LA SALIDA DE OSCAR. El llanto de Oscar en el “confe” cuando su padre le comunica por un móvil el estado de su abuelo es de esas imágenes que impresionan y que no le gustaría a uno haber tenido que ver. La posterior reacción del resto de compañeros es igualmente triste y desgarradora. No quiero hacer un relato sensiblero que resulte atractivo a quien busque el morbo. Aquí no tenemos nada que vender. Era difícil la decisión sobre emitir las imágenes de lo que pasó ayer en el confesionario y cualquier medida nos parecería criticable. Si no hubieran puesto esas imágenes hubieran preservado un espacio de intimidad al concursante pero nos hubieran privado de ese episodio de la vida en directo que ayer se hizo patente en toda su crudeza. De acuerdo con que no vemos todo, pero modestamente creo que sin ese testimonio no hubiéramos entendido bien lo que pasó ayer.
Oscar dudó sobre quedarse o marcharse. Su padre le pidió que no se fuera y en un primer momento esa fue su decisión. Respondiendo a las indicaciones de Ontiveros, el “super”, se lo pensó durante un rato. Salió del “confe”, se lavó la cara y se encerró en el retrete. Candi fue la primera en acudir, su carácter directo le hizo espetarle: “Oscar sé que te pasa algo. Cuéntamelo. No se te ve, pero te podemos oír”. Oscar le dice que no pasa nada. Patricia se dirige al cuarto de baño, le siguen Kiko y Javito. Oscar sale e insiste en que no le pasa nada y se aísla en el establo. Carolina se entera entonces, ya que se encontraba en el jardín. Tanto ella como los demás no salen de su asombro y comienzan las conjeturas. Al final Patricia encuentra a Oscar acariciando a “Petrilla” y le pide que cuente lo que pasa. Él le dice mientras se levanta: “Nada. Que me voy. Mi abuelo se está muriendo”. Patricia, que no le entiende, transmitiría a los demás que le había dicho algo así como que no era por ellos la cosa. Oscar vuelve al “confe” y dice que se va, entonces Ontiveros no presiona más y le dice que haga la maleta cuanto antes. Me dio la impresión de que esa era la decisión que ellos esperaban, probablemente sopesando la losa de impopularidad que hubiera caído sobre el concursante en caso de haber resistido dentro de la casa. Al salir Oscar va a hacer su maleta mientras cuenta a los demás la situación. El silencio es aterrador. Es el momento de la despedida el más emotivo. Abraza primero a Javito, lloran los dos. Kiko, Patricia, Candi y Carol van después. Candi, en su línea, le dice casi al oído: “Me cago en la puta”. Sale por la puerta mientras le espera fuera Roberto Ontiveros que igualmente se funde con él en un abrazo. Me impresionó ver llorar a Javito, el concursante más frío y menos dado a sentimentalismos.
Creo que no es el momento de echar un vistazo sobre el paso de Oscar por esa casa. Habrá cosas buenas y no tanto, con toda seguridad. Pero Oscar era un indudable candidato a finalista, y quien sabe si no a hubiera podido ser el ganador. Un aspecto físico agraciado, que puso de su lado a muchas chicas principalmente, le ha ayudado a ello. Pero también pesó en su buena imagen el apoyo que prestaba en cada momento que algún compañero se sintió mal. Su afán por dedicar siempre una buena palabra, un mensaje de aliento, un consejo, o simplemente por servir de paño de lágrimas que les escuchase, hizo que no resultase nunca nominado. Oscar se va de la casa con el honor de ser el único que nunca fue nominado, pero se marcha también de la forma que nadie hubiese deseado: de día, sin los familiares en la puerta, sin protagonismo, sin alharacas, pero con la sensación de dejar atrás la oportunidad de comprobar hasta donde hubiera llegado su aventura. Maldito sea el destino. Ayer fue de las pocas veces que he coincidido con Patricia, cuando en el “confe” decía: “Te dije hace tiempo que la vida era muy injusta. ¿Lo ves? Es muy injusta, siempre, es muy injusta”.
¿Remplazará otro concursante a Oscar? La posibilidad de que echen mano de un reserva parece descartable por lo avanzado del concurso. A pesar de ello, es posible que así lo hagan. Nosotros creemos que a estas alturas la entrada de un nuevo concursante desvirtuaría aún más el concurso, produciría un inevitable rechazo en el resto de habitantes y llevaría a una situación de desigualdad no deseable.
Este gato encerrado incluye desde hace justo siete días una encuesta sobre el posible ganador de este “Gran Hermano”, que está teniendo una fantástica acogida, por cierto. Hemos decidido no excluir de la votación a Oscar, al menos hasta que conozcamos como se resuelve la situación.
Me sobrecoge ver a Javito llorando de nuevo mientras regaba. Se ha estado reprimiendo y finalmente se ha roto. Que lejos queda ese Javito de ayer mismo que tiraba los tejos a Carol en la radio. Estuvo gracioso el gallego cuando después de una insinuación Carol le dice: “Pero tu has perdido ya tu tren” y contesta: “Querida, yo no tengo un tren, lo mío es un formula uno”. Hoy veo a un Javito triste y desolado. Tras casi tres meses de resistir salieron sus sentimientos por fin. Que injusta que es la vida, ¿verdad?.