjo ganador”. No, ganador no, ha conseguido más votos que los demás, cierto que eso le da el triunfo, pero no se podrá considerar ganador alguien de quien no habló bien casi ninguno de sus compañeros, que fue perdiendo apoyos dentro de la casa, recolectando enemistades, decepciones, enfrentamientos. Ya lo creo que tiene que ser duro, pero eso es así.
Con gran celeridad se produjo la salida de los tres finalistas, supongo que para evitar lo que pasó otros años, y es que la entrevista al ganador era casi inexistente. Muy rápido salió Natacha, la tercera clasificada, con un 15,2% de los votos. En el exterior de la casa le esperaba un trineo con el que bajar una pequeña pendiente, que parecía sacado del catálogo de ‘Playmobil’, todo muy pequeñito. Luego le esperaba ese pasillo en el que darse un baño de multitudes y en el mismo se encontraba su primo-amante, que le recibió con un apasionado beso, muy cinematográfico todo. Ya en el plató sorprendieron a Nata con la presencia de su padre, momento en que la emoción de la argentina se hizo especialmente patente, lo cual es explicable. Tensó los músculos de su rostro más que nunca, a pesar de lo cual estuvo relajada durante buena parte de le entrevista, incluso cuando le comunicaban algunas de las cosas que se habían dicho, sobre ella y su primo, al que se llegó a calificar como su “chulo”. Negó con tranquilidad y sosiego todo eso, afirmando que él nunca la maltrató. Entiendo que incluso en una final salgan a relucir estos asuntos, tratados en esos programas parásitos (me niego a seguirles llamando satélites) que tanto daño hacen a veces, lo entiendo porque no hay mejor sitio que ese para darle la oportunidad a un concursante para defenderse de esas cosas, y porque no sería justo que se tuviera que enterar después de lo que se ha comentado durante su encierro. Esa es su casa, y es de esperar que cuando llegas a tu casa tras una experiencia como la que han vivido, te lo cuenten todo, y te dejen dar las explicaciones oportunas.
Tras la salida de Nata pudimos asistir a ese momento en que el segundo clasificado tiene el privilegio de celebrar con el ganador su triunfo, tras ese momento en que ambos conocen la resolución final. Conrad y Juanjo se abrazaban, se besaban, se expresaban mucho cariño, más o menos sincero, pero bonito en cualquier caso. Desde una pantalla gigante la Milá les comunicaba el nombre del ganador, y un efecto de luces proyectadas sobre unos globos dorados rubricaban lo dicho por la presentadora, Juanjo era el ganador y por tanto Conrad había de abandonar la casa, lo que hizo también rápidamente. Con Conrad no hubo casi entrevista, y eso fue así porque creo que el americano se deja poco. Mantengo la teoría de que el problema de comunicación de este concursante no está provocado por su limitado dominio del idioma castellano, si no que creo ver otro condicionante evitando una comunicación fluida e inteligible, y para mi ese condicionante es un decidido hermetismo que evita salgan las palabras con normalidad. Le pasaría lo mismo si hablase en inglés, porque él no se quiere explicar, juega con expresar argumentos parciales e interpretables, para que cada cual piense lo que desee. Bueno, la táctica no le ha salido nada mal, y estoy seguro que de no haber sido porque entró como reserva y no es español este hubiera sido el ganador, su perfil responde absolutamente ya que es discreto y no entró en discusiones, pero se tuvo que quedar a las puertas, que tampoco está nada mal.
Juanjo pasó pocos minutos en soledad dentro de la casa, durante los cuales pronunció en alto (muy alto) el nombre de Roberto, en muchas ocasiones. Parece claro que Juanjo siente una deuda de gratitud muy grande por el “súper” y le expresaba así su cariño. También leyo los nombres del resto de concursantes, sin excepción, de una inscripción que había realizado en la mesa del comedor. Corrió, saltó, saludó a los cámaras y resto de gente del equipo que estaban en el patio de la casa trabajando, volvió a dar las gracias a Roberto y con ese nombre en la boca abandonó la casa, que quedó finalmente deshabitada. La imagen de la casa solitaria hizo que un escalofrío me recorriera la espalda, que tristeza, que desasosiego. En un par de planos imagine las muchas horas, infinidad de situaciones, innumerables sensaciones vividas observando esa casa. Juanjo bajó también la pequeña rampa en el trineo, como sus dos compañeros, y se dió su baño de multitudes encantado, con el histrionismo del que hizo gala dentro de la casa, ese dominio escénico que no creímos pudiera tener en un principio. Ya en el plató siguió estando desenvuelto, y entonces empezó un pequeño calvario en el que tocaba mostrarle sus imágenes, y entre ellas estaban sus enfrentamientos, la violencia que destiló con algunos de sus compañeros, en esas aproximaciones intimidatorias, nariz con nariz (y la del de Alicante es de dimensiones considerables, no en vano fue comparado con Cyrano de Bergerac por la presentadora, y