LOS SATÉLITES DE GH. Los satélites de Gran Hermano en su mismo canal de televisión han seguido un proceso paralelo de radicalización bipolarizada en los dos grupos que se formaron en la casa desde el principio. Ese enfrentamiento que ha marcado esta edición del programa ha tenido una mimetismo curioso en esos otros programas que dedican parte de su tiempo al concurso. Pero esa bipolaridad establecida entre los que han defendido a uno y otro grupo no sólo se ha manifestado en la televisión, ha sido a su vez protagonista en los foros de Internet y hasta en las conversaciones de barra de bar entre amigos o compañeros de trabajo. Me ha resultado curiosa la parcialidad desde el principio del programa “Día a día” de María Teresa Campos. La profesionalidad como periodista de la Campos es incuestionable. Su trayectoria avala a este auténtico monstruo televisivo, que ha sabido aupar la audiencia de su canal en las mañanas hasta volverse intratable. Lo que me preocupa de esa parcialidad en la defensa de unos concursantes frente a otros, y especialmente en su defensa de Patricia, no es que ejerza cada cual su derecho a expresar sus simpatías, ni siquiera que esa expresión se produzca de manera unánime. Lo que realmente me incita al rechazo es la manipulación de la que se hace uso para argumentar sus apoyos a unos o a otros. La selección sesgada de las imágenes y la interpretación torticera de muchos de los episodios sucedidos en la casa me parece una muestra de lo que nunca debe hacer un periodista y de aquello en lo que nunca se debe convertir un espectáculo televisivo. La Campos puede alegar que esto es tan sólo un concurso, un entretenimiento sin más. Aquí no está en juego el gobierno de una nación ni el juicio del pueblo sobre sus representantes políticos. Eso es cierto, pero no es suficiente para engañar a los miles de espectadores que buscan entretenerse con algo intrascendente sin esperar que cobre especial importancia al merecer un tratamiento tan sesgado y malintencionadamente manipulado como es el que se da en el mencionado programa a lo que sucede en la casa de Guadalix. No me cabe ninguna duda de que la práctica manipuladora en el tratamiento de GH en el programa de la Campos no es extrapolable al resto del programa, pero creo que nada justifica que aquello que no toleraríamos en relación a temas políticos o de sociedad lo admitamos si se trata de un concurso con aspiraciones de alcanzar un cierto interés sociológico, como es Gran Hermano.
Y el gato hoy nos añade sus propios y variados comentarios: «Si la bipolaridad entre grupos ha sido una de las novedades de este GH, otra novedad ha sido el carácter rebelde y contestatario de los habitantes de este año. Sus constantes críticas a la organización, personalizadas en muchas ocasiones en el “súper”, sus intentos de rebelión, su insumisión incluso en el desarrollo de algunas de las actividades que se les han propuesto nos presentan un grupo un tanto descreído, en la confianza que les proporciona saber que su concurrencia dentro de la casa se hace imprescindible para mantener el espectáculo. Por esa parte me parece una actitud prepotente bastante impresentable. Pero por otro lado me da cierta alegría ver un grupo más independiente y con más criterio propio que los de años anteriores. Fue auténticamente antológico ver las reacciones que tuvieron estos chicos cuando les comunicaron que la prueba semanal (la jacintada) no era superada, entre otras cosas por lo intentos de fraude en una de las actividades propuestas (la javierada). Particularmente virulenta resultó también la reacción a la negativa de regalarles tabaco, presa como estaban del síndrome de abstinencia.
La relación entre Patricia y Javito se ha deteriorado de forma definitiva, según yo lo veo. El tono en que discutieron, con la mediación de Kiko, y la actitud posterior que han demostrado ambos nos indica que puede ser en la próxima nominación en la que Javito deje de excluir a la sevillana de su terna.
Esta semana no solamente es clave ante la expulsión del jueves, sino que se puede convertir en única en la historia de GH. En la lista de la compra, aparte de tabaco, sólo han incluido mantequilla, cinco kilos de patatas y poco más. Si Ontiveros no se hace al final el blando y les da alguna que otra comilona van a pasar hambre, mucho hambre. Yo no me quiero perder la situación límite a la que pueden llegar dentro de tres o cuatro días. No creo que me equivoque si pronostico un plante u otras medidas de presión para impedir morirse de hambre. El espectáculo esta servido».
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