DOS BEAS.
Lo ha dicho ella misma en el “confe”, hay dos Beas en la casa, dos legionarias, dos “niñas del exorcista”, dos Fuenlabreñas. Según Beatriz, ella lo tiene todo al cincuenta por ciento, es dura y dulce, exaltada y calmada, y así en todo. Solo hace una excepción, es en el terreno sexual, donde se declara absolutamente hetero. Lo cierto es que la “novia de la muerte” tiene cambios importantes de carácter, supongo que de acuerdo con sus estados de ánimo. Puede ser un terremoto, que patea los muebles, saca los ojos de sus órbitas, resopla y sobre todo grita, grita desesperadamente, con una energía que bien podría emplear en cosas de mayor utilidad. Pero también puede ser una chica alegre, con gran sentido del humor, que hace reír y sentirse bien a los demás. El calvario que la escasez de tabaco le está haciendo pasar contribuye a que los momentos explosivos sean frecuentes, es tan fuerte su adicción al tabaco que con frecuencia dice desear irse, renunciando a esa experiencia a cambio de tener la libertad de fumar el tabaco que desee, dejando atrás las carencias y los momentos de “mono” total. El buen humor de los momentos en que podemos disfrutar de ese cincuenta por ciento afable de Bea, su uso relajado del idioma, su obsesión con la “rajita”, nos han hecho reír muchas veces. También provocó nuestra hilaridad la explosión de Bea, su otra mitad, cuando habla de que ella se tira los pedos donde quiere, “si quiero tirármelo aquí me lo tiro aquí, y si quiero tirármelo allí, pues allí que me lo tiro”, por no hablar de su propuesta de hacer guarrerías mayores en la piscina. Nos hemos reído también cuando le ha estornudado la vaca, o cuando le mordían las ovejas de la cuadra. En su dualidad es capaz de odiar y admirar a un compañero, como le sucede con el “guardián” de su tabaco, Juanjo, o con Nicky, del que ayer decía, dirigiéndose a sus compañeros: “Aquí donde le veis, tiene unos huevos…”. Es probable que sus reacciones violentas no contribuyan a facilitar la convivencia, como se ha dedicado a remachar precisamente Nicky, en campaña personalizada “puerta a puerta” con algunos de sus compañeros, pero lo que si está claro es que Bea, la legionaria, es un torbellino con el que me río siempre.
Desde ayer son uno más en la casa, es algo que forma parte ya de las tradiciones de GH, el nacimiento de una linda ovejita. El momento fue emociante, como suele ser en estos casos, especialmente cuando el excelente “cuadrero”, como en ese gracioso neologismo le gusta decir a él, grita como solo él sabe: “Super, la oveja esta herida, esta sangrando”. Pensaba que le había dado una patada la vaca, o la podría haber pisado, al ver la sangre que le rodeaba. Se dio cuenta pronto que no había tal lesión, que se trataba del “misterio de la vida” como dijo el “súper”. Me impresionó ver llorar a Nicky, siempre me impresiona ver llorar a los demás, pero este gato sensiblero no pudo evitar emocionarse de nuevo ante la estampa del rudo gijonés, desagradable tantas veces, enterneciéndose de esa forma. Diana puso el comentario feliz, como suele también, al decirle a Nicky: “ya eres papá”. Ella siempre tiene el comentario adecuado, especialmente para el que es una de sus debilidades en la casa, con el que se comporta a menudo como una mamá. Ambos se abrazaron, mientras él decía: “el día que tenga un hijo me moriré”. Otro gran momento de este sorprendente GH.
Ayer les procuraron ropa a aquellas chicas que entraron por sorpresa, creyéndose reservas. El montaje de las cámaras ocultas de la gala de presentación hizo que no pudieran preparar el equipaje en condiciones, y al final Onti permitió que las familias lo completasen. Siempre me ha resultado llamativa la facilidad para intercambiarse la ropa que se ve ahí dentro. Recuerdo de ese lejano GH I un fenomenal montaje de imágenes, en el que se veía a todos los habitantes con una misma camiseta, que había ido pasando desde su dueño a todos y cada uno de los demás. Es un detalle curioso y positivo.
La historia entre Jonhy y Cristal, edulcorada y romanticona, promete nuevos episodios, apasionantes y esperemos que apasionados. No se quien resultará más beneficiado/a ni más dañado/a con ello, toda vez que él esta transmitiendo cierta impresión de haber renunciado a su orgullo y ella se muestra gélida en ocasiones. Lo que tengo claro es que es una historia que dará mucho de si, siempre y cuando no sea la “niña” Cristal la expulsada de este jueves, lo cual parece que no sucederá. Eloísa sigue llevando todas las papeletas para despedirse de su encierro esta semana, una Elo que desaparece por momentos, a la que apenas se le ve tonteando con el “guiri”, y que por no comparecer ni siquiera lo hace a la hora de fregar los cacharros, siempre amontonados en la pila. Poco puede salvarla de la expulsión, un hecho que dará una nueva alegría a ese crecido Nicky, que verá así como vuelve a desfilar uno de sus “enemigos”, tras ese Salva que le llamó “cáncer”, ahora esta “Eloplasta”, que gritaba eso de: “Nos han metido a Chuky en la casa”. También pudo presenciar como desfilaba hacia la puerta de salida ese Ángel que le despreció al decirle que nunca podría salir con una mujer como su ex-novia, teniéndose que conformar con “mierdecillas”. De momento Nicky ha ganado siempre, de forma apabullante además.
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