no creo que fuera por su poética delicada), su arrebato estampador de cervezas y ‘bricks’ de leche contra el suelo. Tantos y tantos momentos complicados, compañeros expresando en conversaciones con otros un juicio crítico contra él, otros que lo hicieron en el confesionario, profanando su púlpito en un sacrilegio total. Llegó un momento que Juanjo expresó su queja, le parecía que solo le estaban enseñando cosas malas, y entonces fue cuando la Milá debió pensar “abre los ojos, muchacho”, y le hizo la reflexión que reproduzco al principio de estas líneas, en un entrecomillado textual. No estaba siendo agradable para él, a pesar de que sus compañeros renunciaban a rememorar aquello, más por respetar el día alegre de la fiesta del ganador que por cobardía. Se equivoca ese concursante tramposo y aprovechado, ávido de fama y relumbrón, que censura casi cada jueves lo que hacen sus compañeros, pensando el ladrón que todos han de ser de su condición. Si hay un personaje cobarde entre los dieciséis que tomaron la recta de salida esta vez, ese es Ángel, el metrosexual de las narices, que es tan falso como para vendernos ahora que está “conociendo” a la ex de Conrad, tras otros montajitos similares con damas refinadas como Sonia Arenas. ¿Y es este sujeto quien pide a los demás que sean sinceros y digan a Juanjo a la cara lo que piensan? Este no han sido nunca sincero ni consigo mismo, y no entiende que hay algo llamado educación y respeto, que es lo que los demás quisieron tener ayer para con el concursante ganador, respetando ese su momento de gloria.
Me pareció que Juanjo no se sentía dañado con las duras imágenes que le mostraron, vi en él disposición a olvidarse de todo e intentar entablar una relación afectuosa con todos. En otro plano, producto de otra vida, que es la que vivimos aquí fuera. No es muy distinto lo que puedan vivir dentro que lo que aquí vivamos, quizá la diferencia fundamental es que aquí podemos censurar a un conocido sin que una cámara lo esté registrando y se lo vaya a mostrar después al criticado. Eso hace que aunque sepamos que algo así puede suceder, y nos conste que no caemos bien a alguien, pasemos esto por alto y decidamos llevarnos bien, que la vida son cuatro días y dos salen nublados. El caso es no enterarnos, no ver aquello que puede dañarnos seriamente. Creo que Juanjo mantendrá buena relación con todos, es más pienso que lo está deseando, personalmente creo que lo necesita. De ahí sus abrazos con su “primo” Miguel, y las expresiones cariñosas que tuvo para ellos. Sobre Diana, su dulcinea, que ayer aparecía con el pelo planchado y sobre todo limpio, muy guapa y elegante, dijo que nunca pretendió enamorarla, que solo quiso ver en ella la gran amiga que ya es, y argumentó esto diciendo que él aún tiene alguien fuera, dio a entender que es alguien a quien aún pretender reconquistar, o eso me pareció entender. Esto entraba en absoluta contradicción con lo que dijo al empezar la entrevista, y es que le hubiera gustado encontrar una mujer a quien amar dentro de la casa. Este muchacho sigue poco centrado, y con el cheque que le entregó en la casa la Fresita ganadora del pasado año creo que tenía más difícil centrarse.
Los 300.000 euros del premio le darán para comprarse un taxi nuevo, quizá unos de esos Mercedes que tanto se ven en la costa levantina, aunque no se si seguirá por mucho tiempo conduciendo un taxi, no me hago a la idea de si es alguien dispuesto a entrar en la dinámica de comentarista ’showman’ televisivo. Los ’shows’ ya vimos que se le dan muy bien, aunque en esta ocasión tendrá que lidiar en plazas más complicadas que ese confesionario donde representó siempre el mismo libreto, un monólogo largo e impetuoso, sin público ni crítica, solo un “súper” al que él adora, aguantando estoicamente el sermón. Pero el suyo no fue el sermón de la montaña, porque no solo contó con la aprobación de sus fieles, que los apóstoles de Juanjo fueron los muchos que votaron para conseguir su triunfo, algo por lo que habrá que darle una vez más la enhorabuena.
Como suelo decir en estos casos, tiempo tendremos de seguir comentando lo que sucedió ayer y reflexionar sobre esta sexta edición de GH. A veces he prometido esto sin cumplirlo, pero esta vez no habrá de dudar nadie que el lunes seguiremos aquí, pues aún hay mucho que comentar. El jueves que viene, como ya dije, habrá un debate con todos los concursantes, aunque no creo que esté la efímera Mercedes y espero que no falte Nicky, que ayer no asistió al plató por un supuesto problema familiar. Por tanto, aún estará vivo unos días este “Gran Hermano”. De momento, este gato charlatán se callará durante unas horas, y antes de ello quiere desearos a todos una muy feliz Navidad. Este GH ha sido para mi un sueño, me reencontré y encontré durante el mismo grandes cosas, que me dieron mucha satisfacción. Guardaré un recuerdo imborrable de estos meses. Buena noche. Sed felices.
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