TRIUNFÓ LA VÍA RURAL. A la tercera fue la vencida. El prototipo de Pedro, ganador de este GH, como urbanita con dosis de ruralidad se repitió en varias ocasiones en anteriores ediciones del programa. Ni Fran (ese graciosillo criador de vacas, torero ocasional y eterno nominado en GH II), ni Jacinto (el rudo hostelero, apasionado por el campo, de GH III) pudieron alcanzar esa gloria efímera e inútil que supone abandonar el último el encierro en esa cárcel catódica. Jacinto se marcho inesperadamente a las primeras de cambio y Fran llegó a la final, acariciando el triunfo con la punta de los dedos. Pedro, funcionario, maño y criador de ovejas, sí lo consiguió. Era uno de los de mayor edad, sus aficiones diferían de las del resto, podía haberse convertido por todo ello en el “bicho raro” del grupo, pero se ganó pronto al resto de sus compañeros. Sus halagos continuos hacia los demás, su indudable capacidad de trabajo, su disposición a escuchar con atención, respondiendo siempre con una buena palabra, hacían de este hombre de gran corpulencia un candidato verosímil para ganar este concurso. Choca en él esa cierta tendencia al sentimentalismo y esa facilidad de lágrima con sus formas bruscas y su maña testarudez. Se puede decir que Pedro es un lobo con piel de cordero, no en vano ese último fue el apodo que le pusieron sus compañeros, convirtiéndose desde entonces en Pedro Cordero. No se por que a este gato encerrado se le vislumbra que tras un Pedro con apariencia de buenazo, que nos convenció a todos de que está en posesión de un corazón inmenso, se esconde una personalidad más rancia e intolerante de lo que pudiéramos imaginar.
Lo que es innegable es que Pedro domina la escena con bastante desparpajo y que ha sabido volver a su favor el inicial rechazo que nos provoca a la mayoría la garrula estridencia de personas como él. Estuvo muy suelto y alegre durante la mínima entrevista en el plató. Es curioso que una vez más dedicaran a la entrevista del ganador un tiempo tan corto. No parece lógico que quien ha merecido el honor de salir el último tenga un trato tan desconsiderado como ofensivo si lo comparamos con entrevistas anteriores, la de Nacho cuatro días antes sin ir más lejos.
No dejó de ser sorprendente la resolución de la trama que nos tuvo pendientes, una vez más, durante más de tres meses. El sentir de la calle hacía ganadora a Desi. En virtud de lo que marcaban las encuestas y haciendo caso a las conversaciones de taberna y oficina, que son a menudo la mejor de las encuestas, era la hispano-suiza la que habría de ganar el concurso. No fue así y habrá que asumirlo de esa forma. Desi, en todo caso, ha conseguido enamorar a muchos con su dulzura y fascinar a casi todos con su decidida y luchadora personalidad. Es esta posiblemente la concursante más bella de cuantas pasaron por esa casa, pero este año tocaba un hombre español, feo y sentimental, como dice la copla.
El tercero en discordia, el seminarista Rafa protagonizó la entrevista más interesante de la noche. Su aplomo en las respuestas, la opacidad translúcida de su discurso, le convierten a mi juicio en el concursante más interesante de esta temporada. Lástima que haya vegetado de forma un tanto agónica durante tanto tiempo dentro de esa casa. La discreción y GH son conceptos claramente reñidos. No evitó la Milá el asunto de su “identidad sexual”. Ese fue el eufemismo empleado, a pesar de que el tema quedó planteado en términos más claros, “mucha gente dice que tu eres gay”, le comentó la presentadora. La respuesta de Rafa fue tan ambigua como irreverente, si pensamos que es la respuesta del seminarista que algún día puede ser sacerdote, teniendo en cuenta que la Iglesia sigue considerando la homosexualidad como una conducta desviada. Está claro que este “pájaro espino” no comparte esa repugnante visión de ese fragmento de la realidad, apartándose de la ortodoxia religiosa más de lo que la Iglesia ha demostrado estar dispuesta a aceptar. Si este gato no le entendió mal Rafa dijo o sugirió que era gay, que volverá a su congregación y que Judith fue tan sólo una ilusión parida entre cámaras de televisión. El anillo del “te porto in el cuore” volverá a manos de su propietario.
El programa de la final fue tan aburrido como los anteriores, excepción hecha del primero de los habidos. Salvando la labor de Mercedes Milá, el resto probablemente supero sus niveles máximos de falta de magia e imaginación. Repito lo dicho en comentarios anteriores y tengo escrito mil veces en mis libretillas, este programa está pidiendo a gritos gente nueva que aporte nuevas ideas.
La expresión de este gran hermano fue “Carpe Diem”. La aprendieron durante la prueba del latín y fue Judith la que la acuño para ella misma. No tardaron los demás en hacerla suya. La idea de vivir el momento con la conciencia de su unicidad, el convencimiento de que cada ocasión se presenta para disfrutarla sin pasarle el filtro de nuestros prejuicios y otros condicionantes de tipo social o espiritual tiene atractivo en un programa como este, donde la experiencia única vivida cada día demanda comportamientos espontáneos y con cierta desinhibición. Aunque no fuera Pedro de los más convencidos, gracias a los momentos en que se comportaron conducidos por la corriente del “Carpe Diem” este GH ha sido más animado y entretenido de lo que en algunas ocasiones hubiéramos previsto.
