DESLUCIDO COMIENZO DE LA QUINTA EDICIÓN DE GH. No sorprendieron las novedades que han preparado para este esperado retorno de GH. Este gato escamado, que cumple su tercera aventura de observar a los “elegidos para la gloria” con menos entusiasmo que en ocasiones anteriores, cree que la clave del éxito de este concurso, éxito que nunca se le negó, es la selección de los ratoncitos que habitan la casa, unos durante más tiempo, otros de forma más fugaz. Son ellos los que hacen y deshacen, son el permiso de quienes manejan los hilos de esa casa. Si ellos son capaces de despertar nuestro interés (ya sea provocando nuestro más visceral rechazo como estableciendo una empatía con el espectador que desemboque en cierta complicidad) el invento esta salvado, si no es así estos tres meses y medio se convertirán en un largo funeral de lo que algún día fue una experiencia televisiva compleja apoyada por un canal que retransmitía en directo durante veinticuatro horas lo que sucedía en la casa y por la presencia en Internet de la imagen de las cámaras de dentro de la casa, igualmente en directo. Este último (no se si decir que por ahora) GH no tendrá canal veinticuatro horas y las cámaras puede que aparezcan en la web habitual pasados los días, como paso hace ahora poco más de un año. Si a esa pérdida de valor de la experiencia que supone este programa le añadimos las señas inequívocas de cansancio y agotamiento de las ideas de los responsables del programa, tenemos dibujado un panorama nada alentador. Pero son ellos, repito, quienes darán brillo o hundirán definitivamente el programa. Si echamos mano de la experiencia, como suele hacer este gato que se siente cada vez más mayor, en las ediciones anteriores los personajes no consiguieron nuestra simpatía el primer día, de hecho a mi el grupo siempre me pareció odioso el primer día, pero avanzada la acción los elegidos en cada ocasión consiguieron momentos brillantes, situaciones únicas e increíbles que hicieron que me volviera a congraciar con el programa. Eso fue así al menos en el primer GH y también en los dos últimos, ya veremos que sucede esta vez. En cuanto a los responsables de la cosa, siempre valoraré la labor del “super” Ontiveros (hoy llamado “mister” por la más sorprendente de las nuevas concursantes, una especie de clon de Inma de GH IV llamada Aida), su contribución al éxito de GH es innegable y cuando hablo de agotamiento de las ideas no me refiero necesariamente a él como a quienes presionaron desde la segunda edición para desvirtuar la idea inicial del programa, y esos no trabajan para la productora si no para el canal que lo emite.
En los próximos ciento doce días este gato encerrado disfrutará comentando lo que veamos, aquello de lo que consigamos enterarnos, lo que nos muestren en los resúmenes. Por el momento dejo pendiente comentar lo de los cerdos, lo de la casa desordenada, y sobre todo lo que me han parecido los nuevos habitantes. Pero eso será en el próximo comentario, que este gato magullado por el azar hoy debe dormir ya. Durante el programa de hoy, durante todo el día de hecho, tuve la tentación de renunciar a observar a estos nuevos ratoncitos, a esta hora de la madrugada en que escribo estas letras tengo las mismas ganas que cuando hace más de año y medio lo hice por primera vez, en definitiva nosotros no hemos cambiado tanto y el programa tampoco. De forma que aquí estamos, y aquí seguiremos (como terminaba diciendo en mi último comentario), al menos hasta que esto acabe. Nos lo vamos a pasar muy bien también esta vez, ya lo veréis.
Y la frase del día, pronunciada por la ya mencionada Aida, durante ese castigo inicial a la que se le sometió absurdamente. Cuando Ontiveros le invita a visitar a la vaca en el establo (otra de las lúcidas novedades) ella le pregunta por el nombre del animalito. Enterada de que la vaca se llama Antonia la concursante exclama: “Que bien, es mujer”. De manera que para esta candidata a despertar más odio que otra cosa en la casa hay este año ocho mujeres, más de lo que ha sido habitual hasta ahora. Que nunca falten momentos gloriosos como este.