MarioVOLVER A LAS ANDADAS. Cuando parecía que habían hecho el firme propósito de enmendar errores ajenos y habían decidido establecer reglas claras sin opción a manipularlas en beneficio de las conveniencias de quienes dirigen y “guionizan” el programa, resulta que se sacan de la manga un doble privilegio de restar votos a los nominados para el ganador de la prueba semanal. Mercedes Milá lo anunció minutos antes. El ganador de la prueba semanal (que hasta el momento se esta haciendo por métodos objetivos y públicos, y no como en GH III en que era una decisión de origen y objetivos desconocidos para todos), tiene el privilegio de descontar un voto a alguno de los nominados, incluyéndose a sí mismo o misma. Visto el resultado de las nominaciones, con dos claros destacados sobre los demás, que son Mario y Anna, cualquier decisión era intrascendente y por tanto carecía de interés. A aquello había que darle un aliciente y desde Guadalix se improvisó. Que quite dos puntos, que ha ganado dos pruebas, debieron decir. ¿Por que no deciden un sólo ganador cada quince días? ¿Por que sí no se nomina más que en semanas alternas no se hace coincidir ese ritmo con el ganador de la prueba? Lo primero que no lo habían explicado así, y lo segundo que modificar en dos votos el resultado de las nominaciones adultera de tal forma la decisión de la casa que las nominaciones empiezan a carecer de sentido. Me extraña que no se hayan planteado que cuando haya seis personas en la casa dos votos pesan de forma más que decisiva. Pero claro siempre estarán a tiempo para cambiar el privilegio. De hecho esta semana prepararon la fiesta madridista en la “suite”, inaugurando una nueva modalidad de estancia en la casa de ensueño erótico anexa a la casa real (casa real con minúsculas). Es como una tarifa de habitación por horas, en esta ocasión tan sólo para ver el partido del martes, un triste empate con un equipo de pseudo aficionados que provocaría el mal humor de cualquier madridista. Está claro que las novedades que se anunciaron para esta edición son de una falta de imaginación tal que denotan un cansancio en quienes tienen el mando del programa. Quizás es momento de que den el relevo a quien pueda aportar más frescura, mayor entusiasmo y un respeto razonable a las reglas del juego impuestas por uno mismo.

Mario es déspota y mal educado. Esta creído de su propio físico y de su carisma, pero le falta personalidad y nobleza suficiente para hablar claro con sus compañeros cuando se apodera del ambiente un rechazo generalizado a sus desplantes, a su descaro y a su pretendida superioridad. No sé por que extraña razón pretende este muchacho que nadie le ha de lavar la ropa, hacer la comida e incluso tirar el chicle, como pretendía que hiciese Judith, su compañera de tonteos y acompañante en la “suite de las dos horas”, dándoselo en la mano. Afortunadamente la catalana, a la que debió encantar el espectáculo futbolístico, no es especialmente dócil y le dijo que ella no le iba a tirar el chicle. Si no sucede nada raro Mario debe salir de la casa dentro de siete días. No intenta este gato encerrado condicionar la decisión de esa parte de público que se gasta los cuartos en llamar o enviar mensajes cortos a GH, pero lo que si se puede constatar es que de entre los nominados es Mario (junto con Judith, precisamente) uno de los que menos simpatías despiertan en la gente. En la encuesta de la pasada semana de estás mismas páginas se podía ver con claridad.

La crónica de la segunda noche de nominaciones tiene poco que contar. Desde el punto de vista estadístico que Inma fue la única que se libro de los votos de sus compañeros, gracias a sus engaños. Que Gus y Matías tan sólo fueron mencionados una vez y que una vez más se cebaron con “la nueva”, que parece que se va integrando en el grupo con mesura, discreción y tenacidad. Los votos de Rocío, Mario, Judith y Anna fueron recíprocos. Excepto en el caso de esta última, que no es nada significativo al ser la recién llegada, en los demás pudiera denotar que son los que más rechazo despiertan dentro de la casa. Una vez más el sentimiento general de fuera no tiene su eco dentro, ya que buena parte de los de fuera, incluyendo este gato inquieto, demandábamos esta semana la nominación y próxima expulsión de Gus, “el potro de Guadalix”, tan solo fuera por presenciar un asalto más en el combate que comenzaron a disputar su presunta novia y la mega-guay de Sonia la semana pasada. Tendrá que aplazarse el combate por incomparecencia de uno de los contendientes. Mientras tanto la madre de la artista (Sonia Manos-pajeras) anda flipando al personal de programa en programa en una especie de carrera por demostrarnos que puede haber una madre de concursante más pesada e impresentable que Encarni, esa señora que cuida del loro de Patricia (que Patricia tiene un loro, no se me confundan).