Tiempo tendremos, durante los próximos días, de seguir rememorando lo vivido dentro de esa casa. Tiempo tendremos también de comentar los perfiles de los tres habitantes que llegaron a la final, así como las entrevistas a los otros dos protagonistas de la noche, especialmente la intervención de un muy sensato Rafa, que dio un ejemplo de serenidad y trascendencia que para si quisieran muchos de sus compañeros de encierro. Lo comentaremos uno de estos días. De momento el próximo domingo hay un debate especial, con presencia de los 13, “hermanos”. Se puede decir pues que GH no ha terminado aún, aunque yo no quede nadie en la casa. Ellos son ya habitantes de una casa deshabitada, que este gato entristecido desearía ver abierta y ocupada de nuevo a no mucho tardar. Cuando eso sea así, aquí estaremos. De momento, aquí seguiremos.
NO HUBO SORPRESAS. Se cumplieron los pronósticos y salió Nacho, uno de los menos nominados en estos tres meses. Este episodio deja una sola incógnita, no se bien si la más importante, y es quien ganará este GH. De entre los que siempre pensé que tendrían serias posibilidades para llegar a la final están Desi y Pedro. Matías, Inma, Rafa o el propio Nacho eran vistos por este gato como otros posibles finalistas. Pocos pensaban que el «vendedor de sueños», como él mismo se definió antes de entrar en la casa, aludiendo a su ocupación como relaciones públicas en Ibiza, llegaría tan lejos. Su espíritu conciliador, su carácter apacible y su sinceridad lo han hecho posible.
Nacho fue siempre consciente de donde estaba. Pocos concursantes controlaron tan bien el movimiento de las cámaras, los ritmos del programa. Pero creo que Nacho hizo siempre un sano ejercicio de no dejarse llevar por ello y hacer en cada momento lo que le dictara su conciencia. Tras una primera etapa en que su relación con Desi estaba presidida por su deseo de no establecer una relación de ese tipo dentro de la casa, lo cual le llevó a poner todo tipo de trabas a la misma (contra sus propios deseos, probablemente), sometiendo a Desi a un auténtico martirio psicológico, al final se puede decir que su trato con Desi durante la mayor parte del tiempo fue atento, paciente y entregado. Este gato encerrado no se resiste hoy a volver a traer aquí dos fragmentos de comentarios anteriores que revelan lo que pienso de este personaje, y explican porque en contra de casi todo el mundo no me desagrada:
«El papel que se ha propuesto jugar Nacho es un papel difícil, tanto que pareciera que ha sido otro el que se lo encomendó. No se han fijado ustedes, amigos lectores, que en cada conversación, tras cada broma, más o menos provocadora o juguetona por parte de Desi, el guión establecido por el mismo obliga a Nacho a responder con una bordería, una palabra desconsiderada, cuando no con un exabrupto. Uno de estos días están lavando la ropa delante de un espejo. Ella bromea con el aspecto físico de los dos, “la bella y la bestia, una pareja poco equilibrada en cuanto a belleza”, dice. El se vuelve, se revuelve, se piensa la contestación, la elabora mientras pone cara de pocos amigos y por fin lo suelta: “no me apetece oír más tus impertinencias, además llevo un mes intentando que te convenzas que no somos pareja”. El dardo va directo, desagradablemente certero. No quería contestar así, pero está obligado por el papel que él mismo se ha impuesto».
«Se que voy contra corriente, una vez más, pero me gusta Desi y lo que es más grave, me gusta la pareja formada por Desi y Nacho. Una vez evidenciado que el martirio psicológico ensayado por Nacho es sobrellevado con autoridad por la hispano-suiza, refugiada en su amistad con Judith, el rollo entre estos dos me parece cada vez más atractivo».
Está claro que Nacho cambió su papel cuando sucumbió seducido por los encantos de Desi, la cual nunca le podrá reprochar que no haya sido sincero con ella.
Pero mejor que este gato, a Nacho le ha sabido describir bien uno de esos lujos de foreros que tenemos la suerte de contar entre nosotros. Kurtz, o su alter-ego Feraud, que cuando escribe le hace a uno sentirse como un “pobrecito hablador”, nos regalo esta muy interesante disertación sobre el expulsado ayer:
«Nadie parece ver la principal virtud que posee este sujeto. Vaya por delante el nulo entusiasmo que ningún concursante me provoca, pero de justicia es reconocer los escasos méritos con que cuentan. Y el principal de Nacho, pese a su carácter voluble, es su radical sinceridad. Todas las cosas que se le achaquen serán posiblemente ciertas, pero también lo es el que se ha mostrado tal como es. Efectivamente, a muchos no les gusta cómo es. A mí tampoco. Pero al menos es. Del resto de concursantes no puedo decir lo mismo, ya que no les considero como personas sino como personajes: malos actores de una mala película. Escondidos tras una máscara de falsedad (posiblemente Rocío es la máscara más grotesca, pero el resto también la llevan de una u otra forma), su paso ante los ojos del espectador es como el de las sombras, que tan sólo dan una imagen deformada e irreal del cuerpo que las proyecta.»
