LA GRAN SEMANA. La última semana del año ha sido la semana de este «Gran Hermano». En argot futbolístico podríamos decir que semanas así son de las que hacen afición. El tedio desapareció de la casa de forma fulminante. La vuelta de Inma de su viaje a tierras argentinas, la eliminación de Rocío, la reducción del grupo a la mitad de los que entraron por vez primera en esa casa, se han revelado como situaciones definitivas para darle el más auténtico aire a este programa nuestro de tantos desvelos y tantas añoranzas. GH ha sido durante la última semana una caja de sorpresas, llena de momentos irrepetibles y diálogos intensos. La realidad televisada que ha sido destilada en los programas resumen y los especiales nocturnos han hecho que este gato encerrado se reconciliara con este programa hasta el punto de vivir las situaciones que allí dentro se sucedían como parte de una vida propia. El colofón de la semana lo pusieron Inma y Matías en el jacuzzi, otra vez en el jacuzzi, siempre en esos escasos palmos de agua, que junto a la piscina ha sido el hábitat natural de un Matías depredador, abordado una y otra vez por una mujer que invadía su espacio con la suficiente autoridad como para servirnos en bandeja la imagen del cazador cazado. El revolcón acuático de Inma y Matías, la pareja imposible, el anhelo de la de Benalup, no hubiera tenido la significación que ha tenido de no haber sido por la intensa semana que pasó con Inma el bueno de Pedro. Al regreso de Inma de su exitosa estancia en la casa argentina ambos vivieron una relación inesperada que ha hecho posible que Pedro se convierta en el más serio candidato a ganar esta cuarta edición de GH. Puede verse como justo o injusto esto que digo, pero creo que así lo ve mucha gente en este momento.
Pronosticaba este gato encerrado hace una semana que Inma podía deparar muchas sorpresas antes de su expulsión si esta se demoraba al menos otros siete días. No fue necesario y la sorpresa mayúscula se presentó con el nuevo año. La recurrente excusa del alcohol no sirvió está vez. Mientras Pedro dormía, la pareja imposible encontró ese momento de soledad ideal para vivir su momento de pasión. La audiencia condenó a Inma provocando su expulsión, si bien tenía un buen puñado de papeletas antes de la escena del jacuzzi. Lo más delirante de la situación es que todo empezó con una Inma en su mayor momento de gloria diciéndoles a Pedro y a Matías que su corazón estaba dividido entre ambos. Mientras un picardeado Matías contestaba que a él le bastaba con un tercio, un Pedro inocente reivindicaba su mitad para él sólo. Después vendría lo que se ha convertido ya en el comentario masivo de los últimos dos días, Inma y Matías protagonizando juegos para mayores con reparos hasta bien entrada la madrugada. Después, todavía mojados volvían a la habitación. Inma despierta a Pedro y le dice que han estado ellos dos solos en la piscina y que “mañana te cuento más cosas”. Al final la escena termina con los tres, sí los tres, acostados juntos entre dos camas. El adjetivo de delirante se queda corto. La bomba estalló en la casa de GH. No menos delirante es la explicación que le da la andaluza a Pedro al día siguiente. Según ella un borracho Matías poco menos que la había acosado en la piscina.
La desvergüenza de Inma ha proporcionado las horas previas a una expulsión más gloriosas de cuantas se recuerdan en los GH que han sido hasta la fecha. Este mismo espíritu lo llevó hasta el estudio durante la entrevista con una siempre complaciente Mercedes Milá, que no escatimó esta vez un solo calificativo, una sola pregunta, un solo comentario. No faltó tampoco una sola de las imágenes digamos que comprometidas durante la entrevista. El programa había comenzado con la escena del jacuzzi en exclusiva para una insípida Rocío, que afirmó no haberlas visto con anterioridad y que reaccionó con la misma pose alienada que paseó por la casa durante más de dos meses de estancia. Esas mismas imágenes iban a ser repetidas para deleite de Inma, que las veía divertida, tras haber hecho desfilar el resto de escenas acuáticas con diferente protagonista femenina y distinta entrega del argentino. No mostró Inma excesivo desagrado en ningún momento. Su sorprendente dominio de la situación me lleva a pensar que es esta la concursante que más partido le va a sacar a su estancia en la casa. El periplo por las televisiones tendrá un final seguro en alguno de los programas satélites. Si Inma ha sido capaz de pasar la prueba de la entrevista con la soltura que lo hizo anoche, nada ni nadie logrará poner contra las cuerdas a esta mujer hábil y avispada.
Tras la entrevista vinieron las nominaciones, en las se salvaron Desi y Nacho, este último gracias a la intervención de Rafa como ganador de la prueba de las buenas costumbres. La terna quedó por tanto formada por Pedro, Rafa y Matías, y se me vislumbra que los dos que se salven esta vez irán directos a la final, junto a la bella Desi. No me atrevo a dar un pronóstico. Es posible que la audiencia desee castigar a Matías, cuando posiblemente quien menos méritos haya reunido para agotar los días restantes dentro de la casa sea el insulso Rafa, que parece vivir en un continuo e insalvable «deja vu».
Este gato encerrado no quiere dejar pasar el momento de felicitar a dos de los responsables de este programa, que lo son a su vez de que durante la emisión de esta ante penúltima jornada de expulsión haya reído como hacía tiempo no lo había hecho. Por un lado quiero felicitar a Mercedes Milá, que estuvo más divertida que nunca. Por otro lado me gustaría destacar la labor de un Roberto Ontiveros al que hemos criticado repetidamente y al que habrá que reconocer los méritos que se merece al haber conseguido que el cuarto GH, el primero que se desarrolla durante el otoño-invierno, y el primero también que tiene lugar apenas unos meses después del anterior, haya mantenido el suficiente interés como para que en el momento de su recta final, cuando quedan menos de quince días para que llegue a su resolución final, este gato ablandado por la Navidad vuelva a sentir cierta tristeza ante la cercanía de su fin. Haciendo un apretado balance este GH nos ha proporcionado un puñado de situaciones divertidas, un buen ramillete de emociones, y sobre todo ha generado muchos más comentarios de los que este cansado gato ha sido capaz de escribir aquí.