EL DÍA D. Hoy es el día D, una de las expulsiones decisivas, que nos aproximarán a lo que puede ser el desarrollo de esta historia en los días que restan. Si atendemos a lo que dicen las encuestas podemos colegir que la expulsión está entre Juanjo y Miguel, si bien la sorpresa podría ser que saliera Natacha, ya que lo cierto es que los resultados de las encuestas ni son unánimes ni se puede decir que marquen si quiera una tendencia. Está claro que esa parte de la audiencia que vota por teléfono previo pago no es la misma, o no tiene porque serlo, que la amiga de votar en las encuestas de Internet. Comentaba este gato “curiosón” ayer que en la casa tienen cierto convencimiento de que se marchará Juanjo, y o él mismo lo creé o está haciendo un papel victimista que no me termina de cuadrar con su personalidad. Anoche se despedía literalmente, con dosis de emoción y grandilocuencia, desde la radio ficticia que preside la piscina. Hay un detalle que encaja mal en ese Juanjo convencido de que está viviendo sus últimos días, horas incluso, dentro de la casa, y es esa conversación que quiso suscitar el pasado martes en la sobremesa de la cena. Serio y trascendente avisó que quería hacer un comentario a todos, a lo que el suspicaz Nicky le aconsejó pensara bien lo que iba a decir antes de hacerlo, provocando su respuesta en el tono de “tu no eres mi padre para decirme lo que tengo que decir”, que se me antoja un poco más impertinente de lo normal. El taxista planteó entonces la posibilidad de discutir sobre quien podría ser el próximo patrón, para llegar a una elección pactada o cuando menos discutida con anterioridad. Su propuesta recibió una enmienda a la totalidad, empezando por un Miguel que despectivamente afirmó no tener ganas de hablar en ese momento sobre el tema, tras lo cual abandonó la mesa, y terminando por un más templado Jonathan que defendió que discutieran sobre eso, pero llegado el momento de la tarde noche del día siguiente. Visto el poco éxito de su propuesta, el promotor de esa conversación afirmó no querer ser patrón, dado su convencimiento de ser el expulsado de hoy. No termino de entender que si tan convencido está de que se irá le importe tanto quien pueda ser el elegido, de igual forma que anoche tomaba partido activo en contra del sector fumador, pretendiendo a toda costa rebajarles en un paquete su previsión para la compra de hoy, repitiéndose la discusión que el calendario marca se repetirá cada semana tras comunicarles si han superado la prueba o no y una vez repartidos los sueldos individuales. No se porqué ese afán por seguir manejando el cotarro y conservar una parcela de poder si está seguro de que esta noche no dormirá en Guadalix.
La generosidad de Ontiveros hizo que ganaran la prueba, aún faltándoles un punto, o “los pelos de un mojón”, como dijo el “super” y ese punto se convirtió en la gran oferta de la semana. Eligieron como nueva patrona a Jani, tras una nueva maniobra de Juanjo, que a hurtadillas le transmitió la idea a Conrad sobre que los demás no le verían con buenos ojos como patrón, por lo cual había que elegir a la cubana, idea que secundaron todos los demás, excepto Miguel que votó por Natacha. Las tareas se repartieron tras alguna negociación, principalmente el rechazo de Eva, la nueva, a cocinar, que parece no ser lo suyo. Al final le tocó a la nueva lavar la ropa con Jonathan, mientras Conrad y Jani harán la cocina. La limpieza y la piscina se la encargaron a la explosiva pareja formada por Bea y Nicky, Diana y Miguel serán friegaplatos y de la cuadra se encargarán, de momento, Natacha y Juanjo. Jani eligió, en un acto revestido de cierto masoquismo, a Nicky y a Eva para acompañarla en la suite, a lo que cuando tenían que decidir como se repartían las camas, la actriz pidió con sorna que el “osete gruñon” ocupara la cama de en medio. Como ya he contado antes, tras la elección de patrona y la nueva atribución de tareas llegó la discusión sobre el tabaco, que casi todos menos Bea, Juanjo y el “mosca cojonera” Nicky tomaron con desidia y el hartazgo lógico al ser una polémica que se repite cada semana. Es increíble como Miguel y Jonathan siguen conservando la capacidad para abstraerse de las conversaciones cuyo tono sube por encima de lo razonable. Anoche mientras Bea vociferaba en la cocina, estos dos se concentraban en su partida de ajedrez, con ese tablero y figuras que construyeron con el material de derribo de la pirámide. En un cierto momento los dos se miran, Miguel le pregunta al otro: “¿Y ahora por qué es?”, con cara de asco, a lo que Jonhy contesta: “tabaco”. Las miradas se volvieron a dirigir entonces al tablero sin más comentarios. Sigo pensando que estos dos son de lo más normal que hay en la casa, la complicidad que muestran entre ellos me gusta, y me hace gracia su sentido del humor.
Echando una miradita (¡dios, la palabra me persigue!) al calendario creo que hoy deberían nominar tras producirse la expulsión. Empezaría así eso que llaman nominaciones rápidas, que producen una baja en la casa cada semana. Se puede equivocar este gato observador, pero me parece que esa puede ser la sorpresa de la noche, y veremos desfilar por el “confe” a todos para repetir esa liturgia de los votos. Si es así, todo dependerá en gran medida de lo que suceda antes, quien abandone la casa esta noche, en eso que Jonhy calificó como momento decisivo. Pues lo veremos en unas horas, y que sea lo que tenga que ser
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