«No voy a reivindicar a Nacho. Ni a nadie, porque me falta ingenuidad para eso. Pero reconozco que en su comportamiento Nacho ha intentado ser fiel a si mismo Y recalco “a si mismo” porque el matiz es importante. Si hubiera actuado por una estrategia exclusivamente orientada al premio no creo que este hombre hubiera hecho las cosas que todos conocemos y que tanta impopularidad le han acarreado. Si no estaba seguro de lo que quería con Desi, lo rentable hubiera sido callarse y disfrutar de lo que la casa le daba, que fuera, una vez con el dinero, ya haría lo que le conviniera. Y sin embargo, no lo ha hecho, diciendo siempre lo que pensaba o sentía, aunque ello le atrajera la antipatía de toda la audiencia, como finalmente ha sido. Y también recuerdo que en las nominaciones “cara cara” ha sido el único que dijo bien claro y alto que nominaba a Rocío porque creía que no se mostraba tal y como era, algo que ahora es un clamor.
Repito, no defiendo a Nacho. Pero tengo que decir que al menos es la única persona (buena, mala, o como se la quiera juzgar) que pulula por la casa. El resto son marionetas de un pésimo guiñol. Donde predomina la mentira, la falsedad y el disimulo, una pizca de verdad es el único rastro de lo humano. Menos mal que sólo se juegan 50 millones y la mentira es proporcional… En la vida nos jugamos mucho más y vivimos permanentemente con ella.»
«Es evidente que el compromiso le causa pavor a este hombre. Si se quiere decir de otra manera, es la forma de pareja tradicional lo que aterroriza a Nacho. ¿Pero es por un complejo de Peter Pan? ¿Es sólo un aplazamiento temporal en la asunción de la madurez? ¿O es algo más?»
«Sinceramente, yo no creo que sea algo temporal. Es algo generacional y o mucho me equivoco o él es una prueba más de que el concepto de pareja hace ya aguas por todos lados. Hemos heredado instituciones y formas de nuestros mayores que nos quedan como una vieja levita cuatro tallas menor: nos vemos incómodos con ellas, nos aprietan, y cada vez más se nos aparece como algo impuesto. Instituciones muchas de ellas milenarias (el matrimonio, la familia tal y como la conocemos, la Iglesia y muchas formas de sociabilidad), que nos llegan ya acabadas desde experiencias que no son las nuestras. Que nacieron en tiempos en los que un campesino nacía y moría sobre un mismo terruño, y en su corta vida apenas sucedían cambios más allá de lo propiamente biológico: las generaciones se sucedían como a nosotros los días, y esas instituciones sellaban el pacto entre ellas como corresponde a un mundo en el que nada cambia. Ahora, vivimos en uno en el que nos desaparece la tierra bajo los pies, el tiempo es denso y a la vez veloz, los cambios se suceden, nada es fijo y seguro, nuestra vida se transforma en días y los sistema de valores tradicionales no nos dan respuestas salvo que los miremos desde el prisma de la nostalgia. Y pese a todo ello… nos seguimos empeñando en resucitar momias milenarias, en vestir las estrechas ropas de nuestros tatarabuelos.»
«Sé que no somos pocos los que pensamos así, pero creo que muchos, además, lo piensan sin saberlo. Y Nacho puede ser uno de esos. Aunque siempre es más fácil la doble moral de mantener testimonialmente los principios para violarlos a conveniencia, como le sucede a Gus. Así mantiene la ilusión de la libertad y la seguridad, de los principios y la acción irreconciliables. Hay gente que sólo soporta dosis de verdad muy pequeñas, y el boxeador es uno de ellos».
Amén.
La salida de Nacho fue emotiva al poder ser presenciada en directo, a través de la pantalla de plasma, por Desi en el salón. Su desolación es comparable a la de un niño separado de sus padres. Desi ha visto abandonar la casa a algunos de sus mejores apoyos allí dentro. La salida de Judith y ahora la de Nacho le sitúan en la final junto a un menos afín Pedro y su amigo Rafa, con el que ni siquiera ella supo establecer una relación de confianza auténtica.
La frase del día la pronunció Judith cuando tras ser elegida por Rafa para defender ante la audiencia que es él quien debe ganar el concurso le llegó el momento de ejercer esa defensa “en un minuto” según le dijo la Milá. Los primeros segundos fueron para decir «la verdad es que tengo mi corazón dividido, pero a pesar de esto voy a defender a Rafa, tal y como el me ha pedido». Naturalmente se refería a su preferencia por Desi. Fue una defensora muy poco convencida.
El jueves que viene terminará esta historia. Para este gato encerrado será un final casi definitivo, ya que no me interesan mucho las cosas que pasan después de cerrarse la puerta de la casa de Guadalix. Tendré que esperar pues a un nuevo encierro. Ojalá que sea pronto.