VAYA NOCHECITA. Vivimos ayer la noche intensa que se preveía, con expulsión (y que expulsión), nominaciones y la entrada sorprendente de la invitada polaca. Programa completito y apasionante.
La expulsión de Nicky nos deparó momentos de variado tinte. Desde el gesto prepotente y poco elegante de Salva, que demuestra estar ávido de protagonismo y parece no querer dejar pasar la mínima oportunidad de destacar entre el resto de compañeros, no obstante su posición en la grada del plató fue modificada ayer, situándole más centrado, para evitar que Nicky tuviera que girar ciento ochenta grados para dirigirse a él. El confeti que repartió entre los de su alrededor, lanzado con demasiada rabia además, y su exclamación en el momento de conocerse el nombre del expulsado, fueron unas de las notas más tensas de la noche, especialmente por la inmediata respuesta de la hermana de Nicky, que calificó de gentuza a los que han sido sus compañeros en la casa, sin distinguir que hay alguno que participa o jalea un gesto como ese, pero no así el resto. Más tarde el enfrentamiento dialéctico fue decepcionante, ya que a mi juicio Salva temía ese momento, al considerarse en ciertos terrenos inferior a Nicky. Y es que el asturiano es un hueso duro de roer. La entrevista de mi admirada Milá se mantuvo en un estado de equilibrio inestable, al combinar la dureza de algunos de los documentos que le mostraron (la nominación de Jani o el chisteo de Jona, tratándole cual perrillo), con cierta delicadeza que entiendo motivada por dos razones: el temor a un Nicky psicológicamente afectado en el delicado momento de su salida de la casa, y un reconocimiento implícito al que ha sido uno de los concursantes más llamativos e interesantes de esta vez. No obstante imagino a Enrique García Huete, el jefe del equipo de psicólogos del programa, haciendo una ardua e importante labor durante las horas posteriores a la salida del concursante. El perfil polémico de Nicky, y el escaso freno que sabe poner a muchos de sus impulsos y expresiones, no es obice para que tras la coraza con la que el mismo se ciñe, deje traslucir una personalidad sensible, con muchísimos miedos, que ha dejado atrás muchas lágrimas. Así al menos lo ve este gato taciturno, que aunque parezca extraño ha lamentado la salida de Nicky.
Vi en los ojos de Nicky la tristeza y una enorme decepción. Se creía apoyado por mucha gente, abanderado de una causa, y descubrió de un plumazo que no ha sido así, e incluso que los apoyos de los que estaba seguro dentro de la casa no eran tales. No digo que Jonan no tenga derecho a jugar con sus armas de la forma que considere oportuna, pero para Nicky ver esas imágenes tuvo que ser duro, muy duro. En sus respuestas no estaba hablando él, si no su coraza, el coselete que protege su fragilidad interior. La imagen que pretendía dar es la de duro, un machote que debe ser más hombre que nadie, es el papel que él mismo se impone, con una exigencia extraordinaria. Siempre ha tenido que demostrar mucho más que el resto y no siempre se acierta y se hace bien. Anoche tenía que aparentar entereza y no lo hizo nada mal, pero sus ojos reflejaban la tristeza, la decepción, una pena insondable que no desea salga a la luz, que le gustaría cubrir con su coraza. Parece que controla la situación, que domina el medio bastante bien, es algo admirable, pero en el fondo pude ver su gesto de dolor. Conocer que esa parte del público que vota no te quiere es algo superable, que no te quieran algunos de los que han sido tus compañeros en esta aventura no deja de ser algo natural, que nos sucede a menudo a todos, pero saberte traicionado por aquellos que creías estaban entre los tuyos es una canallada. Nicky desempeña su papel de duro porque no conoce otro papel. Hace pocos días decía yo aquí mismo que Nicky se debía tener en baja estima cuando pretendía cambiar de estilo de vida, e incluso había decidido someterse a un cambio tan importante en su propio físico y personalidad. Hoy creo que era una idea equivocada, o no muy exacta al menos, ya que pienso que por el contrario se tiene en alta estima, en realidad lo necesita, tiene que considerarse superior a los demás, saberse capaz de superar todas las situaciones, que podrá siempre salir hacia adelante, porque alguien tiene que tirar de él, eso se llama instinto de supervivencia, y es común a los mortales. Los gatos si no se dejan llevar por su instinto cazador pueden ver comprometida su supervivencia, quizá por eso le calificaba yo hace una semana como el “cazador cazado”. De ahí pienso que vienen las actitudes hostiles, los desplantes, su actitud poco conciliadora en muchas ocasiones, también un cierto desprecio que demuestra a veces hacia los demás. Me dio pena Nicky, y tengo aún en la retina su mirada heladora y su sonrisa forzada.
El resultado de las nominaciones de ayer puede ser la puntilla para Jonan. Tras ver desfilar por la puerta de Guadalix a todos los suyos (Cristal, Miguel, Sandra, de alguna manera Bea y ahora Nicky) este “último Mohicano” debe sentir como un “alea jacta est”, en medio de esa sensación de una historia, con mucho de pesadilla, que se repite una y otra vez, cual si estuviera condenado a vivirla de forma repetida, como decía anoche Mercedes Milá con una acertada referencia cinematográfica. Es posible que sea el expulsado de la próxima semana, aunque los porcentajes no revelarán las distancias enormes que vimos en la de Nicky, pues pienso que la “competencia” de Diana será importante, si no decisiva. La pugna por ganar esta batalla será dura, y no dejará indemne a ninguno, tal vez sea Natacha la beneficiada en una especie de reedición (corregida y aumentada) de la teoría del cincuenta por ciento de que tanto hemos hablado, que cada vez es menos verosímil al quedar menos concursantes en la casa. Pienso que el voto se puede concentrar en Diana y Jonathan, pero ya lo veremos la próxima semana.
Y lo de la invitada polaca. El momento de su entrada en la casa y su encuentro con los cuatro que volvían de la sala de expulsiones fue realmente gracioso. Tras conversar con estos cuatro habitantes, en un diálogo imposible en el que nadie logró entender nada, la frase de Diana diciendo: “más o menos nos entendemos” fue todo un puntazo. De responder a la expectativa de ayer nos podemos divertir mucho esta semana con la aventura multilingüe que se les plantea.
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