Jorge saliendo de la casaSALIDA DE JORGE. Que gran programa el de ayer. No me alegró la salida de Jorge, me alegró que demostrase una vez más una actitud positiva. Ni una mala palabra (pronunciadas casi todas en un tono exageradamente alto, eso sí) ni una mala acción. El paso de Jorge por la casa se podría resumir así, ha tenido una actitud positiva con todos y para todo. Me alegró, además, que tuviera el acierto de afrontar la entrevista de Pepe en el estudio con serenidad, sentido del humor y buen juicio. Este chico no es tonto, ya lo dijimos aquí, y lo ha demostrado con una salida tranquila, ejemplar, atenta, delicada y generosa. Por eso estoy contento, por que Jorge ha conseguido mostrar una cara humana y sincera, alejada de los berridos y las muecas (eso debe ser inevitable para él, por lo que se ve). Su actitud pegajosa, inquieta y alborotadora frente a Carolina ha sido un espectáculo rechazado por la mayoría, pero asumido y aceptado por él mismo. Si despojamos esta actitud de los signos externos, que dan cierta grima por su falta de límites y su ausencia de pudor, nos queda un reflejo de la actitud de muchos chicos cuando desean a una mujer. Aunque sea difícil de admitir, cuantos hombres no habrán conseguido a la mujer que les atraía a base de insistencia. En el amor, las batallas no se pierden nunca, sólo la muerte acaba con las ilusiones.
La casa quedó desolada y sumida en el desconcierto. No esperaban la expulsión y posteriores nominaciones en un martes. Naturalmente su aislamiento les impide conocer las verdaderas razones del adelanto, ajenos como son a la justa huelga del jueves. La imagen de Carolina me produce ternura. Puedo ponerme en su piel y sentir el desamparo, la sensación de haber sido acorralada y vencida antes de tiempo. Creo que su experiencia ha sido la más dura en esa casa. Creo también que, fuera de todo pronóstico, es ella la persona a la que le ha rodeado más cariño. Creo, por último, que tras la expulsión de casi todos sus amigos en la casa ella es firme candidata a ganar el concurso o al menos a llegar a la final. Insisto, !que gran programa¡, cuanta televisión hay ahí dentro. Ni la manipulación, ni las injusticias cometidas con los concursantes, ni la burla de las normas, ni los desagradables satélites que le rodean han sido capaces de cercenar un espectáculo lleno de vida, de realidad, de emociones y de sentimientos como es Gran Hermano.
Siento la visceralidad del comentario de hoy. El gato me ha prometido que pondrá un punto de sosiego y buen humor. Este es su “puntito”: «No damos ni una en las nominaciones. El ejercicio de ayer más que baldío fue patético. Ahora ya no recomiendo evitar las quinielas, fíjate por donde, pero la semana que viene la hago yo, ¿estamos?.
Los meneos de la noche anterior en las camas de Carolina y Jorge, fundidas en una sola, acompañaron al gaditano a la puerta de salida. Le vi feliz, más sincero de lo que esperaba. Quienes predecían un temblor infantil ante una situación inesperada, debieron quedar sorprendidos por la actitud madura y tranquila de un Jorge que no reniega de lo pasado en la casa. Me puedo equivocar, pero creo que es Jorge uno de los que se lleva una experiencia personal más completa y enriquecedora. Este gato encerrado le cree cuando dice que olvidado el concurso se dedicó a hacer lo que le dio la gana. No era mi favorito, me resultó bastante desagradable desde el primer día, pero el espíritu libertario expresado tras su salida me ha molado, si señor. Sólo le queda, al bueno de Jorge, esforzarse por corregir esa chocante costumbre de retorcer hasta hartarse el labio inferior y el superior a veces. Me da buena espina que la misma noche de ayer cogiera un espejo de mano de alguna de las chicas y se observara a sí mismo mientras practicaba ese ejercicio de estiramiento de labio en el que, desde luego, no tendría rival si de una competición se tratase.
Por lo demás, Patricia sigue estando para atar, Candi parece tomar el relevo de Elba como mala imitadora de la “mala de España” y Kiko me hace cada vez más gracia, pero está firmada su próxima salida de la casa. Eso sí que va a ser un espectáculo, compañeros. Y lo de Pepe Navarro: “Este programa ha hecho historia en la televisión. Como a todo programa que hace historia le surgen imitaciones, a menudo muy malas imitaciones. Si quieren comprobarlo, no cambien de canal”. Vaya misil con Marte en el objetivo. Ese es mi Pepe.